Jueves IV de Cuaresma

Hoy es 4 de abril, jueves IV de Cuaresma.

Continua la Cuaresma y yo, Señor, busco momentos para cuidar este tiempo. Busco prepararme. A veces me pillas a destiempo y me cuesta centrarme. Pero cuando de verdad quiero, no hay quien me pare y aquí me tienes Señor. Yo sé que tú estás siempre, qué bien pasar este tiempo juntos.

La lectura de hoy es del libro del Éxodo (Ex 32, 7-14):

El Señor dijo a Moisés: “Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: ‘Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto’.”

Y el Señor añadió a Moisés: “Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo”. Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: “¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: ‘Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra’? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: ‘Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre’.” Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Hoy vamos a rezar con la imaginación. Imagina que se está organizando un viaje en tren. El maquinista prepara el itinerario con cuidado entre paisajes impresionantes, con paradas donde subirá y bajará gente con la que compartirás más o menos recorrido. El revisor, trata de transmitirnos esa ilusión que tiene el maquinista, de que el viaje sea lo mejor posible para todos. ¿Y el precio? Tan sólo pide que unos viajeros están pendientes de las necesidades de los otros y se echen una mano para hacerse el trayecto. No sólo llevadero, sino lo más pleno posible.

Imagina ahora que los pasajeros se dedican más bien a pelear, a protestar y a molestarse unos a otros. Los paisajes quedan en un segundo plano, pues nadie disfruta pendientes del jaleo dentro de los vagones. El revisor trata de calmarles y guiarles en lo que puede, pero apenas le escuchan. Imagina cómo el maquinista, ilusionado, pregunta una y otra vez al revisor qué tal va el viaje. Y al conocer la realidad, se entristece profundamente, hasta que termina enfadándose y decidiendo frenar el tren, haciendo que todos se bajen.

El revisor habla con el maquinista y le recuerda toda la ilusión que ha puesto  en el viaje. Finalmente el maquinista se calma porque no le han pasado desapercibidas las otras personas, que a pesar del jaleo, y de una manera más discreta, miran asombradas el paisaje. Y van a aprendiendo a valorar un montón de pequeños gestos y detalles que podrían quedar algo ensombrecidos por el ajetreo que armaban unos pocos, así que decide volver a la máquina y continuar el camino.

Sin duda ese revisor me recuerda a Moisés y el maquinista bien podía ser el Señor. Al volver a leer el texto pienso en cómo viajo yo por la vida, por la fe y por el mundo, y si acojo la invitación del Señor para viajar a su manera.

El canto de Purcell, Thou Knowest, Lord es un canto de conversión y confianza. Quizás esa es la oración al darnos cuenta de que a veces, extraviamos el camino y la forma. Señor, tú conoces los secretos de nuestros corazones, no cierres tus oídos a nuestra súplica. Protégenos de todo mal, tú que eres el Dios bueno, el salvador misericordioso.

<

p style=»text-align:justify;»>Thou knowest, Lord,
the secrets of our hearts;
Shut not thy merciful ears
unto our prayer;
But spare us,
Lord most holy,
O God most mighty,
O holy and most merciful Saviour,
Thou most worthy Judge eternal,

Suffer us not, at our last hour,
For any pains of death,
to fall from thee.
Amen.

Thou Knowest, Lordde Henry Purcell, «Best Sacred 100»

Llega el momento de recoger lo vivido y de dar gracias por todas esas personas que comparten conmigo todo y con parte del trayecto de ese gran viaje que es mi vida. Y sobre todo, gracias a ti, Señor, por seguir regalándome tantas maravillas, aunque no siempre sea capaz de disfrutarlas como tú soñaste y por seguir confiando en mí, a pesar de todo.

<

p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Liturgia 4 de abril

JUEVES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa de feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio Cuaresma

Leccionario: Vol. II

  • Éx 32, 7-14. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo.
  • Sal 105. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
  • Jn 5, 31-47. Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.

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Antífona de entrada          Sal 104, 3-4
Que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.

Acto penitencial
Hermanos, pidamos a Dios que incline su oído y escuche nuestras palabras, que le piden, al comenzar la Eucaristía, perdón por nuestros pecados, y gracia para saber perdonar a los demás.

– Señor, ten misericordia de nosotros.
* Porque hemos pecado contra Ti.

– Muestranos, Señor, tu misericordia.
* Y danos tu salvación

Oración colecta
IMPLORAMOS deseosos, Señor, tu perdón,
para que tus siervos, corregidos por la penitencia
y educados por las buenas obras,
nos mantengamos fieles a tus mandamientos,
para llegar, bien dispuestos, a las fiestas de Pascua.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos ahora, hermanos, a Dios Padre, pidiéndole que se acuerde de nosotros y de nuestras necesidades por amor a su pueblo.

1.- Para que la Iglesia sepa dar testimonio de Cristo con sus obras. Roguemos al Señor.

2.- Para que no le falten a nuestras diócesis los sacerdotes que necesita para la evangelización de nuestro pueblo. Roguemos al Señor.

3.- Para que los que tienen autoridad sepan mostrar a los súbditos el amor con que Dios los ama. Roguemos al Señor.

4.- Para que los que no creen puedan reconocer a Cristo en la vida de los creyentes. Roguemos al Señor.

5.- Para que todos nosotros, como Moisés, sintamos la necesidad de interceder por los hermanos ante Dios. Roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, que has enviado al mundo a tu Hijo Jesucristo para que dé testimonio de Ti; escucha las súplicas de tu pueblo y muestra tu misericordia a los que hemos puesto nuestra esperanza en las promesas que has hecho a tu pueblo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
C
ONCÉDENOS, Dios todopoderoso,

que la ofrenda de este sacrificio
libre siempre de todo mal nuestra debilidad
y nos llene de fortaleza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma 

Antífona de comunión           Cf. Jer 31, 33
Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo, dice el Señor.

