Lunes VI de Tiempo Ordinario

Hoy es lunes, 18 de febrero.

La oración me invita hoy, y siempre, a ponerme delante de Dios, tal cual soy. La oración también me invita, hoy y siempre, a recibir al Señor tal y como es. Hoy me dispongo a este encuentro sincero y auténtico. Cara a cara, corazón a corazón con Jesús. Quiero abrir mi vida a su presencia de la manera más limpia posible. Y también quiero recibir su palabra para que me instruya, me anime y me llene de vida.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 8, 11-13):

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.

Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.»

Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Cuántas veces me puedo sorprender en la oración como estos fariseos. Discuto, pido, reclamo. Me lleno de palabras y no soy capaz de escuchar ni de acercarme a ti con fe. Quiero ahora detenerme y reconocer delante de ti, Jesús, cómo estoy, cómo me acerco a ti cuando te pido algo, cómo me encuentro hoy que te busco.

Dice el evangelio de este lunes, que Jesús, después de oír la petición de los fariseos, se embarco y se fue a la otra orilla. ¿Siento en ocasiones que mi oración no es escuchada? ¿Qué Jesús se aleja de mis intereses y se va a la otra orilla?

Leo y medito de nuevo el evangelio. La palabra me está invitando a tener una intención recta, limpia y transparente hacia Dios. Me recuerda aquella bienaventuranza: dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Y yo quiero que esa bienaventuranza se haga realidad en mí.

Señor, si acaso dudo,
si no aguanto despierto,
si te niego,
si me puede la prudencia o el miedo,
insiste.
Si te entiendo a medias,
si amo mal,
si esquivo el camino del herido,
si me encierro en mí mismo,
insiste.
Si me subo al carro del Barrabás de turno,
si me lavo las manos en la conciencia para no arriesgar,
insiste.
Insiste Señor,
en sentarnos a tu mesa,
en partir tu pan y tu vida,
en sembrar palabra,
en pedir respuesta,
llegará el día en que aprenda a caminar mejor.
Tú Señor, tenme paciencia.

Me despido del Señor en esta oración. Le pido lo que más necesito. Siempre me gustaría pedir desde su orilla, tenerle cerca como un amigo tiene cerca de su amigo. Como una madre tiene cerca de su hijo.

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

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Liturgia 18 de febrero

LUNES DE LA VI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)
 
Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.
 
Leccionario: Vol. III-impar
• Gén 4, 1-15. 25. Caín atacó a su hermano Abel y lo mató.
 Sal 49. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.
• Mc 8, 11-13. ¿Por qué esta generación reclama un signo?

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Antífona de entrada Cf. Sal 30, 3-4
Sé la roca de mi refugio, oh, Dios, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y aliéntame.

Acto penitencial
Hermanos, comencemos la celebración de la Eucaristía conscientes de que no siempre la luz de Jesucristo brilla en nuestra vida. Por eso ahora nos ponemos ante Él con toda nuestra debilidad, pero también con nuestra humilde confianza, pidiendo su perdón y su gracia.

• Tú que te compadeces de nuestras debilidades. Señor, ten piedad.
• Tú que has sido probado como nosotros. Cristo, ten piedad.
• Tú que inspiras conversión y santidad. Señor, ten piedad.

Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, a quien,
instruidos por el Espíritu Santo,
nos atrevemos a llamar Padre,
renueva en nuestros corazones el espíritu de la adopción filial,
para que merezcamos acceder a la herencia prometida.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles

Unamos ahora nuestras voces a la de Jesucristo y, arraigados en su amor, dirijamos nuestras plegarias a Dios Padre.
 
1.- Por la santa Iglesia; para que presente ante el mundo el rostro acogedor de Dios. Roguemos al Señor.
2.- Para que los jóvenes que se sienten llamados por Jesús no demoren su respuesta y lo sigan con fidelidad. Roguemos al Señor.
3.- Por los gobernantes; para que trabajen de verdad al servicio de la paz, la justicia y el bienestar de todos los ciudadanos. Roguemos al Señor.
4.- Por los que viven sumergidos en el mundo de la droga y de la delincuencia; para que encuentren el camino y el valor necesario para salvarse de esta su situación. Roguemos al Señor.
5.- Por nosotros; para que celebremos con fe esta Eucaristía y vivamos con agradecimiento por la misericordia que Dios nos ofrece. Roguemos al Señor.
 
