Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

Nº 76: “La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras:

  • oralmente: «los Apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó»;
  • por escrito: «los mismos Apóstoles y los varones apostólicos pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el Espíritu Santo» (DV 7).”

 

Es decir que la predicación apostólica, después de la ascensión de Jesucristo a los cielos, hay como dos momentos. Un primer momento en que los apóstoles, acogiendo la llamada que Jesús les había hecho de id y predicad, lógicamente comenzaron haciéndolo oralmente. Siempre existía la escritura en aquel tiempo, pero la escritura no tenía la familiaridad que tenía entre nosotros en este momento. La escritura era algo complicado. La escritura suponía, pues no existía el papel, y había que hacer echando mano de papiros, que eran costosos y que no estaban al alcance de cualquiera. Y suponía entrar en un cierto círculo intelectual del que no formaban parte los apóstoles. O sea que la transmisión escrita era complicada, dificultosa. Y la forma de comunicación a la que estaba totalmente acostumbrado el pueblo era la oral. Con lo cual hubo unos años en los que la predicación de los apóstoles fue oral. Antes de empezar a ponerse por escrito y se comenzó a poner por escrito cuando los apóstoles, que habían sido testigos del Señor, comenzaron a hacerse mayores y ya existía el riesgo de que ellos falleciendo, se quedase la comunidad cristiana sin los testigos directos de lo que Jesús había hecho y empezaron a ponerlo por escrito. Por eso dice que la predicación apostólica tiene dos maneras: oral y escrita. Fue más o menos en esa cadencia que os he dicho.

Continuamos en esta edición del catecismo en el punto 76. La predicación apostólica, cómo comenzó a transmitirse la revelación, la plenitud de la revelación en Jesucristo. Se nos ha dicho, primero oralmente. Primeramente fue la forma oral de transmisión, cosa que a nosotros igual nos puede parecer que es una forma un poco insegura porque tenemos esa experiencia de que cuando alguien te dice que han dicho que dijo que dice… La sensación es que esto no hay quien se fie de ello porque me acuerdo que en algunos campamentos con los niños hemos hecho una especie de juego didáctico en el que a los niños les hemos puesto en un círculo grande, son 20 ó 30 niños en un círculo y entonces el juego consiste en decirle tú al de tu derecha, te inventas una historia breve y se la cuentas al de la derecha, el de la derecha se la cuenta al que tiene a su derecha y así se va dando la vuelta a todo el círculo hasta que regresa al punto de partida. ¿Qué suele ocurrir? De lo que tú dijiste a lo que te ha llegado, ha habido un cambio tremendo porque cada uno le añade lo suyo y bueno, cada uno puede sacar la siguiente conclusión. Es que la transmisión oral, la transmisión de que dicen, han dicho que dijo… es muy insegura y así no se transmiten las cosas. O se ponen por escrito o las palabras se las lleva el viento. No proyectemos en los demás algún problema nuestro. Nosotros hemos llegado a ser una cultura en la que la palabra tiene en nosotros muy poca capacidad de transmisión fiel de las cosas. Hasta el punto que la palabra no tiene muchas veces valor si no está puesta por escrito. A mí eso me lo pones por escrito si no, no sirve para nada.

Pero es que para entender los evangelios hay que remontarse a la cultura semítica y ser conscientes de que la transmisión oral tiene un valor y una importancia similar o incluso superior a la transmisión escrita. Es un pueblo, el pueblo semítico que tiene una asombrosa capacidad de fidelidad. Primero de memorización. Una asombrosa capacidad de memorización de los textos antiguos. El pueblo judío era educado en el aprendizaje de todos los salmos, de los 150 salmos y se los sabía de memoria, y los recitaba. Y la recitación memorística era la cultura en la que nacían los niños y crecían en ella. Tenían muchos artificios memotécnicos, es decir, para poder aprender las cosas de memoria solían hacer determinados ritmos, paralelismos… para que lo que aprendiesen tuviese ciertas reglas memotécnicas para quedarse con ello. Series de cierto número de elementos, palabras gancho… para que la memorización uno se quede más fácilmente con ella. Solían repetirla a modo pedagógico, la recitaban incluso semitonada, como murmurándola para que de esa manera la retuvieran. Cuando uno le pone musiquilla a la letra parece que se queda más fácilmente con ella. En el pueblo judío esto era muy frecuente. Se aprendía de memoria un texto oral para poder transmitirlo. Y una vez que se aprende de memoria el texto, ya es más fácil explicarlo. Por eso sería un error que nosotros proyectando nuestra cultura en la que la transmisión oral es poco fiable pensásemos que si los apóstoles predicaron oralmente las cosas, pues aquello tuvo que ser poco fiable. No. Tenía un grado de fiabilidad altísimo porque formaba parte de su cultura la transmisión oral. Por ejemplo hay textos de san Pablo a los Corintios que son bien aleccionadores. Cuando dice en 1Cor 11, 23, porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido. Que el Señor Jesús la noche en que fue entregado tomó pan y después de dar gracias lo partió y dijo, esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en recuerdo mío. Así mismo también la copa, después de cenar diciendo: esta copa es la copa de mi alianza en mi sangre.Pero es impresionante que comience diciendo, porque yo he recibido del Señor lo que os he transmitido, como diciendo yo ni he añadido ni he quitado. O por ejemplo 1Cor 15, 3. Os recuerdo hermanos el evangelio que os prediqué que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes, por el cual también estáis salvados. Porque os transmití en primer lugar lo que a mi vez recibí, que Cristo murió por nuestros pecados, según las escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las escrituras, que se apareció a Pedro y luego a los doce…Con qué fuerza Pablo predica, os he trasmitido lo que ha su vez he recibido.No lo invento desde mi subjetividad, sino que hay una obligación muy grande de conformarse a la objetividad de lo que se me ha transmitido.

