Miércoles VIII de Tiempo Ordinario

Hoy es 27 de febrero

En medio de las actividades de nuestra vida, este tiempo de oración nos permite hacer un poco de silencio. No queremos escapar de la vida, a veces, complicada, queremos acercarnos al Señor para mirar la vida como él la mira. Su misericordia y su ternura son nuestra fuerza.

Sois la sal,
que puede dar sabor
a la vida.
Sois la luz
que tiene que alumbrar,
llevar a Dios.

Sois la sal,
que puede dar sabor
a la vida.
Sois la luz
que tiene que alumbrar,
llevar a Dios.

Sois la sal interpretado por Luis Guitarra, «Todo es de todos»

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 9, 38-40):

Juan dijo a Jesús: “Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros”. Jesús respondió: “No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro”.

Enfrentarse al mal de este mundo, echar demonios, no es patrimonio solo de los cristianos. Muchas personas buscan el bien, hacen el bien. He intentan que este mundo sea más justo. Enfrentarse al mal se puede hacer con motivaciones diferentes y los cristianos no somos los únicos en buscar el bien. Trato de traer a mi oración los rostros de tantas personas diferentes que hacen el bien.

No debemos tener miedo de aquellos que buscan el bien, la paz y la justicia, aunque no sean creyentes. A los que debemos temer es a los que favorecen el mal, a los causan daño y hacen sufrir. También los creyentes podemos dejarnos atrapar por el pecado, el egoísmo, por el mal de este mundo. Con humildad, tenemos que reconocer que en ocasiones no nos comportamos como Dios espera de nosotros. Pienso por un momento por las veces en que los creyentes no actuamos conforme al evangelio.

El bien está siempre cerca de Dios. Todo el que obra el bien, sea creyente o no, está acercando este mundo a Dios. Los cristianos debemos alegrarnos y dar gracias por todas las personas que buscan el bien y la verdad. El bien se suma, con independencia de quien lo practica, y hace que este mundo pueda enfrentarse al mal que provoca tanto dolor y sufrimiento. Pido a Dios que yo pueda ser de los que suman en esa gran historia del bien.

Al leer el evangelio de nuevo, reconoce el aprecio de Jesús por aquellos que se enfrentan al mal del mundo, con independencia de su fe. Jesús reconoce el bien en el corazón de los que se dan a los hermanos.

Convierte el mensaje de hoy en oración. Pide al Señor que te ayude a reconocer el bien de tantas personas cerca. Con un corazón humilde para apreciar tanto bien hecho por hombres y mujeres, con independencia de su fe. Háblale de lo que te brote en este momento.

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p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.
Amén.

Liturgia 27 de febrero

MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la fiesta (verde)
 
Misal: cualquier formulario permitido. Prefacio común
 
Leccionario: Vol. III-impar
• Eclo 4, 11-19. A los que aman la sabiduría, los ama el Señor.
 Sal 118. Mucha paz tienen los que aman tu ley, Señor.
• Mc 9, 38-40. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

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Antífona de entrada Cf. Sal 12, 6
Señor, yo confío en tu misericordia: mi alma gozará con tu salvación, y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Acto penitencial
Hermanos, dispongámonos a  comenzar la Eucaristía con fe y devoción para recibir la Palabra y el Cuerpo del Señor, y así quedar renovados. Y para ello, arrepintámonos de todos nuestros pecados, y supliquemos el perdón y la gracia de Dios.

• Tú que eres compasivo y misericordioso
• Tú que has pasado por la vida haciendo el bien
• Tú que quieres la salvación de todos

Oración colecta
O
h Dios,
que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo,
concede a tu pueblo amar lo que prescribes y esperar lo que prometes,
para que, en medio de las vicisitudes del mundo,
nuestros ánimos se afirmen allí donde están los gozos verdaderos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Confiando en el amor misericordioso de Dios Padre, que no excluye a nadie, pidamos por nosotros y por el mundo entero.

1.- Por la Iglesia, por todos los cristianos; para que seamos siempre portadores de amor y de esperanza. Roguemos al Señor.
2.- Por los jóvenes; para que no tenga miedo y sigan a Jesucristo, el amigo siempre fiel, sin regatearle amor, entrega y firmeza. Roguemos al Señor.
3.- Por los responsables del gobierno de las naciones; para que el Espíritu Santo los asista con su luz y su justicia. Roguemos al Señor.
4.- Por los que están presos en las cárceles; para que se puedan reinsertar en la sociedad y vivir una vida digna y en paz. Roguemos al Señor.
5.- Por nosotros, congregados en la casa del Señor; para que evitemos todo aquello que nos esclaviza o degrada en nuestra dignidad. Roguemos al Señor.

Padre de bondad, escucha las súplicas de los que en ti confían, y ya que quien no está contra ti está a tu favor, concédenos un corazón abierto hacia todo el que te busca. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al celebrar tus misterios
con la debida reverencia,
te rogamos, Señor,
que los dones ofrecidos
en reconocimiento de tu gloria
nos aprovechen para la salvación
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Cf. Sal 9, 2-3
Proclamo todas tus maravillas, me alegro y exulto contigo, y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.

