Vísperas – San Francisco de Sales

VÍSPERAS

JUEVES II TIEMPO ORDINARIO
SAN FRANCISCO DE SALES, obispo y doctor de la Iglesia

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Cantemos al Señor con alegría
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.

Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.

Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.

Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.

SALMO 71: PODER REAL DEL MESÍAS

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrate al explotador.

Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sore el césped,
como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le pagen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

SALMO 71

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;
él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;
que recen por él continuamente
y lo bendigan todo el día.

Que haya trigo abundante en los campos,
y susurre en lo alto de los montes;
que den fruto como el Lïbano,
y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: EL JUICIO DE DIOS

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA: 1P 5, 1-4

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

RESPONSORIO BREVE

R/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

R/ El que entregó su vida por sus hermanos.
V/ El que ora mucho por su pueblo.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que le reparta la ración a sus horas.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que le reparta la ración a sus horas.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor.

  • Tú que por medio de pastores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
    — haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.
  • Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, con Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
    — santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una purificación continua.
  • Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste,
    — llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu pueblo.
  • Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores
    — no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Tú que, por medio de los pastores de la Iglesia, das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
    — salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma famlia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, tú has querido que el santo obispo Francisco de Sales se entregara a todos generosamente para la salvación de los hombres; concédenos, a ejemplo suyo, manifestar la dulzura de tu amor en el servicio a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 24 de enero

Lectio: Jueves, 24 Enero, 2019
Tiempo ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor. Amen.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 3,7-12

Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.
3) Reflexión
• La conclusión a la que se llega, al final de estos cinco conflictos (Mc 2,1 a 3,6), es que la Buena Nueva de Dios tal y como era anunciada por Jesús, decía exactamente lo contrario de la enseñanza de las autoridades religiosas de la época. Por esto, al final del último conflicto, se prevé que Jesús no va a tener una vida fácil y será combatido. La muerte aparece en el horizonte. Decidirán matarle (Mc 3,6). Sin una conversión sincera no es posible comprender la Buena Nueva.

• Un resumen de la acción evangelizadora de Jesús. Los versos del evangelio de hoy (Mc 3,7-12) son un resumen de la actividad de Jesús y acentúan un enorme contraste. Un poco antes, en Mc 2,1 hasta 3,6, se habla sólo de conflictos, inclusive del conflicto de vida y muerte entre Jesús y las autoridades civiles y religiosas de la Galilea (Mc 3,1-6). Y aquí en el resumen, parece lo contrario: un movimiento popular inmenso, mayor que el movimiento de Juan Bautista, porque llegaba gente no sólo de Galilea, sino también de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de Tiro y de Sidón para encontrarse con Jesús (Mc 3,7-12). Todos quieren verle y tocarle. Es tanta gente y hasta Jesús queda preocupado. Corre el peligro de ser aplastado por la gente. Por eso, pide a los discípulos que tengan a disposición una barca para que la multitud no lo aplastara. Y desde la barca hablaba a la multitud. Eran sobre todo excluidos y marginados que venían a él para que los sanara de sus males: los enfermos y los poseídos. Estos que no eran acogidos en la convivencia social de la sociedad de la época, son ahora acogidos por Jesús. He aquí el contraste: por un lado el liderazgo religioso y civil que decide matar a Jesús (Mc 3,6); por el otro un movimiento popular inmenso que busca en Jesús la salvación. ¿Quién ganará?
• Los espíritus impuros y Jesús. La insistencia de Marcos en la expulsión de los demonios es muy grande. El primer milagro de Jesús es la expulsión de un demonio (Mc 1,25). El primer impacto que Jesús causa en la gente es por causa de la expulsión de los demonios (Mc 1,27). Una de las principales causas del enfrentamiento de Jesús con los escribas es la expulsión de los demonios (Mc 3,22). El primer poder que los apóstoles van a recibir cuando son enviados en misión, es el poder de expulsar los demonios (Mc 6,7). La primera señal que acompaña el anuncio de la resurrección es la expulsión de los demonios (Mc 16,17). ¿Qué significa expulsar los demonios en el evangelio de Marcos?
• En el tiempo de Marcos, el miedo a los demonios iba en aumento. Algunas religiones, en vez de liberar a la gente, alimentaban el miedo y la angustia. Uno de los objetivos de la Buena Nueva de Jesús era ayudar a la gente a que se liberara de este miedo. La llegada del Reino de Dios significó la llegada de un poder más fuerte. Jesús es “el hombre más fuerte” que llegó para someter a Satanás, el poder del mal, y sustraer de sus garras a la humanidad presa del miedo (Mc 3,27). Por esto, Marcos insiste tanto, en la victoria de Jesús sobre el poder del mal, sobre el demonio, sobre Satanás, sobre el pecado y sobre la muerte. Desde el principio hasta el fin, con palabras casi iguales, repite el mismo mensaje: “¡Jesús expulsaba a los demonios!” (Mc 1,26.27.34.39; 3,11-12.15.22.30; 5,1-20; 6,7.13; 7,25-29; 9,25-27.38; 16,9.17). ¡Parece como un refrán! Hoy, en vez de usar siempre las mismas palabras preferimos usar palabras diferentes. Diríamos: “¡El poder del mal, Satanás, que infundió miedo entre la gente, Jesús lo venció, lo dominó, lo sometió, lo destronó, lo derribó, lo echó, lo eliminó, lo exterminó, lo aniquiló, lo abatió, lo destruyó y lo mató!” Lo que Marcos quiere decirnos es lo siguiente: “A los cristianos está prohibido tener miedo a Satanás!” Después de que Jesús resucitó, es una manía y falta de fe hacer referencia a todas horas a Satanás, como si él tuviera algún poder sobre nosotros. Insistir en el peligro de los demonios para llamar a la gente a que vaya a las iglesias, es desconocer la Buena Nueva del Reino. ¡Es falta de fe en la resurrección de Jesús!
4) Para una reflexión personal
• ¿Cómo vives tu fe en la resurrección de Jesús? ¿Te ayuda a vencer el miedo?

