Vísperas – Miércoles III de Cuaresma

VÍSPERAS

MIÉRCOLES III CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

¿Para qué los timbres de sangre y nobleza?
Nunca los blasones
fueron lenitivo para la tristeza
de nuestras pasiones.
¡No me des cooronas, Señor, de grandeza!

¿Altivez? ¿Honores? Torres ilusorias 
que el tiempo derrumba.
Es coronamiento de todas las glorias
un rincón de tumba.
¡No me des siquiera coronas mortuorias!

No pido el laurel que nimba el talento,
ni las voluptuosas
guirnaldas de lujo y alborozamiento.
¡Ni mirtos ni rosas!
¡No me des coronas que se lleva el viento!

Yo quiero la joya de penas divinas
que rasga las sienes.
Es para las almas que tú predestinas.
Sólo tú la tienes.
¡Si me das coronas, dámelas de espinas! Amén.

SALMO 125: DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA

Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

SALMO 126: EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS

Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

LECTURA: Flp 2, 12b-15a

Seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Quien cumpla y enseñe los preceptos del Señor será grande en el reino de los cielos.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Quien cumpla y enseñe los preceptos del Señor será grande en el reino de los cielos.

PRECES

Alabemos a Dios todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su reino; supliquémosle, pues, diciendo:

Venga a nosotros, Señor, tu reino y su justicia

  • Padre santo, que nos diste a Cristo como pastor de nuestras vidas, ayuda a los pastores y a los pueblos a ellos confiados, para que no falte nunca al rebaño la solicitud de sus pastores
    — ni falte a los pastores la obediencia de su rebaño.
  • Mueve a los cristianos para que con amor fraternal se interesen por los enfermos,
    — y socorran en ellos a tu Hijo.
  • Haz que entren a formar parte de tu Iglesia los que aún no creen en el Evangelio,
    — y que, con sus buenas obras, la hagan crecer en el amor.
  • A nosotros, pecadores, concédenos tu perdón
    — y la reconciliación con tu Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • A los que murieron, concédeles resucitar a la vida eterna
    — y morar eternamente contigo.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Penetrados dle sentido cristiano de la Cuaresma y alimentados con tu palabra, te pedimos, Señor, que te sirvamos fielmente con nuestras penitencias y perseveremos unidos en la plegaria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 27 de marzo

Tiempo de Cuaresma

1) Oración inicial

Penetrados del sentido cristiano de la Cuaresma y alimentados con tu palabra, te pedimos, Señor, que te sirvamos fielmente con nuestras penitencias y perseveremos unidos en la plegaria. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 5,17-19

«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.»

3) Reflexión

• El Evangelio de hoy (Mt 5,17-19) enseña como observar la ley de Dios de manera que su práctica muestre en qué consiste el pleno cumplimiento de la ley (Mt 5,17-19). Mateo escribe para ayudar las comunidades de judíos convertidos a superar las críticas de los hermanos de raza que los acusaban diciendo: “Ustedes son infieles a la Ley de Moisés”. Jesús mismo había sido acusado de infidelidad a la ley de Dios. Mateo trae la respuesta esclarecedora de Jesús a los que lo acusaban. Así nos da una luz para ayudar las comunidades a resolver su problema.

• Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús había dicho que la misión de la comunidad, su razón de ser, es ser sal y luz. Había dado algunos consejos respecto de cada una de las imágenes. A continuación vienen los tres breves versículos del Evangelio de hoy.

• Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente. Había varias tendencias en las comunidades de los primeros cristianos. Unas pensaban que no era necesario observar las leyes del Antiguo Testamento, pues es la fe en Jesús lo que nos salva y no la observancia de la Ley (Rm 3,21-26). Otros aceptaban a Jesús como Mesías, pero no aceptaban la libertad del Espíritu con que algunas comunidades vivían la presencia de Jesús resucitado. Pensaban que ellos, siendo judíos, debían continuar observando las leyes del AT (Hec 15,1.5). Había además cristianos que vivían tan plenamente en la libertad del Espíritu, que habían dejado de mirar la vida de Jesús de Nazaret o el AT y que llegaban a decir: “¡Anatema Jesús!” (1Cor 12,3). Ante estas tensiones, Mateo procura un equilibrio más allá de los dos extremos. La comunidad ha de ser un espacio, donde este equilibrio pueda ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús a los que lo criticaban seguía bien actual para las comunidades: “¡No he venido a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento!”. Las comunidades no podían estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de la ley. Al igual que Jesús, debían dar un paso y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo que la ley quiere alcanzar en la vida de las personas, a saber, en la práctica perfecta del amor.

• Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente Y a los que querían deshacerse de toda la ley, Mateo recuerda otra palabra de Jesús: “Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos”. La gran inquietud del Evangelio de Mateo es mostrar que el AT, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu Santo, no pueden separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahán y Sara está presente en medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret que nos manda su Espíritu.

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo veo y vivo la ley de Dios: cómo horizonte de libertad creciente o cómo imposición que delimita mi libertad?
• Y ¿qué podemos hacer hoy para los hermanos y las hermanas que consideran toda esta discusión como superada y sin actualidad? ¿Qué podemos aprender de ellos?

5) Oración final

¡Celebra a Yahvé, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!,
que refuerza los cerrojos de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 9, 11-13

11Y le preguntaron diciendo: “¿Por qué dicen los escribasque Elíasdebe venir primero?”. 12Pero él les dijo: “Elías, al venir primero, restaurará todas las cosas. Pero ¿cómo está escrito sobre el Hijo del Hombreque sufra muchas cosas y sea despreciado? 13Pero os digo que Elíasha venido ya, e hicieron con él lo que quisieron, como está escrito de él”».

<

p style=»text-align:justify;»>9,11-13: El interés por este problema de los tiempos finales o escatológicos ayuda a explicar el siguiente giro de la conversación. De improviso, los discípulos no formulan la pregunta que nos había dicho Marcos que estaba en sus mentes, a saber, el matiz exacto de «la resurrección de entre los muertos», sino: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?» (9,11). Las expectativas de los escribas a las que los discípulos hacen referencia están basadas en un pasaje del profeta Malaquías que habla de la llegada de Elías «antes del día, grande y terrible, del Señor» (4,5 = 3,23). Su misión estaría orientada a la reparación de la ruptura, en las relaciones humanas que amenaza con devastar el planeta entero: «El hará tomar los corazones de los padres hacia sus hijos y los corazones de los hijos hacia sus padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con una maldición» (Mal 4,6).
Si esta fuera la función de Elías, asentar la sociedad humana, traer la paz y hasta reparar el universo, no habría necesidad alguna de que su sucesor, el mesías, sufriera y fuera rechazado, como está profetizado en las Escrituras: «¿cómo entonces está escrito acerca del Hijo del Hombre que debe sufrir muchas cosas y ser despreciado?» (9,12b). Las dos perspectivas bíblicas, en otras palabras, se contradicen entre sí y solo una de ellas puede ser sostenida inequívocamente. La solución es afirmar que Elías irá delante del mesías, pero por el camino de la muerte más que por el del triunfo convencional, «como está escrito acerca de él».

La misión del mesías sufriente tiene también consecuencias para la misión de Elías, tal como anuncia Jesús en la conclusión del diálogo (9,13). Si el Hijo del Hombre debe ser un mesías doliente y Elías, a su vez, debe ser el precursor del mesías, es obligado deducir que Elías mismo debe ser una figura que sufre: el siervo no está por encima de su señor sino que comparte su destino (cf. Mt 10,24-25 // Lc 6,40 // Jn 13,16). Por tanto, Jesús -en la línea conclusiva de la perícopa- afirma que Elías ha venido ya, y también que ha sufrido violencia por parte de los seres humanos.

