Viernes III de Tiempo Ordinario

Hoy es 1 de febrero.

En estos minutos, Señor, te quiero abrir la puerta de mi casa. Haz morada en ella, mi Dios. No te importe su desorden o su falta de luminosidad, pues mi mayor deseo es que te hospedes en ella, que te quedes conmigo. Entra, es tu casa y mi deseo es acogerte y servirte, pues por fin, a llegado la salvación.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 4, 26-34):

Jesús dijo a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»

Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Cuando nos relacionamos con el Señor, una tentación es pensar que nosotros controlamos todo. Que somos nosotros quienes decidimos qué pasos damos, cómo y cuándo darlos. Sin embargo, el reino crece sin apenas darnos cuenta, lenta e inadvertidamente. Puedes dedicar unos instantes a dar gracias a Dios al contemplar cómo la semilla de su Reino ha ido creciendo en tu corazón.

El Reino crece a nuestro alrededor. Quizá son muchas las señales del mundo que te hacen dudar de ello. Violencia entre los hombres, corrupción, la dureza de la vida. Pero el bien se sigue abriendo paso en el mundo. Puedes pedirle al Señor que te haga sensible a los signos del Reino de Dios entre nosotros. Que te abra los ojos a ver algún signo de su venida en el día de hoy.

Estamos llamados a vivir en el Reino y también a ser cobijo para otros que buscan refugio y hogar. Dejamos venir el Reino en la medida que nosotros somos testimonio de su venida. ¿Para quienes eres hoy refugio, hogar, abrigo y acogida? ¿Para quienes somos sembradores?

Levántate, prepara el surco,
siembra la tierra lanzando el grano sin descansar,
sin prisa, de noche o de día,
al sol y al agua,
sin que te esfuerces él brotará.

La tierra está lista,
el sol está apunto,
la hierba que crece
espigas será.
La tierra está lista,
el sol está apunto,
la fruta madura
se puede arrancar. 

Maíz o trigo,
viña, caña, rosal
de la semilla, miles se dan
Maíz o trigo,
viña, caña, rosal
de la semilla, miles se dan 

Levántate, prepara el surco
siembra la tierra
lanzando el grano sin descansar
sin prisa, de noche o de día
al sol y al agua,
sin que te esfuerces él brotará. 

La tierra está lista,
el sol está a punto,
la hierba que crece
espigas será.
La tierra está lista,
el sol está a punto,
la fruta madura
se puede arrancar.
Maíz o trigo,
viña, caña, rosal
de la semilla, miles se dan.
Maíz o trigo,
viña, caña, rosal
de la semilla, miles se dan. 

La tierra está lista,
el sol está a punto,
la fruta madura,
se puede arrancar.

Parábola de la semilla interpretado por Jesuitas Colombia, «Vamos caminando»

Jesús explicaba en privado a los discípulos el contenido de las parábolas. Vuelve a leer el texto como si estuvieras con el Señor en privado, y como si te explicase el sentido de las parábolas, sólo para ti, en la intimidad del corazón.

Es el momento de hablarle a corazón abierto al Señor. De expresarle de manera personal tus deseos e inquietudes. Comparte con él tu deseo de que el reino, el bien y la justicia se hagan más presentes a tu alrededor. O tu petición para que estés más atento a su llegada a nuestro mundo, hazlo de corazón, de manera sincera, con la confianza de que él acoge todo lo que viene de ti.

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Liturgia 1 de febrero

VIERNES DE LA III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)
 
Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común
 
Leccionario: Vol. IIII-impar
• Heb 10, 32-39. Soportasteis múltiples combates. No renunciéis, pues, a la valentía
Sal 36. El Señor es quien salva a los justos.
• Mc 4, 26-34. Un hombre echa semilla y duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo.
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Antífona de entrada Cf. Sal 95, 1. 6
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en su templo.

Acto penitencial
Conscientes de la necesidad que tiene el mundo del testimonio cualificado de hombres y mujeres cristianos que realicen en su vida los consejos evangélicos con una actitud total de renuncia y abnegación, ofrecemos hoy al Señor la celebración de la Eucarístia por las vocaciones a la vida religiosa, para que no falte nunca en la Iglesia el testimonio de la vida consagrada.

Comencemos pues la celebración de los sagrados misterios poniéndonos en la presencia del Señor, y pidiéndole humildemente perdón por todos nuestros pecados.

• Tú que te has hecho pobre por amor. Señor, ten piedad.
• Tú que has obedecido en todo la voluntad del Padre. Cristo, ten piedad.
• Tú que has vivido castamente en el cuerpo y en el espíritu. Señor, ten piedad.

Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno,
orienta nuestros actos según tu voluntad,
para que merezcamos abundar en buenas obras
en nombre de tu Hijo predilecto.
Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles
Oremos confiadamente a Dios nuestro Padre, que por medio de Jesucristo libera a todos los encarcelados por el pecado y las fuerzas del mal.

