Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

Nº 82: “De ahí resulta que la Iglesia, a la cual está confiada la transmisión y la interpretación de la Revelación «no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así las dos se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción» (DV 9).”

 

Se han de recibir y respetar con la misma devoción tanto la Tradición como la Escritura. Las dos. Porque dice que la Iglesia no solo saca de la Escritura. Fundamentalmente, la mayoría de la Escritura sí, pero también tiene desde la Tradición, saca no únicamente la clave de interpretación de lo que dice la Escritura, sino también incluso determinadas luces, determinadas condiciones. Por ejemplo cuando la Iglesia define que María es Inmaculada y que fue concebida sin mancha de pecado original, uno dice en qué parte de la Biblia dice eso. La Iglesia no ha definido ese dogma porque lo diga en tal versículo. Por ejemplo la Iglesia no ha dicho en tal versículo. Es verdad que cuando dice “Dios te salve María, llena eres de gracia…” kejaritomene, que dice esa expresión griega y de ella se desprende que si está llena de gracia no pudo tener en ella lugar el pecado, y de ella la Iglesia deduce, desde su Tradición, que María, desde los primeros siglos fue invocada como “totta pulcra est”.

Es la criatura elegida por Dios en virtud de que iba a ser Madre De Dios, fue Inmaculada, fue preservada de todo pecado. Pero aquí la Iglesia ha echado mano no solo de la Escritura sin también de su Tradición para definir que María es Inmaculada. O lo mismo cuando define que María es asunta a los cielos en cuerpo y alma. ¿En qué pasaje del evangelio dice que María subió a los cielos? Eso no se cuenta, pero también es verdad que hay una serie de tradiciones que narraron la ascensión de María a los cielos. Uno va a Jerusalén y allí tiene la Iglesia de la Dormición de María. Y después bajado al torrente Cedrón, allí se conserva la iglesia de la Tumba de María en la que fue depositada y desde la que ascendió a los cielos.

O sea que existen tradiciones y no me refiero solo a las arqueológicas, a las tradiciones teológicas desde las cuales se interpreta la Escritura. La Iglesia no solo ha sacado de la Escritura sino también de la Tradición su fe y así lo ha proclamado.