Como Jeremías, me siento llamado

Siento que me has elegido, Señor,
que desde el seno materno pensaste en mí,
que tienes para mí grandes sueños,
que me susurras al oído quién eres,
para que yo lo anuncie a los hermanos.

Tú, Señor, conoces mis dudas y miedos,
sabes bien cuándo me siento inseguro,
sabes cuándo confío sólo en mis fuerzas
y haces que en Ti mi valor aumente,
sacando de mí lo mejor,
sugiriéndome las palabras adecuadas
y los gestos oportunos para anunciarte.

Muchas veces me siento como un pobre muchacho,
inmaduro, inseguro, dudoso
y lleno de miedos,
pero, como sé muy bien
de quién me he fiado,
enseguida recupero la seguridad
y la fuerza,
porque Tú, Señor, vas conmigo
todos los días de mi vida.

Tú eres mi seguridad y mi pasión,
Tú llenas de alegría mi corazón,
Tú eres mi mensaje para el mundo,
Tú eres quien me impulsa al amor,
quien despierta en mí la ternura,
quien me hace desbordar misericordia.

Y no puedo parar de contárselo a la gente,
con la autoridad que me da el sentirte,
con la seguridad que me da el saberme amado por Ti,
con la confianza que me demuestras cada segundo,
con tu presencia que invade mis días
y mis noches,
con tu fuerza que me vuelve grande, valiente y osado,
con la fe que casi me hace atravesar montañas
y me lleva a vivir una vida entregada a Ti y a los hermanos.

Mari Patxi Ayerra