Notas para fijarnos en el evangelio Domingo IV de Cuaresma

• “Los publicanos”, considerados pecadores tanto por los maestros de la Ley como por la gente del pueblo, y otros “pecadores” (1) “solían acercarse a Jesús” y Jesús “come con ellos” (2). Eso provoca rechazo por parte de algunos(2).

• En el mundo oriental antiguo, las comidas se consideraban un momento privilegiado de amistad y de comunión entre las personas. Los fariseos consideraban que comer con paganos o con pecadores era una fuente de impureza ritual.

• El protagonista de la parábola es el“hombre” que tiene “dos hijos” (11).

• Estos hijos reciben del Padre lo que les corresponde como hijos (12). Uno delos bienes que reciben es la libertad de“emigrar” (13) y de “entrar” (28), la libertad de gozar de los bienes de la casa del Padre (13 y 31) o de “derrocharlos” (14 y 28).

• El centro de la parábola está en el amor del Padre por sus dos hijos más que en la conversión del hijo menor (20-24.32). Un amor que hace que dé el perdón total y sin condiciones al que se había ido para no volver nunca más.

• El Padre sale al encuentro, tanto de un hijo (20) como del otro (28).

• El “traje”, el “anillo” —signo de autoridad—, “las sandalias” -propias de un hombre libre, no de un esclavo— (22) son signos de la restitución de la dignidad de hijo. Conviene tener presente que la situación anterior de ese hijo estaba marcada por cosas como “guardar cerdos” (15), trabajo inaceptable y degradante para un judío.

• La fiesta (23-24), signo del amor del Padre y de la alegría de la Iglesia cuando el Padre rehace la comunión. Podemos relacionarlo con la Eucaristía, figura del Reino, donde el hermano mayor es invitado a acoger al menor (32).

• La alegría (23.32) es lo que sienten todas las personas que hallan a Jesús y reconocen en Él a quien trae al mundo la salvación de Dios (Lc 2.10; 24,52).

• La actitud del hijo mayor (28) retrata la actitud de los “fariseos y escribas” (2), que “murmuran” de Jesús porque “acoge a los pecadores” (1-2).

• La del “padre” (20.22-24.31-32), en cambio, manifiesta el rostro de Dios, que muestra su amor ilimitado e incondicional a la humanidad a través del ministerio de Jesús (1.2), que siempre va al encuentro (20.28) de los pecadores (Lc 5,32).

• El perdón de Dios llega a cuantos quieren aceptarlo. Sólo hay que “entrar” en la casa del “padre” (28). Otra mirada sobre el hijo “menor” (con ganas de ver a Jesús en todas partes)

• El hijo “menor” nos ofrece una imagen de Jesús, el Hijo amado (Lc 3,22) del Padre:

* se va de la casa del Padre — viene a convivir con otros (13)

* asume la realidad humana en toda su dureza (14-16; FI 2,6-8)

* “consume los bienes del Padre” (13.30) —gasta su vida—con los pecadores

* encuentra el rechazo de los quese creen justos (2.29)

* incluso asume el pecado de todosy pide perdón al Padre (21; 23,34). Es el que quita el pecado del mundo (Jn 1,29).

• El Padre, por su parte, lo levantó sobre todo, y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre” (Fl 2,9ss). Y, de este modo,nos ha perdonado a todos y a todas: “todo lo mío es tuyo” (32).