Recursos – Epifanía del Señor

PRESENTACIÓN DEL INCIENSO

(Lo puede hacer cualquier persona adulta. Lleva la naveta y, al llegar al altar, toma una buena cantidad de incienso, que deposita sobre las brasas del incensario. Hay que tener en cuenta que los signos han de tener consistencia. Por eso, si queremos que humee y aromatice el lugar de la celebración, hay que depositar una cantidad suficiente de incienso. Luego, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Los Magos también te ofrecieron incienso, cuando llegaron, Señor, hasta el pesebre de Belén. Hoy yo te ofrezco este olor agradable, en nombre de toda la comunidad. Queremos, Señor, ser tu olor en medio de mundo. Un olor que es mezcla de amor, entrega, cercanía y servicio a cuantos y cuantas nos rodean. Así, queremos adorarte en quien mejor te representa en esta tierra.

INCENSACIÓN DEL NIÑO DEL BELÉN Y DE LA COMUNIDAD

(Tras depositar sobre las brasas unos granos de incienso, el Presidente inciensa al Niño del Belén y a continuación a la comunidad. Dejado el incensario, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, con ese rito sencillo del incienso queremos expresar nuestra adoración al Niño. Te reconocemos presente bajo Él y te adoramos como a nuestro único Dios y Señor. Para Ti nuestra alabanza en forma de este agradable olor. Para Ti, también, nuestro reconocimiento de que estás presente en todos los hombres y mujeres y, por eso, también te adoramos en ellos y en ellas, a través de nuestra vida de entrega y servicio. Acógela en la vida y sacrificio de tu Hijo Jesucristo, a quien nos unimos para que nuestra ofrenda te sea agradable.

PRESENTACIÓN DE LA BIBLIA

(Otra persona adulta puede ser la encargada de hacer esta ofrenda, que la ha de poner con respeto sobre el altar o el lugar apropiado que la manifieste ostensiblemente a la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, ya sé que casi es un contrasentido o, al menos, una redundancia el traer, a la mesa de la Palabra, tu misma Palabra. Sin embargo, Señor, con esta Biblia, te quiero expresar mi compromiso, y el de toda la comunidad, para ser testigos tuyos y de la luz de tu Palabra entre todos los hombres y mujeres. Señor, queremos ser tus estrellas que iluminen el camino y la búsqueda de los que nos rodean.

OFRECIMIENTO DE UNOS JUGUETES

(Uno de los niños o niñas hace ahora la ofrenda de los juguetes, en nombre del resto de los niños y niñas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, ahí al pie del Belén hemos dejado una muestra de los regalos que hemos recibido esta noche de Reyes Magos. Sabemos que somos unos/as privilegiados/as, porque hemos recibido muchas cosas. Al ofrecértelos hoy, queremos decirte dos cosas: En primer lugar, que nos sentimos solidarios y solidarias de todos los niños y las niñas del mundo y, de forma especial, de los más pobres. En segundo lugar, al ofrecerte hoy nuestros juguetes, queremos manifestar nuestro deseo y compromiso de compartirlos con los demás.

UN/A ADOLESCENTE PRESENTA A SUS PADRES

(Lo puede hacer un niño/a, aunque sería preferible que lo hiciera ya un/a adolescente. De la mano y en medio de sus padres, se adelanta hasta el presbiterio, donde dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo, Señor, quiero ofrecerte hoy a mis padres. Mira, ellos han sido y son para mí, como la estrella que condujo a los Magos hasta la cueva de Belén y ante tu Hijo recién nacido. Ellos me han traído a la fe y, mediante su educación, me siguen guiando por los caminos de tu Hijo, donde, día a día, aprendo a ser su discípulo/a y a seguir sus pasos. Por ello, Señor, te doy gracias. Señor, que nunca a los niños, niñas y adolescentes, como yo, nos falte esta estrella, que nos acompañe en nuestro crecimiento integral.

PRESENTACIÓN DEL CARTEL MISIONERO DE ESTA JORNADA

(Puede hacer la ofrenda uno/a de los/las jóvenes de la comunidad. Lo debe situar en un lugar bien visible)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este cartel misionero que anuncia la Jornada que celebra la Iglesia hoy. Con él, en mi nombre y en el de toda la comunidad, te quiero hacer presente nuestro deseo evangelizador. Sabemos que la fe que nos has regalado no es para nuestro lujo personal, sino para que sea luz puesta sobre el candelero y que alumbre a los demás. Te pedimos que no olvidemos nunca esa dimensión hacia fuera de nuestra fe y que nos des la fortaleza que precisamos para hacerlo. No te olvides, por otra parte, de hacer crecer vocaciones específicamente misioneras.