Los lectores de Marcos entenderán indudablemente que esta figura sufriente, Elías, era Juan Bautista. Las líneas iniciales del evangelio (1,2-4) habían atribuido ya al Bautista un pasaje de Malaquías (3,1). Los lectores de Marcos habían tenido ocasión de leer posteriormente una amplia y detallada relación del encarcelamiento del Bautista y su ejecución por Herodes Antipas (6,14-29). Así pues, cuando oyeron decir a Jesús que «Elías había venido ya y que habían hecho con él lo que quisieron», identificarían casi con total seguridad a este Elías con el Bautista asesinado.

Sin embargo, la cadena de testigos sufrientes no va simplemente desde el Bautista hasta Jesús, sino que se extiende también al tiempo de Marcos. En el plan escatológico del evangelio, Juan proclama primero la buena nueva, es entregado y lo asesinan (1,4.7.14; 6,17-28); entonces Jesús proclama la buena nueva, es entregado y lo asesinan (1,14, etc.; 9,31, etc.); y finalmente los cristianos proclaman la buena nueva, son entregados y los asesinan (13,9-11). Así pues, los miembros de la comunidad marcana oirían el argumento exegético de 9,9-13 no como una lección académica sobre el pasado, sino como un mensaje crucial acerca de su propio tiempo.

Comentario del 27 de marzo

Jesús había tenido actitudes transgresoras ante determinadas leyes como la del descanso sabático o las relativas a la pureza ritual o al ayuno. Tampoco evitó contactos «peligrosos» con publicanos y pecadores o con paganos como el centurión de Cafarnaúm. De hecho fue acusado por letrados y fariseos de falta de respeto a la tradición de los mayores y de expresa inobservancia de la ley judaica. Además, había contrapuesto «lo dicho a los antiguos» a «lo dicho por él». No es extraño, por tanto, que le presentasen como un reformista intolerable del judaísmo o como alguien que había venido a destruir la Ley. Pero la Ley era sagrada para un judío.

Las palabras de Jesús en este pasaje evangélico suenan a autodefensa; al mismo tiempo quieren ser una explicación de su actitud ante la Ley destinada a sus discípulos, también judíos: No creáis que he venido a abolir la Ley o los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Se declara, pues, plenificador de la Ley, no destructor de la misma: aquel que ha venido a llevar a su perfección tanto la Ley (=Pentateuco) como los Profetas. Aquí hay una labor que consiste en conducir a su perfección algo (ley, profetas, revelación) que es imperfecto o sacar a la luz toda la potencia o virtualidad que se esconde en un mandamiento. Jesucristo no es un marcionita que reniegue de su tradición, del Antiguo Testamento; pero entiende que con él llega la plenitud de la revelación que tiene sus fases y sus intensidades. Por eso puede decir: habéis oído que se dijopero yo os digo: habéis oído que se dijo: no cometerás adulterio; pero yo os digo: aquel que mira a una mujer deseándola en su interior ya ha cometido adulterio con ella.

En este pasaje no observamos ninguna anulación o rebajación del precepto; sino más bien una radicalización del mismo, puesto que es llevado hasta el interior de la persona, hasta el ámbito de sus intenciones, pensamientos y deseos. Es como sacar del mandamiento toda su virtualidad, o toda su verdad. Para no cometer adulterio no basta con no llevar a cabo una acción adulterina; es necesario abstenerse del pensamiento y del deseo del mismo. Aquí hay evidentemente una radicalización de la ley. Lo mismo sucede con el antiguo mandamiento del «amor al prójimo», que Jesús lleva hasta el «amor al enemigo» que debe ser apreciado también como prójimo, es decir, que debemos incluir en la categoría de «prójimo».

También aquí hay un llevar a plenitud el concepto de prójimo. Dar o llevar a plenitud es, sin duda, poner al descubierto toda su verdad: la verdad del judaísmo, la verdad del Antiguo Testamento, la verdad de la revelación, la verdad de la Ley, la verdad de los profetas, la verdad de los mandamientos de la Ley de Dios, la verdad del Sábado, la verdad de la pureza interior, la verdad del ayuno y las observancias cuaresmales, la verdad del corazón del hombre. Y cuando Jesús se muestra contrario a ciertas tradiciones y observancias (legales) judías -ciertos modos de practicar el Sábado, la pureza ritual o el ayuno-, lo hace para rescatar la verdad de las mismas recubierta por las hipocresías y falsas justificaciones construidas por los hombres para aparecer como justos.

