Vísperas – Viernes después de Ceniza

VÍSPERAS

VIERNES DESPUÉS DE CENIZA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva;
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo
(¡tantos me dicen que estás muerto!…)
Tú que conoces el desierto,
dame tu mano y ven conmigo. Amén.

SALMO 144: HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS

Ant. Día tras día, te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandezas acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Día tras día, te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

SALMO 144

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA: St 5, 16. 19-20)

Confesaos los pecados unos a otros, y rezad unos por otros, para que os curéis. Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo encamina, sabed que uno que convierte al pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Cuando les sea arrebatado el novio, entonces ayunarán los invitados a bodas.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cuando les sea arrebatado el novio, entonces ayunarán los invitados a bodas.

PRECES

Adoremos al Salvador de los hombres, que, muriendo, destruyó nuestra muerte y, resucitando restauró la vida, y digámosle humildemente:

Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

  • Redentor nuestro, concédenos que, por la penitencia, nos unamos más plenamente a tu pasión,
    — para que consigamos la gloria de la resurrección.
  • Concédenos la protección de tu Madre, consuelo de los afligidos,
    — para que podamos confortar a los que están atribulados, mediante el consuelo con que tú nos confortas.
  • Haz que tus fieles participen en tu pasión mediante los sufrimientos de su vida,
    — para que se manifiesten en ellos los frutos de tu salvación.
  • Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz,
    — enseña a tus fieles a ser obedientes y a tener paciencia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Haz que los difuntos sean transformados a semejanza de tu cuerpo glorioso,
    — y a nosotros danos un día parte en su fidelidad.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Confírmanos, Señor, en el espíritu de penitencia con que hemos empezado la Cuaresma, y que la austeridad exterior que practicamos vaya siempre acompañada por la sinceridad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 8 de marzo

Tiempo de Cuaresma

 1) Oración inicial

Confírmanos, Señor, en el espíritu de penitencia con que hemos empezado la Cuaresma; y que la austeridad exterior que practicamos vaya siempre acompañada por la sinceridad de corazón. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 9,14-15

Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió.

Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy es una versión abreviada del evangelio que ya meditamos en enero, donde se nos proponía el mismo asunto del ayuno (Mc 2,18-22), pero con una pequeña diferencia. La liturgia de hoy omite todo lo relativo al remiendo nuevo en trapo viejo y sobre el vino nuevo en pellejos viejos (Mt 9,16-17), y concentra su atención en el ayuno.

• Jesús no insiste en la práctica del ayuno. El ayuno es una costumbre muy antigua, practicada en casi todas las religiones. Jesús mismo lo practicó durante cuarenta días (Mt 4,2). Pero él no insiste con los discípulos para que hagan lo mismo. Les deja libertad. Por esto, los discípulos de Juan Bautista y de los fariseos, que eran obligados a ayudar, quieren saber por qué Jesús no insiste en el ayuno.

• En cuanto al novio, cuando está con ellos no precisan ayunar. Jesús responde con una comparación. En cuanto el novio está con los amigos del novio, esto es, durante la fiesta de bodas, no precisan ayunar. Jesús se considera el novio. Los discípulos son los amigos del novio. Durante el tiempo en que él, Jesús, está con los discípulos, hay fiesta de bodas. Llegará el día en que el novio no estará. En ese tiempo, si ellos quieren, podrán ayunar. En esta frase Jesús alude a su muerte. Sabe y siente que, si continúa por este camino de libertad, las autoridades religiosas querrán matarlo.

• El ayuno y la abstinencia de la carne son prácticas universales y bien actuales. Los musulmanes tienen el ayuno del mes de Ramadán, durante el cual no comen ni beben, desde el amanecer hasta el anochecer del sol. Cada vez más, las personas, por motivos diversos, se imponen a sí mismas alguna forma de ayuno. El ayuno es un medio importante para llegar a un dominio de sí mismo, a un autocontrol, como existe en casi todas las religiones y como es apreciado por todo los deportistas.

