Santoral 6 de febrero

Entre los beatos destacamos a Ángel Furci, agustino, que nació en el pueblecito que le dio su nombre, en la provincia de Chieti (Italia). Un tío suyo, abad benedictino, completó la formación cristiana que le dieron sus padres. Ingresó en la Orden agustiniana el 1266 a los veinte años de edad. Perfeccionó estudios en la Sorbona y fue un gran orador, teólogo y escritor. Explicó teología en varias casas de la Orden. Su humildad no le permitió aceptar los episcopados de Acerra y de Melfi. Murió un 6 de febrero y recibió culto inmediatamente después en su pueblo natal, donde se conservan sus restos.

El Japón ha sido regado abundantemente con la sangre de los mártires. Los más célebres son Pedro Bautista y San Pablo Miki con 26 compañeros, extranjeros de diversas Órdenes religiosas y laicos. Todos fueron crucificados y murieron alabando a Dios y animándose unos a otros. Recordamos a otro mexicanos, San Mateo Correa, presbítero y mártir, fusilado en descampado. Su cuerpo permaneció insepulto durante tres días. Sus reliquias se conservan en la catedral del Durango.

Los demás santos son Amando obispo, apóstol de Bélgica, Antoliano mártir francés, Brinolfo discípulo de Santo Tomás de Aquino en París, Dorotea y Teófilo mártires de Capadocia, Guarino canónigo de Bolonia, Mel obispo irlandés, Renula abadesa, Martín de la Ascensión, Farncisco de San Miguel, Silvano obispo y Vedasto, que preparó al rey franco Clodoveo para el bautismo.

Otro beato insigne de hoy es Francisco Spinelli, fundador de las Adoratrices del Santísimo Sacramento.

Álvaro Maestro Jesús