• Expulsión de los demonios. ¿Cómo haces para neutralizar ese poder en tu vida?
5) Oración final
¡En ti gocen y se alegren

todos los que te buscan!
¡Digan sin cesar: «Grande es Yahvé»
los que ansían tu victoria! (Sal 40,17)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

nº 65: Queremos concluir hoy el que es el final del segundo capítulo de la primera parte del Catecismo. Este segundo capítulo tenía como título Dios al encuentro del hombre. Hemos hablado primero de la revelación de Dios. Dios sale al encuentro del hombre en Noé, en Abrahám, a través de los profetas, a través de las mujeres de Israel. Hoy llegamos al que podía ser la culminación de este capítulo y que tiene el siguiente título: Cristo Jesús, mediador y plenitud de toda revelación. Después de haber hecho ese breve recorrido del Antiguo Testamento, llegamos a la plenitud de la revelación, a Jesucristo.

El punto 65, dice así: Dios ha dicho todo en su Verbo. Lo vamos leyendo poco a poco y lo vamos desgranando.

Comienza con una cita de la carta a los Hebreos 1, 1-2. Es la introducción de la carta a los Hebreos:

 “Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo» (Hb 1,1-2). Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta.  Luego viene una cita de San Juan de la Cruz que  luego la comentaremos.

Estamos en una cuestión que es clave para entender cuál es el concepto de la revelación. Voy a repetir la cita de Hebreos 1, 1-2. “De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo». Lo primero que nos demos cuenta que habla en estos últimos tiempos. Nosotros tenemos la gracia de formar parte de estos últimos tiempos. Jesús dice en el evangelio: muchos quisieron ver lo que vosotros estáis viendo y no alcanzaron a verlo.Acordémonos de aquel anciano Simeón que suspiraba por llegar a poder ver el Mesías antes de morir y al verlo cantó a Dios, oró a Dios diciendo ahora Señor, según tu promesa puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu salvador.Es decir, que tenemos que sentirnos unos privilegiados por haber conocido la plenitud de los tiempos. En la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo. Esto no quiere decir que el mundo se vaya a terminar mañana o pasado, dentro de mil años o dos mil años, o dentro de treinta mil años. Esa no es la cuestión. Sí que podemos decir verdaderamente que Jesucristo se ha revelado. La cumbre de una revelación que ha sido paulatina, paciente. Todo ha sido una preparación para la llegada de Jesucristo. Es verdad que los que vivieron antes de Jesucristo, no están privados de la gracia de Jesucristo. Los que vivieron siglos antes de la llegada de Jesucristo recibieron también en previsión de esa gracia que estaba por llegar. Igual que la Virgen María, en previsión de que iba a ser Madre de Jesús, fue, igual no, de una manera semejante a como María recibe por adelantado la gracia de su hijo siendo Inmaculada, también muchas generaciones han recibido por adelantado la gracia de Jesucristo. Es decir, Jesucristo ha sido salvador no sólo de los que han nacido después de su llegada al mundo, también ha sido el salvador de los que llegaron antes que él al mundo. Pero aunque esto sea así, es una gracia muy grande el haberle conocido. Salvarse, recibir la salvación en virtud de alguien que todavía no he conocido no es lo mismo.

