Vísperas – Martes VII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MARTES VII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Estoy, Señor, en la ribera sola
del infinito afán. Un niño grita
entre las olas, contra el viento yermo.

A través de la nada,
van mis caminos
hacia el dolor más alto,
pidiendo asilo.

La espuma me sostiene,
y el verde frío
de las olas me lleva,
pidiendo asilo.

Hacia el amor más alto
que hay en mí mismo,
la esperanza me arrastra,
pidiendo asilo.

Gloria al Padre, y al Hijo
y al Espíritu Santo. Amén.

SALMO 124: EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO

Ant. El Señor rodea a su pueblo.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor rodea a su pueblo.

SALMO 130: ABANDONO CONFIADO EN LOS BRAZOS DE DIOS

Ant. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA: Rm 12, 9-12

Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo. En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.

RESPONSORIO BREVE

R/ Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
V/ Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

R/ Tu fidelidad de generación en generación.
V/ Más estable que el cielo.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

PRECES

Invoquemos a Dios, que ha infundido la esperanza en nuestros corazones, y digámosle:

Tú eres la esperanza de tu pueblo, Señor.

  • Te damos gracias, Señor, porque en Cristo, tu hijo, hemos sido enriquecidos en todo:
    — en el hablar y en el saber.
  • En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
    — dales, pues, acierto en sus decisiones, para que te sean gratos en su pensar y obrar.
  • Tú que concedes a los artistas inspiraciones para plasmar la belleza que de ti procede,
    — haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.
  • Tú que no permites que la prueba supere nuestras fuerzas,
    — da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Tú que, por boca de tu Hijo, nos has prometido la resurrección en el último día,
    — no te olvides para siempre de los que ya han sido despojados de su cuerpo mortal.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos:
Padre nuestro…

ORACION

Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda, seremos salvados ahora y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

  1. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R.Amén.

