Vísperas – San Pablo Miki y compañeros

LAUDES

MIÉRCOLES IV TIEMPO ORDINARIO

SAN PABLO MIKI Y COMPAÑEROS, mártires

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Espíritu sublimes, ¡oh mártires gloriosos!,
felices moradores de la inmortal Sión,
rogad por los que luchan en las batallas recias,
que alcancen la victoria y eterno galardón.

¡Oh mártires gloriosos de rojas vestiduras,
que brillan con eternos fulgores ante Dios!
Con vuestro riego crezca de Cristo la semilla,
y el campo de las mieses se cubra ya en sazón. Amén.

SALMO 138: DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES Y LO VE TODO

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa;
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.

SALMO 138

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido potentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hata el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío,, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los dos por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a pureba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: 1P 4, 13-14

Queridos hermanos, estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

RESPONSORIO BREVE

R/ Alegraos, justos, y gozad con ellos.
V/ Alegraos, justos, y gozad con ellos.

R/ Aclamadlo, los de corazón sincero.
V/ Y gozad con ellos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Alegraos, justos, y gozad con ellos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo, y porque le amaron hasta derramar su sangre reinan con el Señor eternamente.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo, y porque le amaron hasta derramar su sangre reinan con el Señor eternamente.

PRECES

A la misma hora en que el Rey de los mártires ofreció su vida, en la última cena, y la entregó en la cruz, démosle gracias diciendo:

Te glorificamos, Señor.

  • Porque nos amaste hasta el extremo, Salvador nuestro, principio y origen de todo martirio:
    Te glorificamos, Señor
  • Porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos para los premios de tu Reino:
    Te glorificamos, Señor
  • Porque hoy hemos ofrecido la sangre de la alianza nueva y eterna, derramada para el perdón de los pecados:
    Te glorificamos, Señor
  • Porque, con tu gracia, nos has dado perseverancia en la fe durante el día que ahora termina;
    Te glorificamos, Señor

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Porque has asociado a tu muerte a nuestros hermanos difuntos:
    Te glorificamos, Señor

Terminemos nuestra oración con la plegaria que nos enseñó el Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, fortaleza de todos los santos, que has llamado a san Pablo Miki y a sus compañeros a la vida eterna por medio de la cruz, concédenos, por su intercesión, mantener con vigor, hasta la muerte, la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 6 de febrero

Lectio: Miércoles, 6 Febrero, 2019
1) Oración
Señor: concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda, también, a todos los hombres. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Marcos 6,1-6
Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es esta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.» Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy habla de Jesús de visita a Nazaret y de como la gente de Nazaret se encierra en si misma y no lo acepta (Mc 6,1-6). El evangelio de mañana describe como Jesús se abrió al pueblo de Galilea enviando a sus discípulos en misión (Mc 6,7-13).

