Miércoles V de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles, 13 de febrero.

Abro mi corazón, mis oídos y mi mente al mensaje de Jesús de Nazaret. A su palabra, que resonó un día en aquellas tierras de Judea y que continua resonando hoy en mi interior. Mucha gente le seguía y escuchaba sus enseñanzas. Porque su voz y sus modos no eran como los de los escribas y fariseos. Sino que hablaba como quien tiene autoridad. Los primeros cristianos recogieron y conservaron con reverencia las palabras de Jesús. Y la Iglesia se ha esforzado en mantenerlas vivas. Gracias a esta tradición, hoy llegan hasta mí con toda su fuerza, con toda su seducción, con toda su toda actualidad.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 7, 14-23):

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga.»

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina.»

Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: «Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

El mensaje de Jesús rompe muchos esquemas, y llega a escandalizar a los de su época. También hoy puede ocurrirme que no comprenda qué quiere decirme con esas palabras duras. O que incluso me resista a ellas. ¿Estoy dispuesto a dejarme transformar por ese mensaje?

Lo que brota del corazón puede ser la ternura más pura, la emoción más poderosa que me impulsa a construir el reino de Dios. Pero también de dentro de mí pueden salir sentimientos retorcidos, manías o malos propósitos. Contemplo las purezas e impurezas de mi corazón. Lo que me hace capaz de darme con la mayor generosidad, y lo que me hace mezquino y me empequeñece ante los ojos de Dios, ante los ojos de los demás, ante mi propia mirada.

Vuelvo a leer el testimonio de Marcos y me imagino allí mismo en aquella escena. Escucho la voz del maestro. Siento el amable aguijón de su mirada. Él me conoce y me habla. Sabe, por encima de las apariencias, que cosas guardo en el corazón. Qué cosas puedo ofrecer honestamente y qué cosas debo cambiar.

Señor, mientras seguimos todavía perdidos en normas y ritos, olvidamos que la autenticidad está mucho más adentro, en el corazón. Concédenos, Señor, un corazón como el tuyo, cercano al hombre y sensible al sufrimiento. Valiente para denunciar lo injusto y entregado hasta el final.

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Liturgia 13 de febrero

MIÉRCOLES DE LA V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de feria (verde)
 
Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común
 
Leccionario: Vol. III-impar
• Gn 2, 4b-9. 15-17. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén.
Sal 103. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
• Mc 7, 14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.

_________________________________________________________________________

Antífona de entrada Sal 94, 6-7
Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios.

Acto penitencial
Hermanos, comencemos la celebración de la Eucaristía pidiendo perdón por nuestras faltas, para poder acoger al Señor que quiere entrar en nuestras vidas.

• Tú que nos acompañas con amor. Señor, ten piedad.
• Tú que has dado la vida por nuestra salvación. Cristo, ten piedad.
• Tú que nos orientas con sabiduría. Señor, ten piedad.

Oración colecta
Protege, Señor,
con amor continuo a tu familia,
para que, al apoyarse
en la sola esperanza de tu gracia del cielo,
se sienta siempre fortalecida
con tu protección.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Antes de acercarnos a participar en la mesa del Señor presentemos a Dios Padre nuestra oración por nosotros y por todos los hombres.

1.- Para que la Iglesia cada día con más gozo la Buena Noticia del Evangelio. Roguemos al Señor.
2.- Para que los jóvenes sean una fuerza renovadora de la Iglesia. Roguemos al Señor.
3.- Para que quienes gobiernan los pueblos sean iluminados por el Evangelio. Roguemos al Señor.
4.- Para que los pobres y los que pasan hambre encuentren ayuda en sus necesidades. Roguemos al Señor.
5.- Para que Dios nos conceda tener un corazón puro y sincero. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu gracia sobre todos los hombres, para que evitemos toda maldad que sale de dentro y mancha nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
S
eñor y Dios nuestro,

que has creado estos dones
como remedio eficaz de nuestra debilidad,
concédenos que sean también para nosotros
sacramento de vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Mt 5, 5-6
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Oración después de la comunión
O
h, Dios, que has querido hacernos partícipes

de un mismo pan y de un mismo cáliz,
concédenos vivir de tal modo que, 
unidos en Cristo,
fructifiquemos con gozo
para la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 13 de febrero