• La Biblia hace mucha referencia al ayuno. Era una forma de hacer penitencia y provocar la conversión. A través de la práctica del ayuno, los cristianos imitaban a Jesús que ayunó cuarenta días. El ayuno apunta a alcanzar la libertad de mente, el control de sí, una visión crítica de la realidad. Es un instrumento para mantener libre la mente y para no dejarse llevar por cualquier viento. A través del ayuno, la claridad de mente aumenta. Y es, además, una forma para cuidar mejor la salud. El ayuno puede ser una forma de identificación con los pobres que están forzados el año entero y raramente comen carne. Existe el ayuno como protestación.

• A pesar de que hoy no se practica el ayuno ni la abstinencia, el objetivo que estaba en la base de esta práctica continúa inalterada como fuerza que debe animar nuestra vida: participar en la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Dar la vida para poder poseerla en Dios. Tomar conciencia de que el compromiso con el Evangelio es una viaje sin retorno, que exige perder la vida para poderla poseer y reencontrar todo en total libertad.

4) Para la reflexión personal

• ¿Qué formas de ayunos practica usted? Y si no lo hace ¿de qué forma podría hacerlo?

• El ayuno ¿cómo puede ayudarme a prepararme mejor para la fiesta de pascua?

5) Oración final

Piedad de mí, oh Dios, por tu bondad,
por tu inmensa ternura borra mi delito,
lávame a fondo de mi culpa,
purifícame de mi pecado. (Sal 51,3-4)

Comentario del 8 de marzo

Mateo introduce la temática del ayuno en un marco de controversia. El evangelista nos dice que en cierta ocasión se acercaron a Jesús los discípulos de Juan el Bautista con una pregunta, que en realidad era una recriminación: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan? Entienden que ellos, lo mismo que los fariseos, hacen lo correcto; en cambio, los discípulos de Jesús no. Hay que suponer que han podido observar el comportamiento descuidado o transgresor de estos discípulos a quienes censuran como poco respetuosos de las observancias religiosas tradicionales. Y la censura alcanza al mismo Jesús, su Maestro, que les consiente este modo de actuar.

La respuesta de Jesús, aunque significativa, tuvo que generar cierta perplejidad: ¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunarán? Jesús parece relacionar el ayuno con el duelo o con el luto (πενθειν), como si fuera una expresión de ese estado luctuoso y resultara incompatible con los tiempos festivos. Mientras el novio está con sus amigos no hay espacio ni para el duelo, ni para el ayuno, porque la amistad debe festejarse, y en este contexto celebrativo no cabe el llanto; tampoco cabe el ayuno. Pero Jesús anuncia un día no muy lejano en que a los amigos les sea arrebatado el novio y entonces ayunarán, ayunarán porque se verán privados de una presencia tan querida y celebrada. Jesús está aludiendo seguramente a su muerte próxima y al estado de orfandad en que quedarán sus discípulos: literalmente, una situación de duelo, porque habrán perdido a su Maestro y Señor y no sabrán cómo consolarse. Esa ausencia que deja en situación de orfandad es equiparable a un verdadero ayuno: ayuno de presencia y proximidad del amigo y esposo. Y con ese ayuno, vendrán otros, ligados a esa amistad o a la misión asumida en razón de esa amistad y discipulado.

A Jesús no parece importarle demasiado que sus discípulos no cumplan con la observancia del ayuno. Lo que le interesa es que se afiance su unión con él; porque de esta relación de amistad brotarán todas las renuncias o privaciones exigidas por ella. Lo escuchábamos en el evangelio de ayer: El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. ¿No hay en esta negación de sí mismo una exigencia de ayuno de efectos incalculables? De hecho, los discípulos de Jesús ya habían tenido que ayunar de muchas cosas: todas esas cosas que dejaron(familia, trabajo, status social, afincamiento) por seguir a alguien que no tenía dónde reclinar la cabeza. ¿O es que no eran ayunos sus muchas renuncias? Finalmente, llegarán a perder –no hay mayor ayuno que éste- la propia vida por causa de Cristo y su evangelio. ¿Para qué conceder tanta importancia a esos ayunos propios de la observancia religiosa judía cuando en el seguimiento de Jesús estaban implicando la entera vida?

