Ante una buena noticia

Posiblemente estamos ante la noticia de corte institucional más importante en muchos años con relación a la Iglesia: La celebración del Sínodo Panamazónico en Roma en el próximo mes de Octubre. El espacio, el escenario objeto de atención de esta asamblea es todo el mundo, pues los mil doscientos millones de católicos (y si añadimos otros mil millones de protestantes que son cristianos) no hay rincón donde no haya algún cristiano-católico. La Amazonía (del río Amazonas) equivale a catorce veces la extensión española y limita con nueve países. Se trata del bosque tropical más grande. Su cantidad de agua supera la de los nueve ríos más caudalosos. Es la mayor farmacia del mundo, pues de ésta selva nace alrededor del veinticinco por ciento de todas las medicinas. A lo largo de los años han sido diezmadas varias comunidades indígenas. Este amplio territorio, inmenso y majestuoso asombra por la variedad enorme de animales y de plantas. La selva amazónica alberga muchos secretos. Por lo cual cuenta con numerosos “novios”. La industria maderera, la farmacéutica, la minería… En la Amazonía muchos indígenas han sido y son objeto de preocupación de la Iglesia, presente sobre todo a través de los misioneros y misioneras. Los indígenas están de moda. Vivimos en una época de cambios, o en un cambio de época. Para Pedro Casaldáliga los indígenas o indios son los más evangélicos y los más pobres: frágiles. Se buscan caminos y lugares distintos por lo que el mundo indígena despierta curiosidad. Actualmente uno de sus objetivos, quizás el principal es recuperar tierras, creencias, idioma, tradiciones. Antes la Iglesia enfocó su trabajo en la educación y en la salud. Ahora el verbo más querido es “recuperar”. Los católicos hemos aprendido a ser más respetuosos, a valorar más los sentimientos de los otros.
Actualmente no es fácil encontrar grupos reivindicativos; los intelectuales y los obreros dejaron de serlo. Hoy los indígenas (los indios) son los que reclaman un cambio de dirección en el mundo. Alguien escribió en una pared de Barbados: ”La sangre y el sueño de nuestros antepasados permanecen en nosotros. A pesar de que las ramas han sido cortadas, sus frutos robados y hasta su tronco quemado, las raíces están vivas y nadie podrá arrancarlas”.
Las noticias actuales sobre la Iglesia en general son sombrías. Atravesamos una crisis brutal. El jesuita Víctor Codina lo resume. Desde el punto de vista político (corrupción, crisis de la democracia); desde el punto de vista social (exclusión, muros contra los emigrantes); desde el punto de vista económico (pobreza); desde el punto de vista ecológico; de género (machismo, homofobia) desde el punto de vista religioso (fundamentalismo, abusos sexuales de dirigentes religiosos). Pero lo anterior no es toda la realidad. También hay sectores que luchan por la libertad, la democracia, por los derechos humanos, por la paz, por la justicia, por la preservación de la creación, por la defensa de las mujeresEn concreto, la historia de la humanidad, no es sólo de los depredadores, sino también de los ciudadanos más nobles, honestos, pensadores, inteligentes, profetas, místicos. Hay alternativas positivas a la situación actual. Es posible transformar éste mundo siguiendo el mensaje de Jesús.
Muchos de los problemas y de las soluciones aplicables a ésta zona de América pueden servir para la Iglesia en general. Estamos deseosos de noticias buenas, positivas, esperanzadoras. Las palabras: secularización, vocación, cambio climático, deforestación, evangelización, samaritana… las oiremos con frecuencia. ¿Cómo responderemos?

Josetxu Canibe