Vísperas – Miércoles I de Cuaresma

VÍSPERAS

MIÉRCOLES I CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

¿Para qué los timbres de sangre y nobleza?
Nunca los blasones
fueron lenitivo para la tristeza
de nuestras pasiones.
¡No me des coronas, Señor, de grandeza!

¿Altivez? ¿Honores? Torres ilusorias
que el tiempo derrumba.
Es coronamiento de todas las glorias
un rincón de tumba.
¡No me des siquiera coronas mortuorias!

No pido el laurel que nimba el talento,
ni las voluptuosas
guirnaldas de lujo y alborozamiento.
¡Ni mirtos ni rosas!
¡No me des coronas que se lleva el viento!

Yo quiero la joya de penas divinas
que rasga las sienes.
Es para las almas que tú predestinas.
Sólo tú la tienes.
¡Si me das coronas, dámelas de espinas! Amén.

SALMO 26: CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? +

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
+ El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda ofreceré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

SALMO 26: CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

Ant. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

LECTURA: Flp 2, 12b-15a

Seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Como Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Como Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

PRECES

Alabemos a Dios todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades pero quiere ante todo que busquemos su reino; supliquémosle, pues, diciendo:

Venga a nosotros, Señor, tu reino y su justicia

  • Padre santo, que nos diste a Cristo como pastor de nuestras vidas, ayuda a los pastores y a los pueblos a ellos confiados, para que no falte nunca al rebaño la solicitud de sus pastores
    — ni falte a los pastores la obediencia de su rebaño.
  • Mueve a los cristianos para que, con amor fraternal, se interesen por los enfermos
    — y que socorran en ellos a tu Hijo.
  • Haz que entren a formar parte de tu Iglesia los que aún no creen en el Evangelio,
    — y que, con sus buenas obras, la hagan crecer en el amor.
  • A nosotros, pecadores, concédenos tu perdón
    — y la reconciliación con tu Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • A los que murieron, concédeles resucitar a la vida eterna
    — y morar eternamente contigo.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, mira complacido a tu pueblo que desea entregarse a ti con una vida santa; y a los que dominan su cuerpo con la penitencia transfórmales interiormente mediante el fruto de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 13 de marzo

Tiempo de Cuaresma

1) Oración inicial

Señor, mira complacido a tu pueblo que desees entregarse a ti con una vida santa; y a los que dominan su cuerpo con la penitencia trasfórmales interiormente mediante el fruto de las buenas obras. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 11,29-32

Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.»

3) Reflexión

• Estamos en tiempo de cuaresma. La liturgia privilegia los textos que pueden ayudarnos a convertirnos y a mudar vida. Aquello que más ayuda en la conversión son los hechos de la historia del pueblo de Dios. En el Evangelio de hoy, Jesús habla de dos episodios del pasado: el episodio de Jonás y el de la reina de Sabá, y los transforma en espejo para que la gente descubra en ellos el llamado de Dios a la conversión.

• Lucas 11,29: La generación mala que pide una señal. Jesús llama ‘mala’ la generación, porque no cree en Jesús y vive pidiendo señales que puedan legitimar a Jesús como enviado de Dios. Jesús no quiere dar una señal, pues, en el fondo, si ellos piden una señal, es porque no quieren creer. La única señal que se dará es la señal de Jonás.

• Lucas 11,30: La Señal de Jonás. La señal de Jonás tiene dos aspectos. El primero es lo que afirma el texto de Lucas en el evangelio de hoy. Jonás fue una señal para la gente de Nínive a través da su predicación. Al oír a Jonás, el pueblo se convirtió. Así, la predicación estaba siendo una señal para su gente, pero el pueblo no daba señales de conversión. El otro aspecto es lo que afirma el evangelio de Mateo, hablando del mismo episodio: “Porque si tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de la ballena, también tres días y tres noches estará este Hombre en el seno de la tierra” (Mt 12,40). Cuando Jonás fue escupido sobre la playa, fue a anunciar la palabra de Dios a la gente de Nínive. Asimismo, después de la muerte y de la resurrección en el tercer día, la Buena Nueva será anunciada al pueblo de Judea.