Dios y Padre nuestro, que nos has dado el gran signo del cielo en la resurrección de tu Hijo, escucha nuestras súplicas y haznos fuertes en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que esta oblación
nos purifique y nos renueve,
y sea causa de eterna recompensa
para los que cumplen tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Cf. Sal 77, 29-30
Comieron y se hartaron, así el Señor satisfizo su avidez; no los defraudó según su deseo.

Oración después de la comunión
La comunón en tus sacramentos nos salve,

Señor,
y nos afiance en la luz de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 18 de febrero

Conmemoramos a una santa que nos trae recuerdos marianos. Su nombre, de todos conocido, Bernardette o Bernardina Soubirous, nacida en un pintoresco rincón de los Pirineos franceses, hija de un humilde molinero, que teniendo 14 años de edad y no sabiendo todavía ni hablar el francés, fue elegida por Dios para recibir el mensaje de la Virgen. Dios elige lo pobre del mundo, lo débil, lo que no cuenta…,dice San Pablo. Yendo a buscar leña al bosque vio un día a la Virgen María. Era una Señora joven, bellísima, declaró. Fueron 18 las apariciones de la Señora. En una de ellas les dijo: Soy la Inmaculada Concepción. Bernardette ingresó en la comunidad de las Religiosas de la Caridad de Nevers. Toda su vida estuvo llena de sufrimientos y calamidades, que sobrellevaba con resignación cristiana, recordando las palabras de María: penitencia, penitencia por los pecadores. Murió el 16 de abril de 1879 exclamando ante una imagen de la Virgen: Yo la vi. ¡Cómo deseo volver a verla!Desde entonces millones de hombres, sanos y enfermos, acuden a Lourdes y miran a María como ella.

También recordamos a San Angilberto, casado con una hija de Carlos Martel y amigo de Carlomagno. Hizo voto de llevar la vida monástica y fue abad del monasterio de Céntula. Otros santos son Eladio obispo de Toledo, Francisco de Regis Clet presbítero y mártir, Juan Pedro Néel misionero decapitado en China, los 28 Mártires de Persia, decapitados en tiempo de Sapor II, Tarasio patriarca de Constantinopla y Teotonio, que fue superior de un monasterio de Coimbra durante 21 años.

Entre los beatos figuran Gertrudis Comensoli fundadora de una Congregación para la adoración del santísimo sacramento, Juan Pibush, presbítero y mártir en tiempo de Isabel I y Guillermo Harrington decapitado en Tyburn. Sobresale el beato Juan de Fiésole, “Fra Angélico”, el famoso pintor dominico del siglo XV, declarado patrono de las artes nobles. Resulta admirable ver a un pintor entre los bienaventurados del cielo.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Lunes VI de Tiempo Ordinario

LAUDES

LUNES VI TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant.  Aclamemos al Señor con cantos.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahogue los fracasos
mis ansias de seguir tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón. Amén.

SALMO 41: DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO

Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,
del Diso vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo:
como marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

CÁNTICO: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

Sálvanos, Dios del unvierso,
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
para que sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob
y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel a quien nombraste tu primogénito;
ten compasión de tu ciudad santa,
de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad,
y al templo de tu gloria.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

SALMO 18: ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO

Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

LECTURA: Jr 15, 16

Cuando encontraba palabra tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor, Dios de los ejércitos.

RESPONSORIO BREVE

R/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

R/ Cantadle un cántico nuevo.
V/ Que merece la alabanza de los buenos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

PRECES

Nuestro salvador ha hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que ofrezcamos sacrificios que Dios acepta. Invoquémosle, pues, diciendo:

Consérvanos en tu servicio, Señor.

  • Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio,
    — haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables a Dios.
  • Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu.
    — la comprensión, la servicialidad, la amabilidad.
  • Haz que aprendamos a amarte y lleguemos a poseerte a ti, que eres el mismo amor,
    — y que sepamos obrar siempre lo recto, para que también nuestras acciones te glorifiquen.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos
    — y los ayudemos a progresar en su salvación.

Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos con confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.