Lectio Divina – 26 de febrero

Martes – Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación asidua de tu doctrina le enseñe a cumplir de palabra y de obra, lo que a ti te complace. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Marcos 9,30-37
Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.» Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.» Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy presenta el segundo anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Como en el primer anuncio (Mc 8,27-38), los discípulos quedan espantados y con miedo. No entienden la palabra sobre la cruz, porque no son capaces de entender ni de aceptar a un Mesías que se hace siervo de los hermanos. Ellos siguen soñando con un mesías glorioso y muestran, además de esto, una gran incoherencia. Mientras Jesús anuncia su Pasión y Muerte, ellos discuten entre sí quiénes de ellos es el mayor. Jesús quiere servir, ¡ellos sólo piensan en mandar! La ambición los lleva a auto promoverse a cuestas de Jesús. Hasta hoy, aquí y allá, el mismo deseo de autopromoción aparece en nuestras comunidades.
• Tanto en la época de Jesús, como en la época de Marcos, había la “levadura” de la ideología dominante. También hoy, la ideología de las propagandas del comercio, del consumismo, de las novelas influye profundamente en la manera de pensar y actuar de la gente. En la época de Marcos, no siempre las comunidades eran capaces de mantener una actitud crítica frente a la invasión del Imperio Romano. ¿Y hoy?
• Marcos 9,30-32: El anuncio de la Cruz. Jesús camina por Galilea, pero no quiere que la gente se entere, pues está ocupado con la formación de los discípulos y conversa con ellos sobre la Cruz. Dice que, conforme a la profecía de Isaías (Is 53,1-10), el Hijo de Hombre debía ser entregado y condenado a muerte. Esto indica que Jesús se dejaba orientar por la Biblia, tanto en la realización de su propia misión, como en la formación dada a los discípulos. El sacaba su enseñanza de las profecías. Como en el primer anuncio (Mc 8,32), los discípulos lo escuchaban, pero no entendían la palabra sobre la cruz. Pero tampoco piden aclaraciones. ¡Tienen medio de dejar trasparentar su ignorancia!
• Marcos 9,33-34: La mentalidad de competición. Al llegar a casa, Jesús pregunta: “¿De qué discutíais por el camino?” Ellos no responden. Es el silencio de quien se siente culpable, “pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor”. Jesús es buen pedagogo. No interviene inmediatamente. Sabe esperar el momento para luchar contra la influencia de la ideología en sus formandos. La mentalidad de competición y de prestigio, que caracterizaba la sociedad del Imperio Romano, se infiltraba ya en la pequeña comunidad que ¡estaba a punto de empezar! ¡Aquí aparece el contraste, la incoherencia: mientras Jesús se preocupa de ser Mesías Servo, ellos sólo piensan en ser el mayor! Jesús trata de bajar. ¡Y ellos quieren subir!