• Marcos 6,1-2ª: Jesús vuelve a Nazaret. “Jesús salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga”. Es bueno siempre volver a la propia patria y volver a encontrar a amigos y amigas. Después de una larga ausencia, Jesús vuelve y, como de costumbre, en el día de sábado se fue a la sinagoga para tomar parte en la reunión de la comunidad. Jesús no era el coordinador de la comunidad, sin embargo toma la palabra y empieza a enseñar. Señal de que las personas pueden participar y expresar su opinión.
• Marcos 6,2b-3: Reacción de la gente de Nazaret ante Jesús. La gente de Cafarnaún había aceptado la enseñanza de Jesús (Mc 1,22), pero a la gente de Nazaret no le gustaron las palabras de Jesús y quedó escandalizada. ¿Por qué? Jesús, el chico al que conocían desde su infancia, ¿cómo es que ahora es tan diferente? Ellos no aceptan el misterio de Dios presente en Jesús, un ser humano como todos los demás, conocido por todos. ¡Para poder hablar de Dios no podía ser igual a los demás! Como se ve, no todo le fue bien a Jesús. Las personas que hubieran tenido que ser las primeras en aceptar la Buena Nueva, son de hecho las que más dificultad tienen en aceptarla. El conflicto no era sólo con los de fuera, sino que también con sus parientes y con la gente de Nazaret. Tienen dificultad en creer en Jesús, porque no consiguen entender el misterio de Dios que envuelve a la persona de Jesús: “¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?” ¡No llegan a creer en Jesús!
• Los hermanos y las hermanas de Jesús. La expresión “hermanos de Jesús” es motivo de mucha polémica entre católicos y protestantes. Basándose en éste y en otros textos, los protestantes dicen que Jesús tuvo más hermanos y hermanas y que María ¡tuvo más hijos! Los católicos dicen que María no tuvo más hijos. ¿Qué pensar de esto? En primer lugar, las dos posiciones tanto de los católicos como de los protestantes, tienen ambas argumentos sacados de la Biblia y de la Tradición de sus respectivas Iglesias. Por esto, no conviene pelear sobre esta cuestión, ni discutirla sólo con argumentos racionales, ya que se trata de convicciones profundas, que tienen que ver con la fe y con los sentimientos de ambos grupos. El argumento que se limita a la cabeza, no consigue deshacer una convicción del corazón. ¡Irrita y aleja! Lo mismo, cuando no concuerdo con la opinión del otro, debo siempre respetarla. En segundo lugar, en vez de pelear alrededor de los textos, todos nosotros, católicos y protestantes, deberíamos unirnos para luchar en defensa de la vida, creada por Dios, vida tan desfigurada por la pobreza, por la injusticia y por la falta de fe. Deberíamos recordar otras frases de Jesús: “He venido para que todos tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). “Que todos sean uno, para que el mundo crea que tú, Padre, me has enviado” (Jn 17,21). “Quien no está en contra, está a favor nuestro” (Mc 10,39.40).
• Marcos 6,4-6. Reacción de Jesús ante la actitud de la gente de Nazaret. Jesús sabe muy bien que “nadie es profeta en su patria”. Y lo dice: “Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio”. De hecho, donde no existe aceptación ni fe, la gente no puede hacer nada. Las ideas preconcebidas lo impiden. Aún queriendo, Jesús no pudo hacer nada y queda extrañado ante su falta de fe. Por eso, ante la puerta cerrada de su propia comunidad, “comenzó a recorrer los alrededores, enseñando en los poblados”. La experiencia de rechazo lleva Jesús a cambiar de práctica. Se dirige a otros poblados y, como veremos en el evangelio de mañana, implica a los discípulos en la misión dando instrucciones de cómo deben dar continuidad a la misión.
4) Para la reflexión personal
• Jesús tiene problemas con sus parientes y con su comunidad. Desde que tú empezaste a vivir mejor el evangelio, ¿ha cambiado algo en la relación con tu familia y con tus parientes?

• Jesús no pudo hacer muchos milagros en Nazaret porque faltaba fe. Y hoy, ¿encuentra fe en nosotros, en mí?
5) Oración final
¡Dichoso al que perdonan su culpa

y queda cubierto su pecado!
Dichoso el hombre a quien Yahvé
no le imputa delito,
y no hay fraude en su interior. (Sal 32,1-2)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 8, 34-35

 

«34Y, convocando a la muchedumbrecon sus discípulos, les dijo: “Si alguien quiere seguirdetrás de , niéguese a sí mismo, tome sucruz y sígame.

<

p style=»text-align:justify;»>35Porqueel que quiera salvar su vidala perderá; pero el que pierda su vidapor micausa y por el evangelio la salvará.


<

p style=»text-align:justify;»>• Tras haber profetizado su propia pasión, muerte y resurrección (8,31-32), Jesús proclama ahora un destino similar para sus seguidores fieles. Nuestro pasaje está dispuesto por parejas; parte de una exhortación doble a seguir a Jesús hasta la muerte (8,34-35) para llegar a un dicho doble sobre la importancia suprema de conservar la propia «vida» (8,36-37) y a una doble predicción escatológica (8,38-9,1). Gramaticalmente, los versículos centrales, 8,35-38, que consisten en cuatro frases con gar («porque»), quedan resaltados por los finales de 8,34 y 9,1, que muestran una fórmula introductoria distintiva («y les dijo-y les decía»). 


