Domingo de Ramos

Hoy es 14 de abril, Domingo de Ramos.

Señor , a veces me cuesta llegar a este rato de oración. Pero lo busco porque descubro tus deseos en mí de amar. Porque sin darme cuenta me colmas de paciencia y de paz. Porque me ayudas a mirarla realidad con ojos compasivos. Porque a pesar de mi humanidad puedo intuir tu divinidad y todo ello llena de ilusión y alegría mi día a pesar de mis debilidades y mis limitaciones.

SANTO, SANTO, SANTO ES EL SEÑOR
DIOS DEL UNIVERSO (bis)

Llenos están el cielo
y la tierra de su Gloria.
Hosanna en el cielo,
Hosanna en el cielo.
Bendito es el que viene en el nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Hosanna en el cielo.

Santo Glorioso interpretado por Misión País, «Por Cristo, con él y en él»

La lectura de hoy es de la carta de Pablo a los filipenses (Flp 2, 6-11):

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el ‘Nombre-sobre-todo-nombre’; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Me impresiona que Jesús, lejos de aprovechar su ser divino, se rebajara hasta pasar por uno de tantos. Sin embargo yo, a veces, me descubro presumiendo de lo que no soy o tengo, tratando de aparentar ser más. Resistiéndome a ser como los demás.

A veces en mi vida encuentro parcelas donde ejercer mi poder. Prefiero que me sirvan a servir yo. Busco controlar a los demás, quiero tener la razón, anhelo quedar por encima del otro. Pienso en esas actitudes que a veces tengo en el trabajo, en casa, con mis hijos, con los amigos, en la parroquia, y me hago consciente, delante del Señor, de lo absurdo de todo ello.

Jesús fue humillado, maltratado y torturado hasta la muerte. Mostrándonos que el camino hacia el Padre es la entrega. Y así nos enseñó con su ejemplo, lo que antes nos anunció de palabra, que de los pobres de espíritu es el reino de Dios, que los mansos poseerán la tierra y que los que lloran serán consolados.

Vuelvo a leer el texto de Pablo a los filipenses, hoy, cuando la Iglesia conmemora el domingo de Ramos y la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, ese contraste de alabanza y el hacerse pequeño, es necesario para darme cuenta de que el amor está en las obras más que en las palabras, que en mis acciones y actitudes con los demás es donde realmente le tomo el pulso a mi fe.

Ama del todo
a Aquel que del todo se entregó,
Ama del todo
a Aquel que del todo se entregó,
Ama del todo
a Aquel que del todo se entregó,
por tu amor, por tu amor
por tu amor, por tu amor.

Ama del todo interpretado por Beatriz Elamado, «Solo la voz»

Pregón de Ramos

Y ahora, que callen los ruidos y las palabras vacías. Que calle la cháchara sin sentido y las voces estridentes. Haced silencio y disponeos a contemplar el misterio. Que no os distraiga el ruido de los ramos y la alegría de los Hossannah. El peligro es real. El mal no descansa.

Jerusalén volverá a ser escenario de amistad y traición, de pasión y muerte, de desesperación y de nueva esperanza. Pero hemos de recorrer el camino. Tras sus huellas. Tras los pasos del que siendo el mayor se hizo el más pequeño. Doblad la rodilla, con la toalla en las manos, para reconocer la verdadera grandeza. Dejad que en vuestro corazón resuene el Nombre-Sobre-Todo Nombre.

En este domingo de Ramos, puerta a la Semana Santa, disponeos, hermanos, a contemplar al amor desnudo. Es la hora.

 (Rezandovoy)

Señor, a pesar de mi soberbia y mis ganas de ser más que los demás, te pido que me mires como solo tú sabes hacerlo y que en el silencio de esta oración, sienta tu abrazo infinito que me llena de paz. Sólo así mis actitudes altivas y los ridículos deseos de aparentar más desaparecen. Todo cobra sentido Señor, desde ti. Que esta oración te pueda acompañar a lo largo de la semana, repitiendo en tu interior, una y otra vez, ese anhelo: Señor, en los momentos difíciles dame amor…; Señor, en los momentos difíciles dame amor…

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Liturgia 14 de abril

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

Misa del Domingo (rojo)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Sin Gloria. Credo. Prefacio propio. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. I (C)

  • Lc 19, 28-40. Bendito el que viene en nombre del Señor

  • Is 50, 4-7. No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.
  • Sal 21. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
  • Flp 2, 6-11. Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo.
  • Lc 22, 14 – 23, 56. Pasión de nuestro Señor Jesucristo

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Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén 

Forma primera: Procesión

Antífona           Cf. Mt 21, 9
Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. Hosanna en el cielo.

El sacerdote y el pueblo se signan, mientras el sacerdote dice: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Después saluda al pueblo como de costumbre, y hace una breve monición, en la que invita a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de este día, con estas palabras u otras semejantes:

Queridos hermanos: Ya desde el principio de la Cuaresma nos venimos preparando con obras de penitencia y caridad. Hoy nos disponemos a inaugurar, en comunión con toda la Iglesia, la celebración anual del Misterio pascual de la pasión y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo quien, para llevarlo a cabo, hizo la entrada en la ciudad santa de Jerusalén.