• Marcos 9,35-37: Servir, en vez de mandar. La respuesta de Jesús es un resumen del testimonio de vida que él mismo venía dando desde el comienzo: Si uno ser el primero, sea el último de todos, el siervo de todos. Pues el último no gana premio ni recompensa. Es un siervo inútil. (cf. Lc 17,10). El poder hay que usarlo no para subir y dominar, sino para bajar y servir. Este es el punto en que Jesús más insistía y del que más dio testimonio (cf. Mc 10,45; Mt 20,28; Jn 13,1-16). Enseguida, Jesús coloca a un crío en medio de ellos. Una persona que sólo piensa en subir y en dominar, no prestaría gran atención a los pequeños. ¡Pero Jesús lo invierte todo! Dice: El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe. Quien me recibe a mí, recibe a aquel que me ha enviado. El se identifica con los niños. Quien acoge a los pequeños en el nombre de Jesús, acoge a Dios mismo.
• No por el hecho de que una persona “siga a Jesús” ya es santa y renovada. En medio de los discípulos, cada vez de nuevo, la “levadura de Herodes y de los fariseos” (Mc 8,15) levantaba cabeza. En el episodio del evangelio de hoy, Jesús aparece como el maestro que forma a sus seguidores. «Seguir» era un término que formaba parte del sistema educativo de la época. Era usado para indicar la relación entre discípulo y maestro. La relación maestro-discípulo es diferente a la relación profesor-alumno. Los alumnos asisten a las explicaciones del profesor sobre una determinada materia. Los discípulos «siguen» al maestro y conviven con él, veinte y cuatro horas al día. Fue en esta «convivencia» de tres años con Jesús, que los discípulos y las discípulas recibieron su formación. El evangelio de mañana nos dará otro ejemplo muy concreto de cómo Jesús formaba a sus discípulos.

4) Para la reflexión personal

• Jesús quiere bajar y servir. Los discípulos quieren subir y dominar. ¿Yo? ¿Cuál es la motivación más profunda de mi “yo” desconocido?
• Seguir a Jesús y estar con él, veinte cuatro horas al día, y dejar que su modo di vivir se vuelva mi modo de vivir y convivir. ¿Está ocurriendo esto en mí?

5) Oración final

Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor. (Sal 19,15)

Dinámica para el Miércoles de Ceniza

1.- En clase, explicación de qué es el Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma. Se celebra cuarenta días antes del inicio de Semana Santa, es decir, del Domingo de Ramos.

Este día ocurre en diferentes fecha cada año, de acuerdo a la fecha móvil de Pascua. Puede acontecer entre el 4 de febrero y el 10 de marzo. Este día es día de ayuno y abstinencia. Se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a misa. Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza o la frente de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma.La imposición de la ceniza es realizada por el sacerdote sobre los fieles. El sacerdote puede hacer una cruz con la ceniza en la frente de los fieles o dejar caer un poco de ceniza en su cabeza. Mientras lo hace puede emplear una de las siguientes frases extraídas de las Escrituras:

• Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida (Gén. 3:19)2.
• Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás (Gn. 3:19)3.
• Arrepiéntete y cree en el Evangelio (Mc. 1:14-15)

