Vísperas – Miércoles IV de Cuaresma

VÍSPERAS

MIÉRCOLES IV CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

¿Para qué los timbres de sangre y nobleza?
Nunca los blasones
fueron lenitivo para la tristeza
de nuestras pasiones.
¡No me des coronas, Señor, de grandeza!

¿Altivez? ¿Honores? Torres ilusorias
que el tiempo derrumba.
Es coronamiento de todas las glorias
un rincón de tumba.
¡No me des siquiera coronas mortuorias!

No pido el laurel que nimba el talento,
ni las voluptuosas
guirnaldas de lujo y alborozamiento.
¡Ni mirtos ni rosas!
¡No me des coronas que se lleva el viento!

Yo quiero la joya de penas divinas
que rasga las sienes.
Es para las almas que tú predestinas.
Sólo tú la tienes.
¡Si me das coronas, dámelas de espinas! Amén.

SALMO 138: DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES Y LO VE TODO

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa;
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.

SALMO 138

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido potentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hata el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío,, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los dos por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a pureba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: Flp 2, 12b-15a

Seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. «Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo», dice el Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo», dice el Señor.

PRECES

Demos gracias a Dios Padre, que estableció en la sangre de Cristo una alianza nueva y eterna con su pueblo y la renueva en el sacramento del altar, y supliquémosle:

Bendice, Señor, a tu pueblo.

  • Dirige, Señor, por los caminos de tu voluntad, el sentir de los pueblos y la mente de sus gobernantes,
    — para que procuren con empeño el bien común.
  • Aumenta el fervor de aquellos que, habiéndolo dejado todo, siguieron a Cristo,
    — para que manifiesten con su testimonio la vida de la iglesia.
  • Tú que creaste a todos los hombres a imagen tuya,
    — haz que sintamos horror de las injusticias y desigualdades entre los hombres.
  • Llama a tu amistad y a tu verdad a los que viven alejados de ti,
    — y, a nosotros, enséñanos como podemos ayudarlos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Admite a los difuntos en tu gloria,
    — para que te alaben eternamente.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, que concedes a los justos el premio de sus mértiso, y a los pecadores que hacen penitencia les perdonas sus pecados, ten piedad de nosotros y danos, por la humilde confesión de nuestras culpas, tu paz y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 3 de abril

Tiempo de Cuaresma

1) Oración inicial

Señor, Dios nuestro, que concedes a los justos el premio de sus méritos y a los pecadores que hacen penitencia les perdonas sus pecados, ten piedad de nosotros y danos, por la humilde confesión de nuestras culpas, tu paz y tu perdón. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Juan 5,17-30
Pero Jesús les replicó: « Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo.» Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios. Jesús, pues, tomando la palabra, les decía:«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que él hace.
Y le mostrará obras aún mayores que éstas, para que os asombréis.
Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo,
para que todos honren al Hijo como honran al Padre.
El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado.
En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado,
tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella),en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre.
No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