<

p style=»text-align:justify;»>• 8,34-35: Exhortación al seguimiento. Tras su durísima denuncia de la ceguera demoníaca de Pedro ante la necesidad de su sufrimiento mesiánico (8,33), Jesús emplaza a la muchedumbre y a sus discípulos para instruirlos más en esta necesidad (8,34a). El empleo del verbo «convocando» atenúa la severidad del reproche anterior y mantiene la perspectiva futura de un discipulado renovado ya que rememora relaciones entre Jesús y los Doce más felices: su llamada inicial como grupo (3,13), su envío en el primer viaje misionero (6,7) y su orden para que provean las necesidades de la muchedumbre en el desierto (8,1), acontecimientos todos que implican la participación de sus discípulos en su tarea. 
Pero Jesús no solo llama a sus discípulos en 8,34, sino que convoca también a la muchedumbre para que participe en esa marcha. Lo que el Maestro tiene que decir en este momento tiene la máxima importancia posible para cada ser humano sobre la tierra, por lo que no permite que sea una enseñanza privada, solo para los oídos de los Doce. De acuerdo con ello, las primeras palabras de la enseñanza son: 


Señor y Hermano nuestro Jesús, Tú estás con tu Padre y estás con nosotros cada vez que “nos reunimos en tu nombre”, concédenos:

  • –  vivir siempre de las Palabras que dirigiste a los tuyos en la última cena, 

  • –  y permanecer siempre pidiendo y esperando tu Espíritu que nos haga amarte a ti, amar a tu 
Padre, y cumplir tu mandamiento de amar a nuestros hermanos los seres humanos.

<

p style=»text-align:justify;»>«Si alguien quiere seguir detrás de mí…». Así pues, la llamada de Jesús a seguirlo en el áspero camino del discipulado no es «un consejo de perfección», dirigido a una élite espiritual, sino el consejo de que, para todos, la vida solo se encuentra caminando por el sendero de la muerte.
La enseñanza de Jesús comienza con una exhortación a tomar cada uno su cruz y seguir su estela, «si alguien quiere» hacerlo así (8,34b). No se da por supuesto que todos querrán seguir a Jesús; en verdad, los corazones de muchos están en contra suya (cf. 3,5; 4,10-12; 8,17). Y si alguien se encuentra realmente movido a seguirlo, es un signo de que ha recibido una gracia especial, una gracia que otorga la vida, no concedida a la mayoría. La pregunta es si alguien tendrá la voluntad, el valor y la resistencia para «seguir detrás» de Jesús (8,34b). Esta locución redundante expresa un doble sentido típicamente marcano, ya que evoca tanto la imagen de un discípulo que camina tras su maestro a una distancia respetuosa como la de un soldado que sigue a su general en la batalla. El matiz de docencia acompaña a los términos pedagógicos en el contexto («enseñar» en 8,31; «discípulos» = «aprendices» en 8,34); el matiz militar va con el hecho de que el tema desde 8,29 ha sido el mesianismo de Jesús y que una de las imágenes predominantes del mesías en el judaísmo contemporáneo era el de un caudillo militar.

Y en concreto, a los que desean seguir a Jesús mesías en la batalla escatológica se les advierte con toda claridad de que tal camino requerirá la renuncia a uno mismo y tomar su propia cruz (8,34c). Marcos ha conformado este relato de la negación a la luz de los interrogatorios a los cristianos posteriores, cuando se veían presionados por los funcionarios gubernamentales para negar a Jesús y salvar así sus vidas. Esta misma situación de persecución judicial se tiene en cuenta también un poco después, en nuestro propio pasaje (cf. 8,38). Así pues, la alternativa es renunciar a Jesús o negarse a sí mismo; renunciar a sí mismo no se contrapone al amor propio sino a la negación de Jesús.

La segunda parte de la exhortación en 8,34, que emplea la imagen de que cada uno cargue con su cruz, expresa exactamente cuán lejos debe llegar esta renuncia. La referencia apunta a uno de los aspectos más crueles y vergonzantes del deshonroso castigo de la crucifixión: forzar al condenado a llevar parte de su propio instrumento de muerte, la viga transversal, el patibulum, que podría designarse por sí misma «cruz», al lugar de la ejecución. La exigencia de llevar la cruz era para el prisionero una humillación añadida que le forzaba a contribuir activamente a su propio castigo, ofreciendo así a sus verdugos una oportunidad más para insultarlo. «Tome su cruz» es, pues, una exhortación para entregar la vida con la misma y terrible seriedad que el preso condenado y maltratado en su camino a la ejecución.

Pero ¿por qué razón debe uno aceptar la terrible carga de la cruz? ¿Por qué motivo se debe querer seguir a Jesús cuando el discipulado significa ingresar en una muerte en vida? Jesús añade a la exhortación en 8,34 cuatro frases con «porque» (8,35-38), que intentan justificarlo. El tema de las tres primeras frases (8,35-37) es la vida: a la inquietante y antinatural exhortación en 8,34 a abrazar la muerte, Jesús contrapone el dicho, acentuado por la repetición, de que quienes sufren la muerte «por mí y la buena nueva» encontrarán, paradójicamente, la vida (8,35).