Es costumbre dejar y no lavar la ceniza hasta que esta desaparezca por sí misma.
2.- Dinámica del Miércoles de Ceniza.
Se bajará a la capilla por cursos. En la capilla habrá una alfombra delante del altar donde se sentarán los alumnos para hacer la actividad. Será necesario que en el altar haya una Biblia y las cenizas. Si es posible se colocará ordenador, proyector para visionar el power point.
El profesor/hermano/sacerdote que preside la dinámica preguntará sobre el Miércoles de Ceniza y el por qué nos hemos reunido, recordando las explicaciones dadas en clase:

– ¿Qué día de la semana es hoy?, ¿alguien sabe por qué nos hemos reunido hoy en la capilla?, ¿qué se celebra hoy?

Después de llegar a la idea de Miércoles de Ceniza, se encauzará las preguntas a la Cuaresma
– ¿Qué se inicia hoy?… ¿Qué es la Cuaresma? Una vez llegado a la idea de que la Cuaresma son los 40 días de preparación para la Semana Santa, para la Pascua. 40 días de preparación al encuentro de nuestro amigo Jesús. Es tiempo de estar con Él y de acompañarlo y hablarle (rezar). El que preside la actividad nos hará reflexionar e intentar llegar a tres cosas:
– Conocer mejor a Jesús y su mensaje.
– Conocernos mejor y nosotros mismos y descubrir nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas.
– Poner en práctica lo que Jesús nos dice y cambiar todo lo malo que tenemos y mantener todo lo bueno. De esta manera Jesús estará a gusto con nosotros, así seremos felices y haremos felices a los demás.

Luego se impondrá la ceniza, la ceniza es el símbolo de reconocernos pequeños ante Dios, arrepentimos de nuestras faltas y esforzarnos por ser mejores.

A continuación, sentados en la alfombra se hará 6 grupos de cuatro o cinco alumnos. Cada grupo recibirá una hoja en blanco. En ella se escribirá arriba un título: CAMINO CON JESÚS que se decorará como se quiera. Seguidamente se dibujará un camino, a Jesús y a nosotros mismos en el medio del camino. Explicaremos que Jesús nos guía en este camino de amor a Dios y al Prójimo. Al inicio del camino bajo el título de Miércoles de Ceniza colocaremos nuestras malas y buenas acciones (ser desobediente, no ayudar a los demás, hacer los deberes, ser aplicado…). Luego guiados por Jesús en el camino donde colocaremos el nombre de Cuaresma llegaremos al final del camino Pascua donde habremos llegado a cosas buenas (obediencia, ayuda a los demás.) y no habrá nada negativo.
De los 6 grupos se escogerá un dibujo (ver el final del escrito). En las siguientes dinámicas de las semanas de Cuaresma y Pascua se escogerá el dibujo de los otros grupos. Ellos no sabrán que se escogerá uno de cada grupo.
Para acabar se colocará el power point adjunto. Luego se iniciará el dibujo, mientras se realiza el dibujo, se leerá el siguiente texto de la Biblia y para finalizar la actividad se usará un radiocassette con música. Si es posible, se escuchará la canción de Nico
– Es tu hora (enlace:http://www.youtube.com/watch?v=mfvkaueQl1c)
Palabra de Dios: (Lc 10,1-12)“En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él, y les decía:
-La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega ni alforja ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: ‘Paz a esta casa’… comed lo que os pongan, curad a los enfermos… y decid: ‘Está cerca de vosotros el Reino de Dios’”.
MIERCOLES DE CENIZA
Señor, sí quiero.
Quiero abandonar la rutina y ponerme en camino hacia Ti.
Tú, Señor, nos has dicho que te escuchemos;
porque tú eres el camino, el centro de nuestros destinos,
el Maestro, el Salvador.
Tú eres el que delante de nosotros,
vas dejando tus huellaspara que te sigamos y te encontremos.
Gracias, Señor, porque sabemos por donde ir.
Gracias, Señor, porque no estamos solos.
Tú nos acompañas; es más, vas delante de nosotros.
Gracias, Señor,porque nos das a conocer la meta: tu vida.
ALGUNOS VÍDEOS POSIBLES PARA ESE DÍA Es tiempo de cambiar-Juanes http://www.youtube.com/watch?v=9inNwSQL6Gw&feature=fvwrel
APRENDE A LLEVAR TU CRUZ:
Cualquiera sea tu cruz, cualquiera sea tu dolor, siempre habrá un resplandor, un atardecer después de la lluvia. Quizás puedas tropezar, quizás hasta caer, pero Dios siempre está listo a responder a tu llamada. Dios siempre enviará un arco iris después de la lluvia.
http://www.youtube.com/watch?v=o86NIpSCwz0&feature=player
CELEBRACION DE IMPOSICIÓN DE LA CENIZA
1. AMBIENTACIÓN
Este es un miércoles especial. El día que comienza la cuaresma.
En la tradición cristiana se realiza el gesto de imposición de la ceniza. Tiene un sentido simbólico y pedagógico de reconocimiento de lo poco que somos ante Dios: como un poco de ceniza.
Pero lo importante hoy no es la ceniza, sino que nosotros somos invitados por Dios a acercarnos más a él.
Empezamos un camino interior, un tiempo para abrirnos a lo esencial. No dejes pasar la oportunidad.
2.- Canto: Más allá (u otro que sepa el grupo)
3.-ORACIÓN:
Señor, míranos, en este día que llamamos Miércoles de ceniza.
Nos sentimos convocados por Ti para renovar que queremos que seas nuestro apoyo y fortaleza. El miedo que tenemos a tantas cosas, la fragilidad que experimentamos, el olvido de las cosas esenciales, nos llevan a construir nuestra vida sin apenas consistencia.

