Comentario Domingo VI de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Señor Jesús, dame Tu mirada para esos a quienes declaras bienaventurados, para acoger ese camino de plenitud. Aunque “echen fuera mi nombre” sé que me acoges de modo especial. No dejes de darme Tu Palabra de esperanza que me abra horizonte, AMEN.

 

Lc 6, 17a, 20-26

«17aY, habiendo bajado con ellos, [Jesús] se detuvo en un lugar llano.[vv. 17b-19]
20Y él, habiendo elevado sus ojos hacia sus discípulos, decía:

“Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios;21bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados;bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis;

22bienaventurados sois cuando las gentes os odien y cuando os aparten y repro- chen y echen fuera vuestros nombres como ‘cosa mala’ por causa del Hijo del hombre;

23Estad alegres en aquel día y saltad de gozo, porque he aquí que vuestra recom- pensa [será] mucha en el cielo, porque así hacían sus padres a los profetas.

24Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque tenéis vuestro consuelo!
25¡ay de vosotros, los que estáis saciados ahora, porque tendréis hambre! ¡ay de los que reís ahora, porque lamentaréis y lloraréis!

26¡ay, cuando todas las gentes hablen bien de vosotros, porque así hacían sus padres a los falsos profetas!

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Después del evangelio del domingo pasado, Lucas retoma el trazado narrativo de Marcos y nos va relatando diversas curaciones y disputas de Jesús al hilo del evangelio marcano. Inmediatamente después de la elección de los Doce en el monte (Lc 6,12-16), Jesús va con ellos a un paraje llano. Comienza el evangelio de hoy. Es la versión lucana del “Sermón de la Montaña” de Mateo. En Lucas, el primer discurso de Jesús es más breve y menos orgánico que en Mateo. Las 8 bienaventuranzas de éste son modificadas por Lucas en 4 bienaventuranzas y 4malaventuranzas. Después de nuestro evangelio, Lucas continuará con su“Sermón del Llano” con la sección dedicada al amor a los enemigos (Lc 6,27-35).

 

TEXTO

El v. 17a nos presenta la situación: Jesús y sus doce discípulos bajan del monte y se detienen en un lugar llano. El siguiente sumario de actividad de Jesús (vv. 17b-19) no está recogido en el evangelio dominical.

Los vv. 20-26 son el comienzo del discurso de Jesús, impactante por su contenido e interpelante por la maciza presencia de la 2a persona del plural. La estructura, en claroscuro, tiene dos partes:

a) vv. 20b-23: las 4 bienaventuranzas;
b) vv. 24-26: las 4 malaventuranzas, los 4 ayes.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Lucas hace un tratamiento especial de las bienaventuranzas. En Mateo, ellas son una especie de “programa de vida” de tal valor ético que recibirá una recompensa celestial. Lucas, en cambio, las presenta junto a las malaventuranzas para indicar un tema predilecto: el cambio de situación entre el presente y el futuro. Dios provocará una inversión de situación (cf. la parábola del pobre Lázaro en Lucas 16). Is 55,8 ya nos transmitía este oráculo de Dios: “No son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos». ¿Nos preocupamos de orientar nuestras personas y vidas según el estilo de Dios?

• Hay una doble inversión de situaciones en el texto. La primera inversión: Jesús llama bienaventurados a pobres, hambrientos, sufrientes y perseguidos. Y alerta severamente a ricos, saciados, satisfechos y alabados.

• La segunda inversión se cifra en la oposición ahora y el futuro. Conociendo las preferencias de Dios, conviene situarnos en el ahora con unas condiciones quenos den provecho cuando llegue el momento definitivo en el que Dios “haga nuevas todas las cosas”. ¿Qué tendríamos que modificar?

• La continua presencia de pronombres y adjetivos de la 2ª persona del plural confiere al texto un fuerte sentido de interpelación. Para los discípulos de entonces y de ahora. ¿En qué medida y con qué fuerza consideras estas palabras dichas para ti/para vosotr@s? ¿A qué te/os mueven?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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