Por este motivo, recordando con fe y devoción esta entrada salvadora, acompañemos al Señor para que, participando de su cruz por la gracia, merezcamos un día tener parte en su resurrección y vida.

Después de la monición, el sacerdote dice una de las siguientes oraciones, con las manos juntas:

Oremos.

DIOS todopoderoso y eterno,
santifica con tu ✠ bendición estos ramos,
y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo Rey
aclamándolo con cantos,
concédenos, por medio de él,
entrar en la Jerusalén del cielo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

     O bien:

AUMENTA, oh Dios, la fe de los que esperan en ti
y escucha las plegarias de los que te invocan,
para que, al levantar hoy los ramos
en honor de Cristo vencedor,
seamos portadores, apoyados en él,
del fruto de las buenas obras.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

EVANGELIO: Lc 19, 28-40

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, Jesús caminaba delante de sus discípulos, subiendo hacia Jerusalén. 

Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles: 

«Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, le diréis así: “El Señor lo necesita”». 

Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron: 

«¿Por qué desatáis el pollino?». 

Ellos dijeron: 

«El Señor lo necesita». 

Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él.

Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo: 

«¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas». 

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: 

«Maestro, reprende a tus discípulos».

Y respondiendo, dijo: 

«Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras».

Palabra del Señor.

Después del evangelio, se puede hacer una breve homilía. Antes de comenzar la procesión, el sacerdote, el diácono o un ministro laico, dice con estas u otras palabras:
Queridos hermanos, imitemos a la muchedumbre que aclamaba a Jesús, y vayamos en paz.

O bien:
Vayamos en paz.

En este caso todos responden:
En el nombre de Cristo. Amén.

El sacerdote, al llegar al altar, lo venera y, silo juzga oportuno, lo inciensa. Después va a la sede, se quita la capa pluvial si la ha usado, y se pone la casulla y, omitidos los demás ritos iniciales de la misa y, según la oportunidad, el Señor ten piedad, dice la oración colecta de la misa y continúa como de costumbre.

Antífona de entrada           Cf. Jn 12, 1. 12, 12-13; Sal 23, 9-10
Seis días antes de la solemnidad de la Pascua, cuando Jesús iba a la ciudad de Jerusalén, salieron a su encuentro los niños: en las manos tomaron ramos y aclamaban gritando:

Hosanna en las alturas:
Bendito tú que viniste
con abundante misericordia.
Portones, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios del universo,
él es el Rey de la gloria.
Hosanna en las alturas:
Bendito tú que viniste
con abundante misericordia.

Misa

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,

que hiciste que nuestro Salvador se encarnase
y soportara la cruz
para que imitemos su ejemplo de humildad,
concédenos, propicio,
aprender las enseñanzas de la pasión
y participar de la resurrección gloriosa.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice el Credo:
Proclamemos ahora nuestra fe en el único Dios, el Dios que nos libera del pecado y nos salva. 

Oración de los fieles  
Supliquemos a Dios Padre de misericordia, que entregó a su Hijo en el altar de la cruz para la salvación del género humano.

1.- Por la Iglesia; para que viviendo en la fe el misterio de la Pasión, recoja del árbol de la cruz el fruto de la esperanza. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones al ministerio sacerdotal; para que siempre haya en nuestras parroquias sacerdotes que hagan presente el memorial de Cristo muerto y resucitado. Roguemos al Señor.

3.- Por los pueblos de toda la tierra; para que vean en la muerte redentora de Cristo la señal suprema del amor de Dios por toda la humanidad. Roguemos al Señor.

4.- Por los enfermos y los que sufren; para que no decaiga su certeza pascual de la victoria del bien sobre el mal y de la vida sobre la muerte. Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros; para que aprendamos en la escuela de Cristo a vivir cada día unidos a la voluntad de Dios. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, que conmemora la Pasión de tu Hijo, y concédele misericordiosamente tus auxilios temporales y eternos, para que cuanto no se atreve a esperar por sus propios méritos, lo alcance por la muerte y resurrección de Jesucristo. Él, que vive y reina, por los siglos de los siglos. 

Oración sobre las ofrendas
S
EÑOR, que por la pasión de tu Unigénito

se extienda sobre nosotros tu misericordia
y, aunque no la merecen nuestras obras,
que con la ayuda de tu compasión
podamos recibirla en este sacrificio único.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.

V/.   Levantemos el corazón. R/.