Jesucristo declara, por tanto, no haber venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darles plenitud. Y añade para subrayar más esta aseveración: Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. Se trata de una afirmación que revaloriza enormemente la ley, dándole una consistencia y un rango divinos: antes pasarán el cielo y la tierra que la ley. Además, no dejará de cumplirse hasta en sus últimos detalles. Jesús le confiere un rango similar al que tiene la Escritura sagrada, de la cual no se puede tocar –a riesgo de profanar- ni una letra, ni una tilde. Y prosigue: El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos.

Entre los preceptos de la Ley, los hay más y menos importantes. Pues bien, Jesús parece mostrar aprecio incluso por los de menor importancia, pues quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos. Y tiene su explicación: el amor también repara en los detalles y tiene muy en cuenta las cuestiones menores; porque en el amor hay delicadeza y la delicadeza presta atención a esos detalles tan presentes en las relaciones humanas sostenidas por la savia del amor. La obediencia amorosa también se aplica a las acciones menos notorias, más escondidas. Es un obsequio del entendimiento y una adhesión de la voluntad a una autoridad reconocida como tal a cuyo criterio y orientación uno está dispuesto a someter su vida hasta en las cuestiones más nimias e intranscendentes. También aquí hay delicadeza y deseo de no disgustar o de no ofender. Sí, también los preceptos menos importantes tienen su importancia para el que ama a Aquel de quien proceden y para el que reconoce en ellos una expresión más de su bondad. El cumplimiento (amoroso) de tales preceptos engrandece de tal manera al que los cumple que le hará grande en el Reino de los cielos.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Veritatis gaudium – Francisco I

Artículo 50. § 1. El doctorado es el grado académico que habilita, y se requiere, para enseñar en una Facultad; la licenciatura por su parte habilita, y se requiere, para enseñar en un seminario mayor o en una institución equivalente.

§ 2. Los grados académicos necesarios para desempeñar los distintos oficios eclesiásticos son establecidos por la competente autoridad eclesiástica.

Comentario Domingo IV de Cuaresma

Oración preparatoria

Señor Jesús, ábreme el corazón a la realidad del Padre, ábreme el corazón para hacer experiencia de este Padre misericordioso, gratuito, entrañable, acogedor, sea yo quien sea, haya hecho lo que haya hecho, Él y Tú me acogéis así. AMEN.

 

Lc 15, 1-3. 11-32

«1Pero estaban acercándose a él todos los publicanos y los pecadores para es- cucharlo.

2Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: “Este acoge a pecadores ycome con ellos”.

3Pero dijo a ellos esta parábola:[vv. 4-10]

11Un hombre tenía dos hijos.
12Y dijo el más joven de ellos al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda [ousías] que me corresponde”.
Pero él les repartió la hacienda [bíon].

13Y no muchos días después, reuniendo todo, el hijo más joven se marchó a un país lejano, y allí malgastó su hacienda [ousían], viviendo desordenadamente.

14Pero, tras haberse gastado todo, aconteció un hambre extrema en aquel país y él comenzó a pasar necesidad.

15Y, habiendo ido, se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, y le envió a sus campos para apacentar cerdos.

16Y deseaba saciarse con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie le daba.

17Pero, yendo a sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre abundan en pan, pero yo aquí perezco de hambre! 18Levantándome, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazmecomo a uno de tus jornaleros”.

20Y, levantándose, partió hacia su padre.
Pero, estando él todavía lejos, le vio su padre y tuvo compasión y, corriendo, se echó a su cuello y le besó efusivamente.

21Pero el hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de serllamado hijo tuyo…”.

