Lunes V de Tiempo Ordinario

Hoy es 11 de febrero.

Al comenzar la semana me dirijo a ti, Padre. ¿Qué me espera en esta semana? ¿Qué caminos andaré? ¿Con quién me encontraré? ¿A quién hablaré o tocaré? Quiero empezar este rato de oración, pidiéndote que sea una semana en la que sepa actuar como lo hizo Jesús. Señor, ayúdame a conocer más a Jesús y al conocerle más, amarle más y seguirle mejor. Con este deseo de parecerme más a Jesús, me sereno y me preparo para escuchar tu palabra.

No tengas miedo
Tú no te rindas
No pierdas la esperanza 

Puede ni podrá el desconsuelo
Retando a la esperanza
Anda… levántate y anda… 

No tengas miedo no desesperes no pierdas la confianza

No tengas miedo
Yo voy contigo siempre y a dónde vayas

No dejes que envejezca un solo sueño
Cosido a alguna almohada
Anda… levántate y anda…

No tengas miedo
Yo te sujeto
Sólo confía y anda

No tengas miedo
Voy a cuidarte
Y te alzaré cuando caigas

Siempre puedes empezar de cero
¡Yo lo veo todo nuevo!
Anda… levántate y anda…

Tú eres mi sueño y mi causa
No pienses
Que voy a dejarte caer
Voy a despertarte
Yo estaré a tu lado
Para que cada día sea un nuevo renacer
Y para rengas vida.
Anda… levántate

Anda, levántate y anda interpretado por Álvaro Fraile, «Solfeando»

La lectura de hoy es del evangelio Marcos (Mc 6, 53-56):

Terminada la travesía, Jesús y sus discípulos tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Vayan donde vayan, Jesús y sus discípulos, son reconocidos. La noticia de su presencia se adelanta a su propio recorrido. Y los rumores que preceden a su llegada, están llenos de esperanza. ¿Qué provoca en ti esas esperanza? ¿Qué hay que su simple mención degenere ilusión?  ¿Quién tiene que llegar para que saltes de alegría?

En cualquier sitio Jesús se ve rodeado de gente. En el pasaje de hoy multitudes reciben y rodean a Jesús y sus discípulos. Pero, ¿quién busca a Jesús? ¿Qué tipo de gente es la que lo rodea? Son los enfermos, los que necesitan ayuda, los que no saben a quien más acudir. Los que habitualmente se encuentran todas las puertas cerradas, porque no pueden pagar o devolver el favor. Ellos son los que rodean a Jesús, y a mí ¿quién me rodea? ¿Quién se acerca a mí? ¿Quién dejo que me toque?

Y los que lo tocaban se ponían sanos. Con toda esa gente Jesús no es sólo un motivo para la esperanza sino que ayuda, cura, escucha, acoge. Los que se encuentran con él tienen la oportunidad de ser sanados. En mi caso, ¿qué provoca a mi alrededor? ¿La gente con la que me encuentro tiene la oportunidad de ser sanada, acogida, escuchada?

Ahora que voy a volver a leer el evangelio, imagino a Jesús llegando a cada uno de los sitios. Veo a la gente que lo reconoce, los que ya están esperándolo, los que han ido a buscar a los enfermos. Todos ellos, confiando, acercándose.

¿Con quién me encontraré esta semana? ¿Quién se acercará, quién me tocará? Dedico este último tiempo de oración a presentar al Señor los rostros de las personas que me rodean habitualmente. Las que me buscan o las que simplemente  me cruzo. ¿Por qué motivo quiero que me reconozcan? ¿Qué esperanza es la que quiero que vaya delante de mí?

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Liturgia 11 de febrero

LUNES. VIRGEN MARÍA DE LOURDES, memoria libre

Misa de la memoria (blanco)
 
Misal: 1ª oración propia y resto del común de la bienaventurada Virgen María. Prefacio común o de la memoria.
 
Leccionario: Vol. III-impar
• Gén 1, 1-19. Dios Dios, y así fue.
Sal 103. Goce el Señor con sus obras.
• Mc 6, 53-56. Los que lo tocaban su curaban.

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Antífona de entrada Cf. Lc 1, 28. 42
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.

Acto penitencial
Hermanos, al venerar hoy la memoria de Santa María Virgen en una de sus advocaciones más populares, como es la de la Virgen de Lourdes, pongámonos en presencia de Dios al comenzar la Eucaristía, y, por la intercesión de Santa María, la Virgen, salud de los enfermos y refugio de pecadores, pidámosle perdón por nuestras faltas y pecados.

• Jesús, Hijo de Dios, salud de los enfermos. Señor, ten piedad.
• Jesús, Hijo de Dios, esperanza de los pobres. Cristo, ten piedad.
• Jesús, Hijo de Dios, alegría de los pecadores. Señor, ten piedad.

Oración colecta
D
ios de misericordia,

concédenos fortaleza en nuestra debilidad
a cuantos recordamos a la inmaculada Madre de Dios,
para que, con el auxilio de su intercesión,
nos levantemos de nuestros pecados.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, a Dios Padre, pidiéndole que aprendamos realmente de Jesús a ponernos al servicio desinteresado de los otros.

1.- Para que guarde y proteja de todo mal a todo su pueblo santo. Roguemos al Señor.

2.- Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia. Roguemos al Señor.

3.- Para que inspire pensamientos de paz, de justicia y liberad a los gobernantes de las naciones. Roguemos al Señor.

4.- Para que los enfermos y todos los que sufren en el cuerpo o en el alma, experimenten en su vida la protección maternal de la Virgen María, salud de los enfermos. Roguemos al Señor.