Primero de este texto tenemos que señalar que en la plenitud de los tiempos en la que nosotros estamos, envió a su hijo Jesucristo. Segundo subrayemos también que dice, de una manera fragmentaria, de muchos modos antes Dios habló a  nuestros padres, a nuestros antepasados, por medio de los profetas, por medio de los patriarcas, por medio de otras formas. La revelación ha sido progresiva, era parcial, era pedagógica, iba avanzando poco a poco. Dios tuvo una revelación en la que también la hizo pensando en nuestra capacidad de recibirla. La Palabra se adapta también a los oídos. Tenemos unos oídos, un entendimiento, un corazón incapaces de percibirle a Dios directamente. Igual que a veces os he puesto la imagen de la luz. La luz cuando se recibe directamente, si uno no ha acostumbrado sus ojos a la sombra a las penumbras. Si los ojos de repente se abren a la luz del sol es que se ciegan, es que no pueden ver, incluso se dañan. Algo así podríamos decir que es la revelación. También la palabra y el oído, el entendimiento, se va haciendo poco a poco a la verdad de Dios. Por eso Dios tiene paciencia y se revela parcialmente, progresivamente, pedagógicamente, hasta que al final cuando Dios vio que esa revelación había avanzado lo suficiente para llegar a la plenitud, nos envió a su hijo, nos envió al Verbo. El Verbo se hizo carne. También es impresionante que se le llame Verbo. Porque el Verbo hace referencia al habla, a la comunicación. Dios es comunicación y esa segunda persona de la Santísima Trinidad es el mismo Dios en cuanto su comunicación. Esta es la afirmación.

Y finalmente nos ha hablado por Jesucristo. Aquí lo que se quiere subrayar es que Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre es la palabra  única, perfecta, insuperable del Padre. Hay una diferencia esencial entre como ha hablado Dios hasta la llegada de Jesucristo y como habla en Jesucristo. Antes Dios Padre había enviado a algunos de nosotros mismos, algunos de nosotrosque habían sido constituido profetas, para que nos hablasen en su nombre. Pero en este caso ya no es que Dios elija alguno de nosotrospara ser su enviado, es que él mismo viene a nosotros para hablarnos. Como veis es esencialmente distinto. No es lo mismo que Dios mueva o suscite una vocación para ser profeta suyo a determinadas personas, que él mismo venga a nosotros. La encarnación marca un antes y un después en la comunicación de Dios con nosotros. Es verdad que la encarnación no hubiese sido sin la revelación anterior, porque la ha preparado. Ha hecho que cuando Dios llegue fuese esperado por alguien. Porque es que si Dios viene a nosotros y nadie le está esperando y nadie es capaz de reconocerle. La revelación de Dios en Jesucristo, la encarnación del Verbo requería previamente todo un proceso preparatorio. Pero una vez que Cristo llega es esencialmente superior a todo lo anterior. Por eso dice aquí que es la palabra única, perfecta, insuperable del Padre. Esto es lo que nos posibilita a decir que Cristo es el único salvador. Fijaros por ejemplo la pretensión del islam de decir que Mahoma es un profeta que viene unos siglos después que Jesucristo. El islam también reconoce a Jesucristo. El islam reconoce a Jesucristo como un profeta pero precisamente el error del islam consiste en decir que Mahoma es el profeta definitivo, es decir, como si fuese un profeta que supera a Jesucristo. Ellos piensan que Jesucristo es un profeta más como lo fue Isaías, y por supuesto que reconocen que Jesucristo es un profeta superior a Moisés… Pero su error consiste en no darse cuenta de que es el profeta definitivo. Que es Dios hecho hombre, que es la encarnación de Dios. No le reconocen como tal, como la reencarnación de Dios. Y luego piensan que Mahoma es el profeta definitivo que viene unos siglos más tarde. Es verdad que por supuesto el islam, entorno a Mahoma, no tiene ninguna pretensión de afirmar al encarnación de Dios. Por eso es tan clave decir que Cristo es la revelación definitiva y no puede haber una definitiva posterior a él. Después de la llegada en carne de Jesús y su nacimiento en Belén, lo único ya definitivo que queda por acontecer es la parusía, la llegada de Cristo en gloria al final de los tiempos.

Dicho esto avanzamos un poco más y dice este punto: “En Él (Jesucristo) lo dice todo (el Padre), no habrá otra palabra más que ésta. San Juan de la Cruz, después de otros muchos, lo expresa de manera luminosa, comentando Hb 1,1-2:

«Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra […]; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad» (San Juan de la Cruz, Subida del monte Carmelo 2,22,3-5: Biblioteca Mística Carmelitana, v. 11 [Burgos 1929], p. 184).”