<

p style=»text-align:justify;»>Este dicho contiene un mensaje paradójico en extremo: ¡Si deseas salvar tu vida, piérdela! Nuestro pasaje está animado por la convicción apocalíptica de que ante la inversión inminente de las condiciones terrenales por parte de Dios, todos los bienes mundanos, incluida la propia vida, son prescindibles.
La comprensión de Marcos de este auto-sacrificio se ilumina por la comparación con 10,29-30, que es otro pasaje que habla de renuncia «por mí y la buena nueva». En este pasaje, los sacrificios primarios que se contemplan son la separación de la familia y de las propiedades, cosas que ocupan el centro de la existencia diaria y, por tanto, «de la vida» de todos. Pero hay también una referencia a una existencia «con persecuciones», que en algunos casos incluye presumiblemente la persecución hasta la muerte, situación que al parecer tuvo que afrontar la comunidad marcana (cf. 13,9-13). Por tanto, el significado de «perder la propia vida» en 8,35a probablemente es tanto literal como metafórico, e igual ocurre con «salvar la vida» en 8,35b.

Comentario del 6 de febrero

El evangelista sitúa a Jesús en su tierra, concretamente en Nazaret, en compañía de sus discípulos. Llegado el sábado, y según costumbre, Jesús acude a la sinagoga y en ese espacio tan tradicionalmente judío enseña como cualquier rabino a partir de los textos proclamados de las Sagradas Escrituras (en este caso, textos del AT). La multitud congregada, precisa san Marcos en sintonía con otros relatos evangélicos como el de Lucas, que lo oía con asombro, se preguntaba: ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas, ¿no viven con nosotros aquí? Y desconfiaban de él. Del asombro inicial pasan casi sin solución de continuidad a la desconfianza final. Todo, porque le conocían como el carpintero o como el hijo de María.

            Es este conocimiento previo y pretérito el que les impide aceptarlo en el modo en que ahora se les presentaba, como el portador de una sabiduría asombrosa y como el autor de unas acciones milagrosas. La imagen todavía reciente del Jesús «carpintero» no les permite asimilar esta otra imagen, más actual, del Jesús «maestro y profeta». Les parece imposible que ambas imágenes puedan confluir en la misma persona. Por eso desconfían de lo que ven y de lo que oyen, sobreponiéndose a su inicial asombro, como si éste fuera fruto de una alucinación o un espejismo descartable como engañoso. Jesús era para sus paisanos alguien demasiado conocido (conocido incluso en su contexto familiar) como para ser «reconocido» ahora como profeta o portador del mensaje divino. Y la desconfianza provocada por ese conocimiento «natural» o familiar acabó degenerando en una atmósfera de frialdad hasta estallar en brotes de ira descontrolada, como nos recuerda el relato de san Lucas cuando alude al hecho de que quisieron despeñarlo por un barranco.

           A ello contribuyeron sin duda las palabras del mismo Jesús, echándoles en cara su incredulidad y censurando su actitud: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa. Se hacía realidad histórica la sentencia joánica en el marco de la Navidad: Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron. Es históricamente constatable que Jesús encontró más oposición a su mensaje y actividad mesiánica entre sus paisanos y parientes. ¿Por qué? No hay otra razón que la del conocimiento parental o de paisanaje que actuaba como barrera o prejuicio difícil de superar. Sólo esto explica que un profeta sea menos apreciado o más despreciado en su tierra o en su casa. Y es que hay conocimientos que, sin ser falsos, pueden convertirse en un verdadero obstáculo para sucesivos reconocimientos. Aceptar a Jesús, el carpintero, como profeta era reconocer la verdad completa del que hasta entonces no se había manifestado en esta condición. Y todavía habrá lugar para nuevas manifestaciones de las que serán testigos sólo algunos privilegiados –como Pedro, Santiago y Juan en el monte de la Transfiguración-. En realidad, Jesús no se manifestará plenamente como Mesías e Hijo de Dios hasta el momento de la Resurrección.