Era esta relación la que habría de marcar por completo su existencia de discípulos ganados para la causa, de modo que en adelante su vida llevaría los rasgos y las huellas, las heridas incluso, de la vida del Crucificado. De aquí, de esta amistad y seguimiento renovados con la Resurrección y el envío del Espíritu Santo, brotará una vida entregada a la causa del Evangelio y dispuesta a las mayores renuncias (resp. ayunos), una vida martirial. Y no hay vida mejor dispuesta para el ayuno que la vida del mártir. Realmente, cuando se llevaron al novio, ayunaron, porque lloraron su muerte; y cuando el novio les fue devuelto por la resurrección, recuperaron la alegría, pero teniendo que aceptar la despedida implicada en la Ascensión, una despedida sin embargo que no impidió la llegada del Espíritu consolador y con ella el consuelo de su presencia espiritual. En medio de este consuelo llevaron a cabo entre privaciones, ayunos y persecuciones la misión encomendada hasta la hora suprema del martirio: ayuno (=pérdida) de la propia vida por causa del Novio y a la espera de su encuentro definitivo con él.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Veritatis gaudium – Francisco I

Título IV

Los alumnos

Artículo 31. Las Facultades eclesiásticas estén abiertas a todos aquellos, eclesiásticos o seglares, que, presentando certificado válido de buena conducta y de haber realizado los estudios previos, sean idóneos para inscribirse en la Facultad.

La misa del Domingo: Misa con niños

Domingo I de Cuaresma – Ciclo C
10 de marzo de 2019

LA PALABRA DE DIOS

• Deuteronomio 26, 4-10: “Profesión de fe del pueblo elegido”
• Salmo 90: “Quédate conmigo, Señor, en la tribulación”
• Romanos 10, 8-13: “Profesión de fe del que cree en Cristo”
• Lucas 4, 1-13: “El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado”

CLAVES PARA LA HOMILÍA
• La Cuaresma inaugura el tiempo del Espíritu: comenzamos un nuevo tiempo litúrgico, iluminado por la fuerza del Espíritu, el mismo que llevó a Jesús “por el desierto, mientras era tentado”.
• La Iglesia nos ofrece cuarenta días para convertir nuestro corazón al Señor y a los hermanos: un tiempo para salir de nuestra “auto-referencialidad” (centrada muchas veces en las tentaciones del tener, el poder y el éxito) y escuchar al Señor y al prójimo con profundidad y honestidad.

• La oración, el ayuno y la limosna: tres actitudes cuaresmales que nos pueden ayudar a convertirnos más a Dios, a los demás y a nosotros mismos.

PROPUESTA DE HOMILÍA

El pasado miércoles, con la imposición de la Ceniza, iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Un tiempo que no tiene sentido en sí mismo, como sucede también con el Adviento, sino que nos ayuda a preparar lacelebración gozosa de la Pascua. Desde esta premisa hemos de vivir este tiempo un año más, para convertir nuestra vida y nuestro corazón al Señor, que quiere sacar de nosotros lo mejor que llevamos dentro.

El tiempo de Cuaresma es, sin duda, el tiempo del Espíritu, el mismo que llevó a Jesús “por el desierto, mientras era tentado”, para fortalecerlo antes de comenzar su vida pública y anunciar el Reino de Dios. Ojala también nosotros, los seguidores de Jesús, los discípulos del Maestro, nos dejemos trabajar por el Espíritu Santo en este tiempo, para preparar la celebración de la Pascua de Resurrección con profundidad y sentido cristiano.