Es un texto magnífico de San Juan de la Cruz en la Subida del monte Carmelo. Magnífico porque nos está diciendo que nos tenemos que dar cuenta que la revelación ha llegado a su culmen, a su cénit, en Jesucristo. Dios, el Padre, pronunció el Verbo y se quedó mudo. También se dice esta expresión que es muy conocida en la tradición de la Iglesia. El Padre pronunció el Verbo y se quedó mudo.Ya vamos a distinguir ahora en que sentido decimos se quedó mudo o en qué sentido decimos que Dios siguió hablando. La verdad que sigue hablándonos pero en un sentido distinto de la revelación, de la revelación pública. Claro que Dios sigue hablándonos y esta misma mañana nos está hablando y se comunica a nosotros y nos habla al corazón y nos habla a través de la Iglesia. Pero en otro sentido, en el sentido de la revelación pública, podemos decir, el Padre pronunció al final de. Después de haber hablado a través de los profetas, pronunció su Verbo, vino el Verbo al mundo y ya se quedó mudo. Es decir, no pretendas que Dios te diga algo más ya, que ya te ha dicho todo lo que necesitabas para tu salvación. No estés pensando, a ver si Dios me dice…, un momento. Aquí hay toda una teología muy exacta, muy equilibrada. Quisiera hoy hablar de este equilibrio, del equilibrio entre distinguir lo que es la revelación pública, lo que son las revelaciones privadas y cómo no debemos confundirlas unas con las otras. Es un tema muy interesante.

Dice San Juan de la Cruz que quien pretendiese ahora que Dios nos dijese más cosas de las que nos ha dicho Jesucristo, no sólo haría una necedad sino que estaría ofendiendo a Dios. No ofenda a Dios, usted se cree que Dios no nos ha dicho lo que nos tendría que decir. Es que nos tenía que haber dicho eso del cielo cómo es, porque yo quisiera saber esto y si allí esto otro. O determinadas curiosidades. Pero tu qué pretendes decirle a Dios lo que tiene que haberte dicho. Déjale a Dios ser Dios. Tú tienes que hacer un acto de fe diciendo, lo que Dios nos ha revelado, es más que suficiente para que caminemos firmemente hacia la salvación. Luego yo no debo de estar deseando o soñando o buscando por aquí o por allá, más revelaciones que la revelación que Dios ha hecho en Jesucristo, en el cual se nos ha dicho todo. Esta es la doctrina de San Juan de Cruz, que como veis no es que sea de San Juan de Cruz sino que él la formuló de una manera muy definitiva. Es una cosa importantísima.

Comentario del 24 de enero

El escenario de la actuación de Jesús sigue siendo Cafarnaúm. Marcos refiere que Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, pero no lograron el aislamiento pretendido. Una muchedumbre de Galilea lo siguió. Estas alusiones a las multitudes ponen de manifiesto la notoriedad o el prestigio alcanzados por el Maestro. Y eran sobre todo las cosas que hacía –más que las que decía- las que reunían a estas multitudes a su alrededor: gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania y de las cercanías de Tiro y Sidón, regiones y ciudades no muy distantes, pero apartadas del lugar de sus intervenciones. Jesús se ve obligado a tomar precauciones ante el empuje del gentío y manda a sus discípulos que le tengan preparada una lancha, no para escapar, sino para actuar desde ella, como plataforma de actuación.

El evangelista quiere dar razón de la avalancha de la gente, a pesar de ser un lugar abierto, aunque con la frontera del agua del lago: como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. La gente lo buscaba con ansiedad, especialmente los enfermos y los que sufrían cualquier tipo de dolencia, porque del contacto con él procedía una fuerza curativa de efecto inmediato. No es extraño que con estos antecedentes todo el mundo de le eche encima para tocarlo. Buscaban en el contacto con Jesús esa medicina milagrosa que todo lo curaba.

Y en semejante situación entran en escena los espíritus inmundos. Entre los muchos enfermos que se le acercaban estaban los endemoniados. Al menos así eran percibidos, como poseídos del demonio. Y estos también se postraban ante el sanador y gritaban, seguramente por conocerle mejor: Tú eres el Hijo de Dios. Se trata de una proclamación de fe puesta en boca de un endemoniado, pero como procediendo del poseedor y no del poseído, es decir, del mismo espíritu inmundo. Es la fe de los demonios, que se ha convertido en tema monográfico de algún escrito actual. Ante la confesión pública de estos espíritus Jesús reacciona mandándoles callar, prohibiéndoles severamente que lo diesen a conocer. ¿Por qué esta prohibición? ¿Porque no quería la profesión de fe de un demonio aunque fuese exacta en sus términos? ¿Por el llamado «secreto mesiánico», es decir, porque Jesús quería evitar a toda costa que se difundiese esta denominación que podría dar lugar a equívocos pseudoreligiosos o políticos y forzar la intervención de las autoridades para mantener el orden?