Oración después de la comunión
T
e pedimos, Señor,
que realices plenamente en nosotros el auxilio de tu misericordia,
y haz que seamos tales y actuemos de tal modo
que en todo podamos agradarte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 27 de febrero

El recuerdo a los santos lo iniciamos con san Gabriel de la Dolorosa, que murió el 27 de febrero de 1862. Fue hijo de un gobernador de los Estado Pontificios y se bautizó en Asís, en la misma pila que san Francisco y santa Clara. Renunció a un brillante porvenir y se hizo pasionista. Dios y la Virgen estaban constantemente presentes en su corazón. Murió a los 24 años después de muchos sufrimientos ofrecidos por la fecundidad del apostolado misionero. Se consideró un grano de trigo destinado a morir para producir fruto. Es patrono de juventud y por ello le encomendamos los jóvenes de nuestro tiempo.

Con él cantan el Aleluya eterno en el cielo Ana Line, decapitada en Tyburn por dar hospitalidad a los sacerdotes misioneros, el subdiácono Baldomero, Basilio y Procopio monjes de Constantinopla, Besas mártir en Alejandría, Gregorio de Narek monje, Hipólito abad y obispo, Honorina virgen y mártir francesa, Julián y Euno mártires de Alejandría y Lucas abad en Sicilia.

Los beatos son Francisca Ana Cirer, fundadora en su propia casa de Sencelles (Mallorca) de una comunidad de Hermanas de la Caridad, Marcos Barkworth benedictino y Rogerio jesuita, mártires en tiempo de Isabel I y de María Jesús Deluile fundadora en Francia de la Congregación de Hijas del Corazón de Jesús. Recordamos especialmente al Siervo de Dios José Tous y Soler natural de Igualada (Barcelona) y fundador de las Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, de gran devoción a la eucaristía y a María.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Miércoles VII de Tiempo Ordinario

LAUDES

MIÉRCOLES VII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Siempre es hora de la gracia,
¡despierte el alma dormida!

Los cangilones del sueño
van hurtando el agua viva
en la noria de las horas,
de las noches y los días.

Peldaños de eternidad
me ofrece el tiempo en su huida,
si, ascendiendo paso a paso,
lleno mis manos vacías.

Sólo el tiempo se redime,
quitándole su malicia.

Como una sombra se esfuman
del hombre vano los días,
pero uno solo ante Dios
cuenta mil años de espigas.

«Tus años no morirán»,
leo en la Sagrada Biblia:
lo bueno y noble perdura
eternizado en la dicha.

Sembraré, mientras es tiempo,
aunque me cueste fatigas.

Al Padre, al Hijo, al Espíritu
alabe toda mi vida:
el rosario de las horas,
de las noches y los días. Amén.

SALMO 85: ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS ADVERSIDADES

Ant. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual ente los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor,
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.»

Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el tempor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu gran piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida;
sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

CÁNTICO de ISAÍAS: DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA

Ant. Dichoso el hombre que camina por sendas de justicia y habla con rectitud.

Los lejanos, escuchad lo que he hecho;
los cercanos, reconoced mi fuerza.

Temen en Sión los pecadores,
y un temblor agarra a los perversos;
«¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador,
quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?»

El que procede con justicia y habla con rectitud
y rehúsa el lucro de la opresión,
el que sacude la mano rechazando el soborno
y tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad:
ése habitará en lo alto,
tendrá su alcázar en un picacho rocoso,
con abasto de pan y provisión de agua.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dichoso el hombre que camina por sendas de justicia y habla con rectitud.

SALMO 97: EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR

Ant. Aclamad al Rey y Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad:

tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aclamad al Rey y Señor.

LECTURA: Jb 1, 21; 2. 10b

Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor. Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?

RESPONSORIO BREVE

R/ Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V/ Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

R/ Dame vida con tu palabra.
V/ Mi corazón a tus preceptos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

PRECES

Invoquemos a Cristo, que se entregó a sí mismo por la Iglesia y le da alimento y calor, diciendo:

Mira, Señor, a tu Iglesia.

  • Bendito seas, Señor, Pastor de la Iglesia, que nos vuelves a dar hoy la luz y la vida;
    — haz que sepamos agradecerte este magnífico don.
  • Mira con amor a tu grey, que has congregado en tu nombre;
    — haz que no se pierda ni uno solo de los que el Padre te ha dado.
  • Guía a tu Iglesia por el camino de tus mandatos,
    — y haz que el Espíritu Santo la conserve en la fidelidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Que tus fieles, Señor, cobren nueva vida, participando en la mesa de tu pan y tu palabra,
    — para que, con la fuerza de este alimento, te sigan con alegría.

Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro Maestro:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, infunde en nuestras almas la claridad de tu luz, y, pues con tu sabiduría nos has creado y con tu providencia nos gobiernas, haz que nuestro vivir y nuestro obrar estén del todo consagrados a ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.