Notas para fijarnos en el evangelio Domingo de Ramos

• El evangelista Lucas recuerda que Jesús sigue “subiendo hacia Jerusalén” (28), la ciudad símbolo de la presencia de Dios en medio del pueblo. Es un camino que continúa, que no acabará en la entrada dentro de las murallas; solo terminará cuando se cumpla la Pascua de Jesucristo, es decir, Muerte y Resurrección, la manifestación definitiva de Dios.

• En este pasaje aparece Jesús como Mesías pacífico y humilde (Zac 9,9-10), entrasobre un borriquillo, frente al triunfante rey esperado (Lc 19,11). No entra con un caballocomo un guerrero conquistador sino como un Rey de Paz. Aunque algunos rasgos: la alegría o extender el manto al paso de Jesús, revelan su realeza (1 Re 1,38-40; 2 Re 9,13). Es un anuncio simbólico de lo queocurrirá en su Resurrección, en la que Dios le hará Señor y Mesías (Hch 2,36).

• Los discípulos entonan (19,38a) un cántico inspirado en el Salmo 118,26 utilizado en las fiestas judías. Lucas introduce cambios (sustituir reino por el rey) que hace más clara la alusión a Jesús. Además, introduce una segunda parte: “¡Paz en el cielo! ¡Viva Dios altísimo!”. (19,38b) que se parece al cántico de los ángeles que alaban a Dios en Belén (Lc 2,13-14). Ahora son los discípulos los que cantan la manifestación de su gloria(el enviado por Dios que aporta paz).

• La reacción negativa de algunos fariseos (19,39-40) expresa el rechazo de los judíos al reconocimiento del mesianismo de Jesús. La contestación de Jesús puede significar (Hab 2,11) que nadie puede impedir que Jerusalén aclame a Jesús.

• En los versículos que siguen (19,41-46), surgen también palabras de juicio sobre Jerusalén, que no ha sabido reconocer la salvación de Dios que llegaba con Jesús(visita de Dios a Jerusalén v.44). La lamentación y la destrucción sobre Jerusalén nos puede indicar la fragilidad de este momento de gloria.

• En esta escena aparece resumida la contradicción entorno de Jesús: aclamación y rechazo, muerte y resurrección. Es la Pascua.

Unas notas sobre el texto de la PASIÓN: Lc 22,14-23,56

• Es el único Evangelio que presenta explícitamente la Última Cena como una cena pascual (muy parecida a 1 Cor 11,23-25).

• Jesús realiza el Plan de Dios aceptándolo libremente y obedientemente (22,15). En Getsemaní aparece la humanidad de Jesús con gran realismo; suda sangre en su combate interior y de oración intensa (22,39-46). Aparece claro el interés por exculpar a Pilato presionado por los judíos (23, 4-7). Jesús noes un revolucionario contra Roma, sino el profeta que sufre por su pasión; su Reino no es político (23, 13-18).

• La atención de Jesús a las personas concretas, propio de Lucas, destacada en la mirada a Pedro: “El Señor, volviéndose, miró a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho… (22, 61), en la atención a las mujeres: “Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”. (23,28), en el perdón a los verdugos: “Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»”. (23, 34), en el consuelo al ladrón: “Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso»”. (23, 43). El salmo 31,6 ofrece las últimas palabras de confianza sin límites en el Padre: “«Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu»”. Los suyos le siguen de lejos hasta la cruz y la muerte: “Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto”. (23, 49); así podrán ser testigos.