Ábrenos, Señor, al secreto de una vida más plena, edificada sobre unos buenos cimientos, sobre los valores que tu Hijo Jesús nos anunció. Amén.

4.-     PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA               
Primera lectura: Joel 2, 12-18                     
A modo de Salmo (Recitado con música de fondo)
Nuestro Dios es compasivo.
Nuestro Dios ha inclinado el corazón hacia nosotros.
Nuestro Dios nos quiere y nos atrae con su amor.
Nuestro Dios nos invita a volvernos hacia él.
Nuestro dios quiere habitar nuestros corazones.
Nuestro Dios nos convoca para vivir en plenitud
Nuestro Dios nos invita a buscar lo esencial.
¿No sentís su presencia cercana?
¿No oís sus pasos a las puertas de vuestra vida?
¿No percibís el susurro de su llamada?
¿Os atrevéis a preguntar: “dónde está Dios”?
¿No descubrís vuestras ganas de ser de otra manera?
Lectura del evangelio.
Lo esencial ocurre en el silencio, en lo secreto. Lo ve Dios.
Escuchemos ahora la Palabra de Dios que nos va a mostrar el auténtico sentido de los elementos más importantes de la Cuaresma: el ayuno, la oración y la limosna.
Mt 6: “No hagáis el bien para que os vean los hombres, porque entonces vuestro Padre celestial no os recompensará. Por eso, cuando des limosna, no vayas pregonándolo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los alaben los hombres. Os aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
Cuando ayunéis no andéis cariacontecidos como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que la gente vea que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su recompensa.
Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara. de modo que nadie note tu ayuno, excepto tu Padre, que está en lo escondido. Y tu Padre, que ve hasta lo más escondido, te premiará”. PALABRA DE DIOS
5. BENDICIÓN DE LA CENIZA
Con actitud humilde oremos a Dios nuestro Padre, para que se digne bendecir con su gracia estas cenizas que vamos a imponer en nuestras cabezas en señal de penitencia.
Oh Dios, que te dejas vencer por el que se humilla y encuentras agrado en quien se arrepiente de sus pecados, escucha benignamente nuestras súplicas y derrama la gracia de tu bendición sobre estos siervos tuyos que van a recibir la ceniza, para que, fieles a las prácticas cuaresmales, puedan llegar, con el corazón limpio, a la celebración del misterio pascual de tu Hijo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. AMÉN.
6. IMPOSICIÓN DE LA CENIZA
Puede haber música de fondo.
+ Conviértete y cree en el Evangelio
7. En Este día que iniciamos la Cuaresma y nos preparamos para iniciar un Camino interior hacia la Pascua, pedimos su ayuda:
1- Tu misericordia y tu amor convocan a todos los las personas a abrir el corazón a tu presencia, a lo mejor que somos y tenemos. OREMOS
Ayúdanos a vivir de lo esencial y no de las apariencias.
2- El profeta nos invitaba a rasgar los corazones, a centrarnos en lo esencial, a dejar la superficialidad y las apariencias.
Ayúdanos a vivir de lo esencial y no de las apariencias.
3- La realidad de nuestra vida es compleja: unas veces no nos entendemos a nosotros mismos, otros no somos capaces de cambiar, otras estamos decaídos… Ayúdanos a vivir de lo esencial y no de las apariencias
4- Miramos a nuestro alrededor y solo vemos lo negativo y no sabemos descubrir lo bueno que vas haciendo en las personas. Ayúdanos a vivir de lo esencial y no de las apariencias
8. ORACIÓN Y DESPEDIDA
Con esta Celebración de Miércoles de Ceniza hemos abierto la puerta a un tiempo nuevo que nos invita a caminar hacia una vida más basada en Jesús.
Que Tú, Señor, nos ayudes en esta tarea y que tu bendición descienda sobre nosotros como fuerza de cambio y de superación, que nos ayude a abrirnos a lo esencial de la vida. Amén.
Canto final

Comentario del 26 de febrero

Llegados a Cafarnaúm, Jesús preguntó a sus discípulos de qué habían discutido por el camino. Ellos le contestaron que sobre quién era el más importante. Se trata de un tema de conversación que sigue latente de manera más o menos manifiesta en nuestros coloquios, razonamientos o discursos. Valoramos las cosas (y las personas) por su importancia, y su importancia por el rango o la estimación social que se les concede. Generalmente este baremo social se establece en relación con el puesto que ocupa (poder, dirección), con el saber que se le presume (ciencia) o el sueldo que se le asigna o la capacidad adquisitiva que se le atribuye (poder económico). Y puesto que la importancia se liga al poder, no es extraño que el poder se convierta en una aspiración humana, algo por lo que se lucha y por lo que se muere (la ‘mística del poder’). Aquí se esconde una ambición que no se sacia con facilidad y que no repara en daños ni se detiene ante los límites impuestos por la libertad de los demás. La ambición tiene por vocación ‘lo desmedido’ y ‘lo desenfrenado’ y puede desarrollarse en cualquier ámbito de la convivencia humana, ya sea éste civil o eclesiástico.

Ante este panorama trazado por la ambición, Jesús reúne a los Doce, se sienta con ellos y les adoctrina: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. La vida, nos dicen los darwinianos, se presenta como el empeño de los más fuertes por prevalecer sobre los más débiles. Es la ley de la selección natural. Quizá en nuestra naturaleza haya una ley que nos impulsa a competir con los demás para prevalecer o para ser primeros. San Pablo nos habla de otra ley que gobierna nuestros miembros: la ley del pecado. Y el libro del Génesis alude a la existencia de un deseo muy poderoso que está en los comienzos de la humanidad y marca el rumbo de la historia: el deseo de ser como dioses (o como Dios). Es como si no pudiéramos evitar querer ser los primeros, como si este afán estuviese tan ligado a nuestra naturaleza que nos fuera imposible prescindir de él.

