Miércoles VI de Tiempo Ordinario

Hoy es 20 de febrero.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 8, 22-26):

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase.
Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en lo ojos, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?»
Empezó a distinguir y dijo: «Veo hombres; me parecen árboles, pero andan.»
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.
Jesús lo mandó a casa, diciéndole: «No entres siquiera en la aldea.»

«Vino luego a Betsaida. Y le trajeron un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?”. Levantando los ojos dijo:” Veo hombres, me parecen árboles, pero andan” Le impuso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

Betsaida ¿lugar geográfico o simbólico?

Betsaida fue el lugar de nacimiento de Andrés, Pedro, Santiago, Felipe…

Betsaida  es uno de los lugares a los que Jesús recrimina su incredulidad, la incredulidad de sus habitantes Mt11,21 ¡Ay de ti Betsaida!…

Betsaida se menciona yendo de camino Mc6.45,52 …les mandó a sus discípulos que subieran a la barca…. en dirección a Betsaida…..El fue hacia ellos andando sobre el mar…. No le reconocieron….

Sin duda Betsaida es un lugar geográfico, aunque en su  localización exacta hay alguna divergencia, pero al introducir Marcos aquí esta curación del ciego, algunos teólogos sostienen que Betsaida es sinónimo de incredulidad.

Incredulidad de los discípulos de Jesús puesta de manifiesto a lo largo de los relatos evangélicos. Lc 61-15. En muchas ocasiones Jesús habló a los discípulos y estos manifestaron su incredulidad. Ésto pudiera justificar que Marcos introdujera aquí este texto, según la interpretación de algunos exégetas.

Hay dificultades para creer en la persona y en el mensaje de Jesús en las comunidades cristianas a las que Marcos se dirigía, ceguera humana a la que Jesús quiere curar, nuestra propia ceguera a pesar de tanta Gracia.

Y le trajeron a un ciego pidiéndole a Jesús que le tocase

Me invita este comienzo del relato a pensar en la importancia de “le trajeron” o le llevaron a Jesús, de ese alguien que acercó al ciego a Jesús. El encuentro con el otro que necesita ayuda, que necesita de mí, la importancia “del otro” que es capaz de descubrir la necesidad y de acompañar hasta donde está la fuente de su curación.

Y una primera reflexión para compartir: ¿me siento identificado con el que le lleva a Jesús, mi encuentro con las personas me lleva a descubrir necesidades, ayudar, acompañar…?

Y siguiendo el texto “le sacó de la aldea, le llevó de la mano…” ¿por qué le sacó de la aldea y cómo lo hizo?

Me sitúo ante Jesús como el ciego que no articula palabra pero que deja a Jesús que descubra su ceguera, le saque de su espacio cómodo, de la zona de confort, de sus seguridades, de sus razonamientos lógicos, razonables.

Dejarse conducir por El hasta una zona tranquila, luminosa, dejarse tocar por Jesus, acompañar por El, conducir por El sin prisa, sin querer ver todo claro desde el principio, asumiendo un proceso de curación, de clarificación, pero confiando siempre en la mano amiga que le condujo hasta allí y en la seguridad que El quiere siempre curar nuestras cegueras.

Es el milagro que Jesús ha de realizar en la comunidad de los cristianos para hacerla capaz de reconocer su presencia en los signos eucarísticos, en sus palabras y en la entrega de su vida en la cruz.

Jesús le mandó a casa diciendo que no entrase en la aldea

Una vez que hemos dejado nuestras certezas, falsas seguridades, comodidades, una vez que nos hemos dejado tocar por Jesús, con qué facilidad volvemos a Betsaida, al lugar de nuestras cegueras, y ¡qué fuerza tiene la recomendación de Jesús de no entrar en la aldea! de no volver a instalarnos en nuestras rutinas, de nuestra falta de motivación o radicalidad en el camino de fe.

No vuelvas a la aldea, dice al ciego recién curado, vete a casa, a ese espacio interior donde se produce el milagro del encuentro con el Maestro que ofrece Luz que ilumina nuestras tinieblas que nos ofrece otra visión del mundo y de las personas, mientras le pedimos con la canción: “Danos Señor tu mirada, que pueda yo ver desde allí”

Otra reflexión sobre el texto tiene que ver con la manera de ayudar a otros “ciegos” que encontremos en nuestro camino y que Jesús nos muestra en este relato.

Acogida, proximidad y cariño “le llevó de la mano”. No se trata sólo de ayudar sino de cuidar los gestos, las actitudes. Y volver a empezar cuando en la acción que emprendemos nos encontramos los resultados esperados. “Le puso otra vez las manos en los ojos”.

Liturgia 20 de febrero

MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de feria (verde)

Misal: Cualqiuer formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Gén 8, 6-13. 20-22. Miró y vio que la superficie del suelo estaba seca.
  • Sal 115. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
    • Mc 8, 22-26. El ciego estaba curado y veía todo con claridad.

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Antífona de entrada Cf. Sal 65, 4
Que se postre ante ti, oh, Dios, la tierra entera; que toquen en tu honor; que toquen para tu nombre, oh Altísimo.

Acto penitencial
Hermanos, comencemos la celebración de los sagrados misterios con unos momentos de silencio para ponernos ante Dios, y pedirle que nos perdone y nos dé su gracia, para que, al igual que san José, el esposo de la Virgen María, cuya memoria vamos a venerar hoy, sepamos serle fieles en el camino de la vida. 

Yo confieso…

Oración colecta
Oh Dios,
que con inefable providencia elegiste a San José
como esposo de la santísima Madre de tu Hijo,
concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo
al que veneramos como protector en la tierra.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos ahora, hermanos, por nosotros y por todos los hombres a Dios Padre todopoderoso.

