Jueves V de Cuaresma

Hoy es 11 de abril, jueves V de Cuaresma.

Ven a mí, espíritu de amor, inúndame con tu presencia. Me hago todo a ti, lo que tú quieras, cuanto quieras es tuyo, tómalo. Ahora me abro a ti, para que tu obra se haga en mí, para que todo cuanto soy sea más tuyo, Señor.

Nada me puede separar
de Ti, mi Señor.

Nadai nterpretado por Ixcís, «Abrazando la noche»

La lectura de hoy es del libro del Génesis (Gen 17, 3-9):

Abrán cayó de bruces, y Dios le dijo: «Mira, éste es mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti. Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios.»

Dios añadió a Abrahán: «Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones.»

Dios también ha firmado un pacto con nosotros. Él quiere que le seamos fieles, que tengamos siempre los ojos fijos en él. A cambio nos bendice y nos acompaña por la vida. ¿Cuál es la promesa personal que te ha hecho Dios?

Es difícil confiar en las promesas cuando nos toca atravesar tiempos difíciles. Tampoco es fácil recordar la esperanza y todo lo caminado con Dios cuando la vida aprieta. O sin más, la rutina y el día a día, pueden hacer que se enfríen los fuegos de otros momentos. Intenta recordar la promesa que quizás te hizo un día Dios. ¿La sientes hoy viva o es un vago recuerdo?

Las promesas tienen más valor cuando se cumplen en un tiempo largo. Para Dios el pacto es por todas las generaciones. Trata de recordar a las personas que te enseñaron a confiar en Dios o en quienes con su vida te han dado ejemplo de perseverancia y fidelidad. ¿Qué tenía su fe para conservar siempre la confianza en Dios?

Vuelve a leer el texto. Esta vez ponte en el lugar de Abrán. Como él, cae de bruces, ponte en la posición de un pobre y escucha a Dios renovar su pacto contigo.

¿Me protegerá Dios?

¿Me protegerá Dios?
Basura.
¿Protegerá Dios a mi esposo, mis hijos y mis padres?
Más basura
¿Protegerá Dios a nuestra comunidad y a la Iglesia?
Sigue la basura.
¿Protegerá Dios al mundo?
Esto va mejor.
¿Protegerá Dios a los pobres y a los oprimidos de la tierra?
Esto va muy bien.
Señor, recuerda tu pacto con Noé y sus descendientes;
con Jesús crucificado y con toda la Humanidad.
Porque Dios salva al mundo: ¿lo sabía usted?
Y envía a su Hijo al mundo,
lo unge con su Espíritu para el mundo.
Y los particulares nos salvaremos con el mundo,
empezando por los pobres.

 (Patxi Loidi, Mar adentro)

Quizás, para terminar la oración, puedes hablarle a Dios de ese pacto entre vosotros. Esa alianza que tiene tu nombre, tu historia, tus circunstancias. Conviértelo en promesa, en acogida, en lo que te parezca más necesario. Cuéntaselo al Señor. Hoy tu eres Abrán y también a ti te da un nombre nuevo.

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Liturgia 11 de abril

JUEVES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa de feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio de Cuaresma.

Leccionario: Vol. II

  • Gén 17, 3-9. Serás padre de muchedumbre de pueblos.
  • Sal 104. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
  • Jn 8, 51-59. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día.

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Antífona de entrada          Cf. Heb 9, 15
Cristo es mediador de una alianza nueva; en ella ha habido una muerte, y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

Acto penitencial  
Dispongámonos, hermanos, a celebrar la Eucaristía en la presencia de Cristo, mediador de una alianza nueva, pidiendo perdón a Dios por las veces que no hemos sido fieles a esa alianza que Él ha sellado con nosotros. 

– Señor, ten misericordia de nosotros.
* Porque hemos pecado contra Ti.

– Muestranos, Señor, tu misericordia.
* Y danos tu salvación

Oración colecta
ESCUCHA nuestras súplicas, Señor,

y protege con amor a los que han puesto su esperanza
en tu misericordia,
para que, limpios de la mancha de los pecados,
perseveren en una vida santa
y lleguen de este modo a heredar tus promesas.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles  
Dirijamos, hermanos a Dios Padre las intenciones que llevamos en el corazón, sabiendo que Él es fiel a su alianza con nosotros.

1.- Para que la Iglesia y todos los cristianos guarden fielmente, y por siempre, la alianza que Dios ha sellando con nosotros en la Sangre de Cristo. Roguemos al Señor.

2.- Para que no nos falten sacerdotes que por su entrega den frutos de santidad y sean ejemplo para cuantos buscan a Dios. Roguemos al Señor.

3.- Para que los que ejercen cualquier forma de poder o autoridad sean conscientes de que es Dios quien, con su providencia, conduce la historia del mundo y de la humanidad. Roguemos al Señor.

4.- Para que el pueblo de Israel se acerque a Jesucristo a través de la alianza que Dios selló con Abrahán y su descendencia por siempre. Roguemos al Señor.