22Pero el padre dijo a sus siervos [doulous]: “¡Rápido! traed el mejor vestido yvestidle; y ponedle un anillo en su mano y sandalias en los pies; 23y traed el novi- llo cebado, matadlo y, tras comerlo, celebremos una fiesta, 24porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”.

Y comenzaron a celebrar la fiesta.

25Pero su hijo mayor estaba en el campo y cuando, al volver, se acercó a la casa, escuchó la música y las danzas 26y, llamando a uno de los criados [paidon], le preguntó qué era aquello. 27Pero él le dijo: “Tu hermano ha vuelto y tu padre hamatado el novillo cebado, porque lo ha recobrado sano”.

28Pero él se encolerizó y no quería entrar; pero su padre, tras salir, se lo rogaba.

29Pero él, respondiendo, dijo a su padre: “He aquí que hace tantos años que tesirvo [douleuo] y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero jamás me diste un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos; 30pero cuando ha venido ese hijo tuyo que ha devorado tu hacienda [bion] con prostitutas, has matado para él elnovillo cebado”.

31Pero él le dijo: “Hijo [teknon], tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo;32pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, y [estaba] perdido y ha sido encontrado”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Esta parábola del Padre bueno forma parte de un grupo de 3 parábolas con las que Jesús responde a las murmuraciones de fariseos y escribas, y ocupan todo el capítulo 15 de Lucas. Ante las acusaciones de aquellos (presentes en los primeros versículos del evangelio de hoy), Jesús les responde con las llamadas “parábolas de la misericordia”, pero que son más “parábolas de la alegría de Dios”: la oveja perdida (15,4-7), la dracma perdida (15,8-10) y el hijo perdido (15,11-32), la más larga y la más explícita en cuanto al contenido: la bondad de Dios Padre está muy por encima de nuestro comportamiento errado y también de nuestra mediocre y cicatera forma de entender esa bondad. El tenor cambia radicalmente en la siguiente perícopa (el administrador infiel: 16,1-8), pero hay que notar que esta parábola está dicha para los discípulos, mientras que las tres anteriores son lecciones dadas a fariseos y escribas. Evidentemente no es lo mismo.

 

TEXTO

El texto supone un crescendo narrativo con tres momentos cúlmenes: a) la situación del hijo más joven, que pasa una serie de peripecias hasta la decisión devolver al Padre (v. 20a); b) la reacción del Padre ante la llegada del hijo y la celebración de la fiesta (v. 24); c) la reacción del hijo mayor y la enseñanza del Padre (v. 32). El punto álgido y central es la celebración de la fiesta, porque constituye el punto final del tratamiento del hijo pequeño y el punto inicial del tratamiento del hijo mayor. El Padre, verdadero eje central de la perícopa, hace recuperar la filiación al hijo pequeño y trata de hacer recuperar la fraternidad al hijo mayor.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Los tres primeros versículos presentan la escena. Dos tipos de personajes: unos (publicanos y pecadores) se acercan a Jesús y le escuchan; otros (fariseos y escribas) murmuran de Jesús y le critican. Los dos hijos de la parábola representan a estos personajes y a los lectores se nos proponen como modelos de identificación: ¿quiénes nos representan mejor?

• El hijo más joven se equivoca: en aquella sociedad, emanciparse así del padre era un atentado contra su autoridad, su honra, su vida. Pide lo suyo (ousías) y el Padre le da la herencia (bíon). Llega al límite de cuidar cerdos (animales impuros para los judíos). Entonces, recapacita y se levanta (= término de ‘resurrección’),piensa y hace, actúa en consecuencia.

• El Padre actúa de una manera sobredimensionada, el texto acentúa de una forma impresionante el infinito amor del Padre hacia su hijo perdido, la infinita capacidad de amar de Dios. Es un comportamiento que nos deja abochornados por nuestra cicatería en administrar esa bondad de Dios. Toda la cadena de acciones de amor que realiza, sin un reproche, sin una recriminación (conmoverse, correr, echarse al cuello, besar efusivamente, cortar el discurso del hijo, al que no deja acabar lo que quería decirle [cf. vv. 18b-19 y 21], otra cadena de órdenes dadas a los criados) desembocan en la celebración de una fiesta, que es lo que quiere Dios con sus hijos y lo que ofrece a quien está interesado.

