Lunes III de Tiempo Ordinario

Hoy es 28 de enero.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos Mc 3, 22-30:

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.»
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

El texto del evangelio nos presenta a Jesús enfadado por la dureza de corazón de los letrados que les impide acercarse a la verdad de quién es Jesús. Para ello rechazan la evidencia del poder excepcional de Jesús sobre el espíritu del mal, sobre “los espíritus inmundos”. Y así rechazar que Dios, el único que tiene poder contra esos espíritus inmundos, esté con Jesús. ¿De dónde entonces le llega ese poder? Los letrados, los reconocidos como los sabios, ellos mismos así se reconocen, dicen que ese poder excepcional que demuestra Jesús sobre el mal significado en el demonio, viene del mismo demonio, él mismo está “endemoniado”. ¡Qué afirmación tan absurda, el demonio contra el demonio, como le hace ver Jesús! ¿Pero qué eficaz para apártalo del pueblo, de modo que nadie le siga! Cuando son los intereses individuales los que construyen la verdad, cuando se quiere ser ciego a la evidencia, no hay recurso para sacar de la ignorancia. No hay más ciego que el que no quiere ver. Cuando no se quiere ser conscientes de que lo que se dice o hace es producto del puro interés, al que no se quiere renunciar, no hay posibilidad de arrepentimiento. Ese es el pecado contra el Espíritu Santo, que dice el texto: el rechazo al reconocimiento del error o del mal para mantenerse obcecadamente en lo que les interesa. Si no se quiere ver la verdad de lo evidente, sin no hay arrepentimiento, no se alcanzará nunca la verdad, ni puede haber perdón. Ni Dios perdona.

Santo Tomás de Aquino, cuya fiesta celebramos en este día, dice que esa actitud de los letrados es un pecado “irremisible por su misma naturaleza, porque excluye los elementos gracias a los cuales se concede la remisión de los pecados”. Ese elemento del que carecen los letrados es la conciencia de su pecado –y error- y, por tanto, de arrepentimiento y de deseo de conocer la verdad.

Liturgia 28 de enero

LUNES. SANTO TOMÁS DE AQUINO, presbítero y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)
 
Misal: 1ª oración propia y el resto del común de doctores o de pastores (para un pastor), o de un domingo del Tiempo Ordinario. Prefacio común o de la memoria.
 
Leccionario: Vol. III-impar
• 2Heb 9, 15. 24-28. Se ofreció una sola vez para quitar los pecados. La segunda vez aparecerá a los que lo esperan.
Sal 97. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
• Mc 3, 22-30. Satanás está perdido.

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Antífona de entrada Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para vendar los corazones desgarrados.

Acto penitencial
Hermanos, al celebrar hoy la memoria de santo Tomás de Aquino, patrono de los teólogos y gran doctor de la Iglesia, a quien el Señor llenó de espíritu de sabiduría e inteligencia para ilustrar la fe con su predicación y sus escritos preparándonos a la celebración de la Eucaristía, en la cual Jesucristo vela su humanidad y su divinidad, recnociendo nuestros pecados y pidiendo perdón por ellos.

• Tú que eres la fuente de agua viva. Señor, ten piedad.
• Tú que eres la luz que ilumina en las tinieblas. Cristo, ten piedad.
• Tú que eres la auténtica sabiduría escondida. Señor, ten piedad.

Oración colecta
Oh Dios,
que hiciste a santo Tomás de Aquino digno de admiración
por su ardoroso anhelo de santidad
y por el estudio de las ciencias sagradas,
concédenos comprender lo que él enseñó
e imitar plenamente lo que realizó.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración de los fieles
Dirijamos ahora nuestras peticiones a Dios Padre, creador de todo lo bueno, pidiéndole que nuestro corazón no ande dividido entre el bien y el mal.
1.- Para que Dios conceda a los pastores de la Iglsia y a todos los teólogos imitar a Santo Tomás de Aquino, uniendo el estudio a la oración. Roguemos al Señor.
2.- Para que Dios nos conceda los sacerdotes necesarios. Roguemos al Señor.
3.- Para que entre todos los pueblos reinen la alegría y la paz. Roguemos al Señor.
4.- Para que Dios conceda a los estudiantes el deseo de iluminar los conocimientos humanos con la profundización de una fe enriquecida en el amor. Roguemos al Señor.
5.- Para que todos nosotros glorifiquemos constantemente el nombre de Dios. Roguemos al Señor.
 
Dios y Padre nuestro, fuente de toda bondad, escucha las plegarias que tu pueblo te dirige y envíanos tu Espíritu Santo que nos ilumine y nos guíe en nuestro caminar. Por Jesucristo nuestro Señor.
 
Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso,
humildemente imploramos
de tu Divina Majestad,
que estos dones, que ofrecemos
en honor de tu santo
y que testimonia tu poder y tu gloria,
le alcancen a tu pueblo
los frutos de la eterna salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo -dice el Señor.

Oración después de la comunión
S
eñor, que estos sacramentos que hemos recibido

nos hagan dignos de los gozos eternos
que mereció santo Tomás de Aquino, tu servidor bueno y fiel.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 28 de enero

Estamos obligados a comenzar la enumeración de los santos de este día por Santo Tomás de Aquino, uno de los más grandes santos y sabio a la vez. Su pasión por la verdad y ganas de conocer a Dios lo llevaron a las aulas de Nápoles, Colonia y París, donde tuvo por maestro a San Alberto Magno. Toda su obra teológica, sobre todo, la Summa Theologiaey la Summa contra gentileses la respuesta a unas preguntas que se hacía desde niño: ¿Quién es Dios?, ¿qué es Dios?Su mayor gloria el haber sido teólogo de la santidad para sus hermanos dominicos y para el mundo. Todo lo he aprendido aquí, decía refiriéndose al crucifijo. Nació en 1225 y murió en 1274.