3) Reflexión

• El Evangelio de Juan es distinto de los otros tres. Revela una dimensión más profunda que sólo la fe consigue percibir en las palabras y en los gestos de Jesús. Los Padres de la Iglesia decían que el Evangelio de Juan es “espiritual”, revela aquello que el Espíritu hace descubrir en las palabras de Jesús (cf. Jn 16,12-13). Un bonito ejemplo de esta dimensión espiritual del evangelio de Juan es el pasaje que meditamos hoy.
• Juan 5,17-18: Jesús explicita el significado profundo de la curación del paralítico. Criticado por los judíos por haber curado en un día de sábado, Jesús responde “Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo”. Los judíos enseñaban que en el día de sábado no se podía trabajar, pues Dios mismo descansó y no trabajó en el séptimo día de la creación (Ex 20,8-11). Jesús afirma lo contrario. El dice que el Padre no paró de trabajar hasta ahora. Por esto, Jesús también trabaja hasta en un día de sábado. ¡El imita al Padre! Para Jesús, la obra criadora no terminó. Dios sigue trabajando, sin cesar, día y noche, sustentando el universo y a todos nosotros. Jesús colabora con el Padre dando continuidad a la obra de la creación, para que un día todos puedan entrar en el reposo prometido. La reacción de los judíos fue violenta. Querían matarle por dos motivos: por negar el sentido del sábado, y por considerarse igual a Dios.
• Juan 5,19-21: El amor deja transparentar la acción creadora de Dios. Estos versículos revelan algo del misterio de la relación entre Jesús y el Padre. Jesús, el hijo, vive en atención permanente ante el Padre. Aquello que ve hacer al Padre, lo hace también él. Jesús es el reflejo del Padre. ¡Es la cara del Padre! Esta atención total del Hijo al Padre, hace que el amor del Padre pueda entrar en el Hijo, y a través del Hijo, pueda realizar su acción en el mundo. La gran preocupación del Padre es vencer la muerte y hacer vivir. La curación del paralítico fue una manera de sacar a las personas de la muerte y hacerlas vivir. Es una manera de dar continuidad a la obra creadora del Padre.
• Juan 5,22-23: El Padre no juzga, pero confía el juicio al hijo. Lo decisivo en la vida es la manera en que nos colocamos ante el Creador, pues dependemos radicalmente de él. El Creador se hace presente para nosotros en Jesús. En Jesús habita la plenitud de la divinidad (Cf. Col 1,19). Por esto, expresamos nuestra postura ante Dios Creador en la manera en que nos definimos ante Jesús. Lo que el Padre quiere es que lo conozcamos y lo honremos en la revelación que El hace de sí mismo en Jesús.
• Juan 5,24: La vida de Dios en nosotros a través de Jesús. Dios es vida, es fuerza creadora. Allí donde él se hace presente, la vida renace. El se hace presente mediante la Palabra de Jesús. Quien escucha la palabra de Jesús como enviado de Dios ya está resucitado. Ya recibió el toque vivificador que lo lleva más allá de la muerte. Ya pasó de la muerte a la vida. La curación del paralítico es la prueba de ello.
• Juan 5,25-29: La resurrección ya está aconteciendo. Los muertos somos todos nosotros que todavía no nos abrimos a la voz de Jesús que viene del Padre. Pero “llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán”. Con la palabra de Jesús, venida del Padre se inició una nueva creación. Ya está en camino. La palabra creadora de Jesús va a alcanzar a todos, también a los que ya murieron. Ellos oyeron y murieron.
• Juan 5,30: Jesús es el reflejo del Padre. “Yo no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”. Esta frase final es el resumen de todo lo que fue reflexionado anteriormente. Esta era la idea que las comunidades del tiempo de Juan tenían e irradiaban respecto a Jesús.

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo te imaginas la relación entre Jesús y el Padre?
• ¿Cómo vives la fe en la resurrección?

5) Oración final

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. (Sal 144)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 9, 14-16

<

p style=”text-align:justify;”>«14Y, yendo a los discípulos, vieron mucha muchedumbre en torno a ellos y a unos escribas discutiendo con ellos. 15Y, de inmediato, toda la muchedumbre, viéndole [a Jesús], quedó sorprendida y, echando a correr, lo aclamó.
16Y les preguntó: “¿De qué discutíais con ellos?”.

<

p style=”text-align:justify;”>Después de la magnífica experiencia de la Transfiguración en la cumbre de la montaña (9,2-8) y del diálogo sobre temas escatológicos al bajar de ella (9,9-13), Jesús y sus discípulos más cercanos vuelven al mundo inferior para enfrentarse a la miseria, la enfermedad y la falta de sensibilidad humana, aunque también a sus esperanzas a pesar de la desesperación. El relato contiene varias repeticiones y torpezas, lo que ha hecho que algunos lo vean como la refundición de dos fuentes. Por ejemplo, hay dos descripciones de la enfermedad (9,17-18 y 21-22); se presenta dos veces al muchacho para su curación (9,17.20); hay dos identificaciones del demonio (9,17.25); este reacciona dos veces a la presencia de Jesús (9,20.26) y, por último, parece difícil que la muchedumbre, que está ya en la escena en 9,14, parezca llegar por vez primera en 9,25. 
El pasaje tiene cuatro partes: 1) la vuelta de Jesús a la esfera pública (9,14-16); 2) su conversación con el padre del muchacho poseído (9,17-24); 3) el exorcismo propiamente tal (9,25-27) y 4) la conclusión del relato por medio de una conversación privada de Jesús con los discípulos (9,28-29). De estos elementos, el segundo -la conversación con el padre del muchacho- es especialmente importante, pues acapara la mitad de versículos del relato para un diálogo acerca de la relación entre el poder espiritual, la fe y la incredulidad. 