• El hijo mayor reacciona de otra manera, recrimina al Padre y no olvida los errores de su hermano. Muestra su dureza de corazón y su incapacidad de perdonar y acoger. El secreto de su reacción es que ha vivido en casa como si fuera un esclavo (v. 28, verbo douleuo: servir como esclavo) y ha vivido su relación con el Padre en clave de cumplir órdenes.

• También para ese hijo tan intransigente y duro el Padre tiene gestos y palabras de ternura (le rogaba entrar, v. 28; le llama teknon, término especialmente familiar para llamar a uno ‘hijo’, el correlativo a abbá, v. 31). El Padre quiere que recupere su relación de fraternidad (del ‘este hijo tuyo’ del v. 30 al ‘este hermano tuyo’del v. 32).

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo IV de Cuaresma

4º Domingo de Cuaresma
31 marzo 2019

Josué 5, 9a. 10-12; Salmo 33; 2 Corintio 5, 17-21; Lucas 15, 1-3. 11-32

El Hijo Prodigo

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera. Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’. Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’. Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete. El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’. El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado”.

Reflexión

 

¿En verdad, quien representa el Padre? (Dios) ¿Quién representa el hijo menor? (Nosotros cuando pecamos y nos alejamos de Dios.) ¿Que nos quiere enseñar Jesús? (Dios siempre nos perdona y se alegra cuando nos arrepentimos y volvemos a Él.) ¿Por qué se pone celoso el hermano? ¿Qué le dice su Padre? (Todo lo del, le pertenece, pero hay que celebrar la venido de su hermano perdido.)

 

Actividad

Actuar la historia del Hijo Prodigo.

 

Oración

Dios mío, te doy gracias por tu gran misericordia de mí. Ayúdame a siempre agradecer la gran herencia de ser hijo(a) tuyo y de tener tu gran Amor en mi vida. Amen

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo IV de Cuaresma

Estoy seguro que la mayoría de ustedes ha leído el libro, visto la película o por lo menos ha oído la historia de «Aladino y su lámpara maravillosa». En una versión de la historia, Aladino trabajaba en una tienda que cambiaba lámparas nuevas por viejas. El trabajo de Aladino era limpiar las lámparas hasta que se vieran como nuevas. Un día, mientras limpiaba una lámpara, un genio salió de la lámpara y le dijo a Aladino que le concedería tres deseos. Con la ayuda del genio, Aladino obtuvo una gran riqueza y logró el amor de una bella princesa.

¿No sería maravilloso el que cada uno de nuestros deseos se convirtiera en realidad? Pudieras pensar que sí, pero la verdad es que algunas veces lo que deseamos no es bueno para nosotros. Eso es lo que un joven descubrió en la historia bíblica de hoy.

La historia bíblica de hoy es acerca de un joven que tenía tres deseos.

1. Deseaba tener mucho dinero.

2. Deseaba viajar y ver el mundo.

3. Quería ser su propio jefe.

Al joven le concedieron los tres deseos, pero no por un genio. El joven fue donde su padre y le pidió que le diera la herencia que recibiría al padre morir. Aun cuando el padre sentía tristeza al hijo irse, le dio la parte de la fortuna familiar que le tocaba y el joven se fue y viajó por el mundo. Visitó todos los lugares que siempre había deseado visitar e hizo todo lo que había deseado hacer. Se sentía feliz de que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Como el joven tenía mucho dinero, si veía algo que deseaba, lo compraba, y como tenía mucho dinero, también tenía muchos amigos.