           Pero, sabiendo esto, que no desprecian a un profeta más que en su tierra, fue a su tierra, quizá para confirmar esta apreciación, y se extrañó de su falta de fe. La incredulidad de sus paisanos, personas relativamente próximas, le causa extrañeza. No obstante, la razón la había enunciado él mismo. Y no pudo hacer allí ningún milagro, exceptuando la curación de algunos enfermos. Resulta asombroso el poder fáctico que se concede a la incredulidad. Por falta de fe, Jesús no pudo hacer allí milagros. Y parece que le pidieron hacer los milagros que había hecho en Cafarnaúm y en otros lugares; pero no lo hicieron desde la fe, sino desde la desconfianza. Y es que la desconfianza tiene el poder de desactivar las fuerzas benéficas que se ofrecen en su beneficio. La incredulidad tiene el poder de desactivar la beneficencia del mismo Dios, no su capacidad de hacer el bien, que permanece inmutable, sino su concreta activación, su ejercicio.

            Pero también aquí se pueden establecer diferencias. Hay faltas de fe, como las que Jesús encontró en sus discípulos –también hombres de poca fe-, superables y no paralizantes de su actividad benéfica y milagrosa. Dada nuestra fragilidad e ignorancia humanas, a Jesús no puede extrañarle nuestra falta de fe, pero quizá sí esa obstinación farisaica, casi «sobrehumana», a negarnos a reconocerle como al que viene de parte de Dios con un mensaje de salvación acompañado de efectos saludables. Si el Hijo de Dios se ha encarnado es para que el conocimiento «humano» de Jesús nos ayude a reconocerle como tal Hijo; pero puede suceder, y de hecho sucede, que tal conocimiento se convierta en un obstáculo para el reconocimiento de su plena realidad que implica el reconocimiento de su divinidad. Pero sin este supuesto la biografía de Jesús será siempre una página de nuestra historia no del todo explicada o insuficientemente entendida. Ojalá que el Señor derribe las paredes de nuestras desconfianzas y nos abra al horizonte inabarcable de la fe.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Veritatis gaudium

6. Esto que hoy emerge ante nuestros ojos es «un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración»[67], también para las Universidades y Facultades eclesiásticas.

Que la fe gozosa e inquebrantable en Jesús crucificado y resucitado, centro y Señor de la historia, nos guíe, nos ilumine y nos sostenga en este tiempo arduo y fascinante, que está marcado por el compromiso en una renovada y clarividente configuración del planteamiento de los estudios eclesiásticos. Su resurrección, con el don sobreabundante del Espíritu Santo, «provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia»[68].

Que María Santísima, quien a través del anuncio del Ángel concibió con gran alegría al Verbo de la Verdad, acompañe nuestro camino obteniendo del Padre de toda gracia la bendición de luz y de amor que, con la confianza de hijos, aguardamos en la esperanza de su Hijo y Nuestro Señor Jesucristo, en la alegría del Espíritu Santo.


[67] Carta Encíclica Laudato si’, n. 202.

[68] Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, n. 278.

Comentario Domingo V de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Señor Jesús, que Tu palabra se me haga Palabra de Dios, que acogiéndola Tu vida sea mi pesca y, mostrándome quién soy yo y quién eres Tú, sin temor, salga al mundo a ganar hombres y mujeres para el sueño de Tu Reino, AMEN.

 

Lc 5,1-11

«1Pero sucedió al estar agolpada la muchedumbre sobre él y escuchar la Palabra de Dios: también él estaba parado junto al lago Genesaret 2y vio dos barcas paradas junto al lago; pero los pescadores, habiendo bajado de ellas, lavaban las redes.

3Pero, tras subir a una de las barcas, que era de Simón, le rogó alejarse un poco de la tierra; pero, habiéndose sentado, enseñaba desde la barca a las muchedumbres.

4Pero cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema a lo profundo y echad vuestras redes a pesca”.

5Y, respondiendo, Simón dijo: “Jefe, habiendo bregado toda la noche nada hemos recogido; pero, por tu palabra, echaré las redes”.

6Y, tras hacerlo así, pescaron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían. 7E hicieron señas a los compañeros de la otra barca, para venir a ayudarlos.

Y vinieron, y llenaron tanto las dos barcas, hasta el punto de hundirse.
8Pero, al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: “Aléjate de mí,

que soy un hombre pecador, Señor”.

9(Porque el asombro lo había rodeado y a todos los [que estaban] con él, por la pesca de peces que habían recogido juntos; 10pero lo mismo también a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón). Y dijo Jesús a Simón:“¡No temas! Desde ahora serás pescando hombres”.