1.- Por la Santa Iglesia; para que Dios se digne custodiarla y defenderla frente a todos los ataques que recibe. Roguemos al Señor.

2.- Por los que han escuchado la llamada al sacerdocio; para que sean fieles a la vocación que han recibido. Roguemos al Señor.

3.- Por el progreso en nuestro país; para que a nadie le falten todas las posibilidades para llevar una vida digna. Roguemos al Señor.

4.- Por los enfermos, los moribundos y todos los que sufren; para que encuentren el consuelo y la salud. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros; para que amemos a Dios con todo el corazón y vivamos según el Evangelio de Jesús. Roguemos al Señor.

Dios y Señor nuestro, que curas la ceguera de nuestros corazones, escucha la oración que te dirigimos y condúcenos a todos hacia tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
R
enovados con este sacramento de vida,

concédenos, Señor, 
vivir siempre en justicia y santidad,
a ejemplo y por la interceisón de san José,
tu servidor fiel y obediente en la realización de tus grandes misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Cf. Sal 22, 5
Preparas una mesa ante mí y mi cáliz glorioso rebosa.

Oración después de la comunión
Derrama, Señor, en nosotros
tu Espíritu de caridad,
para que hagas vivir concordes en el amor
a quienes has saciado con el mismo pan del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 20 de febrero

Celebramos a los santos Eleuterio obispo de Bélgica, Euquerio obispo de Orleáns, León obispo de Catania, Tiranión obispo de Tiro mártir y 5 mártires fenicios cuyo suplicio nos narra Eusebio de Cesarea.

También nos encomendamos a los beatos Tomás Portmort, decapitado por su fidelidad a la Iglesia en la persecución de Isabel I de Inglaterra y a Francisco y Jacinta Marto, videntes de la Virgen María en Fátima (Portugal). Eran pastorcillos que junto con Lucía han pasado a la historia de la humanidad. Los dos primeros murieron prematuramente y fueron beatificados por Juan Pablo II en el mismo lugar de las apariciones el 13 de mayo de 2000. La primera aparición de la Virgen fue el 13 de mayo de 1917. Nadie les creyó. En su beatificación estuvo presente la entonces religiosa Hermana Lucía, vidente también de la Virgen, a la edad de 93 años. Asistieron a la ceremonia unos 1200 sacerdotes y más de un millón de fieles. Fátima se ha convertido en uno de los centros de peregrinaciones y devoción a la Virgen más importantes de la Iglesia. Los dominicos hacen memoria del beato Cristóbal de Milán, sacerdote.

No tan famosa como éstos, es la todavía beata Julia Stanislawa, violada y torturada en el campo de concentración de Stuttof, cerca de Gdansk (Polonia). Julia en el campo de concentración oraba, evitó suicidios de desesperación, atendió a los enfermos y cuando fue liberada la encontraron casi agonizante con 6922 mujeres judías. Murió pocos días después sin disfrutar de su liberación. Los dominicos hacen hoy memoria del beato Cristóbal de Milán, sacerdote y de la beata Julia Rodzinka.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Miércoles VI de Tiempo Ordinario

LAUDES

MIÉRCOLES VI TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y, cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía,
donde tú vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;
si tu vida no me das,
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte,
temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;
pues la inmortal que tú das
sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin ti me quedo,
cuando tú sin mí te vas. Amén.

SALMO 76: RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL

Ant. Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

Alzo mi voz a Dios gritando,
alzo mi voz a Dios para que me oiga.

En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.

Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:

«¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?

Y me digo: «¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!»
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?

Tú, oh Dios, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.

Te vio el mar, oh Dios,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.

Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.

Rodaba el estruendo de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.

Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:

mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Ant. Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

CÁNTICO de SAMUEL: ALEGRÍA DE LOS HUMILDES DE DIOS

Ant. Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.

No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quien pesa las acciones.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.

Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.

El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
Él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

SALMO 96: GLORIA DEL SEÑOR, REY DE JUSTICIA

Ant. El Señor reina, la tierra goza. +

El Señor reina, la tierra goza,
+ se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.

Delante de él avanza fuego,
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.

Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.

Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá
por tus sentencias, Señor;

porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.

El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor reina, la tierra goza.

LECTURA: Rm 8, 35. 37

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? En todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.

RESPONSORIO BREVE

R/ Bendigo al Señor en todo momento.
V/ Bendigo al Señor en todo momento.

R/ Su alabanza está siempre en mi boca.
V/ En todo momento.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Bendigo al Señor en todo momento.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

PRECES

Oremos al Señor Jesucristo, que prometió estar con su Iglesia todos los días, hasta el fin del mundo, y digámosle confiados:

Quédate con nosotros, Señor.

  • Quédate con nosotros, Señor, durante todo el día;
    — que el sol de tu gracia nunca decline en nuestras vidas.
  • Te consagramos este día como oblación agradable a tus ojos,
    — y proponemos no hacer ni aprobar nada defectuoso.
  • Que en todas nuestras palabras y acciones seamos hoy luz del mundo y sal de la tierra
    — para cuantos nos contemplen.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Que la gracia del Espíritu Santo habite en nuestros corazones y resplandezca en nuestras obras,
    — para que así permanezcamos en tu amor y en tu alabanza.

Terminemos nuestra oración diciendo juntos las palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos libre de todo mal:
Padre nuestro…

ORACION

Envía, Señor, a nuestros corazones la abundancia de tu luz, para que, avanzando siempre por el camino de tus mandatos, nos veamos libres de todo error. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.