Pues bien, nos dice Jesús, el que quiera ser primero –y esta voluntad está tan extendida que parece universal: todos aspiramos a ser primeros, si nos vemos con capacidad para ello-, que sea el último de todos y el servidor de todos. Este es el paradójico camino que Jesús muestra para alcanzar la ‘primacía’, al menos a los ojos de Dios, pues para Él tienen primacía los que se han hecho últimos por voluntad propia, los que han decidido ponerse al servicio de los demás. Para tomar esta decisión también se requiere poder: poder de renuncia a ciertas formas de poder o a las ambiciones más comunes: la firme voluntad de mantenerse en ese camino de servicio. Pero el que sirve ha de tener capacidad para servir, renunciando al mismo tiempo a la tentación de servirse de los demás para los propios fines. Al servidor de todos (pensemos en una madre o un padre de familia, en el director de un colegio, en esa persona que mantiene en pie y funcionando una hacienda, una empresa, una casa) se le suele dar poca importancia mientras está cumpliendo su labor, pero cuando falta su servicio y las cosas dejan de funcionar, entonces empezamos a valorar su actividad concediéndole la importancia que merece, y ello aunque ese servidor sea el último de todos en estimación o reconocimiento.

Y para ilustrar aún más su enseñanza, Jesús acercó a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado. Entre los últimos en la estimación social se encontraban sin duda los niños. Nadie, salvo sus padres, podía calificar a un niño de importante. Un niño, aun siendo objeto de todas las atenciones y cuidados por parte de la sociedad, carece de importancia social. Se le forma y se le educa para que algún día tenga relevancia social, pero en su condición de niño y receptor carece de tal relevancia. Por eso, no debe extrañar la elección de Jesús para ilustrar su enseñanza. El niño simboliza no sólo la pequeñez y el desvalimiento, sino la carencia de relevancia o peso social. En este sentido es realmente último, aunque no se le pueda calificar de servidor. «Acoger a un niño» es dar importancia, como hacen los padres con sus hijos, a lo pequeño y necesitado del cuidado de los adultos; más aún, acoger a un niño es acoger al mismo Jesús, puesto que él se identifica con el niño tanto como con el hambriento, el enfermo o el encarcelado. Y es que Jesús hace de los indigentes (los últimos) de este mundo el sacramento de su presencia. Así lo ha querido el que siendo de condición divina se hizo como un hombre cualquiera. Por eso, el que le acoge a él está acogiendo al mismo Dios, al Padre que lo envió.

La ecuación se resuelve en esta fórmula: el que acoge a un niño acoge al mismo Dios, puesto que acoge a Jesús, su enviado, que se hace presente en él. Al acoger lo menos importante –según la apreciación social- estaremos dando acogida a lo más importante ontológica y objetivamente, al Dios que está por encima de todo. Sucede que Dios, que está presente tanto en lo más pequeño –el átomo y sus partículas subatómicas- como en lo más grande –el universo de las galaxias y sus cúmulos-, estima en el ser humano el realismo de la humildad. Y no hay mejor medicina para una cura de humildad que contemplarse a sí mismo en esta tierra que habita a escala cósmica para advertir que no es más que un punto imperceptible en el espacio galáctico. No obstante, y a pesar de semejante pequeñez, Dios nos ve y nos engrandece a una proporción digna de su mirada amorosa; porque es el amor el que nos hace visibles a la mirada de Dios, de modo semejante a como un niño es importante a la mirada de sus padres. Lo que nos hace importantes y dignos de aprecio es, por consiguiente, la mirada de quienes nos aman. Y no hay mirada comparable a la mirada de Dios para apreciar los valores que se encuentran en nosotros y nos hacen realmente grandes o primeros.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Veritatis gaudium – Francisco I

Artículo 20. § 1. Allí donde las Facultades formen parte de una Universidad eclesiástica o de una Universidad católica, los estatutos han de proveer para que su gobierno se coordine debidamente con el gobierno de toda la Universidad, de manera que se promueva convenientemente el bien tanto de cada una de las Facultades como de la Universidad y se fomente la cooperación de todas las Facultades entre sí.