11Y, habiendo llevado las barcas a tierra, dejándolo todo, le siguieron».
¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

A la presentación programática de Jesús en Nazaret sigue, en el evangelio luca- no, la realización de ese programa: Jesús enseña y cura en Cafarnaún (4,31-39), un sumario de curaciones (4,40-41) y la evangelización por Judea (4,42-44). Ahora llega Lc 5,1-11, un relato vocacional muy elaborado por Lucas a partir de la llamada a los cuatro primeros discípulos de Mc 1,16-20. Llega el momento deldiscipulado. A nuestro evangelio seguirán otros relatos de curación (un leproso: 5,12-16; un paralítico: 5,17-26) y de llamada (a Leví: 5,27-28). La forma lucana de presentar los acontecimientos nos indica que la llamada al discipulado es una expresión más de las obras de salvación que Jesús, ungido y enviado, realiza. Y, a su vez, que el discipulado de muestra haciendo las cosas que el Maestro hacía.

 

TEXTO

Podemos estructurar el texto en 5 partes, con un elemento central que destaca elgran resultado que supone hacer las palabras de Jesús:

a) vv. 1-3: introducción: la situación inicial tiene como referencia la actividad de Jesús entre la muchedumbre, una enseñanza considerada ‘Palabra de Dios’; a su vez, se presentan los demás elementos del relato (redes, barcas, Simón);

b) vv. 4-5: conversación entre Jesús y Simón: orden extraña de Jesús y sorprendente respuesta de Simón. Curiosa secuencia singular-plural-plural-singular en las palabras de Jesús y de Simón; c) vv. 6-7: el gran resultado que se obtiene obedeciendo a Jesús; destacan los elementos hiperbólicos;

d) vv. 8-10: conversación entre Simón y Jesús; impacto del resultado obtenido y oferta de Jesús;

e) v. 11: consecuencias de lo sucedido: el discipulado.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Jesús es presentado con una gran autoridad: su enseñanza es Palabra de Dios, enseña sentado, es llamado Jefe (epistates) y Señor (kyrios), da órdenes que se obedecen, es seguido. Todos estos elementos realzan el papel de Jesús y nos hacen pensar en el papel que juega en nuestra vida de discípul@s.

• ‘Por tu palabra’: se pesca mejor de noche, pero Simón pone fe y confianza enJesús, con un sorprendente resultado. ‘Por tu palabra’… ¿qué cosas estamos dispuest@s a hacer fiad@s de Jesús?

• ¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador!’: el encuentro con Jesús conduce a Simón a reconocerse pecador. La verdadera experiencia de Dios conduce, no tanto a ver los pecados de los demás, sino a reconocerse uno mismo pecador, no merecedor de la atención divina: ¿qué tal ando de modestia espiritual? ¡Todo es Gracia!

• ‘No temas’: fórmula frecuente en Lucas; expresión típica de Jesús, por la que es reconocible. ¿Cuáles son nuestros miedos y temores? ¿Qué efecto tiene en ellos esta palabra de Jesús? Jesús parte de lo que Simón es (pescador) para lanzarle a una aventura mayor (pescador de hombres). Poner a disposición de Dios lo que somos, y abrirnos a ser más, a crecer en la misión.

• ‘Dejándolo todo, le siguieron’: dos elementos básicos del discipulado, dejar y seguir. ¿Hasta qué punto nos caracteriza esto como discípul@s? ¿Qué dejamos, o no, por Jesús? ¿En qué le seguimos con más decisión y en qué con no tanta?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo IV de Tiempo Ordinario

5º Domingo del Tiempo Ordinario
10 febrero 2019

Isaías 6 1-2a, 3-8; Salmo 137; 1 Corintios 15, 1-11; Lucas 5, 1-11

La Pesca Milagrosa

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Reflexión

En el evangelio vemos como Pedro y sus compañeros, primero oyen la palabra de Jesús que predicaba desde su barca y después, Jesús les pide que salgan a pescar. Pedro protesta porque habían trabajado toda la noche sin éxito. Pero, lo obedecen y la pesca es tan abundante que casi se hunden dos barcas. La respuesta de Pedro es una de profunda humildad frente al Dios del Universo que pudo producir tal milagro. ¿Han sentido la grandeza de Dios alguna vez? ¿Cómo se sienten? Después, Jesús les dice que serán pescadores de hombres y dejaron todo para seguirlo. Jesús quiere que seamos pescadores de hombres también. Con Jesús en nuestra barca podemos conseguirlo. Podemos pescar a hombres para Jesús con nuestro ejemplo de amor, y con nuestras oraciones. ¿Cómo podemos ser ejemplo de amor para otros?