Lo cierto es que Jesús, hasta su entrada triunfal en Jerusalén en las vísperas de su Pascua, huye de este género de proclamaciones que se prestaban a interpretaciones triunfalistas que podían degenerar en tumultos y reivindicaciones populares de tipo nacionalista. Ya llegará el día en que él mismo confiese: Tú lo has dicho: yo soy el Hijo de Dios o yo soy rey. Pero lo hará desde su condición de esclavo o en un contexto de sometimiento o de arrestamiento, como Cordero manso llevado al matadero. En ese contexto habrá que entender su mesianismo para no confundir nuestra confesión de fe con la de Satanás o con la de Pedro cuando opinaba como Satanás: Apártate de mi vista, Satanás, tú piensas como los hombres, no como Dios.

La profesión de fe de los demonios es, pues, literalmente exacta; pero totalmente disconforme con la voluntad de Dios, que tenía otros planes para su Hijo. Tengamos, por consiguiente, esto en cuenta. Para que nuestra profesión de fe sea ortodoxa, no sólo ha de ser recta (=correcta) en sus términos, sino también en su concepción. El mesianismo de Jesús fue un mesianismo vivido y sustentado sobre la consigna del amor –ese amor que le llevó a la cruz-. La fe en él no puede separarse de este concepto, ni de esta información que impone la caridad. Los demonios creen y, sin embargo, tiemblan, porque no creen desde el amor.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Episcopalis Communio – Francisco I

Art. 20

Tareas de la Secretaría General del Sínodo

§ 1. Junto al Dicasterio de la Curia Romana competente, y, según el tema y las circunstancias, junto a los demás Dicasterios implicados de diversos modos, la Secretaría General del Sínodo promueve por su propia parte la implementación de las orientaciones sinodales aprobadas por el Romano Pontífice.

§ 2. La Secretaría General puede predisponer estudios y otras iniciativas idóneas a tal finalidad.

§ 3. En circunstancias particulares la Secretaría General, con el mandato del Romano Pontífice, puede emitir documentos aplicativos, tras escuchar al Dicasterio competente.

«Amigo de Dios»

En este tercer domingo del Tiempo Ordinario, tras celebrar el Bautismo del Señor hace dos domingos y escuchar el domingo pasado el relato del primer milagro de Jesús en la boda que se celebraba en Caná de Galilea, comenzamos hoy la lectura continua a lo largo de los domingos de este año del Evangelio escrito por san Lucas. Las lecturas de hoy nos hablan de la centralidad de la palabra de Dios pues, como rezamos en el salmo de hoy, sus palabras son espíritu y vida.

1. El comienzo del Evangelio de Lucas. El pasaje evangélico de este domingo recoge en primer lugar el inicio del Evangelio según san Lucas. El Evangelista dirige su escrito a un tal Teófilo. Probablemente el autor del Evangelio no se dirige a una persona concreta llamada Teófilo sino que, con este nombre simbólico, que significa literalmente “amigo de Dios”, Lucas quiere acercar el Evangelio a aquellos cristianos que son amigos de Dios y seguidores de Cristo. Se trata por tanto de un recurso literario para lograr que el lector y el oyente del Evangelio sientan que el Evangelio está dirigido directamente a ellos. Cada uno de nosotros somos, por tanto, este Teófilo, ese amigo de Dios a quien Lucas dirige sus palabras en el Evangelio. El mismo Evangelista explica en el comienzo cuál es el motivo y la finalidad al escribir el Evangelio: “para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Lucas deja claro que ya otros han emprendido la tarea de recoger lo que hizo y dijo Jesús, tal como los transmitieron los apóstoles y los testigos oculares de Jesús. A éstos les llama “servidores de la palabra”, pues son los que han escuchado y han creído la palabra de Cristo y así la han transmitido. Estas palabras del comienzo del Evangelio de Lucas nos hablan por tanto de la importancia del Evangelio, pues recoge las enseñanzas de Jesús, transmitidas por sus testigos directos, comprobadas diligentemente por el mismo Evangelista, y escritas para que den solidez a nuestra fe. Nosotros creemos en Cristo por el testimonio de quienes le vieron y escucharon, un testimonio recogido cuidadosamente en el Evangelio, que se convierte así en palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, una palabra que nos fortalece en el seguimiento de Dios y que convoca a toda la Iglesia.