Menos insigne, pero también destacado aparece San Julián de Cuenca, obispo de esta ciudad y una de las grandes personalidades de la iglesia mozárabe. Nos ha legado su espíritu de oración, sencillez, amor a los pobres y comprensión a todos. Águeda, Jerónimo, José y Lorenzo son de tierra y apellidos chinos, canonizados por Juan Pablo II, el 1 de octubre del 2000. Con ellos conmemoramos también al monje Juan y Santiago el ermitaño y a Inés, virgen y mártir.

Distinción especial merece este día San José Freinademetz, sacerdote de la Sociedad del Verbo Divino, fundada por San Arnoldo Janssen, canonizado juntamente con su fundador el día 5 de octubre de 2003. Pasó toda su vida de misionero en China. Escribió: Amo a la China y a los chinos; en medio de ellos quiero morir y entre ellos ser sepultado.Había nacido en Oies, pequeña aldea de los Alpes Dolomitas italianos y murió, lleno de trabajos y privaciones el 28 de enero de 1908.

Tampoco olvidamos a los beatos Bartolomé, camaldulense, José mártir de China, Julián jesuita, María Luisa Montesinos asesinada por odio a la fe en Valencia durante la guerra civil española de 1936 y Olimpia Vidá, mártir ucraniana de la Congregación de las Religiosas de San José.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Santo Tomás de Aquino

LAUDES

SANTO TOMÁS DE AQUINO, presbítero y doctor

(1225?-1274). Dominico. Hombre sabio y teólogo insigne. Su Summa theologica sigue siendo obra de estudio.

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos al Señor, fuente de la sabiduría.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Experiencia de Dios fue vuestra ciencia,
su Espíritu veraz os dio a beberla
en la revelación, que es su presencia
en velos de palabra siempre nueva.

Abristeis el camino para hallarla
a todo el que de Dios hambre tenía,
palabra del Señor, que, al contemplarla,
enciende nuestras luces que iluminan.

Saber de Dios en vida convertido
es la virtud del justo, que, a su tiempo,
si Dios le dio la luz, fue lo debido
que fuera su verdad, su pensamiento.

En nuestro corazón de criaturas,
nos encendió la luz para esconderla,
qué poco puede andar quien anda a oscuras
por sendas de verdad sin poder verla.

Demos gracias a Dios humildemente
y al Hijo, su Verdad, que a todos guía,
dejemos que su Luz, faro esplendente,
nos guíe por el mar de nuestra vida. Amén.

SALMO 83: AÑORANZA DEL TEMPLO

Ant. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación:

cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
caminan de baluarte en baluarte
hasta ver a Dios en Sión.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo,
mira el rostro de tu Ungido.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.

Porque el Señor es sol y escudo,
él da la gracia y la gloria;
el Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable.

¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre
que confía en ti!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

CÁNTICO de ISAÍAS: EL MONTE DE LA CASA DEL SEÑOR EN LA CIMA DE LOS MONTES

Ant. Venid, subamos al monte del Señor.

Al final de los días estará firme
el monte de la casa del Señor,
en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas.

Hacia él confluirán los gentiles,
caminarán pueblos numerosos.
Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:

él nos instruirá en sus caminos
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la ley,
de Jerusalén, la palabra del Señor.»

Será el árbitro de las naciones,
el juez de pueblos numerosos.

De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.

Casa de Jacob, ven,
caminemos a la luz del Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Venid, subamos al monte del Señor.

SALMO 95: EL SEÑOR, REY Y JUEZ DEL MUNDO

Ant. Cantad al Señor, bendecid su nombre.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.

Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá
él gobierna a los pueblos rectamente.»

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,

delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Cantad al Señor, bendecid su nombre.

LECTURA: Sb 7, 13-14

Aprendí la sabiduría sin malicia, la reparto sin envidia y no me guardo sus riquezas. Porque es un tesoro inagotable para los hombres: los que la adquieren se atraen la amistad de Dios, porque el don de su enseñanza los recomienda.

RESPONSORIO BREVE

R/ Que todos los pueblos proclamen la sabiduría de los santos.
V/ Que todos los pueblos proclamen la sabiduría de los santos.

R/ Y que la asamblea pregone su alabanza.
V/ La sabiduría de los santos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Que todos los pueblos proclamen la sabiduría de los santos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Bendito sea el Señor, por cuyo amor santo Tomás estudio, oró asiduamente y trabajó.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito sea el Señor, por cuyo amor santo Tomás estudio, oró asiduamente y trabajó.

PRECES

Demos gracias a Cristo, el Buen Pastor, que entregó la vida por sus ovejas, y supliquémosle, diciendo:

Apacienta a tu pueblo, Señor.

  • Señor Jesucristo, que en los santos pastores nos has revelado tu misericordia y tu amor,
    — haz que por ellos continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.
  • Señor Jesucristo, que a través de los santos pastores sigues siendo el único pastor de tu rebaño,
    — no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.
  • Señor Jesucristo, que por medio de los santos pastores eres el médico de los cuerpos y de las almas,
    — haz que nunca falten a tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas de una vida santa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,
    — haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.

Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó el Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, que hiciste de santo Tomás de Aquino un varón preclaro por su anhelo de santidad y por su dedicación a las ciencias sagradas, concédenos entender lo que él enseñó e imitar el ejemplo que nos dejó en su vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.