5.- Para que todos nosotros, tocando a Cristo en los sacramentos, quedemos sanos en nuestro corazón. Roguemos al Señor.

Padre, que por medio de tu Hijo das la salud a los enfermos y el perdón a los pecadores, mira bondadoso nuestras peticiones y concédenos lo que te hemos pedido con fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
A
cepta, Señor, la ofrenda de nuestra devoción

para que el ejemplo de la santísima Virgen María
confirme en el amor a ti y al prójimo
a quienes celebramos el inmenso amor de tu Hijo.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión Cf. Sal 86, 3; Lc 1, 49
Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en ti.

Oración después de la comunión
C
oncede, Señor, a tu Iglesia

que, fortalecida por la gracia de este sacramento,
siga con entusiasmo las sendas del Evangelio,
hasta alcanzar la feliz visión de paz
de la que ya goza, eternamente gloriosa,
tu humilde sierva, la Virgen María.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 11 de febrero

Dedicamos un recuerdo especial en este día a Nuestra Señora de Lourdes, cuyas apariciones tuvieron lugar el 11 de febrero de 1858. Hasta entonces este pueblecito de los Pirineos franceses era un lugar completamente desconocido y hoy es uno de los centros de peregrinación y espiritualidad más importantes del mundo cristiano. A la pregunta de Bernardette: ¿Quién sois vos?,contestó la Señora: Yo soy la Inmaculada Concepción.La Virgen pidió a las niñas oración, penitencia y la construcción allí de un santuario. No siempre se encuentra en Lourdes la curación deseada, pero siempre se recupera la paz y la gracia de Dios.

Los agustinos recordamos hoy a la Venerable María Felicidad Baseggio, nacida en una familia de artistas y heredera de esta vocación por lo que le tocó viajar por todas las regiones de Italia. Ingresó en las Terciarias franciscanas de Ferra, donde había nacido en 1776. Suprimido su convento por Napoleón en 1805 entró en las ermitañas de San Agustín, donde emitió sus votos solemnes en 1806. Suprimido éste también fue a vivir con un hermano suyo y después en una habitación de alquiler, llevando una vida verdaderamente contemplativa. Siguió teniendo estigmas y visiones, entregada a la vida de oración y de caridad con los pobres de la ciudad. Falleció el 11 de febrero de 1829.

Celebramos también hoy en el mundo católico, por decisión de Juan Pablo II, en 1992, la Jornada Mundial de los Enfermos, que es un precioso instrumento de evangelización. En España se celebraba ya desde 1985. De esta evangelización se encargan las Hospitalidades de Lourdes extendidas por todo el mundo, además de organizar las peregrinaciones de enfermos a su santuario. La enfermedad es ocasión propicia para mirar al cielo y practicar la caridad. La pastoral sanitaria ha ido siempre unida a las grandes preocupaciones de la Iglesia. La Iglesia española celebra el Día del Enfermo también en el sexto domingo de Pascua. Todos, tarde o temprano, somos azotados por la enfermedad. En ocasiones, sin embargo, como en los niños, ancianos y pobres se rodea de circunstancias dramáticas. Todos los cristianos tenemos el deber de poner una venda en las heridas de nuestros hermanos.

Recordamos además a los santos Pedro de Jesús Maldonado, sacerdote mexicano y mártir asesinado por odio a la fe en 1937, canonizado el 21 de mayo de 2000, Benito de Aniano abad, Ardano y Severino abades, Gregorio II y Pascual papas, Secundino obispo, Castrense y Sotere mártires. Espera la gloria de los altares Francisco Borrás Romeu, asesinado en Vinaroz (Castellón), durante la persecución contra la Iglesia en España el año 1936.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Lunes V de Tiempo Ordinario

LAUDES

LUNES V TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Mis ojos, mis pobres ojos
que acaban de despertar
los hiciste para ver,
no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciege el mal
ni olvide que existes tú.

Que cuando llegue el dolor,
que yo sé que llegará
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe,
pues, cuando llegue a tu hogar,
con mis ojos te veré
y mi llanto cesará. Amén.

SALMO 5: ORACIÓN DE LA MAÑANA DE UN JUSTO PERSEGUIDO

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

CÁNTICO de CRÓNICAS: SÓLO A DIOS HONOR Y GLORIA

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,
tú eres rey y soberano de todo.

De ti viene la riqueza y la gloria,
tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.

Por eso, Dios nuestro,
nosotros te damos gracias,
alabando tu nombre glorioso.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso

SALMO 28: MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros del Líbano.

Hace brincar al Líbano como a un novillo,
al Sarión como a una cría de búfalo.

La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cadés.

La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»

El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

LECTURA: 2Ts 3, 10b-13

El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan. Por vuestra parte, hermanos, no os canséis de hacer el bien.

RESPONSORIO BREVE

R/ Bendito sea el Señor ahora y por siempre.
V/ Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

R/ El único que hace maravillas.
V/ Ahora y por siempre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.

PRECES

Proclamemos la grandeza de Cristo, lleno de gracia y del Espíritu Santo, y acudamos a él, diciendo:

Concédenos, Señor, tu Espíritu.

  • Concédenos, Señor, un día lleno de paz, de alegría y de inocencia,
    — para que, llegados a la noche, con gozo y limpios de pecado, podamos alabarte nuevamente.
  • Que baje hoy a nosotros tu bondad
    — y haga prósperas las obras de nuestras manos.
  • Muéstranos tu rostro propicio y danos tu paz,
    — para que durante todo el día sintamos cómo tu mano nos protege.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Mira con bondad a cuantos se han encomendado a nuestras oraciones
    — y enriquécelos con toda clase de bienes del cuerpo y del alma.

Terminemos nuestra oración con la plegaria que nos enseñó el Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.