2. “Hoy se cumple esta Escritura”. Después del comienzo del Evangelio, pasamos directamente al pasaje en el que Jesús vuelve a su pueblo después del bautismo y de las tentaciones en el desierto. Jesús, sobre quien descendió el Espíritu Santo en forma de paloma el día de su bautismo, llevado por este mismo Espíritu al desierto para ser tentado, vuelve ahora a Galilea con la fuerza del Espíritu. Va a su pueblo de Nazaret, y allí entra en la sinagoga un sábado. Lee el libro del profeta Isaías, concretamente el pasaje en el que Isaías presenta al Mesías como el ungido por el Espíritu. Y cuando termina de leer el pasaje proclama: “Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír”. De este modo, Jesús se presenta ante sus paisanos como el Mesías prometido, el ungido de Dios, el Cristo, pues “Cristo” significa “ungido”. En Él se cumplen las promesas hechas por Dios al pueblo de la Antigua Alianza. Él es aquél a quien esperaban los israelitas, el enviado por Dios. Es la Palabra misma de Dios que se ha hecho carne, como celebrábamos en Navidad. Ahora la palabra ya no es simplemente un escrito en unas tablas de piedra o en un simple pergamino. Ahora la Palabra habita entre nosotros, Dios nos habla a través de su Hijo. Del mismo modo que en el Antiguo Testamento el pueblo de Israel reconocía a Dios a través de su palabra, como hemos escuchado en la primera lectura del libre de Nehemías, cuando el pueblo se reunió en la asamblea tras la vuelta del exilio de Babilonia y se postró rostro en tierra al abrir el libro de la Ley, nosotros ahora reconocemos a Dios que se manifiesta en Cristo, su enviado, el ungido, que es el cumplimiento de su palabra.

3. Nosotros, bautizados en un mismo Espíritu, formamos un sólo cuerpo. San Pablo, en la segunda carta a los Corintios que estamos escuchando estos domingos, nos propone la imagen de un cuerpo humano para explicarnos cómo es la Iglesia. Del mismo modo que en el cuerpo humano hay muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser distintos, forman un solo cuerpo, así sucede en la Iglesia: todos nosotros somos iguales en dignidad, y todos somos importantes, como son importantes todos los miembros de un cuerpo humano, a pesar de que cada uno tenemos una función distinta en la Iglesia, como también en un cuerpo humano cada miembro tiene una función distinta. Hemos de vivir por tanto en la comunidad eclesial de este modo, reconociendo cada uno su función propia y la de los demás, procurando vivir cada uno según su vocación, sin suplantar las funciones de los demás como un miembro del cuerpo humano no puede suplantar las funciones de otro miembro. Pero todos vivimos y actuamos de forma unánime, pues todos hemos recibido el mismo bautismo. Por el bautismo, todos nosotros hemos recibido el mismo Espíritu, lo que nos hace a todos hijos de Dios y miembros del pueblo de Dios. No hay por tanto entre nosotros ninguna distinción en cuanto a la dignidad, pues todos somos por igual hijos de Dios. El mismo Espíritu que ungió a Cristo como Hijo de Dios, como el Mesías, nos hace a nosotros miembros del cuerpo de Cristo, cada uno según su función.

La palabra de Dios, que es la que nos convoca en la Iglesia cada domingo para celebrar la Eucaristía, se cumple en Cristo, el enviado por Dios, el Ungido. Por nuestro bautismo, en el que recibimos el Espíritu Santo, también nosotros somos hijos de Dios por medio de Cristo. El bautismo y la palabra de Dios, leída y celebrada hoy como cada domingo en la Eucaristía, nos muevan a reconocernos a nosotros y a los demás como miembros de este cuerpo de Cristo que es la Iglesia, y a llevar a cabo cada uno nuestra función en él.

Francisco Colomina Campos

Hoy se cumple esta escritura

Ilustre Teófilo: Puesto que muchos han intentado componer la narración de las cosas realizadas entre nosotros según nos lo han enseñado los mismos que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, que he investigado cuidadosamente todo desde los orígenes, hacerte una narración ordenada, para que conozcas el fundamento de las enseñanzas que has recibido de palabra.

Jesús, impulsado por el Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.

Llegó a Nazaret, donde se había criado. El sábado entró, según su costumbre, en la sinagoga y se levantó a leer. Le entregaron el libro del profeta Isaías, desenrolló el volumen y encontró el pasaje en el que está escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor». Enrolló el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó; todos tenían sus ojos clavados en él; y él comenzó a decirles: «Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura»

Lucas 1, 1-4;4, 14-21

Para meditar

En el Evangelio de hoy Jesús anuncia de forma muy solemne que Él es el Hijo de Dios. Y lo hace sobre las Escrituras, para indicar que Dios no nos ha dejado nunca y que las promesas de Dios se cumplen con Él.

Y dice que viene para llevar la buena nueva a los pobres, a los presos, a los ciegos y a los oprimidos. Jesús tiene en su corazón a las personas que peor lo están pasando, son la prioridad para Jesús. Y deben ser la prioridad para todos los cristianos y para toda la Iglesia. Juntos, como Iglesia, podemos hacer muchas cosas por los que más lo necesitan.

Para hacer vida el evangelio

  • Escribe las personas a las que más atención debe prestar tu parroquia.
  • ¿Por qué debemos los cristianos estar cerca de los que sufren?
  • Escribe algo que pueda hacer tu parroquia para ser una comunidad más atenta a las personas que más lo necesitan.