<

p style=”text-align:justify;”> 9,14-16: Después de la Transfiguración (9,2-8) y del diálogo durante el descenso de la montaña (9,9-13), Jesús vuelve «al mundo del pecado y el dolor», para encontrar que ese mundo es un alboroto causado por una discusión entre los escribas y los discípulos que no habían subido con Jesús al monte de la Transfiguración (9,14). Aunque los discípulos no desempeñen un papel principal en el resto del pasaje, las referencias a ellos al principio y el final son importantes ya que la perícopa está situada dentro de una sección del evangelio que tiene que ver con el seguimiento de Jesús (8,22-10,52). Considerada en este contexto, la presentación del padre del muchacho poseído, que tiene y no tiene fe, ha de entenderse como un ejemplo de los discípulos que tienen y no tienen fe a la vez, al igual que la descripción del ciego que ve y aún no ve (8,22-26) refleja su visión espiritual imperfecta. 
No es sorprendente que, después de los rasgos mosaicos de la Transfiguración, el pasaje siguiente sea de algún modo similar a la vuelta de Moisés del Sinaí (Ex 32). En ambos casos, al bajar, el dirigente ve un espectáculo terrible marcado por la continua presencia del pecado y de la dureza de corazón en un mundo que, sin embargo, está en el camino de la redención. Finalmente, ya que nada sugiere en el relato un motivo suficiente para la reacción aterrada de la muchedumbre ante Jesús en 9,15, podemos sugerir que en este rasgo puede haber una alusión a Ex 34,29-30, donde Moisés, que desciende de la montaña, inspira temor por su faz resplandeciente.

Comentario del 3 de abril

El evangelista san Juan nos ayuda a penetrar en el corazón de Cristo ofreciéndonos el testimonio que él da de sí mismo y de su relación con el Padre. Es precisamente esta manera de hablar de Dios la que más escandalizó a los judíos que, a consecuencia de ello, empezaron a concebir planes homicidas contra él. San Juan ya adelanta que a aquellos judíos les entraron ganas de matarlo, no sólo porque violaba el sábado, sino sobre todo porque llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Esa manera de hablar de Dios como su Padre, en singular, fue interpretada por aquellos contemporáneos de Jesús como un ‘igualarse’ con el mismo Dios. Y esto, o se aceptaba como una realidad misteriosa e inexplicable o se rechazaba como un intento blasfemo de equiparse a Dios siendo un simple hombre. Ellos vieron aquí una proclamación blasfema merecedora de condena. Ni siquiera se plantearon la posibilidad de que pudiera ser la confesión verídica de una identidad. Resultaba demasiado evidente que se encontraban ante un hombre que había dado peligrosas muestras de irreverencia por la tradición de sus mayores.

Pero a Jesús esta actitud de los que se posicionan contra él no le hace vacilar y prosigue con su testimonio sin amilanarse: Os lo aseguro; el Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta para vuestro asombro. Jesús presenta su actividad como un quehacer en total dependencia del Padre: hace lo que ve hacer al Padre y no puede hacer nada que no vea hacer al Padre; pero sí puede hacer lo que puede hacer el Padre, es decir, esas obras que, por su grandeza, resultan asombrosas al ser humano. El Padre puede resucitar a los muertos, dándoles vida. Esa misma capacidad vivificadora la tiene también el Hijo. En virtud de esta comunión operativa, que presupone una unidad de naturaleza, entre el Padre y el Hijo, éste dispone de la suprema facultad de juzgar a todos los hombres, de modo que de todos pueda recibir honra.

Escuchar su palabra con aceptación es creer al Padre que le envió; y el que cree posee la vida eterna, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Sólo Dios, el que es dueño de la vida, puede disponer de ella. Pues bien, dice Jesús, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Por eso, en su momento, cuando llegue la hora, hará oír su voz incluso a los que yacen en el sepulcro, de modo que salgan de él, los que hayan hecho el bien, a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de condena. El juicio se traducirá, pues, en un doble destino, al que se accederá trámite la resurrección. Se trata de un juicio justo, que no busca satisfacer una voluntad humana –particular o parcial-, sino únicamente la voluntad de Dios que es conforme a la verdad y la justicia.

