Sábado VII de Tiempo Ordinario

Hoy es 2 de marzo.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 10, 13-16):

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

El tema central de la predicación de Jesús fue el reino de Dios. “Se ha cumplido el tiempo, y el Reino de Dios está cerca: convertíos y creed en la Buena Noticia”. De manera directa o indirecta todas sus palabras giraban en torno al Reino de Dios, esa sociedad formada por todos los que aceptan la invitación de Dios a que sea él su Rey y Señor y que guíe y dirija toda su vida. Un Reino que ya empieza en este mundo pero que tendrá su plena realización al final de los tiempos, después de nuestra resurrección, cuando “Dios, sea todo en todos”, y el mal sea destruido para siempre y nuestra felicidad sea total.

Jesús nos pide que aceptemos el anuncio del Reino de Dios por él predicado con la ingenuidad de un niño, que siempre cree todo lo que su padre le dice. “El que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Es decir, creyendo de arriba a abajo todo lo que nos dice Jesús sobre él, en el que depositamos toda nuestra confianza. Jesús es amor y es la verdad, nos ama entrañablemente y no nos puede engañar. El Reino de Dios ya ha empezado a cumplirse y su realización perfecta se va a realizar con nuestra resurrección. “Sé de quién me he fiado”.

Liturgia 2 de marzo

SÁBADO DE LA VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de sábado (verde)
 
Misal: cualquier formulario permitido. Prefacio común
 
Leccionario: Vol. III-impar
• Eclo 17, 1-15. Dios hizo al hombre a su propia imagen.
 Sal 102. La misericordia del Señor dura por siempre, para aquellos que lo temen.
• Mc 10, 13-16. Quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

_________________________________________________________________________

Antífona de entrada Cf. Sal 12, 6
Señor, yo confío en tu misericordia: mi alma gozará con tu salvación, y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Acto penitencial
Hermanos, al iniciar la celebración de la Eucaristía, en la que vamos a venera la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, reconozcamos nuestro pecado y todo aquello que nos aleja de la voluntad de Dios suplicando el perdón y la gracia divina.

Yo confieso…
Oración colecta
Oh Dios, Padre de misericordia,
cuyo Unigénito, clavado en la cruz,
proclamó a santa María Virgen, su Madre,
como Madre también nuestra,
concédenos, por su cooperación amorosa,
que tu Iglesia cada día más fecunda,
se llene de gozo por la santidad de sus hijos
y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos juntos, hermanos, a Dios Padre, que nos invita a tener un corazón sencillo como el de los niños.

1.- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a los no creyentes. Roguemos al Señor.
2.- Para que Dios conceda a la Iglesia vocaciones que vivan para alabarlo y extender su Reino. Roguemos al Señor.
3.- Para que en nuestra patria brote la justicia y entre todos los pueblos pueda renacer la alegría y la paz. Roguemos al Señor.
4.- Para que toda persona pueda tener un trabajo en condiciones dignas y un salario suficiente. Roguemos al Señor.
5.- Para que no perdamos nunca el deseo de crecer en el conocimiento y el amor a Jesucristo. Roguemos al Señor.

Atiende Dios de bondad las oraciones que te hemos dirigido, y concédenos aceptar tu Reino como niños para poder acercarnos así confiadamente a tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Al celebrar tus misterios
con la debida reverencia,
te rogamos, Señor,
que los dones ofrecidos
en reconocimiento de tu gloria
nos aprovechen para la salvación
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Cf. Sal 9, 2-3
Proclamo todas tus maravillas, me alegro y exulto contigo, y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.

Oración después de la comunión
Después de recibir la prenda de la redención y de la vida,
te pedimos, Señor,
que tu Iglesia, por la intercesión maternal de la Virgen,
anuncie a todas las gentes el Evangelio
y llene el mundo entero de la efusión del Espíritu.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 2 de marzo

El santoral de este día recuerda a santa Inés de Praga, venerada ya como santa por el pueblo en el siglo XIII, hija de reyes y futura emperatriz por su ascendencia, pero que prefirió vivir en pobreza franciscana como esposa de Cristo crucificado. Fue canonizada por el beato Pío IX en 1854.

Celebramos también a Ceadas, obispo de Mercia en la Inglaterra del siglo VIII, que dimitió inmediatamente porque pusieron en duda la validez de su ordenación y Troadio, mártir en la persecución de Decio, muy celebrado por san Gregorio Taumaturgo.

Los beatos son Ángela de la Cruz fundadora de las Hermanitas de la Cruz de Sevilla, cuya memoria se celebra el día 5 de noviembre, beatificada en esta ciudad española ante una inmensa muchedumbre el 5 de noviembre de 1982, por Juan Pablo II y Carlos protector de los pobres y por ello llamado el Bueno. Era hijo del rey de Dinamarca y conde de Flandes. Fue asesinado en una iglesia de Brujas y es considerado mártir.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Sábado VII de Tiempo Ordinario

LAUDES

SÁBADO VII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Al filo de los gallos,
viene la aurora;
los tempores se alejan
como las sombras.

¡Dios, Padre nuestro,
en tu nombre dormimos
y amanecemos!

Como luz nos visitas,
Rey de los hombres,
como amor que vigila
siempre de noche;

cuando el que duerme,
bajo el signo del sueño,
prueba la muerte.

Del sueño del pecado
nos resucitas,
y es señal de tu gracia
la luz amiga.

¡Dios que nos velas!
Tú nos sacas por gracia
de las tinieblas.

Gloria al Padre, y al Hijo,
gloria al Espíritu,
al que es la paz, luz y vida,
al Uno y Trino;

gloria a su nombre
y al misterio divino
que nos lo esconde. Amén.

SALMO 118

Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

CÁNTICO de la SABIDURÍA: DAME, SEÑOR, LA SABIDURÍA

Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus criaturas,
y para regir el mundo con santidad y justicia,
y para administrar justicia con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues, aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos,
y de tu trono de gloria envíala,
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

SALMO 116: INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA

Ant. La fidelidad del Señor dura por siempre.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. La fidelidad del Señor dura por siempre.

LECTURA: Flp 2, 14-15

Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones: así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo.

RESPONSORIO BREVE

R/ A ti grito, Señor: Tú eres mi refugio.
V/ A ti grito, Señor: Tú eres mi refugio.

R/ Y mi lote en el país de la vida.
V/ Tú eres mi refugio.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/   A ti grito, Señor: Tú eres mi refugio.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

PRECES

Invoquemos a Dios, que colocó a María, madre de Cristo, por encima de todas las criaturas celestiales y terrenas, diciendo con filial confianza:

Mira a la Madre de tu Hijo y escúchanos.

  • Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como Madre y ejemplo;
    — santifícanos, por su intercesión.
  • Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y fuera siempre fidelísima esclava tuya,
    — por su intercesión, haz que también nosotros seamos, de verdad, siervos y discípulos de tu Hijo.
  • Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,
    — por intercesión de María, otórganos los frutos de este mismo Espíritu.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz, y la llenaste de alegría con la resurrección de tu Hijo,
    — por intercesión de María, confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza.

Concluyamos nuestras súplicas con la oración que el mismo Señor nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, fuente y origen de nuestra salvación, haz que, mientras dura nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos incesantemente y podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.