Viernes I de Cuaresma

Hoy es 15 de marzo, viernes I de Cuaresma.

Señor, me pongo en verdad ante ti. Aquí estoy, todo entero. Dejo a un lado mis preocupaciones, mis urgencias. Ahora sólo importas tú. Dejo que tu palabra cale en mí como la lluvia que empapa la tierra. Me vas transformando poco a poco, aunque a veces no lo note, aunque a veces me parezcan tan lentos tus ritmos, confío en ti. Hoy me vas a invitar a trabajar por la reconciliación, a vivir el perdón, a abrazar al hermano. Comienzo la oración pidiéndote perdón por las veces en que mi corazón alberga sentimientos amargos y duros contra el prójimo. Dejo que el canto del Kyrie me sosiegue. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Kyrie eleison.
Christe eleison.
Kyrie eleison.

Kyrie de Giovanni Pierluigi da Pallestrina, «Missa Ecce Ego Johannes»

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 5, 20-26):

Jesús habló así a sus discípulos: “Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: ‘No matarás’, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano ‘imbécil’, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama ‘renegado’, merece la condena del fuego.

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto”.

Señor, en este pasaje te veo llevando el espíritu de la ley hasta el final. Hay quien se conforma con un simple no matarás. Tú vas más allá. El odio, que acaba en un asesinato, puede empezar con un simple insulto, como llamar a alguien imbécil o renegado. Pacifica mi corazón, Señor.

Me pides cortar de raíz esos pensamientos. Pides la coherencia más radical que no deje espacio a los sentimientos de odio y de envidia. Que no pacte con críticas que se cuelan tan fácilmente. Quiero desenmascarar estas trampas antes de que hagan daño a otros y me destruyan a mí mismo.

Finalmente, acojo tu llamada a hacer verdadera mi vida de fe. Mi oración o el ir a misa, pueden ser un momento de sinceridad y coherencia. No puedo rezar o presentarme ante el altar si tengo el corazón encogido por el odio. Dame fuerzas para perdonar. Que sepa concretarlo en un gesto de reconciliación en una conversación sanadora.

Al leer de nuevo el texto me fijo en ti, Jesús. Conoces bien lo que nos ata y lo que nos destruye. No pactas con las mediocridades. Quieres sacar a la luz las críticas, los odios y las envidias. Todo lo que nos enfría y nos impide vivir con un corazón acogedor y pacificado. Sólo a tu modo es posible vivir en paz.

Señor mío, desde lo más hondo te pido que me acompañes y me liberes. Bien sabes que no puedo volverme perfecto a golpe de voluntad. Te presento  mi pobreza, mis esclavitudes. Te presento aquellas personas que me quitan la paz y con las que no se reconciliarme. Sólo tú puedes curar una herida así.

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p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

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Liturgia 15 de marzo

VIERNES DE LA I SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa de feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio Cuaresma

Leccionario: Vol. II

  • Ez 18, 21-28. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y viva?
  • Sal 129. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
  • Mt 5, 20-26. Vete primero a reconciliarte con tu hermano.

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Antífona de entrada Sal 24, 17-18
Señor, ensancha mi corazón oprimido y sácame de mis tribulaciones. Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados.

Acto penitencial
Hermanos, comencemos la celebración de la Eucaristía pidiéndole al Señor que ensanche nuestro corazón oprimido, nos saque de nuestras tribulaciones, mire nuestros trabajos y penas y perdone todos nuestros pecados. 

Señor, ten misericordia de nosotros.
Porque hemos pecado contra Ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Y danos tu salvación.

Oración colecta
Que tu pueblo, Señor;
como preparación a las fiestas de Pascua
se entregue a las penitencias cuaresmales,
y que nuestra austeridad comunitaria
sirva para la renovación espiritual de tus fieles.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos ahora Dios Padre, que es rico en misericordia y que no lleva cuenta de nuestras faltas.

1.- Para que la Iglesia sea signo e instrumento de reconciliación de los hombres entre sí y con Dios. Roguemos al Señor.
2.- Para que los jóvenes sientan la fortaleza de Dios y no tengan miedo a seguir a Jesús en la vocación sacerdotal. Roguemos al Señor.
3.- Para que haya justicia en el mundo y nunca sean oprimidos los inocentes. Roguemos al Señor.
4.- Para que Dios escuche el grito de quienes claman a Él desde lo profundo de su dolor. Roguemos al Señor.
5.- Para que los que participamos en esta Eucaristía estemos siempre dispuestos a perdonar a los demás de corazón. Roguemos al Señor.

Señor, a quien gritamos desde lo hondo de nuestro corazón; escucha nuestra voz, y concédenos que tus oídos estén atentos a la voz de nuestra súplica, pues queremos convertirnos a ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, estas ofrendas
con las que has querido reconciliarte con los hombres
y por las que nos devuelves,
con amor eficaz, la salvación eterna. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma

Antífona de comunión Ez 33, 11
Por mi vida -dice el Señor-, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.