5.- Para que Cristo sea nuestro único camino, nuestra esperanza verdadera y el estímulo necesario para no desfallecer. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, escucha las plegarias del pueblo de la nueva Alianza y sálvanos por tu poder, para que los que hemos puesto toda nuestra esperanza en la palabra de tu Hijo busquemos su rostro hasta que venga en tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Oración sobre las ofrendas
C
OMPLACIDO, Señor, con las ofrendas presentes,

haz que favorezcan nuestra conversión
y la salvación de todo el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de la Pasión del Señor

Antífona de comunión          Cf. Rom 8, 32
Dios no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros: con él nos lo ha dado todo.

Oración después de la comunión
S
ACIADOS con los dones de la salvación,

invocamos, Señor, tu misericordia,
para que este sacramento,
con el que nos alimentas en nuestra vida temporal,
nos haga partícipes de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
SÉ propicio, Señor, a tu pueblo

para que, rechazando día tras día lo que te desagrada,
encuentre su alegría
en el cumplimiento fiel de tus mandatos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 11 de abril

Los polacos están hoy de fiesta. Celebran a su patrono san Estanislao de Cracovia, obispo y mártir. Fue un obispo celoso de la gloria de Dios, evangelizador de las zonas paganas de su diócesis, del bien de los fieles y de los pobres. Los polacos de la inmigración en los Estados Unidos le han dedicado un sin número de iglesias.

Los otros santos son Antipas mencionado por san Juan en el Apocalipsis, Barsanufio anacoreta egipcio, Felipe de Gortina obispo defensor de la Iglesia contra los herejes e Isaac monje sirio.

Ángel Carleti de Clavasio sacerdote de los Hermanos Menores hombre de excelente doctrina y caridad, Jorge Gervaise mártir de Tyburn en Londres, Lanuino reformador de la Orden cartujana y la italiana Elena Guerra, fundadora de los «Jardines de María», de grande amor a la Iglesia y a la Cruz del Señor son honrados todavía como beatos. Elena fue beatificada por Juan XXIII el 26 de abril de 1959.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Jueves V de Cuaresma

LAUDES

JUEVES V CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Este es el día del Señor.
Éste es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes,
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el desierto.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

SALMO 56: ORACIÓN MATUTINA DE UN AFLIGIDO

Ant. Despertad, cítara y arma; despertaré a la aurora.

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mí:
desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.

Estoy echado entre leones
devoradores de hombres;
sus dientes son lanzas y flechas,
su lengua es una espada afilada.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos
para que sucumbiera;
me han cavado delante una fosa,
pero han caído en ella.

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Despertad, cítara y arma; despertaré a la aurora.

CÁNTICO de JEREMÍAS: FELICIDAD DEL PUEBLO REDIMIDO

Ant. «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño;
porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.»

Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor:
hacia el trigo y el vino y el aceite,
y los rebaños de ovejas y de vacas;
su alma será como un huerto regado,
y no volverán a desfallecer.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas;
alimentaré a los sacerdotes con enjundia,
y mi pueblo se saciará de mis bienes.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

SALMO 47: HIMNO A LA GLORIA DE DIOS EN JERUSALÉN

Ant. Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.+

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
+ su monte es santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra:

el monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos;

allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis.

Lo que habíamos oído lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios:
que Dios la ha fundado para siempre.

Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;

tu diestra está llena de justicia:
el monte Sión se alegra,
las ciudades de Judá se gozan
con tus sentencias.

Dad la vuelta en torno a Sión,
contando sus torreones;
fijaos en sus baluartes,
observad sus palacios,

para poder decirle a la próxima generación:
«Éste es el Señor, nuestro Dios.»
Él nos guiará por siempre jamás.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.

LECTURA: Hb 2, 9b-10

Vemos a Jesús coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación.

RESPONSORIO BREVE

R/ Él me librará de la red del cazador.
V/ Él me librará de la red del cazador.

R/ Me cubrirá con sus plumas.
V/ Él me librará

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Decía Jesús a los judíos y a los príncipes de los sacerdotes: «El que es de Dios oye las palabras de Dios: por eso vosotros no oís, porque no sois de Dios.»

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Decía Jesús a los judíos y a los príncipes de los sacerdotes: «El que es de Dios oye las palabras de Dios: por eso vosotros no oís, porque no sois de Dios.»

PRECES

Glorifiquemos a Cristo nuestro Señor, que resplandece como luz del mundo, para que no caminemos en tinieblas, sino que tengamos la luz de la vida, y digámosle:

Que tu palabra, Señor, sea luz para nuestros pasos

  • Cristo, amigo de los hombres, haz que sepamos progresar hoy en tu imitación,
    — para que, lo que perdimos por culpa del primer Adán, lo recuperemos en ti, nuestro segundo Adán.
  • Que tu palabra sea siempre luz en nuestro sendero,
    — para que, realizando siempre la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas en ti.
  • Enséñanos, Señor, a trabajar por el bien de todos los hombres,
    — para que así la Iglesia ilumine a toda la sociedad humana.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Que, por nuestra sincera conversión, crezcamos en tu amistad
    — y expiemos las faltas cometidas contra tu bondad y tu sabiduría.

Fieles a la recomendación del Salvador, digamos con filial confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Escucha nuestras súplicas, Señor, y mira con amor a los que han puesto su esperanza en tu misericordia; límpialos de todos sus pecados, para que perseveren en una vida santa y lleguen de este modo a heredar tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.