Estos cuarenta días pueden ser un tiempo de Gracia, si abrimos nuestro corazón y nuestra vida a la novedad que viene de Dios y que, un año más, se nos regala en este “tiempo fuerte”. Estos cuarenta días son una oportunidad para convertir nuestro corazón al Señor y a los hermanos: un tiempo para salir de nuestra “auto-referencialidad” (centrada muchas veces en las tentaciones del tener, el poder y el éxito) y escuchar al Señor y al prójimo con profundidad y honestidad.

Las lecturas que hoy hemos proclamado nos proponen justamente este desafío: dejar de lado otras muchas distracciones que ocupan nuestro tiempo, para centrarnos en lo realmente importante: la centralidad de Dios en nuestra vida.

Cuando Dios es el centro de nuestra vida, no sólo hacemos “profesión de fe” con nuestras palabras, sino sobre todo con nuestras obras, con nuestras actitudes, con nuestras opciones… porque vivimos en Su presencia, porque permitimos que nuestro corazón esté en sintonía con el Suyo.

  • Hemos escuchado en la primera lectura cómo el libro del Deuteronomio nos narra con detalle la profesión de fe del pueblo que siente que ha sido elegido por Dios. De los labios de Moisés escuchábamos cómo el pueblo se siente liberado, protegido y acompañado por el Señor.
  • También en la segunda lectura, de la Carta a los Romanos, San Pablo nos invita a hacer profesión de fe, “porque, si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo”.
  • Incluso en el relato evangélico que hoy hemos escuchado en la versión de Lucas, Jesús pone de manifiesto, ante todo tipo de tentación, que sólo Dios es merecedor de nuestra confianza, de nuestro amor y de nuestra esperanza. El poder, el tener o el éxito quizá puedan llenar nuestros bolsillos, pero difícilmente llenarán nuestras vidas de sentido. Sólo Dios, que conoce nuestro corazón y nuestras entrañas, merece nuestra profesión de fe y nuestro compromiso de vida.

El tiempo de Cuaresma, este tiempo de conversión y preparación, nos ha invitado desde siempre a vivir con profundidad algunas actitudes tradicionales: la oración, la limosna y el ayuno. No por ser bien conocidas por todos, dejan de tener actualidad. De hecho, pueden ser actitudes que nos ayuden a profundizar en este tiempo litúrgico para ser más de Dios, más de los demás, y más auténticos con nosotros mismos.

Ojala que en esta nueva Cuaresma…

Comenzamos el tiempo de Cuaresma: tiempo del Espíritu, tiempo de Gracia, tiempo de Conversión. Que este tiempo nos ayude a preparar con profundidad y sentido la Pascua de Resurrección del Señor.

• vivamos una profunda y sincera relación con Dios a través de la oración. Este tiempo nos invita a ser constantes y asiduos en el diálogo con nuestro Buen Dios que, en todo momento, nos espera en el silencio de nuestras vidas.

• seamos para con los demás, sobre todo con los más necesitados, limosna viva; es decir, personas cercanas, amables, solidarias, generosas, misericordiosas… Dios entiende así, y no de otro modo, la auténtica y evangélica limosna.

• nos exijamos lo mejor a nosotros mismos, a modo de ayuno. Evitemos nuestra comodidad, flojera o vagancia… Seamos un auténtico regalo de vida para todos los que, a diario, comparten con nosotros, proyectos e ilusiones. No olvidemos que Dios nos quiere como somos, pero siempre nos sueña mejores.

Comenzamos el tiempo de Cuaresma: tiempo del Espíritu, tiempo de Gracia, tiempo de Conversión. Que este tiempo nos ayude a preparar con profundidad y sentido la Pascua de Resurrección del Señor.

¡Feliz Cuaresma 2019!

Xabier Camino Sáez, sdb

La misa del Domingo

DOMINGO I de CUARESMA (C)
“Las Tentaciones”
10 de marzo de 2018
(Preparados por la imposición de la ceniza, comenzamos a recorrer el camino que nos llevará hasta el Domingo de Pascua. Serán varios los elementos que nos ayudarán a vivir este tiempo con más profundidad: la Palabra de Dios, la conversión, la privación de algo, la limosna, la referencia al Bautismo, la luz, la eucaristía… de una u otra manera irán apareciendo estos signos y referencias en la celebración de las eucaristías dominicales.