§ 2. Las exigencias canónicas de una Facultad eclesiástica han de salvaguardarse incluso cuando ésta forme parte de otra Universidad no eclesiástica.

Recursos – Domingo VIII de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UN BASTÓN

(La ofrenda la puede hacer cualquier adulto de la comunidad. El bastón, de ser posible, debiera ser el especial de un ciego)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te ofrezco este bastón, porque quiero ser, así como todos y cada uno de los miembros de la comunidad, un lazarillo para los otros. Ábreme los ojos, Señor, para que no sea un ciego que guía a otros ciegos. Lléname de tu luz, para que pueda ser reflejo de ella en medio de un mundo que se mueve en la os¬curidad y anda a tientas.

PRESENTACIÓN DE UNA CARETA DE CARNAVAL

(Si el adulto anterior era un varón, en esta ocasión la ofrenda la debe realizar una mujer. Además, no será difícil por el tiempo en el que nos encontramos localizar una careta o una máscara de carnaval)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta cartea o máscara de carnaval, como expresión de mi decisión personal y en nombre de toda la comunidad, de que queremos quitarnos la máscara de la hipocresía y, aunque seamos pequeños y pobres, ofrecernos a Ti tal como somos. Seguro que Tú y la solidaridad de cuantos formamos la comunidad haremos multiplicar la pequeñez en grandeza.

PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA DE CUARESMA DE LA COMUNIDAD

(Lo debería de presentar el responsable del Consejo de pastoral de la Parroquia-Comunidad, preparado en un gran panel para luego colocarlo en el templo, y también en HOJAS IMPRESAS para repartirlas a todas las familias de la Comunidad-Parroquia, como también a los participantes en la celebración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Dios y Padre nuestro: esta Comunidad se prepara para introducirse, con tu Hijo, en el tiempo de CONVERSIÓN de la Cuaresma cristiana. Concédenos, Padre, capacidad de silencio para escucharte; sinceridad para acoger tus propuestas; y osadía, como Jesús, para aceptar tu proyecto, que nos llevará a la PASCUA, a la Vida plena y llena de luz. Ayúdanos en la tarea.

PRESENTACIÓN DE UNA CESTA LLENA DE RICAS FRUTAS

(La pueden llevar dos niñas de la comunidad y otra tercera hacer la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Aquí tienes, Señor, esta cesta repleta de ricas y sabrosas frutas, que te las ofrecemos personalmente, pero también en nombre de toda la comunidad, con el propósito de ser todos nosotros como los buenos y sanos árboles que las han producido. No consientas que nuestras vidas sean estériles. Haznos, por tu abundante gracia, dar frutos de vida cristiana.

PRESENTACIÓN DE UN PARAGUAS

(Hace la ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este paraguas. Es y ha sido muchas veces, en mi vida y en la de muchos de nosotros, el símbolo de nuestras actitudes evasivas ante los compromisos y las exigencias que Tú nos has transmitido a través de tu Palabra. Muchas veces, o hemos mirado hacia otro lado o hacia otras personas. Hoy, con esta ofrenda, te queremos pedir que nos cambies el corazón y nos lo hagas receptivo a tu Palabra y a sus exigencias.

Oración de los fieles – Domingo VIII de Tiempo Ordinario

Hoy nos indica el Señor que el acto más lleno de misericordia es el perdón. Y muchas veces el no perdonar a los demás nos va levantando muros que luego serán infranqueables, hoy le pedimos al Padre que nos ayude a saber perdonar diciendo:

AYÚDANOS A SER COMPASIVOS, SEÑOR.