• Lucas 11,31: La Reina de Sabá. Enseguida, Jesús evoca la historia de la Reina de Sabá que vino de lejos para ver a Salomón y aprender de su sabiduría (cf. 1Rs 10,1-10). Y por dos veces Jesús afirma: “Y aquí está alguien mayor que Salomón”. “Y aquí está aquel que es mayor que Jonás”.

• Un aspecto muy importante que está por detrás de esta discusión entre Jesús y los líderes de su gente es la manera diferente como él, Jesús, y sus adversarios se sitúan ante Dios. El libro de Jonás es una parábola que critica la mentalidad de aquellos que querían a Dios sólo para los judíos. En la historia de Jonás, los paganos se convirtieron ante la predicación de Jonás y Dios los acogió en su bondad y no destruyó la ciudad. Cuando vio que Dios acoge al pueblo de Nínive y no destruyó la ciudad, “Jonás sintió un disgusto enorme. Irritado, rezó al Señor en estos términos: «¡Ah! ¡Yahvé! ¡Ya me lo decía yo cuando estaba en mi tierra! Por algo me adelanté a huir a Tarsis; porque sé que eres un Dios compasivo y clemente, paciente y misericordioso, que te arrepientes de las amenazas. Pues, bien, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir» (Jonás 4,1-3). Por esto, Jonás, era una señal para los judíos del tiempo de Jesús y continúa siendo una señal también para nosotros, los cristianos. Pues, imperceptiblemente, como en Jonás aparece también en nosotros una mentalidad según la cual nosotros los cristianos tenemos una especie de monopolio de Dios y que todos los demás deben volverse cristianos. Esto sería proselitismo. Jesús no pide que todos sean cristianos. Pide que todos sean discípulos (Mt 28,19), esto es, sean personas que como él, irradien y anuncien la Buena Nueva del amor de Dios para todos los pueblos alrededor (Mc 16,15).

4) Para la reflexión personal

• Cuaresma, tiempo de conversión. ¿Qué debe cambiar en la imagen que tengo de Dios? ¿Soy como Jonás o como Jesús?
• Mi fe ¿en qué está basada? ¿En señales o en la palabra de Jesús?

5) Oración final

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un espíritu firme;
no me rechaces lejos de tu rostro,
no retires de mí tu santo espíritu. (Sal 51,12-13)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Mc 9, 7-8

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p style=»text-align:justify;»>7Y vino una nube, cubriéndolos con su sombra; y vino una voz desde la nube: “Este es mi Hijo amado; escuchadlo”.
 8Y, de repente, mirando alrededor, no vieron a nadie excepto a Jesús solo con ellos.

9,7-8: En la versión marcana la sugerencia poco aconsejable de Pedro queda sin efecto inmediatamente por dos actos divinos importantes, la aparición de una nube que da sombra a Jesús, Moisés y Elías, y el eco de una voz desde esa nube que identifica a Jesús como el Hijo amado de Dios.

La aparición de la nube (9,7a) rechaza la sugerencia de Pedro, a saber que él y sus condiscípulos monten unas tiendas en la montaña para dar abrigo a Jesús, Moisés y Elías; Dios no requiere compañeros humanos que se ocupen del bienestar de sus santos, sino que Él mismo envía su nube amable y protectora (cf. el empleo similar de «cubrir con su sombra» en Lc 1,35). Así pues, la nube que cubre a Jesús, Moisés y Elías no es solo una nube llena de la gloria de la presencia divina, que inspira temor, como la que Moisés tuvo en el Sinaí, sino también una nube protectora que demuestra que Jesús, como Moisés y Elías, es el Siervo de Dios. Esta sería una imagen importante para los cristianos hostigados de la comunidad marcana, ya que eran seguidores de un mesías muerto de un modo horrible e inesperado; esto les daría la seguridad de que Dios cuidaría de ellos: «Con sus plumas te cubre y bajo sus alas hallarás refugio» (Sal 91,4).

