Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

“… dos modos distintos de transmisión

Nº 81: «La sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo».

«La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los Apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación».”

 

Ya dijimos que la revelación tiene dos fuentes. Según la DV del Vaticano II nos recuerda que hemos recibido la revelación De Dios a través de dos caminos, la Tradición De la Iglesia y la Sagrada Escritura.

¿Qué es eso de la Tradición de la Iglesia? Antes de que los hechos, las palabras de Cristo, sus testimonios fuesen puestos por escrito, antes fueron transmitidos oralmente, verbalmente y no todo lo que dijo Jesucristo, no todos sus testimonios quedaron escritos. Todo es obviamente imposible. Otros se siguieron transmitiendo por la Tradición oral y no únicamente en el sentido cuantitativo. No en el sentido de que parte se han escrito y parte no, sino en ese espíritu de Cristo, queda viviendo, queda latente en la comunidad cristiana en la cual se han escrito, se han puesto por escrito los libros.

El primer evangelio, posiblemente fuese Marcos, y vino a escribirse, aunque hay bastantes discusiones sobre esto, los escriturasteis tampoco tienen muy claro las cosas porque hay teorías diversas. Pero es posible que durante unos 30 años, después de la Ascensión de Jesucristo a los cielos, los evangelios, por ejemplo el evangelio de Marcos, que pudo ser de los primeros o el primero, no fuese escrito. Es decir que durante 30 años existió una predicación oral que poco a poco se fue poniendo por escrito. Posiblemente una de las primeras cosas en ponerse por escrito sería la Pasión de Jesucristo. Si uno se fija en los relatos de la Pasión y Resurrección, son mucho más extensos, mucho más detallados. Cuentan paso por paso todo lo que ocurrió allí. Mientras que la vida pública de Jesucristo está contada mucho más brevemente, sus milagros, etc.

Posiblemente fue la Pasión la primera parte por escrito y luego fueron añadiendo otros manuscritos. También tengamos en cuenta que entonces no existía la imprenta y se podían ir escribiendo manuscritos, más bien breves, cada uno contándose una cosa y luego fueron recopilándose esos relatos, bien sea por un evangelista, un apóstol o alguien de su escuela que escribe recopilando todo ello.

Esta es un poco la historia de cómo se escriben los evangelios, las cartas de Pablo, que es muy importante, para caer en la cuenta de que la Tradición ha existido antes que la escritura. Es más, para saber discernir qué es Palabra De Dios y que no es Palabra de Dios y qué es evangelio apócrifo o incluso qué es el evangelio herético, es la Tradición la que lo discierne, es la Iglesia, a través de la sucesión apostólica, la que dice este libro si es conforme al espíritu que hemos recibido de Jesucristo, este otro libro no es conforme. Es la Tradición de la Iglesia la que decide el canon de qué libros son inspirados y qué libros no son inspirados. También ha habido muchos libros como los evangelios apócrifos, que no son necesariamente heréticos, pero la Tradición de la Iglesia han discernido que no son Palabra De Dios, no están inspirados por el Espíritu Santo. Lo ha definido porque ha visto que están escritos mucho más tardíamente. Por ejemplo el de Tomás, que existe este evangelio apócrifo. Estamos hablando de siglos muy posteriores y por lo tanto no ha recibido la tradición cercana de poner por escrito la tradición oral. No únicamente por el hecho de que sean más tardíos los evangelios apócrifos, sino porque también la propia Iglesia discierne que en ellos hay mucho de imaginación popular o hay mucho de lo que fuere pero que no está en ellos propiamente ese espíritu del Señor inspirándolos y sosteniéndolos como Palabra de vida. Que pueden tener algunos de ellos relatos preciosos pero que no son Palabra de Dios.