Oración después de la comunión
T
E pedimos, Señor,

que nos purifiquen los sacramentos que hemos recibido
y que concedas a tus siervos liberarse de todas sus culpas,
para que se gloríen en la plenitud de la ayuda del cielo
los que se ven agobiados por el peso de su conciencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
OH, Dios, protector de los que en ti esperan,

bendice a tu pueblo,
sálvalo, defiéndelo, prepáralo con tu gracia,
para que, libre de pecado y protegido contra sus enemigos,
persevere siempre en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 4 de abril

Este día 4 de abril de 1947 moría en Yuriria (México) con bien merecida fama de santidad Miguel Francisco Zavala, religioso agustino, en cuya Orden fue superior, definidor, secretario provincial y maestro de novicios. Había nacido en Rancho Nuevo de Santa Clara (Michoacán) el 1867. La mayor parte de su vida la dedicó al apostolado con los inditos por los que era llamado cariñosamente Padre Zavalita. Era mestizo  y universal aceptando lo mismo a practicantes que incrédulos, pobres que ricos. La Congregación de los santos aceptó la heroicidad de sus virtudes el 30 de abril de 1999.

Nos encomendamos a san Benito de Palermo, religioso franciscano del siglo XVI. Fue aclamado por santo ya en vida. Se le invoca como protector de los pueblos de color. Otros santos de hoy son Agatópodo y Teódulo mártires de Tesalónica, José Juan natural del Vietnam y religioso dominico, que llamado engañosamente para que administrara los últimos sacramentos a una enferma fue detenido, apresado y después le segaron la cabeza, mientras invocaba el nombre del Jesús, Pedro obispo de Poitiers que murió después de muchas persecuciones en el destierro. Figura también en el calendario un santo de nombre célebre, llamado Platón y que fue abad de Constantinopla.

Recordamos también a los Siervos de Dios beatificados el 4 de abril de 2000: Mariano de Jesús Ense Hoyos, párroco de Antioquía (Colombia), llamado cariñosamente por sus feligreses Marianito, Francisco Javier Seelos, redentorista alemán, Ana Rosa Gatterno, fundadora del Instituto de las Hijas de Santa Ana, María Isabel Hesselbald, fundadora de las Monjas del Santísimo Salvador y María Teresa Chiramel Mankidiyan, fundadora de la Congregación de la Sagrada Familia.

Destaca entre los beatos Cayetano Catanaso, sacerdote italiano que fomentó la devoción a la santa faz y fundó la Congregación de las Hermanas Verónicas de la Santa Faz al servicio de los pobres y abandonados. Junto a él vienen los beatos Guillermo Cuffitelli ermitaño y José Benito Dusmet monje benedictino y obispo.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Jueves IV de Cuaresma

LAUDES

JUEVES IV CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Este es el día del Señor.
Éste es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes,
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el desierto.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

SALMO 142: LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA

Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

Señor, escucha mi oración;
tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú, que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte, 
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
Mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confía en ti.
Indícame el camino que ha de seguir,
pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tú espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

CÁNTICO de ISAÍAS: EL BUEN PASTOR ES EL DIOS ALTÍSIMO Y SAPIENTÍSIMO

Ant. El Señor hará derivar hacia Jerusalén, como un río, la paz.

Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
mamaréis a sus pechos
y os saciaréis de sus consuelos,
y apuraréis las delicias
de sus ubres abundantes.

Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella,
como un río, la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.

Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo,
y en Jerusalén seréis consolados.

Al verlo, se alegrará vuestro corazón,
y vuestros huesos florecerán ocmo un prado.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

SALMO 146: PODER Y BONDAD DE DIOS

Ant. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.

Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.

Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;

que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado
y a las crías de cuervo que graznan.

No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los jarretes del hombre;
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

LECTURA: 1R 8, 51a.52-53a

Nosotros somos, Señor, tu pueblo y tu heredad. Ten los ojos abiertos ante la súplica de tu siervo, ante la súplica de tu pueblo Israel, para atendernos siempre que te invoquemos. Pues, entre todas las naciones del mundo, tú nos apartaste como heredad.

RESPONSORIO BREVE

R/ Él me librará de la red del cazador.
V/ Él me librará de la red del cazador.

R/ Me cubrirá con sus plumas.
V/ Él me librará

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. «No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis», dice el Señor.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis», dice el Señor.

PRECES

Celebremos la bondad de Dios, que por Cristo se reveló como Padre nuestro, y digámosle de todo corazón:

Acuérdate, Señor, de que somos hijos tuyos.

  • Concédenos vivir con toda plenitud el misterio de la Iglesia,
    — a fin de que nosotros y todos los hombres encontremos en ella un sacramento eficaz de la salvación.
  • Padre, que amas a todos los hombres, haz que cooperemos al progreso de la comunidad humana
    — y que en todo busquemos tu reino con nuestros esfuerzos.
  • Haz que tengamos hambre y sed de justicia
    — y acudamos a nuestra fuente que es Cristo, el cual entregó su vida para que fuéramos saciados.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Perdona, Señor, todos nuestros pecados
    — y dirige nuestra vida por el camino de la sencillez y de la santidad.

Fieles a la recomendación del Salvador, digamos con filial confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Padre lleno de amor, te pedimos que, purificados por la penitencia y por la práctica de las buenas obras, nos mantengamos fieles a tus mandamientos, para llegar, bien dispuestos, a las fiestas de Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.