Parece una historia con un final bien feliz, ¿no? Bueno, la historia no termina aquí. Después de un tiempo el joven se encontró sin dinero…lo había gastado todo. Entonces sus amigos se alejaron de él. Se sentía desesperado, así que comenzó a trabajar para un hombre que lo mandó a alimentar cerdos. El joven tenía tanta hambre que se hubiese sentido contento con comer el alimento que daba a los cerdos. Mientras observaba el corral de cerdos con su suciedad, pensó en la forma desordenada en que había vivido. Pensó también en su padre y en el hogar que había dejado.

“Aún los sirvientes de mi padre viven mejor que esto”. dijo el joven. “Regresaré a mi padre y le diré que estoy arrepentido por la forma en que me he comportado y le pediré que me dé trabajo como a uno de sus siervos.”

¿Crees que el padre estaría dispuesto a que su hijo regresara al hogar? Sí, pero no como un siervo. Lo recibió como un hijo. Llamó a sus siervos y les dijo: “Hagamos una fiesta y celebremos. Mi hijo se había perdido, más ahora ha sido encontrado”.

Bueno, la historia tuvo un final feliz después de todo, ¿no es así? Esta historia que contó Jesús en verdad es una historia acerca de ti y de mí y la forma en que nos comportamos en ocasiones.

A veces tú y yo hacemos decisiones malas, como el joven en nuestra historia. En ocasiones deseamos cosas que no son buenas para nosotros. Otras veces no deseamos escuchar a Dios y obedecer lo que la Biblia nos indica que hagamos. Cuando actuamos de esa manera, realmente nuestra vida se convierte en una vida desordenada. Bueno, ¡pues tengo buenas noticias para ustedes! Al igual que el padre en nuestra historia, Dios, nuestro Padre Celestial, siempre está deseoso de recibirnos si confesamos que hemos hecho mal y regresamos a él.

Querido Padre, en ocasiones hacemos una decisión mala. Gracias por ser un Padre amoroso y porque siempre nos recibes cuando regresamos a ti. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Comentario al evangelio – 27 de marzo

Las enseñanzas de Jesús no pretenden abolir lo que está escrito en el Antiguo Testamento, sino darle plenitud. El Señor ha preparado a su pueblo a través del Antiguo Testamento para terminar aceptando la Palabra definitiva de Dios en la revelación de la persona de Jesús, que es quien da su verdadero sentido a todo lo escrito en el Antiguo Testamento.

Y al mismo tiempo nos invita a orientar y ordenar nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios. Es la luz interior que Dios nos da la que nos ayuda a discernir lo bueno de lo malo. Y nos anima a no desfallecer a pesar de nuestros errores. Nadie es perfecto, pero no podemos caminar a oscuras por la vida. Tenemos que estar seguros de lo que es bueno delante de Dios y saber realizarlo.

Nuestra vida por humilde que sea tiene un gran valor. Pero no siempre sabemos si lo que hacemos está bien hecho. De ahí la importancia que tiene la Sagrada Biblia para darnos luz en el camino de la vida. Muchos seguramente dedicáis ilusión y tiempo para leerla en casa y estudiarla. Es el tiempo mejor empleado para recibir la fortaleza y la luz que todo cristiano necesita. Así alimentamos nuestra conversación con nuestro papá Dios y tomamos fuerzas ante los desafíos que la vida nos presenta cada día.

Los autores que han escrito la Sagrada Biblia lo han hecho bajo la luz del Espíritu Santo. Por eso la mejor forma de estudiarla es rezando primero al Espíritu Santo para que nos ilumine y nos guíe a fin de encontrar la verdad y ponerla por obra.

En el evangelio vemos cómo Jesús acudía con su comunidad de Nazaret a la sinagoga, leían la Biblia y la comentaban. En la liturgia de la Iglesia, en la Misa, siempre se lee la Biblia primero y luego se comenta para iluminar la vida de cada uno de los presentes. Suele ser el momento más delicado porque me tengo que preguntar qué me está diciendo a mí personalmente mi Padre del cielo, cómo lo pondré en práctica.

Justamente  hoy el salmo nos dice: ¡Ojalá escuchéis la voz del Señor: No endurezcáis el corazón!

Carlos Latorre, cmf