Jesús presenta, pues, sus credenciales. En cuanto Hijo, obra en comunión con su Padre, y reproduce en sus acciones humano-divinas la bondad, la sabiduría y la justicia del mismo Dios. También en cuanto Hijo se le ha confiado el juicio universal, que supone la resurrección previa de cuantos han de pasar por él para recibir lo que les corresponda en verdad y justicia. Desatender estas palabras es exponer la propia vida a un fiasco irremediable. Por otro lado, no debe extrañarnos que a personas responsables, es decir, con capacidad para responder de nuestros actos, se nos someta a juicio. Aquí el juicio realza nuestra dignidad, pues se aplica a seres dotados de moralidad. Si mantenemos la conciencia de nuestra dignidad, veremos con naturalidad el hecho de tener que dar cuenta de nuestros actos. Puede que no nos guste, pero es lo que corresponde a nuestra condición de seres creados y libres, de seres dotados de entendimiento y voluntad. Ojalá que el Hijo nos encuentre bien dispuestos para el juicio.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Veritatis gaudium – Francisco I

Título IX

Cuestión económica

Artículo 57. La Universidad o Facultad debe disponer de medios económicos necesarios para la conveniente consecución de su finalidad específica. Deberá hacerse una descripción exacta del estado patrimonial y de los derechos de propiedad.

Comentario Domingo V de Cuaresma

Oración preparatoria

Señor Jesús, en esta Cuaresma y siempre, no dejes que Tu Palabra sea insignificante en mi vida, para que mire a los demás como Tú los miras, para ser capaz de ponerme en la piel de quien tengo delante, para acoger la vida del otro como tierra sagrada en el que Tú habitas. AMEN.

 

Jn 8, 1-11

«1Pero Jesús se fue al monte de los Olivos. 2Pero de madrugada se presentó de nuevo en el Templo, y todo el pueblo iba hacia él; y, sentado, les enseñaba.

3Pero los escribas y los fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, 4le dicen: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5Pero Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas; así que tú ¿qué dices?”. 6(Pero esto decían para tentarle, para que tuvieran de qué acusarle).

Pero Jesús, inclinándose hacia abajo, escribía con el dedo en la tierra.
7Pero, como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “El [que esté] sin pecado de vosotros, que arroje primero una piedra”.8E, inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.

9Pero ellos, al oír[lo], se retiraban uno tras otro, comenzando por los más ancianos.

Y fue dejado solo, y la mujer que estaba en medio.
10Pero, incorporándose, Jesús le dijo: “Mujer, ¿dónde están?, ¿nadie te ha condenado?”.
11Pero ella dijo: “Nadie, Señor”.

Pero dijo Jesús: “Tampoco yo te condeno. Vete, y desde ahora no peques más”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Este relato no forma parte del evangelio original de Juan. Es un añadido, que no aparece en los principales manuscritos del evangelio joánico. Tiene un estilo más bien sinóptico (Lc 21,37-38 hace mención al ‘monte de los Olivos’, que en Jn solo aparece citado aquí; el ‘de madrugada’ es un término que solo aparece en Lc y Hch; los escribas, única vez que aparecen en Jn, pero muy frecuentes en los sinópticos). La entrada tardía en el texto evangélico puede deberse a la facilidad con que Jesús perdona un adulterio, algo difícil de conciliar con la dura disciplina penitencial de la Iglesia primitiva.

 

TEXTO

Es un texto de una gran fuerza escenográfica. Después de una breve introducción (vv. 1-2), se presenta la primera escena: los acusadores, Jesús y la mujer en medio (3-6a): los acusadores (escribas y fariseos) quieren enfrentar a la Ley con Jesús, con mala intención; es un tema recurrente en los sinópticos. La tensión narrativa es máxima. Primera reacción de Jesús: inclinarse y escribir en tierra; no habla (v. 6b). Los acusadores vuelven a la carga y Jesús se incorpora y les res- ponde. Ahora la pelota está en el tejado de los acusadores, que pasan a ser “acusados”. La tensión narrativa aumenta (v. 7). Jesús vuelve a inclinarse y escribiren tierra, lo cual crea un impasse que fuerza al lector a “mirar” a los acusadores: se desplaza el “en medio” (v. 8). La reacción de los acusadores es marcharse, el juicio se va a resolver por incomparecencia (v. 9a). Frente a la escena primera (vv. 3-6a), ahora está la mujer “en medio” a solas con Jesús: la contraposición escénica sugiere una contraposición más profunda entre Jesús, que permanece, y los acusadores, que se van (9b). La conversación final entre Jesús y la mujer se resuelve con dos afirmaciones culmen: “Tampoco yo te condeno” y “desde ahora no peques más” (vv. 10-11).

