¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo V de Tiempo Ordinario

En este evangelio, Lucas nos habla del llamado de Cristo a sus cuatro primeros discípulos.

Pedro y sus amigos habían escuchado hablar a Jesús y seguramente los había conmovido. Ahora se sube a su barca para predicar mejor desde ella. Una vez dentro, le pide a Pedro echar sus redes al mar. Pedro, un experto pescador, sabía que no era el mejor momento para pescar, pero por ser una petición de Jesús, acepta hacerlo. Y para su asombro, ocurre “la pesca milagrosa”, que lo dejará a él y a sus amigos, convencidos de que Jesús es el mismo Dios. A partir de ese momento, dejarán todo por seguirle, y ser “pescadores de hombres”.

Si Pedro se hubiera negado a dejar subir a Jesús en su barca, o a echar las redes al mar, nada hubiera cambiado en su vida. Pero Pedro, a pesar de haber sido un hombre rudo y quizás hasta un poco testarudo, se muestra humilde y obediente ante Jesús, y haciendo lo que le pide, descubre en Él, lo que será el camino de su vida…

Cuando como Pedro, con sencillez y humildad, dejamos que Dios entre en nuestras “barcas”, empiezan a ocurrir una serie de “milagros” que nos dejan asombrados y convencidos de que tenemos que hablar de Él a los demás y predicar su palabra con nuestro propio ejemplo. ¡Dejémoslo entrar a nuestras vidas, y que actúe sobre ellas!

Con humildad y sencillez, pidamos a Dios que permanezca en nuestras vidas y que con su Palabra de Amor, podamos cambiar eso que hasta ahora no es tan bueno. Y que con nuestro ejemplo, invitemos a otros a seguirle.