También hay otros textos que son muy curiosos en los que por ejemplo, aunque san Pablo no diga literalmente esto, hace referencia a que eso ya lo dijo el Señor. Por ejemplo, uno lee Mt 5, 32, allí dice. Pues yo os digo, todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace adultera y que se case con una repudiada comete adulterio.Luego está leyendo la carta de san Pablo a los Corintios 1Cor 7, 10 y lee: En cuanto a los casados les ordeno, no yo sino el Señor, que la mujer no se separe del marido. Fijaron, dice les digo pero no les digo yo, sino que lo dijo el Señor. Fíjate como san Pablo había leído aquel texto que ahora está recogido en Mt 5, 32, es decir, la había escuchado esa predicación de Jesús, que Jesús se posicionaba en contra del divorcio, en cuanto a los casados os digo, no yo, sino se lo dice Jesucristo, que el matrimonio no se separe… Está claramente refiriéndose a la misma tradición de Jesús, aunque no cite la misma frase. Es hermoso ver cómo Pablo cuando predica, ya sabemos que tenía un gran carisma, era un hombre que por su carisma tan grande podía haber tendido, un tanto, a innovar. Nada de innovaciones, él era totalmente fiel a transmitir lo que había recibido de Jesucristo. Ese es algo sagrado para él. Al mismo tiempo dice, por escrito, pasada esa fase, esa fase de transmisión oral, llega esa fase en la que entienden que hay que poner por escrito todo aquello que, y es frecuente encontrar en los evangelios, por ejemplo, en la conclusión, prácticamente en el epílogo del evangelio de san Juan dice: muchos otros signos que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios y para que creyendo tengáis vida en su nombre. Más tarde dice,muchas otras cosas hizo Jesús, si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir. Los evangelios también hacen referencia al momento en que la tradición oral se pone por escrito. Supongo que alguien podrá decir, y todo, todo lo que Jesús había predicado, y todo lo que había pasado a formar parte de la tradición oral, de lo que se contaba, bien sea mediante relatos aprendidos de memoria, las palabras de Jesús, himnos litúrgicos, porque había distintas maneras de guardar memoria de todo lo que había dicho Jesús. ¿Todo eso se puso por escrito? Pues, obviamente no se podría, sin duda alguna algunas cosas quedarían sin ponerse por escrito. La prueba es que los evangelistas claro que sustancialmente cuentan lo mismo, pero no es que literalmente digan lo mismo. Se complementan. También alguno cuenta cosas que el otro no contó. O por ejemplo existe un texto, más de un texto, en las cartas de Pablo y en los Hechos de los Apóstoles, en los que se hace referencia a alguna cosa de lo que dijo Jesús que quedó sin recogerse en los evangelios. Por ejemplo ese pasaje que dice: como dijo el Señor, más alegría hay en dar que en recibir.Pues eso no había quedado recogido en los evangelios. Es curioso. Se ve que los apóstoles, en ese momento echaron mano de la predicación oral que por lo que sea no había quedado por escrito. Dice, como decía el Señor, más alegría hay en dar que en recibir. Eso lo decía el Señor y lo sabemos porque nos lo han contado en el nuevo testamento, pero fíjate, en concreto ese versículo no había quedado recogido en los evangelios. Es decir, que no quiere decir que quedase recogido todo lo que Jesús había hecho. Aquí un poco exagerando dice san Juanes que si se hubiese recogido todo, todo, no habría sitio en el mundo para todos los libros. Es una exageración, pero como diciendo, soy consciente de que yo he puesto por escrito lo sustancial, lo fundamental, pero era imposible poner por escrito todo. También era imposible transmitir oralmente todo lo que había dicho Jesucristo. Pero sin duda alguna la predicación apostólica pone por escrito lo sustancial de la predicación oral y la predicación oral ha transmitido lo sustancial de lo que dijo Jesucristo. Estamos pues hablando de la tradición apostólica y como se transmite esa revelación a través de ella.