Pero Jesús no es solo semejante a Moisés y Elías; es también más que ellos, como aclara inmediatamente la voz divina desde la nube (9,7b). «Este es mi Hijo amado, escuchadlo». Por un lado, esta proclamación divina implica la continuidad de Jesús con Moisés y Elías ya que «escuchadlo» repite las propias palabras de Moisés sobre el surgimiento de un profeta como él (Dt 18,15.18). Por otro, la voz designa solamente a uno de los tres personajes, Jesús, como Hijo de Dios y esto es un título que insinúa una personalidad más importante que la de Moisés o Elías.

La conclusión confirma esta superioridad de Jesús sobre Moisés y Elías en la perícopa; de repente, los discípulos miran a su alrededor y no ven a nadie, «excepto a Jesús solo con ellos» (9,8). Los dos precursores del Maestro han desaparecido, conducidos al cielo, por lo que parece, por la misma nube que momentos antes los había cubierto junto con Jesús; luego, de repente, Jesús solo, una vez más como en un ensueño, aparece de nuevo al lado de los discípulos. A diferencia de Moisés y Elías, Jesús no pertenece solo al pasado y al futuro, sino que en el presente está «con ellos». Y así como su estatus como discípulos significa que han sido escogidos por Jesús «para que puedan estar con él» (3,14), de igual modo su elección incluye el privilegio de tenerlo con ellos, incluso en medio de los sufrimientos. La comunidad marcana puede ser invitada a seguir a Jesús hasta la muerte, pero aunque sea así, él estará con ellos, y la gloria que les mostró en la montaña se les aparecerá una y otra vez incluso en momentos en los que se encuentren tan asustados que no sepan qué decir (cf. 9,6; 13,11).

Sin embargo, el interés principal del pasaje no se halla en la naturaleza del discipulado, sino en la persona de Jesús. La transfiguración y la crucifixión constituyen las dos caras de la identidad compleja, divina pero humana, del Hijo. La historia de la Transfiguración acentúa notablemente el extremo brillante de esta polaridad. En verdad, en el momento presente del relato marcano, esta revelación alentadora de gloria cristológica queda restringida al círculo íntimo de los discípulos, pero pronto formará parte de su alegre proclamación al mundo. Esto ocurrirá, como indica con toda claridad el siguiente pasaje, cuando el «Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos» (9,9).

Comentario del 13 de marzo

Jesús no sólo tuvo éxitos en su vida; también se encontró con la resistencia y la hostilidad, que fue la que le llevó finalmente a la cruz. Es lo que pone de manifiesto el pasaje evangélico de san Lucas, que sitúa a Jesús, como en tantas otras ocasiones rodeado de gente que le busca, que le venera, que le aclama. Pero es en esa situación triunfal en la que Jesús denuncia la «la perversidad» de su generación, una malicia que se describe en términos de incredulidad o de resistencia a creer en él. Decía: Esta generación es una generación perversa. ¿En qué radica su perversidad? Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

La actividad mesiánica de Jesús estaba colmada de signos. Sus numerosas curaciones milagrosas fueron vistas por muchos de sus contemporáneos como signos de la presencia de un gran profeta en medio de su pueblo. Pero no todos apreciaron en estas acciones extraordinarias signos de la actuación de un enviado de Dios, sino más bien signos demoníacos o acciones llevadas a cabo en estrecha alianza con el diablo. Las interpretaciones eran totalmente antagónicas, pero coincidían en una cosa: eran efectos en los que se revelaban fuerzas sobrenaturales. Había quienes seguían pidiendo un signo, quizá más espectacular y convincente, un signo al que nadie pudiera oponer argumentos. Pero Jesús se niega a satisfacer estas exigencias «diabólicas» que, a sus ojos, no son sino tentaciones, la reproducción de las tentaciones del desierto: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan; tírate desde el alero del templo, demuestra que lo eres realmente ofreciendo una prueba irrefutable.