Recordamos especialmente a la beata Cristina de Spoleto, agustina. Se llamaba Agustina Camozzi y nació en la primera mitad del siglo quince. Casada en segundas nupcias fue asesinado su marido por un caballero que se había enamorado de ella y fue castigado con la pena capital. Cristiana decidió cambiar totalmente de vida hacia el 1450, entregándose a Dios y a las obras de caridad. Profesó como agustina secular y vivió en diversos monasterios. Sus penitencias eran extremadamente duras. Murió en Spoleto (Italia) el 13 de febrero de 1458, con grande fama de santidad. Gregorio CVI la proclamó beata en 1834.

El santoral de este día nos trae los nombres de muchos santos y beatos. Entre los primeros están el sacerdote Benigno mártir, Cástor presbítero y ermitaño, Esteban abad de Rieti, Fulcrano hombre insigne por su misericordia con los pobres, Gilberto, Gosberto y Guimerra obispos, Martiniano eremita, Engracia, virgen y mártir y Pablo Le-v n-Loc mártir del Vietnam.

Son beatos de este día Eustoquia, benedictina y Pablo Lieou Tso, que murió estrangulado en China. Entre los beatos destaca también Jordán de Sajonia, que fue una de las grandes figuras de la Orden de Predicadores. Conoció al fundador de la Orden en París y le fue fácil convencerse de que era esto lo que él quería. Ejerció de profesor en Bolonia y en París donde se cuenta entre los muchos universitarios que ganaron para la Orden a San Alberto Magno, maestro de Santo Tomás de Aquino. Dejó notables escritos de teología y espiritualidad y siendo General de la Orden la elevó a su mayor altura. Después de Santo Domingo, su fundador, es el maestro más celebrado en la Orden de Predicadores.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Miércoles V de Tiempo Ordinario

LAUDES

MIÉRCOLES V TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco,
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora;
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos,
¡vencedor de tu muerte y de la mía!

Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos te alabe nuestro canto. Amén.

SALMO 35: DEPRAVACIÓN DEL MALVADO Y BONDAD DE DIOS

Ant. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz

El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
«No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia».
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;
derribados no se pueden levantar.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz

CÁNTICO de JUDIT: DIOS, CREADOR DEL MUNDO Y PROTECTOR DE SU PUEBLO

Ant. Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

¡Alabad a mi Dios con tambores,
elevad cantos al Señor con cítaras,
ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,
ensalzad e invocad su nombre!
Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,
su nombre es el Señor.

Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:
Señor, tú eres grande y glorioso,
admirable en tu fuerza, invencible.

Que te sirva toda la creación,
porque tú lo mandaste y existió;
enviaste tu aliento, y la construiste,
nada puede resistir a tu voz.

Sacudirán las olas los cimientos de los montes,
las peñas en tu presencia se derretirán como cera,
pero tú serás propicio a tus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

SALMO 46: EL SEÑOR ES REY DE TODAS LAS COSAS

Ant. Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

LECTURA: Tb 4, 16-17. 19-20

No hagas a otro lo que a ti no te agrada. Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Pide consejo al sensato y no desprecies un consejo útil. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pídele que allane tus caminos y te dé éxito en tus empresas y proyectos.

RESPONSORIO BREVE

R/ Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V/ Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

R/ Dame vida con tu palabra.
V/ Mi corazón a tus preceptos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

PRECES

Demos gracias a Dios con alabanzas continuas, porque no se desdeña de llamar hermanos a los que santifica con su gracia. Por tanto, supliquémosle:

Santifica a tus hermanos, Señor.

  • Concédenos, Señor, que con el corazón puro consagremos el principio de este día en honor de tu resurrección.
    — y que santifiquemos el día entero con trabajos que sean de tu agrado.
  • Tú que, para que aumente nuestra alegría y se afiance nuestra salvación, nos das este nuevo día, signo de tu amor,
    — renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.
  • Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos,
    — sobre todo en los que sufren y en los pobres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Haz que durante este día estemos en paz con todo el mundo,
    — y a nadie devolvamos mal por mal.

Tal como nos enseñó el Señor, terminemos, nuestra oración, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios salvador nuestro, danos tu ayuda, para que siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así los que de ti hemos nacido como hijos de la luz seremos tus testigos ante los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.