Inculcar que la Cuaresma no es “tristeza”, sino “crecimiento en la fe”.

Convendría una ambientación sobria del lugar de la celebración, con carteles o proyecciones muy claras o frases alusivas a la Pascua.

. Un signo para la celebración: Un libro de la Biblia. Abierto. Destacado. Visible. Acompañado de alguna vela. Se trata de inculcar que queremos tomar la Palabra de Dios, de una manera especial, en este tiempo de Cuaresma. Procurarse un espacio para rezar o leer el evangelio cada domingo, o cada día, en la propia casa.

. En la “Procesión de Entrada” se podría destacar este hecho haciendo una entrada más preparada, procesional, portando dignamente el libro del Leccionario o la Biblia que se colocará en lugar visible.

. Una canción para la celebración: “Enséñanos a orar” (Kairoi). “Jesús, ven tú”.

1. MOTIVACIÓN

Amigos: ¡Ya sabéis que hemos comenzado el Tiempo de Cuaresma! Ya desde hoy queremos fijar nuestra mirada en Cristo Resucitado. Las lecturas que vamos a ir haciendo en las eucaristías y las catequesis que vamos a tener nos van a ayudar mucho en nuestro camino cuaresmal. Por eso hoy hemos querido colocar como signo destacado el libro de la Biblia. Amigos, vamos a celebrar. Vamos a participar. Comenzamos.

2. SALUDO DEL SACERDOTE

3. PETICIÓN DE PERDÓN (Se podría resaltar este momento cantando algún canto penitencial, con una motivación previa del sacerdote o estas frases leídas por un lector).

  • A ti, Señor, que nos quieres.
  •   A ti, Señor, que nos proteges.
  •  A ti, Señor, que nos perdonas…

 Te cantamos…

4. PRIMERA LECTURA. Deuteronomio 26, 4-10. “El Señor nos sacó de Egipto”

Lectura del Libro del Deuteronomio:

Dijo Moisés al pueblo:

Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor nos escuchó. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte. Nos introdujo en este lugar y nos dio una tierra que mana leche y miel. Por eso traigo ahora aquí las primicias de los frutos del suelo, que tú, Señor, me has dado.

Palabra de Dios

5. CANCIÓN: “Enséñanos a orar” (Kairoi)

Señor, enséñanos a orar,
a hablar con nuestro Padre Dios.
Señor, enséñanos a orar,

a abrir las manos hacia ti.

Orar con limpio corazón,
que sólo cante para ti,
con la mirada puesta en ti,
dejando que hables, Señor.

Orar buscando la verdad,
cerrar los ojos para ver,
dejarnos seducir, Señor,
andar por tus huellas de paz.

6. EVANGELIO (Lucas 4, 1-13). “Jesús fue llevado al desierto”Lectura del santo evangelio según san Lucas:

NARRADOR:
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo.

TENTADOR:
Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.

NARRADOR:
Jesús le contestó:

JESÚS:
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

NARRADOR:
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo.

TENTADOR:
Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”.

NARRADOR:
Jesús contestó:

JESÚS:
También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios”.

NARRADOR:
Después el diablo lo llevó a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:

TENTADOR:
Todo esto te daré, si te postras y me adoras.

NARRADOR:
Jesús le contestó:

JESÚS:
Apártate. Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.

NARRADOR:
Entonces lo dejó el diablo.
Palabra del Señor.

7. COMENTARIO

  • Cuaresma no es tristeza, sino tiempo para crecer, para avanzar.
  • Jesús, en el desierto, se da cuenta de la misión que le espera y la acepta.
  • Es tentado. Se le presentan caminos más fáciles para llevar su misión: el poder, el dinero, las

    posesiones…

  • Iniciamos un camino hacia la Pascua.
  • Buscar momentos para rezar, para leer el Nuevo Testamento.
  • Acercarnos más a la Palabra de Dios en este tiempo de Cuaresma.