Oración

Tú sabes, Señor, que cuando
nos conocemos mucho,
no esperamos novedad en la otra persona,
creemos saberlo todo de ella,
le damos pocas oportunidades de cambio,
le etiquetamos por comportamientos
anteriores…
y eso no es amar… eso no es ayudarle a ser.
Haz Señor que creamos en las personas,
que nos dejemos sorprender por ellas,
que apostemos por sus posibilidades,
que nunca perdamos la fe del todo,
que recordemos que todos
podemos mejorar,
que siempre se puede salir del bache,
que Tú rescatas a la oveja perdida
y la conviertes en tu preferida.
Danos un corazón como el tuyo,
que se sorprende con el hermano,
que le descubre lo mejor,
que cree y apuesta por él cada día
y a cada rato.
Enséñanos a amar como Tú, Jesús.

Nos etiquetamos, Señor

Tú sabes, Señor, que cuando
nos conocemos mucho,
no esperamos novedad en la otra persona, creemos saberlo todo de ella,
le damos pocas oportunidades de cambio, le etiquetamos por comportamientos anteriores…
y eso no es amar… eso no es ayudarle a ser.

Se preguntaban en tu pueblo si no eras el hijo de José,
igual que nos extrañamos nosotros cuando alguien cambia,
cuando una persona actúa distinto
a como acostumbra…
En cambio, para Ti, Dios Padre, todos somos nuevos siempre,
no nos tienes «etiquetados»,
no tiras nunca la toalla,
porque nos sabes capaces
de grandes cosas.
Y es que en Ti nos volvemos grandes. Contigo podemos hacer muchas cosas, porque Tú nos renuevas, nos reconquistas, nos haces como el barro nuevo,
un recipiente diferente, amasándonos con cariño, dándonos nuevas oportunidades.

Haz Señor que creamos en las personas, que nos dejemos sorprender por ellas, que apostemos por sus posibilidades, que nunca perdamos la fe del todo, que recordemos que todos podemos mejorar,
que siempre se puede salir del bache, que Tú rescatas a la oveja perdida
y la conviertes en tu preferida.

Danos un corazón como el tuyo, que se sorprende con el hermano, que le descubre lo mejor,
que cree y apuesta por él cada día y a cada rato. Enséñanos a amar como Tú, Jesús.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio Domingo III de Tiempo Ordinario

• Ese tal “Teófilo” (3), a quien Lucas dedica también la segunda parte de su obra, los Hechos de los Apóstoles (Hch 1,1), es posible que sea unapersona concreta. Pero, teniendo en cuenta que significa “amigo de Dios”, puede ser el nombregenérico de todos los que serán lectores del Evangelio. Leer el Evangelio nos hace amigos de Dios.

• Lucas le dice lo que pretende: que el lector “conozca solidez de la enseñanza que ha recibido” (4).

• Los medios que pone para conseguir su objetivo son los dos escritos: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Con estos escritos, Lucas no quiere hacer una historia científica ni una biografía a través de los “hechos” (1). Lo quequiere es transmitir lo que descubre de la acción del Espíritu Santo en la persona de Jesús (lo ha- ce con el libro del Evangelio) y de la acción delmismo Espíritu en la Iglesia (Hechos de los Apóstoles). Eso es lo que le interesa a todo evangelista, a todo transmisor de la Buena Noticia: en la historia, en los “hechos”, en la vida cotidiana, descubrir y señalar lo que el Espíritu de Dios realiza. Eso es lo que dará “solidez” a la “enseñanza” que el lector ya “ha recibido” (4).

• Es interesante darse cuenta que esa tarea del anuncio de la Buena Nueva sólo se puede llevar a cabo a partir de los “testigos” (2). Es decir: la fe en Cristo es una experiencia, no una idea. Por ello, son los “testigos” los que se convierten en “predicadores de la Palabra” (2), es decir, evangelistas.

• “Nos transmitieron”, referencia a una tradición viva en la comunidad, procedente de los testigos oculares y ministros de la palabra que eran depositarios auténticos del mensaje.

• El hecho de “investigado todo cuidadosamente” no es desautorizar, sino fundamentarlo para poderlo contar con rigor.

Jesús empieza su ministerio (4,14-15)

• La narración “ordenada” (3), Lucas la empieza con un resumen del ministerio de Jesús:

– actúa en Galilea (14);

– es movido, “impulsado por del Espíritu” (14) –eso ya se había destacado (Lc 4,1) y será el tema de lo que Jesús leerá y comentará luego (18)–;

– el ministerio consiste en “enseñar” (15);

– y empieza ejerciéndolo en las “sinagogas” (15), lugar significativo dónde el pueblo de Israel se reúne para escuchar la Palabra de Dios –ahora escucharán esta Palabra escuchando a Jesús–.

• Toda esta acción de Jesús desemboca en la alabanza de Dios por parte del pueblo (15).