La incredulidad es muy dura en sus reivindicaciones; siempre reclama signos, y signos más incuestionables. Ninguno de los signos que se le ofrecen es suficiente; siempre pide más. Es el orgullo del hombre que se resiste a doblegar su voluntad y su inteligencia a una autoridad superior. Pero la imagen reivindicante de un ser tan pequeño como el hombre exigiendo pruebas a su Creador puede resultar hasta ridícula. Y sin embargo, no es infrecuente encontrarnos a un hombre plantado ante Dios en actitud desafiante y exigente. Es como si la vasija se dirigiera al alfarero reclamando una mejor hechura: «¿Por qué me has hecho así?»

Decía que Jesús se negó a satisfacer estas exigencias: no se les dará –les dice- más signo que el signo de Jonás entre los habitantes de Nínive. ¿De qué fue signo Jonás para los habitantes de aquella gran ciudad? Simplemente de la presencia en medio de ellos de un enviado de Dios que les hablaba con su palabra de una manera convincente. Se trata sólo del poder de convicción de una palabra en boca de un profeta que predica desde su propia experiencia exhortando a la conversión. De Jonás no se dice que hiciera milagros; pero su predicación convenció y convirtió a los habitantes de Nínive, que se vistieron de saco y de sayal e hicieron penitencia. Jesús, aunque es más que Jonás, no pide otro crédito que el que tuvo Jonás entre los destinatarios de su misión. Jesús, de nuevo, encuentra más resistencia a su mensaje entre los judíos de su generación que entre los paganos de cualquier época, como aquellos ninivitas que se convirtieron con la predicación de Jonás. Es esta incredulidad culpable la que le lleva a calificar de perversa a su generación; puesto que se trata de una incredulidad que, en el día del juicio, merecerá condena hasta de los habitantes de Nínive que se alzarán y harán que los condenen.

Pidamos al Señor que nos libre de esta dureza de corazón que acaba por hacernos resistentes a todo antibiótico divino, a todo signo, a toda llamada a la conversión.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Veritatis gaudium – Francisco I

Título V

Los oficiales y el personal administrativo y de servicio

Artículo 36. § 1. En el gobierno y la administración de la Universidad o Facultad, las autoridades sean ayudadas por oficiales, convenientemente preparados en el propio oficio.

§ 2. Son oficiales en primer lugar el secretario, el bibliotecario y el ecónomo y otros que la institución retenga oportunos. Los derechos y los deberes de todo este personal deben ser establecidos en los Estatutos y en los reglamentos.

Comentario Domingo II de Cuaresma

Oración preparatoria

Señor Jesús, que pueda yo acoger de corazón que no hay gloria sin cruz, resurrección sin sufrimiento. Que Tu Palabra me abra el corazón a esta dinámica: es Tu sabiduría, tu propuesta, pero siempre acompañada de la voz del Padre que me llama “hijo/a”. AMEN.

 

Lc 9,28b-36

«28Pero sucedió que, unos ocho días después de estas palabras, tomando consi- go a Pedro y a Juan y a Santiago, subió al monte para orar.

29Y sucedió que, al estar orando él, el aspecto de su rostro [era] otro y su ropa, blanca fulgurante.

30Y he aquí que dos hombres conversaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;31quienes, apareciendo en gloria, hablaban de su partida, que se iba a cumplir en Jerusalén.

32Pero Pedro y los que estaban con él estaban cargados de sueño pero, perma- neciendo despiertos, vieron su gloria y a los dos hombres estando con él. 33Y sucedió que, al haberse separado de él, dijo Pedro a Jesús: “Maestro (epistata), bueno es estarnos aquí; y podríamos hacer tres tiendas, una para ti y una paraMoisés y una para Elías”, sin saber lo que decía.

34Pero, estando diciendo estas cosas, surgió una nube y los cubría; pero tuvieron miedo al entrar ellos en la nube. 35Y una voz surgió desde la nube diciendo: “Éste es mi Hijo, el Elegido; escuchadle”.