1.- Para que conceda a la Iglesia la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
2.- Para que conceda a la Iglesia vocaciones que vivan para alabarlo y extender su Reino. Roguemos al Señor.
3.- Para que se digne establecer y conservar la justicia en todas las naciones. Roguemos al Señor.
4.- Para que consuele a los que sufren y dé la salud a los enfermos. Roguemos al Señor.
5.- Para que vivamos con austeridad, valorando lo que es verdaderamente necesario. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor nuestras súplicas, y concédenos un espíritu de pobreza que nos haga libres y disponibles para que así lleguemos a ser, como los apóstoles, auténticos testigos del evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
S
eñor, recibe con bondad nuestros dones

y, al santificarlos,
haz que sean para nosotros
dones de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Cf. Sal 33, 6
Contemplad al Señor y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará.

Oración después de la comunión
C
oncédenos, Dios todopoderoso,

que cuantos hemos recibido tu gracia vivificadora
nos gloriemos siempre
del don que nos haces.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 1 de febrero

Los irlandeses del Norte, en esa tierra maltratada por las injusticias y el terrorismo que se llama el Ulster, celebran hoy la memoria de una santa, honrada también especialmente en otras partes del mundo cristiano. Me refiero a Santa Brígida de Kildare, cuyo nombre hace alusión a una celda que se hizo debajo de un roble. La celda se convirtió en un monasterio y éstos se multiplicaron a su vez por toda Irlanda. Antes de morir ya fue tenida por santa y es venerada como madre espiritual de innumerables religiosas desde el siglo VI.

También recordamos este día a san Agripano, de origen español, obispo en Francia, que murió decapitado por los paganos, a Enrique Morse jesuita decapitado en Tyburn en tiempo de Carlos I, Félix de Salerno mártir también, Juan de Saint Malo obispo muy alabado por San Bernardo, Pablo Hong y compañeros mártires de Seúl, Ramón de Fitero abad y fundador de la Orden militar de Calatrava, Severo de Rávena obispo, Sigisberto III rey de Australia, Trifón mártir y Urso de Aosta hombre sencillo, pacífico y misericordioso, entregado al auxilio de los necesitados. Granada honra al obispo Cecilio.

Los beatos de este día son Andrés Conti franciscano, Cornelio O’Devany y Patricio O’Loughan mártires en el reinado de Jacobo I, Juan Francisca de la Visitación fundadora del Instituto de Pequeñas Siervas del Corazón de Jesús, dedicadas a la asistencia gratuita a los enfermos, María Ana Vaillot y Otilia Baumgarten con 46 compañeras mártires de la revolución francesa, Reginaldo de Orleans sacerdote y Veridiana eremita y peregrina de Santiago. Son santos y santas todos que disfrutan de la visión de Dios.

Álvaro Maestro Jesús

Viernes III de Tiempo Ordinario

LAUDES

VIERNES III TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

La noche, el caos, el terror,
cuanto a las sombras pertenece
siente que el alba de oro crece
y anda ya próximo el Señor.

El sol, con lanza luminosa,
rompe la noche y abre el día;
bajo su alegre travesía,
vuelve el color a cada cosa.

El hombre estrena claridad
de corazón, cada mañana;
se hace la gracia más cercana
y es más sencilla la verdad.

¡Puro milagro de la aurora!
Tiempo de gozo y eficacia:
Dios con el hombre, todo gracia
bajo la luz madrugadora.

¡Oh la conciencia sin malicia!
¡La carne, al fin, gloriosa y fuerte!
Cristo de pie sobre la muerte,
y el sol gritando la noticia.

Guárdanos tú, Señor del alba,
puros, austeros, entregados;
hijos de luz resucitados
en la Palabra que nos salva.

Nuestros sentidos, nuestra vida,
cuanto oscurece la conciencia
vuelve a ser pura transparencia
bajo la luz recién nacida. Amén.

SALMO 50: MISERICORDIA, DIOS MÍO

Ant. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor, ten misericordia de mí.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmesa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renúevame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrifio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor, ten misericordia de mí.

CÁNTICO de JEREMÍAS: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y GUERRA

Ant. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.

Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.

¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿Tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por qué nos has herido sin remedio?
Se espera la paz y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.

Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.

No nos rechaces nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.

No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Ant. El Señor es Dios, y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su puebLo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor es Dios, y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

LECTURA: 2Co 12, 9b-10

Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

RESPONSORIO BREVE

R/ En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V/ En la mañana hazme escuchar tu gracia.

R/ Indícame el camino que he de seguir.
V/ Hazme escuchar tu gracia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ En la mañana hazme escuchar tu gracia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

PRECES

Por medio de su Hijo, Dios ha manifestado su gloria a los hombres; démosle gracias con gozo, diciendo:

Glorificado sea tu nombre, Señor.

  • Señor, haz que sepamos acogernos mutuamente,
    — como Cristo nos acogió a nosotros para dar gloria a Dios.
  • Cólmanos de alegría y paz en nuestra fe,
    — para que rebosemos de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo.
  • Con tu bondad y tu inmensa compasión, ven, Señor, en ayuda de todos,
    — y sal al encuentro de los que te desean aun sin saberlo.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Tú que llamas y santificas a los que eliges,
    — llévanos a nosotros, pecadores, a tu felicidad y corónanos en tu reino.

Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote como nuestro guía y maestro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.