Actividad

En la siguiente actividad, cortar y colorear peces. En la línea, escribir grupos de personas o alguien que necesitamos pescar (los que no creen en Dios, los que se han alejado de la Iglesia, los que no conocen a Dios, los que están deprimidos o desilusionados, algún familiar o amistad…) Esconder pescados y que los niños los busquen. Después, llevar de uno en uno a la cesta, junta a una cruz, y orar por cada grupo/persona: Jesús, te entrego a …para que lo(s) salve(s).

Oración

Jesús, ayúdanos a siempre tener fe en Ti. Ayúdanos a siempre tener Tu misión de pescar a hombres.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo V de Tiempo Ordinario

En este evangelio, Lucas nos habla del llamado de Cristo a sus cuatro primeros discípulos.

Pedro y sus amigos habían escuchado hablar a Jesús y seguramente los había conmovido. Ahora se sube a su barca para predicar mejor desde ella. Una vez dentro, le pide a Pedro echar sus redes al mar. Pedro, un experto pescador, sabía que no era el mejor momento para pescar, pero por ser una petición de Jesús, acepta hacerlo. Y para su asombro, ocurre “la pesca milagrosa”, que lo dejará a él y a sus amigos, convencidos de que Jesús es el mismo Dios. A partir de ese momento, dejarán todo por seguirle, y ser “pescadores de hombres”.

Si Pedro se hubiera negado a dejar subir a Jesús en su barca, o a echar las redes al mar, nada hubiera cambiado en su vida. Pero Pedro, a pesar de haber sido un hombre rudo y quizás hasta un poco testarudo, se muestra humilde y obediente ante Jesús, y haciendo lo que le pide, descubre en Él, lo que será el camino de su vida…

Cuando como Pedro, con sencillez y humildad, dejamos que Dios entre en nuestras “barcas”, empiezan a ocurrir una serie de “milagros” que nos dejan asombrados y convencidos de que tenemos que hablar de Él a los demás y predicar su palabra con nuestro propio ejemplo. ¡Dejémoslo entrar a nuestras vidas, y que actúe sobre ellas!

Con humildad y sencillez, pidamos a Dios que permanezca en nuestras vidas y que con su Palabra de Amor, podamos cambiar eso que hasta ahora no es tan bueno. Y que con nuestro ejemplo, invitemos a otros a seguirle.

Comentario al evangelio – 6 de febrero

“Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará” (Heb 12,12-13). Esta es la actitud de un verdadero cristiano, vivir siempre con optimismo, con una mirada de esperanza y con una fe inquebrantable. Hebreos nos habla de un tema que a muchos les cuesta comprender: aceptar las correcciones como un aprendizaje de la vida y más aún como “correcciones de Dios”.

Es cierto que a nadie le gusta la corrección, pero no hay crecimiento si no se superan las limitaciones. Es así en el mundo del deporte. El atleta no puede ver el obstáculo como un problema, sino como oportunidad para superarse a sí mismo. Puede ser que le duela caer, hacer los ejercicios necesarios, frustrarse en el primer intento… Pero todo es aprendizaje. Al final, al mirar hacia atrás, percibirá que todas las lágrimas, el cansancio, el entrenamiento tiene su recompensa.

Es así como debemos comprender el sentido de la palabra «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.» (Heb 12,5-6). Leer las situaciones desagradables em nuestra vida como una corrección de Dios, como un educador paternal, es una clave importante para el crecimiento de la vida espiritual y humana. Dios nos quiere fuertes y firmes en la fe para suportar las dificultades que la vida nos presenta.
Fortalecer nuestras manos con la caridad, robustecer las rodillas con la oración y caminar por sendas llanas de justicia es un guía seguro para la vida. Por eso, al leer el Evangelio de hoy, comprendemos porque Jesús no se dejó llevar por el rechazo de sus conciudadanos. A veces el rechazo o la falta de credibilidad viene de las personas más cercanas. Ser cristiano supone seguir adelante, aun cuando la gente no comprende nuestra opción de vida evangélica; significa alentar a los hermanos que trabajan por el bien común, evitando los chismes, la desconfianza o cualquiera actitud que impida que los milagros puedan acontecer.

Eguione Nogueira, cmf