Sobre la existencia de esa Tradición ya dijimos algo pero este tema es importante. Ha podido ser y es todavía una cuestión en la que hay un matiz importante entre la Iglesia católica y la Iglesia protestante. Mientras los católicos decimos que la revelación tiene dos fuentes que son la Tradición de la Iglesia y la Sagrada Escritura puesta por escrito. Sin embargo los protestantes dicen, Lutero dice, que la sola Escritura, así con estas palabras, es la fuente de la revelación. Y añade el que la Escritura debe ser libremente interpretada, una interpretación autónoma. Es decir, yo me pongo delante del libro y el libro es a mí el que tiene que decirme, la inspiración del Espíritu Santo me ayuda a interpretar el libro. Los católicos decimos que la Escritura tiene que ser interpretada en el seno de la Tradición de la Iglesia. En el seno de cómo ha sido recibido ese libro, como ha sido interpretado en esos 2000 años. Es desde la Tradición de la Iglesia desde donde entendemos la Palabra De Dios. Y es verdad que tenemos que pedir luz al Espíritu Santo, pero la interpretación no es autónoma. De lo contrario yo tengo el riesgo de hacer la lectura que hago de la Palabra De Dios, tengo riesgo de hacer manipulación. O muchas veces puedo decir que el Espíritu Santo me ha inspirado y no se le puede llamar Espíritu Santo a mi subjetividad. Ese riesgo existe. El Espíritu Santo te inspira, claro que sí, pero que esa inspiración sea concluyente con la Tradición de la Iglesia. Si resulta que lo voy a llamar inspiración del Espíritu Santo a mis elucubraciones subjetivas, no puede ser. Este tema es importante y es importante esa diferenciación entre la concepción católica y la protestante para que veamos cómo procedemos hoy en día. También en el seno de la propia Iglesia católica y en amplios sectores existe un Espíritu protestante. De leer la Escritura al margen de la Tradición de la Iglesia con una libre interpretación, incluso cuando el Magisterio De la Iglesia interviene para hacer una corrección o lo que sea, se encienden las voces de alarma como si la Iglesia estuviese haciendo una inherencia indebida o como si esto fuese Tradición de la Inquisición. ¿No creemos los católicos que la Tradición ilumina la lectura de la Palabra de Dios? Y es también, no únicamente una iluminación, es la clave de la comprensión. Se dice de los musulmanes y también se dice de los judíos, incluso también podría decirse de los protestantes, dependiendo un poco de la interpretación literal de ese principio de Lutero de sola Escritura, que son la religión del libro, en el sentido de que los musulmanes dicen el libro del Corán, los judíos el Antiguo Testamento o los protestantes, la sola Escritura, la sola Biblia. Los católicos no tenemos conciencia de ser la religión del libro. Sino más bien la religión de la Palabra porque Dios entregó su Palabra a los Profetas, Dios nos habla en Jesucristo, el culmen de la revelación, pero nos da una Palabra. No nos la da escrita. Por eso no nos entendemos como la religión del libro, porque además Cristo dijo a los apóstoles: Id y predicad. No les dijo id y escribid. Es verdad que luego, la conveniencia fue que fueran poniendo por escrito las cosas en la medida que iban muriendo los apóstoles. Pero la encomienda de Cristo fue, te encomiendo mi Palabra y te doy el Espíritu Santo para que guarde está Palabra. Pero él no nos entregó un papel, nos entregó la Palabra. Por eso nosotros no somos la religión del libro, sino de la Palabra de Cristo que es Palabra viva y que no está meramente escrita. También está escrita pero no meramente escrita. Esto es una cosa que tanto la Iglesia católica como en la Iglesia ortodoxa,  las iglesias orientales,  lo tienen muy claro. En las iglesias orientales el concepto de Tradición está claramente formulado y entendido tal y como lo entendemos los católicos.

Vamos a examinar algunos pasajes en los que esto se ve claro. Por ejemplo, de los 12 apóstoles, solo dos apóstoles escribieron los evangelios, que son Mateo y Juan. Los otros dos evangelistas no fueron apóstoles, Marcos y Lucas. Si de 12 apóstoles solo dos escribieron, los diez restantes no escribieron nada y si lo escribieron no lo conservamos. ¿No respondieron a la llamada de Jesús? Claro que respondieron a la llamada de Jesús los otros diez. Pero es que Jesús les dijo id y predicad, no id y escribid, como ya hemos dicho antes. Esto es para que nos demos cuenta que no solo es la Palabra escrita la que tiene valor. Algún caso más en 1Cor 11, 2. Os alabó porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal y como os las he transmitido. Aquí la Palabra tradiciones es “parádosis”. La alabanza de Pablo a los Corintios. Está hablando de que les ha transmitido unas tradiciones. Ahora entenderemos porque la Iglesia cuida con tanto esmero, por poner un ejemplo, la celebración de la Eucaristía y nos dice que no podemos hacer de nuestra capa un sayo y nos dice que no podemos estar cada uno según sus criterios, sensibilidad, etc…, cambiando caprichosamente la celebración de la Eucaristía. No, porque la eucaristía es como es y en celebrar bien la eucaristía y no reinventármela estoy siendo fiel a la Tradición que Cristo ha encomendado a los apóstoles y ellos han ido celebrando siglo tras siglo. Y es verdad que la Iglesia de vez en cuando hace reformas en cómo celebrar la eucaristía, pero son reformas bien pensadas y adaptadas a las necesidades de cada tiempo, pero fieles a la transmisión sustancial de lo que Cristo nos depositó.