Santoral 19 de marzo

En el calendario de este día brilla, como una estrella en el firmamento de los santos, San José, esposo de la Santísima Virgen María y padre adoptivo de Jesucristo, especial protector de la Familia agustiniana. Pertenecía a la dinastía de David. Es el hombre de la escucha y del silencio, el que sabe auscultar a tiempo los designios de Dios. La vida de San José en su perplejidad primera, el nacimiento de Jesús en Belén, la huida a Egipto, la búsqueda del hijo extraviado, etc. no se entiende más que dentro del misterio de Cristo al que pertenece, inundado de la gracia de Dios. Todo esto significa la expresión de Mateo «era un hombre justo» (1, 19), es decir, destinado por Dios para cumplir una misión divina y especialmente preparado para cumplirla. Probablemente murió asistido por el mismo Señor, ya que no aparece durante la vida pública de Jesús. Los agustinos le agradecemos su protección profesándole una tierna devoción y agradecimiento.

Siguiendo la recomendación de Santa Tersa a sus monjas nos encomendamos a él para que interceda por nosotros ante Dios. Igualmente piadosa ha sido siempre en la Orden de San Agustín esta devoción a San José, dedicándole culto y rezos especiales, a él se encomienda en momentos difíciles y por medio de él creyó recibir siempre la ayuda de Dios. San Agustín admiró en su teología el oficio de san José dentro del plan divino de la encarnación, al varón justo, especialmente preparado por Dios para ser esposo de la madre de Cristo… padre adoptivo del Salvador… unido a la serie de los progenitores de Cristo(Contr Faust 23, 8). La fiesta de San José cae siempre en tiempo cuaresmal por lo cual sacerdotes y fieles han de armonizar sus devociones con el espíritu litúrgico del tiempo.

Con San José celebran en el cielo su fiesta los santos Juan abad, Andrés Gallerani monje, Isnardo de Chiampo dominico, Juan Buralli presbítero franciscano, Juan Martínez Cid natural del Zamora y dominico, mártir en el Japón en el siglo XVII, Marcelo Callo mártir también, beatificado el 4 de mayo de 1987, joven francés de Acción Católica, asesinado en el campo de concentración de Mauthausen durante la última guerra mundial, que murió perdonando a sus verdugos y sonriéndose, Marcos de Montegallo creador de un Monte de Piedad para elevar el nivel de vida de los más pobres y Sibilina Biscosi, que ingresó en la tercera Orden de Santo Domingo, huérfana y ciega, a los doce años.

A San José y a estos santos les encomendamos hoy que velen desde el cielo por las vocaciones sacerdotales en la Iglesia. Con este fin se celebra en todas las diócesis españolas el Día del seminario para pedir a Dios que la Iglesia disponga siempre de un buen servicio de los sacerdotes.

Álvaro Maestro Jesús