Para la catequesis: Domingo VIII de Tiempo Ordinario

Domingo VIII Ordinario
3 marzo 2019

Sir 27, 5-8; Salmo 91; 1Cor 15, 54-58; Lucas 6, 39-45

«¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego?

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: «¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano. No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos. El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón».

Reflexión

¿Qué pasa si un ciego guía a otro ciego? ¿Quién es el ciego que guía? (Los fariseos y nosotros porque somos pecadores) Jesús dice que el discípulo no es superior a su maestro.
¿Quién es el maestro? (Jesús) Quien es el discípulo? (Los fariseos y nosotros, los pecadores) Jesús pregunta: “¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo?” ¿Qué quiere decir Jesús con esto? (No quiere que juzguemos los pecados de otros cuando nosotros mismos tenemos pecados. No quiere que nos sintamos mejores que otras personas. Quiere que amemos y tratemos de acercar a otras personas al amor de Jesús con nuestro ejemplo de amor.) Jesús también dice: “Cada árbol se conoce por sus frutos…El hombre bueno dice cosas buenas…” ¿Por qué nos dice esto Jesús? (Jesús quiere que sepamos discernir entre el bien y el mal comparando una persona a un árbol; los frutos son sus palabras y acciones.) Si reconocemos que una persona no tiene amor en su corazón por las cosas que dice y hace, no lo seguiremos. Jesús quiere que seamos felices siguiéndolo a Él en humildad, amando mucho y haciendo el bien.

Actividad

En una cartulina grande, dibujar dos corazones grandes, uno rojo, el otro negro. En un corazón rojo, poner palabras que diría una persona que sigue a Jesús. (Gracias.; Te aprecio.; ¿Necesitas ayuda?; Se mi amigo. Yo amo a Jesús…) En el corazón negro, poner palabras que diría una persona que no tiene a Jesús en su corazón. (No te quiero ayudar.; Vete.; Soy mejor que tú.; No te necesito.; No necesito a Dios…) Cortar corazones pequeños y ponerles tape detrás. Taparle los ojos con un pañuelo, darle tres vueltas y que traten de pegar el corazón en el corazón rojo.

Oración

Señor, ayúdame a mirar con Tus ojos de amor a mis hermanos. Mando Tu espíritu de sabiduría para poder discernir entre el bien y el mal y siempre escoger el bien. Ayúdame a ser siempre testigo de Tu Amor.