Jesús en la sinagoga de Nazaret, “dónde se había criado” (4,16-21)

• El primer “hecho” (1) relatado sucede “dónde se había criado” (16). Nazaret es el lugar de la vida cotidiana. Jesús actúa en el corazón de su pueblo, donde se cuece la vida de la gente. Y lo remueve todo. Todo su ministerio se desarrolla en el corazón de su pueblo, entre Nazaret y Jerusalén (Lc 1,26.39; 9,51).

• Otra vez Lucas nos presenta la acción del “Espíritu” (18) que marca todo lo que hace y diceJesús. Esta acción queda expresada en el texto que Jesús lee (18-19) del profeta Isaías (Is 61,1-2).El texto de Isaías es un texto programático, que resume la identidad y la misión de Jesús en sentido mesiánico (profeta-Mesías). Describe, la misión liberadora de Jesús, el Ungido por el Espíritu:

En primer lugar, anuncia a los pobres el fin de su condición miserable; cautivos, ciegos, los oprimidos (Is 61,1). Hay también una alusión al año jubilar (v.2) el año de gracia del Señor en que se cancelaban las deudas y se ponía enlibertad a los esclavos (Levítico 25).

Otra cosa muy provocativa de las palabras que Jesús omite es el final del texto de Isaías 61,2: “el día del desquite del Señor nuestro Dios”, referido a la victoria sobre los paganos.

Recordar que el texto de Isaías 61, 1-4 es un canto a la liberación israelita del exilio de Babilonia… pero la liberación no se había cumplido (después de los persas vinieron los griegos, y los romanos)… y con Jesús se cumple esta “Escritura” Al aplicárselo a sí mismo y abre la era de la salvación a todos … esto para ellos es inaceptable.

• La expresión “hoy se cumple” (21) quiere decir varias cosas:

– Lo que dice “la Escritura” es actual. Pero sólo es percibido como tal cuando es leído y escuchado con la fe que suscita la acción del “Espíritu”, quien convoca y obre el corazón.

– “El Espíritu” actúa “hoy”, ahora y aquí, en favor de los “pobres”, de los “cautivos”, de los “ciegos” (18).
– Y, por lo tanto, la prioridad de quien se deja conducir por “el Espíritu” –tanto Jesús como los que quieran seguirlo– es la liberación de los “pobres, desvalidos, cautivos, ciegos…”

Comentario al evangelio – 24 de enero

Hoy Marcos nos presenta a Jesús retirado a la orilla del mar con sus discípulos y rodeado de una muchedumbre de gente que le sigue. Dos grupos de personas con intereses diferentes.

Los discípulos van detrás de Jesús con el deseo de aprender para ser como El. Se sienten seducidos por su persona y estar con Él es la mejor escuela para asimilar sus enseñanzas. Los discípulos son la nueva familia de Jesús; una familia que no se funda en la carne y la sangre sino en la fe y la confianza en quien les ha llamado y en su palabra y forma de vivir Una familia que crece en la medida en que Jesús es más conocido y amado y hay una mayor intimidad con El. Una familia en la que los que la integran sienten la necesidad de comunicar su experiencia (“lo que oímos, vivimos, contemplamos, experimentamos… os lo damos a conocer para que  participéis de nuestra alegría y vuestra alegría sea completa”. Cfr 1ºJn 1, 1s). Una familia que no tiene fronteras de color de la piel, de cultura, de lengua. Una familia de puertas abiertas que incluye a todos y nadie es excluido. Una familia que acoge a todos sin importar en que condición estén. Una familia que valora a todos no por lo que tienen sino por lo que son: hijos de Dios. Una familia que ayuda a todos con total generosidad y disponibilidad. Una familia que se alegra cuando los hijos pródigos vuelven, y se entristece por los hijos hipócritas y soberbios que no saben comprender y perdonar al hermano que se alejó de casa y dilapidó los bienes familiares…

La muchedumbre sigue a Jesús, le escucha, le admira porque cura, ilusiona, anima, libera del mal…Han visto resultados, obras, señales prodigiosas. Obtienen ventajas personales. Personas que les interesa Jesús en tanto en cuanto les soluciona sus problemas. Personas que ven en Jesús a un taumaturgo o curandero y que están con Él mientras les atiende en todo lo que le piden, pero le abandonan cuando no cumple sus planes u objetivos. Personas que creen que tienen derechos adquiridos por los servicios prestados a Jesús. Personas que creen tener derecho a un lugar importante en el cielo por las obras de caridad que hicieron o la vida buena que llevaron.

San Pablo dice que “todo es gracia”. Y Santiago dice “todo don procede del Padre de los astros”. Y Juan dice: “Dios nos amó primero”. Y la parábola de los talentos del Evangelio dice que el propietario –Dios- repartió a cada uno según su capacidad y les encargó trabajar.

José Luis Latorre, cmf