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Como en otros casos, vemos a “personas de Dios” por oficio (fariseos y escribas) dispuestas a acusar, juzgar y condenar; por el contrario, Jesús, Hijo de Dios, compasivo, dispuesto a perdonar. ¿Cómo es nuestra actitud espontánea ante el prójimo: de juicio o de misericordia? La auténtica persona de Dios está empeñada en salvar.

• Desde ahora no peques más: la experiencia de sentirnos perdonados por pura gracia es el detonante de una vida moral ordenada. Primero es hacer experiencia de la bondad de Dios, después la respuesta agradecida a esa bondad con nuestra vida. ¿Cuál es el fundamento de nuestra vida moral? ¿Qué experiencia tenemos de ser perdonados, acogidos, queridos, y también animados y urgidos, por Dios?

• Jesús está por encima de todo. Jesús es el criterio último de discernimiento. Jesús es el manantial de agua viva. ¿Está Jesús en el origen de nuestros criterios, de nuestros actos?

• Considera esta frase de Simone Weil: “No es el modo como una persona habla de Dios lo que me permite saber si ha morado en ella el fuego del amor divino, sino el modo como habla de las cosas terrenas”.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo V de Cuaresma

V Domingo de Cuaresma
7 de abril 2019

Isaías 43, 16-21; Salmo 125, 1-6; Filipenses 3, 8-14; Juan 8, 1-11

La mujer adultera

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba. Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?” Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo. Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él. Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Reflexión

Es fácil criticar y condenar a los demás, pero cuando nos encontramos con nuestro propio pecado, tenemos que acudir a la misericordia de Dios y esperar el perdón. Todas las cosas del mundo no tienen comparación con la gracia y la alegría de estar con Jesús. Imaginemos la escena. ¿Qué estaría escribiendo Jesús en el piso? ¿Qué hubieras hecho si tuvieras una piedra? ¿Piensan que la mujer debería
ser castigada? ¿Cómo creen que se sentiría al marcharse? ¿Creen que pecaría de nuevo? Jesús siempre nos perdona y nos invita a no seguir haciendo cosas malas. ¿Qué cosas necesitamos que Jesús nos perdone? ¿Estamos dispuestos a no volverlas hacer? Compartir.

Actividad

Preparar una caja con la inscripción “Comienzo nuevo” Coloque en ella también el verso del Padre Nuestro “perdona nuestras ofensas, así como perdonamos a los que nos ofenden”. Corte una pequeña rajadura en la parte de arriba. Pedirles que escriban en un papel el nombre de la persona que necesitan perdonar. Cada niño ora, “Jesús, ayúdame a perdonar a _____, y perdóname mis pecados.” Después, colocan el papel en la caja. Al final oren el Padre Nuestro juntos.

Oración

Señor, a veces juzgamos duramente a las personas de nuestro alrededor y no somos capaces de reconocer nuestros propios errores. Tú quieres perdonarnos y salvarnos a todos, no importa lo que hagamos. Danos luz y fuerza para comenzar un nuevo camino. Amen

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo V de Cuaresma

¿Has visto alguna vez una botella como esta? (Enséñela.) ¿Qué crees que puede haber en esta botella? ¡Estás en lo correcto! Hay perfume. Cuando era niño y deseaba hacerle un buen regalo a mi mama en su cumpleaños, frecuentemente iba al área de cosméticos de la farmacia y miraba todos los perfumes. Algunos perfumes venían en botellas bien grandes. Generalmente eran baratos. Pero, ¿sabes? Usualmente su olor no era muy agradable. Algunas de las otras botellas de perfumes eran muy pequeñas y costaban mucho más que las botellas grandes. Pero, ¿adivina qué? ¡Olían delicioso! Deseaba darle lo mejor a mi mamá, así que siempre compraba el perfume más caro que estuviera a mi alcance.