Oración después de la comunión
S
eñor, que esta eucaristía nos renueve

y, purificándonos de la corrupción del pecado,
nos haga entrar en comunión
con el misterio que nos salva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
Te pedimos, Señor,
que descienda sobre tu pueblo la bendición copiosa,
para que la esperanza brote en la tribulación,
la virtud se afiance en la dificultad
y se obtenga la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 15 de marzo

Hoy tenemos una santa que fue un regalo especial de Dios para su Iglesia. Me refiero a Santa Luisa de Marillac, nacida en familia de alta nobleza, pero que fue mucho más noble por sus obras de caridad. Fue la fundadora con San Vicente de Paúl de las Hijas de la Caridad, que han llenado los hospitales y clínicas del mundo con sus batas blancas. Fue mujer de acción y contemplación, pero, sobre todo, como atestigua su diario, mujer entregada al servicio de los pobres y enfermos.

No menos importante entre los santos es San Clemente María Hofbauer, apóstol de Varsovia y copatrono de Viena. De joven fue panadero, posteriormente se hizo redentorista siendo el gran restaurador de la Orden después de San Alfonso María de Ligorio. Defendió los derechos de la libertad de la Iglesia y tuvo que sufrir vejaciones, calumnias, expoliaciones, destierro y cárcel. Su fe y el amor a la Iglesia le ayudaron a sobrellevar todo esto.

También recordamos a San Raimundo de Fitero abad y fundador de la Orden militar de Calatrava que tan brillantes páginas escribieron en la historia de España con sus monjes guerreros. Junto a ellos está Leocricia, virgen y mártir de Córdoba, Menigno mártir griego, Vicenta de Coria, Sisebuto abad del célebre monasterio de Cardeña (Burgos) y Zacarías Papa.

Dos beatos merecen nuestro recuerdo Guillermo Hart decapitado bajo Isabel I de Inglaterra por su fidelidad a roma y Artémides Zatti, salesiano. Recordamos también a la Sierva de Dios mexicana Mariana Allsopp y González Manrique, fundadora de las Hermanas Trinitarias. Que la veamos pronto en los altares.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Viernes I de Cuaresma

LAUDES

VIERNES I CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

En tierra extraña peregrinos,
con esperanza caminamos,
que, si arduos son nuestros caminos,
sabemos bien a dónde vamos.

En el desierto un alto hacemos,
es el Señor quien nos convida,
aquí comemos y bebemos
el pan y el vino de la Vida.

Para el camino se nos queda
entre las manos, guiadora,
la cruz, bordón, que es la venera
y es la bandera triunfadora.

Entre el dolor y la alegría,
con Cristo avanza en su andadura
un hombre, un pobre que confía
y busca la Ciudad futura. Amén.

SALMO 50: MISERICORDIA, DIOS MÍO

Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmesa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mi toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renúevame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrifio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor

CÁNTICO de ISAÍAS: QUE LOS PUEBLOS TODOS SE CONVIERTAN AL SEÑOR

Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen nunca jamás.

Así dice el Señor, creador del cielo
-él es Dios-,
él modeló la tierra
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor, y no hay otro».

No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
«Buscadme en el vacío».

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de madera
y rezan a un dios que no puede salvar.

Declarad, aducid, pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
-No hay otro Dios fuera de mí-.

Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.

Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
Pues yo soy Dios, y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable.
«ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua»;
dirán: «Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder».

A él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él;
con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Ant. Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Entrad con vítores en la presencia del Señor.

LECTURA: Is 53, 11b-12

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

RESPONSORIO BREVE

R/ Él me librará de la red del cazador.
V/ Él me librará de la red del cazador.

R/ Me cubrirá con sus plumas.
V/ Él me librará

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

PRECES

Demos gracias a Cristo, el Señor, que al morir en la cruz nos dio la vida, y digámosle con fe:

Tú que has muerto por nosotros, escúchanos, Señor.

  • Maestro y Salvador nuestro, tú que nos revelaste con tu palabra el designio de Dios y nos renovaste con tu gloriosa pasión,
    — aleja de nuestra vida toda maldad.
  • Que sepamos, Señor, abstenernos hoy de los manjares del cuerpo,
    — para ayudar con nuestra abstinencia a los hambrientos y necesitados.
  • Que vivamos santamente este día de penitencia cuaresmal
    — y lo consagremos a tu servicio, mediante obras de misericordia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Sana, Señor, nuestras voluntades rebeldes
    — y llénanos de tu gracia y de tus dones.

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Que tu pueblo, Señor, como preparación a las fiestas de Pascua, se entregue a las penitencias cuaresmales, y que nuestra austeridad comunitaria sirva para la renovación espiritual de tus fieles. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.