Recursos – Domingo IV Cuaresma

1. La liturgia meditada a lo largo de la semana.

A lo largo de los días de la semana anterior al 4º Domingo de Cuaresma, procurad meditar la Palabra de Dios de este domingo. Meditadla personalmente, una lectura cada día, por ejemplo… Elegid un día de la semana para la meditación comunitaria de la Palabra: en un grupo parroquial, en un grupo de padres, en un grupo eclesial, en una comunidad religiosa…

2. Una letanía penitencial.

Estamos caminando hacia el final de la Cuaresma. Puede ser sugerente, en el momento penitencial, evocar las lecturas de la Cuaresma de este ciclo C en forma de letanía. Como ejemplo:

–  Jesús, atormentado por la tentación…

–  Jesús, transfigurado sobre la montaña…

–  Jesús, testigo del Dios de la paciencia…

–  Jesús, testigo del Dios de la misericordia…

–  Jesús, testigo del Dios del perdón…

3. Oración en la lectio divina.

En la meditación de la Palabra de Dios (lectio divina), se puede prolongar el momento de la acogida de las lecturas con una oración.

Al final de la primera lectura: Dios fiel, te damos gracias por la tierra prometida en la que nos acogiste desde nuestro bautismo; es tu Pueblo, el Cuerpo eclesial de tu Hijo, que tú alimentas con el soplo de tu Espíritu Santo. En esta Cuaresma, tiempo de compartir, te confiamos nuestras compromiso en favor del desarrollo y de un más justo reparto de los bienes de la tierra. Que tu Espíritu nos guíe y nos inspire.

Al final de la segunda lectura: Padre misericordioso y paciente, te damos gracias por la reconciliación que nos concediste por Cristo y por la misión de perdón y de reconciliación que nos confías. Te rogamos: por medio del Espíritu Santo, ilumina nuestros pensamientos, cambia nuestros corazones, inspira en nosotros iniciativas de perdón y de paz que busquen el bien de nuestras familias y de los que están a nuestro lado.

Al final de la segunda lectura: Padre misericordioso, te damos gracias por la gran fiesta que celebramos comunitariamente cada domingo. Prepáranos la mesa para acogernos, corrige nuestros pecados y llénanos con tu Espíritu. Con el hijo perdido y reencontrado te pedimos: Padre, hemos pecado contra ti, cura nuestros espíritus y nuestros corazones, danos tu Espíritu Santo.

4. Plegaria Eucarística.

Se sugiere la Plegaria Eucarística II para la Reconciliación.

5. Palabra para el camino.

La segunda parte de la parábola de este domingo es una crítica a la conducta del hijo mayor. Una crítica hacia nuestra propia conducta, de nosotros que estamos al servicio de Dios y que nunca hemos desobedecido gravemente a sus leyes. Somos observantes, hacemos lo que debemos hacer, pero a la vez podemos mostrarnos duros y con desprecio hacia los demás: cuando cerramos la puerta a nuestro hijo que…

cuando cortamos los puentes con un familiar …
cuando dejamos de lado a la divorciada…

¡Y, sin embargo, Dios no nos juzga! Es paciente, nos suplica para que comprendamos: “Hijo, tú siempre estás conmigo…”