Antes de comenzar nuestra lección bíblica de hoy voy a poner un poco de perfume hipo-alergénico o colonia suave en cada uno de ustedes. Al ir escuchando la historia, notarás la fragancia suave del perfume difundirse por este salón. Escucha cuidadosamente para notar el momento en la lección bíblica en que esa misma situación ocurre.

Un día Jesús fue a la ciudad de Betania. Esa fue la ciudad donde un hombre llamado Lázaro, al cual Jesús había levantado de la muerte, vivía con sus dos hermanas, María y Marta. Mientras Jesús estaba en Betania, se hizo una comida en su honor. Lázaro estaba comiendo en la mesa junto a Jesús, mientras Marta servía los alimentos. María está solamente sentada a los pies de Jesús escuchando sus enseñanzas.
Mientras estaba sentada a los pies de Jesús, María hizo algo muy poco usual. Cogió una botella de un perfume muy caro y comenzó a lavar los pies de Jesús con él. Luego secó sus pies con sus cabellos. La Biblia nos dice que la casa entera se llenó del olor agradable del perfume.

Uno de los discípulos de Jesús, cuyo nombre era Judas, se molestó por lo que hizo María. Él dijo: “¡Qué desperdicio! Este perfume pudo haberse vendido y el dinero obtenido haber sido dado a los pobres. El costo del mismo es el salario de todo un año.” Judas no estaba realmente preocupado por los pobres. La Biblia nos dice que él estaba preocupado por el dinero porque frecuentemente robaba del dinero del tesoro común.
Jesús vino a la defensa de María y le contestó a Judas: “Déjala en paz. Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.”
Jesús dijo eso porque sabía que pasarían tan solo varios días antes de ser crucificado y enterrado. No sé si María sabía eso o no, pero creo que María deseaba darle a Jesús lo mejor que tenía y demostrarle su amor. Ese perfume era lo mejor que María tenía para ofrecerle a Jesús.
Jesús nos ha dado el regalo más maravilloso imaginable, el regalo de la vida eterna. Es gratis, pero fue un regalo muy costoso. Le costó la vida a Jesús.

¿Qué podremos darle a Jesús para demostrarle nuestro amor? Creo que desea que le demos lo mejor que tengamos. ¡Desea que le demos nuestra vida!

Padre celestial, Jesús dio su vida para demostrar su amor hacia nosotros. Permite que podamos darle nuestra vida en servicio a él como expresión de nuestro amor. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Comentario al evangelio – 3 de abril

No importa que sea sábado porque el amor está por encima de la ley. El evangelio de hoy es continuación de la curación del paralítico que Jesús realizó junto a la piscina. Por eso quieren acabar con Él, por hacer el bien. Jesús no actúa sólo, lo que nos explica en esta secuencia del evangelio de Juan que hoy meditamos, es que lo hace junto al Padre y con el Padre. Esto exasperó aún más. Se va incrementando el rechazo y odio hacia Él, pues se va acercando su momento de Pasión.

Señor, no dejas de hacer lo que tienes que hacer; no dejas de amar, no dejas de curar; lo entiendan o no lo entiendan, tienes clara tu misión. No te frena el qué dirán o si es políticamente correcto curar o no en sábado, hacerlo delante de los influyentes y poderosos. Lo haces porque es la voluntad del Padre y Tú estás en Él y Él en ti.

La primera lectura del profeta Isaías, uno de los cuatro cánticos del Siervo de Yahvé nos anuncia cómo actúa Dios a través de su enviado, Cristo: “¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.” Jesús de Nazaret es ese Siervo a quien Dios ha enviado a curar, a devolver la paz, alegría y el gozo de vivir.

Dame Señor la fuerza para cumplir la voluntad de Dios, para hacerle caso sólo a Él y no a aquellas voces que intentan apartarnos del sendero de la vida. No importa que me entiendan o no me entiendan, me acepten o no, me señalen, se burlen o no sea políticamente correcto. Lo que me importa es seguir buscando esa voluntad de Dios sobre mi vida, para reafirmarla, para amarla más y cumplirla sin miedos ni indecisiones, cómo Tú nos enseñas hoy a hacer. Fuerza y amor.

Juan Lozano, cmf