Asunto turbio

El evangelista Lucas reúne hoy en el evangelio un ramillete de consejos, que tiene mucho de sentido común, que pertenecen al saber popular. Nos viene bien recordar estos mandatos puesto que la cuaresma está ya muy próxima y es una época en la que se nos invita a hacer un esfuerzo en el camino de la conversión. No se nos pide precisamente grandes gestos, pero si frecuentar, multiplicar las pequeñas acciones que tanto influyen en el resultado final.

Ahí van algunos ejemplos que señala Jesús: “Hay personas que se fijan en la mota que tiene el vecino en el ojo y no ve la viga que tiene en su propio ojo. No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos. El ser humano exterioriza lo que lleva dentro. Si en su corazón anida la bondad, expresará bondad.

Manifiesta lo que lleva dentro. Si su corazón asesora mezquindaz, mostrará cicatería. Es decir, el ser humano trasluce en el día a día lo que lleva dentro. Un refrán latino, que Jesús lo hace suyo hoy, dice que “la boca habla de los que le sobra al corazón”. Cito el último ejemplo: Un ciego no puede guiar a otro ciego, caerán los dos al hoyo. Jesús en este punto denuncia a los malos dirigentes.

Se pregunta Jesús en el evangelio: ¿puede un ciego guiar a otro ciego?. Su respuesta es negativa, pero sería más negativa si en vez de ser ciego el maestro, el dirigente fuera cruel. No se trata de maestros, de dirigentes inexpertos, sino crueles. Del 21 al 24 del pasado mes de febrero pasado se han reunido en el Vaticano 190 participantes de todo el mundo eclesiástico. La Conferencia había generado enormes expectativas, pero el resultado ha sido pobre. Principalmente para las víctimas. Se ha concretado poco.

Un dato de interés: las mejores ponencias han sido expuestas por las mujeres. El delito de los dirigentes no consiste en que sean inexpertos, si no en que en vez de ser guardianes, defensores, protectores han resultado ser lobos con piel de oveja. La zorra se ha dedicado a cuidar de las gallinas.

Con respecto a la plaga de los abusos sexuales a menores por parte de personas consagradas no solo se trata de un ”ciego” que está incapacitado profesionalmente para ayudar a intervenir, si no de unos ciegos despiadados que han encubierto el problema durante décadas de años y durante años se han negado a extirpar el mal.

Con esta afirmación termina Jesús el evangelio de hoy:” el hombre bueno, de la bondad que Atesora en su corazón saca el bien”

Josetxu Canibe