Tiempo malgastado

Y como Pablo queremos pedir
¡Cuánto tiempo y energía gastamos,
Señor,
en hablar de los defectos
del hermano!
Y necesitamos encontrarle fallos,
para así poder soportar
los nuestros propios…
¡Somos tan frágiles, Dios nuestro!
Somos como niños malcriados, celosos,
inseguros, necesitados de aprobación.

Gracias por hacernos caer en la cuenta de nuestra fragilidad.
Eso nos hace grandes,
porque caemos en la cuenta
de que eres Tú
quien nos magnifica, partiendo de nuestra pequeñez.

No nos permitas malgastar palabras en desamor,
no nos dejes hablar mal de nadie, enséñanos a decir el Amor,
a expresar la ternura y el cariño, a elegir las palabras más dulces
y generadoras de fraternidad.

Haznos constructores
de la gran familia humana, siendo hermanos de todas las personas,
creando calidez alrededor

y calor de mesa camilla en el trabajo, en la calle, en la familia
y en la sociedad.
Esta es la revolución del Evangelio que Tú nos propones
y nos invitas a inventar.
En ello queremos gastar la vida, Señor.

Mari Patxi Ayerra