36Y, al suceder la voz, se encontró Jesús solo. Y ellos callaron y a nadie anunciaron nada en aquellos días de lo que habían visto».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Las palabras a las que hace referencia el comienzo del evangelio de hoy son el contexto anterior al mismo: el primer anuncio de la Pasión y las condiciones para seguir a Jesús (9,22-27). Eso nos da el tenor del episodio de la Transfiguración, que es como un “icono” de la Resurrección en el momento sombrío de las predicciones de muerte. Es común en la Escritura señalar las dificultades de la misión y, siempre también, la asistencia y la fuerza divinas para afrontarlas. A este evangelio sigue una curación especial de Jesús al endemoniado epiléptico (9,37- 43a) y el segundo anuncio de la Pasión (9,43b-45). A partir de ese momento, empieza la subida de Jesús a Jerusalén, la gran sección del “camino a Jerusalén”, muy ampliada en Lucas (9,51-19,27), respecto al texto-madre de Marcos.

 

TEXTO

El texto va creando un crescendo narrativo muy emocionante, que termina con elclímax y un impasse igualmente impactante. Comienza presentando la situación: Jesús y tres de sus discípulos van al monte a orar (v. 28). Es típico de Lucas presentar a Jesús en oración en este momento. Después sucede algo imprevisto durante la oración: el rostro y la ropa de Jesús cambian (v. 29). En un tercer momento, aparecen dos personajes fundamentales en la historia de Israel: Moisés (Ley) y Elías (Profetas), que desde la perspectiva de Dios (“en gloria”) señalan el destino de Jesús (su pasión y muerte) como un nuevo éxodo (vv. 30-31). Un nuevo paso nos presenta la reacción de Pedro y los compañeros, nuevamente equivocada (vv. 32-33; cf. 9,18-19: identificación inexacta de Jesús: Jesús es más). Y llega el clímax: una nube surge y los cubre, y desde esa nube habla Dios, identificando correctamente a Jesús, HIJO ELEGIDO, y dando la orden del texto: escuchadle (vv. 34-35). Finalmente, las cosas quedan en impasse: se impone un silencio que pide tiempo para la reflexión y vivencia interior de lo sucedido (v. 36).

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Hay cosas que solo pueden acontecer durante la oración. ¿Cómo es la nuestra? ¿Qué experiencias de Dios tenemos en ella?

• Dos testigos la Biblia garantizan la verdad de un hecho: Moisés y Elías, la ley y los profetas, “hombres de monte” los dos (Moisés, Sinaí; Elías, Horeb y Carmelo). También Jesús está en el monte y también ahora en el monte se manifiesta Dios. Jesús es más que la Ley y que los Profetas. Jesús es más, es Hijo elegido a quien hay que escuchar: en griego, profunda relación entre escuchar (akouo) y obedecer (upakouo).

• La subida de Jesús a Jerusalén tiene el nombre de éxodo: interpreta la Pasión de Jesús desde la historia de Israel como algo liberador. El evangelio comienza haciendo referencia a las palabras anteriores de Jesús (anuncio de la pasión, condiciones del seguimiento: cf. 9,22-26). No hay Resurrección sin Pasión, nohay seguimiento sin cruz… y esto en Cuaresma. ¿Qué te sugiere?

• En contraste con tres personas “en gloria”, otras tres, Pedro, Santiago y Juan con criterios distintos (hacer tres tiendas para poner en el mismo nivel la ley, los profetas y Jesús). Nos habla de nuestras componendas para que junto a Jesús cohabiten en nosotros ¿qué, quiénes? .- El mensaje salvador lo hace el Dios Padre desde una nube, como en el éxodo por el desierto (acogida, protección). Jesús es el Hijo, el Elegido, a quien hay que ESCUCHAR, clímax y culminación de todo el episodio. Después, Jesús queda solo: hay una palabra nueva y definitiva.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo II de Cuaresma

¿Cuántos de ustedes saben qué es esto? (Enseñe el cuadro o foto de un hipopótamo.) ¡Correcto! Hipopótamo. ¿Y la hembra del hipopótamo? Hipopótamo hembra. ¿Cómo crees que se llaman los hijitos de los hipopótamos? ¡Correcto! Se llaman hipopótamos o hipopotamitos.