1. – Te pedimos, Padre, por la Iglesia pecadora, para que con tu ayuda y entre todos, seamos capaces de combatir el pecado y restaurar al pecador. OREMOS

2. – Te pedimos, Padre, por el mundo para que haya más hombres y mujeres dispuestos a perdonar, para construir entre todos el Reino de Dios. OREMOS

3. – Te pedimos, Padre, por todos los que sufren injusticias, para que luchando desde la Verdad y el perdón consigan restablecer la justicia en su ambiente. OREMOS

4. – Te pedimos, Padre, por los enfermos, los marginados, los pobres, para que avives corazones generosos que sepan dar sin recibir nada a cambio. OREMOS

5. – Te pedimos, Padre, por las familias cristianas, especialmente las que están pasando momentos de disputa, para que tu Amor lleve el perdón y la reconciliación a esos hogares. OREMOS

6. – Te pedimos, Padre, por nosotros que hemos recibido tu misericordia, para que sepamos llevarla al mundo que vive en la continua confrontación. OREMOS

Padre, haz que seamos cada vez más aquellos que sembremos tu misericordia por el mundo, sabiendo que el perdón es la máxima expresión de la misma. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

Amén


Oremos con fe al Señor de la misericordia y pidámosle para que a todos lleguen sus bendiciones.

TE LO PEDIMOS SEÑOR.

1. – Por la Iglesia; para que muestre su amor y su misericordia a un mundo tan alejado de ella. OREMOS

2. – Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes; para que revitalicen el sacramento de la reconciliación, del perdón y sus bendiciones lleguen a todos los hombres. OREMOS

3. – Por los religiosos y religiosas de vida consagrada; para que su oración llegue a este mundo tan alejado del silencio y la interiorización. OREMOS

4. – Por todos los que nos injurian; para que no dejemos de hacerles el bien aunque nos cueste. OREMOS

5. – Por los que son incapaces de amar; para que el Señor toque su duro corazón y los regenere. OREMOS

6. – Por los que estamos en esta Eucaristía; para que todo lo que hemos escuchado no se quede en simples palabras, sino que cuando salgamos lo pongamos en práctica. OREMOS.

Padre compasivo que nos enseñas con paciencia y bondad cómo debemos actuar en cada momento, danos fuerza para vivir con coherencia tus enseñanzas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – 26 de febrero

Durante esta semana, nos acompaña el libro del Eclesiástico en la primera lectura. El autor, Jesús Ben Sirá, del siglo II a. C, nos enseña y expone lo que es la sabiduría como don de Dios; sabiduría que se adquiere por la oración, y que se complementa con la que se adquiere por experiencia, observación y reflexión. Es la sabiduría que no tenían los discípulos cuando no son capaces de entender el anuncio que les hace el Maestro de la necesidad de que Él tenga que pasar por el rechazo, la burla y la cruz. “No entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle”, nos dice el evangelista Marcos. No sólo eso, sino que discuten por el camino quién es el más importante; todo lo contrario de lo que les quería enseñar el Señor. No entendían nada.

“Hijo, si te acercas a servir al Señor, permanece firme en la justicia y en el temor, y prepárate para la prueba”, nos dice el libro del Eclesiástico en el primer versículo que proclamamos hoy como Palabra de Dios. Nos cuesta comprender el misterio de la cruz, especialmente cuando nos toca a nosotros. Nos pasa lo mismo que a los discípulos, nos falta la sabiduría de Dios para leer los acontecimientos desde otra perspectiva. Todavía no acabamos de hacer nuestro que el más importante es el que más sirve y acoge.

En este día vengo a pedirte Señor la sabiduría que me ayuda a ver la vida de otra manera, a comprender más allá. Sabiduría que requiere de la reflexión y observación, pero también de mucha oración y amor. Ayúdame a ver mi vida y la vida de los otros con esta Luz que todo lo clarifica.

Juan Lozano, cmf