     

8. PETICIONES

  1. Por el Papa, para que el Señor le ayude a ser signo de su amor a la humanidad. Roguemos al Señor.
  2. Por los que desean encontrarse más de cerca con Jesús en Este tiempo de Cuaresma y Pascua. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sufren o tienen problemas, para que sientan nuestro apoyo. Roguemos al Señor.
  4. Por los niños y niñas y por los adultos que van a ser bautizados en Pascua, para que se preparen con alegría a este acontecimiento. Roguemos al Señor.

9. CANTO COMUNIÓN. “Jesús, ven tú” (Misa Joven, “De otra manera”).

1. Pan y vino son tu rostro que hoy volvemos a tocar,
tu mirada que curaba de nuevo nos sanará.

No merezco que tú vengas a mi pobreza tocar,
mas yo quiero que en mi vida, Jesús tú puedas estar.

Jesús, ven tú, entra en mi casa de nuevo, Jesús,
ven tú, para encender nuestro fuego, Jesús, Jesús.

2. Es tu vino nuestra sangre que no nos deja morir,
pan y vida para todos, rotos para compartir.
Te compartes con nosotros en la pobreza de un pan,
cambiaremos nuestro mundo para que puedas llegar.

3. Como un ciego yo me atrevo a acercarme un poco a ti,
tú conoces mis traiciones las veces que te perdí.

Mas tu sabes que te quiero y que si vienes, Jesús,
todo es fiesta, todo es vida, porque me has salvado tú.

10. ACCIÓN DE GRACIAS. Oración para vivir la Cuaresma

Padre, ayúdame en esta Cuaresma
a caminar hacia la Pascua,
a hacerlo con humildad,
desprendiéndome de todo aquello
que me impide encontrarme contigo.
Ayúdame a caminar hacia la Pascua.
Ayúdame a vivir la vida con alegría,
la alegría que nos da la presencia de Jesús resucitado.

11. PARA LA VIDA

(Tomar una alguna acción de mejora para esta primera semana de Cuaresma).

Una vocecita en el desierto

UNA VOCECILLA EN EL DESIERTO

Empieza la Cuaresma, ese tiempo que hay antes de la Semana Santa. Y para llegar a esos días tan importantes para Jesús está bien prepararse de nuevo. Nos preparamos en Adviento para que naciese Jesús. Y nos preparamos, también ahora, cuando las cosas se ponen feas y él sufre.

La vida está llena de momentos buenos y de otros en los que algo no funciona bien. Entre las personas, con Dios, en nosotros mismos… Hoy vamos a asomarnos a los momentos que pasó Jesús, cuando estuvo unos días asolas en el desierto.

El texto es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 4, 1-13):

Una vez bautizado en el río Jordán, el Espíritu Santo llevó a Jesús cuarenta días por el desierto. Allí vino el diablo para tentarlo. Como pasó todo ese tiempo sin comer, al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en un pan”. Pero Jesús sabía que las cosas no son tan fáciles, y le contestó: “No sólo de pan vive el hombre”.
Después, le llevó a lo alto de una montaña y le mostró todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré el poder sobre todo esto. Si te arrodillas delante de mí, todo será tuyo”. Pero Jesús no quería el poder a cualquier precio, y le contestó: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo le rezarás”.
Finalmente lo puso en lo alto del templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito que los ángeles te cuidarán y no te dejarán caer ni tropezar en ninguna piedra”. Pero Jesús no quería impresionar a la gente a base de espectáculos, sino con su bondad, así que le contestó: “No tentarás al Señor, tu Dios”.

Y el diablo se marchó, pensando que ya volvería a tentar a Jesús en otra ocasión.

En la vida hay momentos complicados, poco alegres y secos como un desierto. El diablo que se acerca a Jesús mientras está en el desierto, es como esa vocecilla que a veces escuchamos por dentro y que nos da malas ideas. ¿Te suena?