Hace unos años una hipopótamo tuvo unos gemelos en un zoológico en Memphis, Tennessee. El darle nombre a los hipopotamitos gemelos era un problema, ya que la mamá hipopótamo no permitía que persona alguna se acercara a sus bebés para poder determinar si eran varones o hembras. Así que no sabían cómo llamarles.

El darle nombre a los gemelos se atrasó por un tiempo en lo que la mamá cuidaba de sus bebés: alimentándolos, protegiéndolos, manteniéndolos cerca de ella y lejos del peligro. Los bebés no parecían estar preocupados por no tener nombre y se quedaban cerca de su mamá. Reconocían lo que era bueno para ellos, y lo bueno para ellos era una criatura enorme y rara, gris y rosada, que les proveía de todo lo que necesitaban. ¿Qué necesidad tenían de alejarse de ella?

Esta clase de amor y protección de la madre por sus hijos es muy frecuente en la mayoría de los animales. Algunos kanguritos pueden llegar a quedarse dentro de la bolsa de la mamá por espacio de nueve meses. Las aguilitas no dejan el nido sino hasta que tienen tres meses. Así que como puedes ver, es natural el que la madre desee amar y cuidar de sus hijos.

Este es un buen ejemplo del amor que Jesús tiene para sus hijos. La Biblia nos dice que un día Jesús estuvo mirando a la ciudad de Jerusalén y dijo: «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!» ¡Qué precioso cuadro de Jesús: Jesús manteniendo a sus hijos bajo la protección de sus alas como una mamá gallina protege a sus polluelos!

Aún hoy, Jesús sigue amando a sus hijos. Todavía desea recogerlos y mantenerlos en sus brazos, protegerlos y cuidarlos. Algunas veces nos descarriamos, (nos desviamos, nos alejamos) pero Jesús nos sigue amando de la misma manera. Esa es la clase de amor que tiene y siente por ti y por mí.

Querido Jesús, gracias por amarnos y protegernos como una mamá gallina proteje a sus polluelos. Deseo tomar mi lugar bajo del abrigo de tus alas. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Comentario al evangelio – 13 de marzo

Muchos cristianos hacemos como los oyentes de Jesús: queremos ver signos. Buscamos signos espectaculares y maravillosos, garantías, para creer en Dios y reconocernos pecadores y necesitados de la misericordia divina. Necesitamos alimentar nuestra fe en apariciones o revelaciones de la Virgen o de algún santo o santa. Y somos muy dados a dar crédito a tales cosas, y no valoramos tanto la revelación de Dios que está en la Biblia.

Jesús es la señal del amor de Dios para nosotros: él vivió entre nosotros haciendo el bien a todos, nos enseñó el camino de Dios, y, clavado en la Cruz de pies y manos, entregó su vida por nosotros. Ante la Cruz de Jesús todos estamos llamados a decidir si cerramos el corazón o lo abrimos a una nueva vida. Muchos vendrán de remotas lejanías –desde el pecado, desde otras mentalidades, desde otras culturas- para aprender la sabiduría del Crucificado, y nosotros que ya le conocemos podremos quedar fuera porque seguimos buscando señales de la presencia de Jesús fuera.  No busquemos más señales cuando ya tenemos con nosotros la mejor señal –Jesucristo- que podemos ir redescubriendo cada día.

La Cuaresma es una buena oportunidad para ir conociendo más íntimamente a Jesús meditando diariamente su Palabra. Durante este tiempo se nos invita a escuchar con atención y devoción la Palabra de Vida y dejar que la fuerza salvadora de la Palabra de Jesús penetre en nuestro corazón y lo vaya cambiando.  Y así como las palabras de Jonás movieron a los ninivitas al arrepentimiento y la conversión,  así también la Palabra de Jesús realizará nuestra conversión si la acogemos con fe, porque “aquí hay uno que es más que Jonás”, dijo Jesús a su generación.  Y esa conversión producirá en nosotros la salud como regalo, es decir la paz, la alegría, la esperanza  y los deseos de hacer el bien a los demás.

José Luis Latorre, cmf