Al oír esa voz, muchas veces, lo primero que se nos ocurre es hacer caso de sus malas ideas. Pero luego, lo pensamos bien, y es como si otra voz nos diera una idea mejor. Entonces nos sentimos a gusto, porque sabemos distinguir lo bueno de lo malo.

Pues eso es lo que le pasó a Jesús en el desierto. Imagínate lo que oía por dentro: ¿Tienes hambre, no? Pues haz un poco de magia para tener pan. No, no se trata de hambres o de magias, hay algo más. Bueno, pues entonces demuestra lo poderoso que eres y hazme caso. No, mi poder es otra cosa precisamente por no hacerte caso. Qué tal si les enseñas a todos ese poder tuyo. Se quedarán alucinados y te seguirán a todas partes. Que no, yo quiero que me sigan pero por otra cosa, porque les convence lo que ven en mí.

¡Qué difícil! Pero me gusta más este Jesús que es grande porque es bueno. Sí, por eso la canción de hoy habla de que el amor de Dios nos sostiene.

Volver a ti,
volver a ser,
volver a respirar,.
saberme sostenida por tu amor.
 

Volver a amar.
Dejar atrás la confusión, el pozo sin salida..
Volver a estar unido a ti, volver a la alegría.
Del barro antiguo, hacia tu imagen,
dejar soplar tu aliento.

Recuperar mi nombre de hijo,
estar vivo de nuevo.
Decirte que por sobre todo,
Dios mío, te deseo.
Mi angustia desandar
y anclar en tu amor fiel y eterno.

Volver a ti interpretado por María José Bravo, «Amar y más amar»

Gracias, Jesús, porque nos enseñas una manera de ser en todo momento.

Me gusta cómo lo haces, Jesús

Cuando quieres sin esperar nada a cambio… …Me gusta cómo lo haces, Jesús.
Cuando respiras y encuentras paz… …Me gusta cómo lo haces, Jesús.
Cuando tienes momentos malos… …Me gusta cómo lo haces, Jesús.
Cuando quieres compartir lo que te pasa… …Me gusta cómo lo haces, Jesús.
Cuando das lo que creías que no tenías… …Me gusta cómo lo haces, Jesús.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Comentario al evangelio – 8 de marzo

Los viernes de Cuaresma siempre tienen una connotación especial, no sólo por el carácter penitencial que se acentúa en este día o por las prácticas religiosas propias de este tiempo: el ayuno, la oración y la limosna. La Iglesia desde ya nos invita a contemplar la Pasión del Señor con la práctica del Viacrucis.  En muchos pueblos con una fuerte manifestación de religiosidad popular se empiezan a realizar las tradicionales procesiones.  

El mensaje del profeta Isaías en la primera lectura nos advierte de la trampa de una falsa religiosidad. El profeta condena un ayuno falso que esconde graves situaciones de injusticia social. Muchas veces nos podemos contentar con las prácticas externas de religiosidad y anestesiar el corazón ante el drama que viven tantas personas en nuestro mundo de hoy. La espiritualidad profética nos dice que nuestro culto a Dios está vacío, sino va acompañado de la solidaridad con los pobres y la justicia.

«Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor» (Is 58, 6-8).

Los discípulos de Juan cuestionan a Jesús porque sus discípulos no ayunan. La respuesta de Jesús es muy significativa, y es que con Él se inicia un nuevo tiempo mesiánico, el tiempo escatológico que anunciaron los profetas, el tiempo de la alegría en el cual no se ayuna por la presencia del esposo. Muchos no sabrán reconocer que el Reino de Dios es alegría, que es la perla preciosa por la cual vale la pena venderlo todo. El ayuno cristiano no es solo la abstinencia de alimentos, es, en continuidad con los profetas, la práctica de la justicia y el deseo hondo de encontrarnos con Jesús que nos salva con su Palabra.

Edgardo Guzmán, cmf.