V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
El cual, siendo inocente,
se dignó padecer por los impíos,
y ser condenado injustamente
en lugar de los malhechores.
De esta forma,
al morir, borró nuestros delitos,
y, al resucitar, logró nuestra salvación.
Por eso, te alabamos con todos los ángeles,
aclamándote llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión          Mt 26, 42
Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

Oración después de la comunión
S
EACIADOS con los dones santos,

te pedimos, Señor,
que, así como nos has hecho esperar lo que creemos
por la muerte de tu Hijo,
podamos alcanzar, por su resurrección,
la plena posesión de lo que anhelamos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Monición final
Con esta celebración hemos inaugurado la semana más importante de todo el año cristiano: la Semana Santa, que culminará con la celebración de la Pascua. Estas palmas y estos ramos que llevamos serán para nosotros la señal del combate victorioso de Cristo, nuestro Señor. Pongámoslos en nuestras ventanas y balcones como testimonio de nuestra fe en Cristo, vencedor del mal; ante quien los enemigos se postran humillados. 

Oración sobre el pueblo
D
IRIGE tu mirada, Señor,

sobre esta familia tuya
por la que nuestro Señor Jesucristo
no dudó en entregarse a los verdugos
y padecer el tormento de la cruz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 14 de abril

Con el beato Telmo, así llamado durante mucho tiempo Pedro González, nacido en Frómista (Palencia) en el siglo XII, iniciamos hoy nuestro recuerdo al santoral de este día. Fue san Telmo sacerdote dominico y es patrono de Tuy y de las gentes del mar. Parece que su origen eran las tierras de Palestina. Dedicó su vida a la predicación como misionero itinerante, fue obispo de Tuy donde ejerció una gran caridad con los necesitados. Llevó fama de taumaturgo y Benedicto XIV confirmó su culto inmemorial el 13 de diciembre de 1741. El pueblo gallego lloró su muerte y desde el primero momento se encomendaban a él porque lo tenían por santo.

Veneramos también en este día a los santos Asicio discípulo de san Patricio, Benedicto de Hermillón, pastorcito de Aviñón, Benito de Tirón eremita y abad, Bernicia y Prosdicia mártires de Antioquía, Frontón eremita y abad en Egipto, Juan obispo italiano, Lamberto obispo de Lyón, Ludivina de Schiedam virgen, hija de obreros, inválida desde la niñez y siempre acompañada de un crucifijo en sus dolores, Pretextato obispo de Holanda, Tiburcio, Valeriano y Máximo mártires de Roma y Tomaides, mártir de Alejandría por defender su castidad.

Su Santidad el Papa Juan Pablo II beatificaba el 4 de abril de 2002 a Gaetano Errico, sacerdote y fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, Lodovico Pavón, fundador de la Congregación de María Inmaculada, tres religiosos salesianos Don Luigi Variara, Artemide Zatti y Sor María Romero, y María Villegas, la primera mujer argentina que llega a los altares, fundadora de las Hermanas Terciarias Franciscanas.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Domingo de Ramos

LAUDES

DOMINGO DE RAMOS

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

El pueblo que fue cautivo
y que tu mano liera
no encuentra mayor palmera
ni abunda en mejor olivo.
Viene con aire festivo
para enramar tu victoria,
y no te ha visto en su historia,
Dios de Israel, más cercano:
ni tu poder más a mano
ni más humilde tu gloria.

¡Gloria, alabanza y honor!
Gritad: «¡Hosanna!», y haceos
como los niños hebreos
al paso del Redentor.
¡Gloria y honor
al que viene en nombre del Señor! Amén.

SALMO 117: HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA

Ant. Una gran multitud de gente, que había ido a la fiesta, aclamaba al Señor: «Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.»

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«la diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

— Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

— Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

— Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina.

— Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Una gran multitud de gente, que había ido a la fiesta, aclamaba al Señor: «Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.»

CÁNTICO de DANIEL: QUE LA CREACIÓN ENTERA ALABE AL SEÑOR

Ant. Con los ángeles y los niños cantemos al triunfador de la muerte: «Hosanna en el cielo.»

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, santo y glorioso:
a él gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres sobre el trono de tu reino:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la bóveda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Con los ángeles y los niños cantemos al triunfador de la muerte: «Hosanna en el cielo.»

SALMO 150: ALABAD AL SEÑOR

Ant. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.

LECTURA: Za 9, 9

Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica.

RESPONSORIO BREVE

R/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.
V/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

R/ De toda raza, lengua, pueblo y nación.
V/ Con tu sangre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Aclamemos con palmas de victoria al Señor que viene, y salgamos a su encuentro con himnos y cantos, dándole gloria y diciendo: «Bendito eres, Señor.»

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aclamemos con palmas de victoria al Señor que viene, y salgamos a su encuentro con himnos y cantos, dándole gloria y diciendo: «Bendito eres, Señor.»

PRECES

Aclamemos con palmas de victoria al Señor que viene, y salgamos a su encuentro con himnos y cantos, dándole gloria y diciendo: «Bendito eres, Señor.»

Enciende, Señor, en nosotros la llama de tu amor

  • Hosanna a ti, Hijo de David y Rey eterno;
    — hosanna a ti, vencedor de la muerte y del mal.
  • Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria,
    — conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.
  • Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida,
    — haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Salvador nuestro, que viniste a salvar a los pecadores,
    — conduce a tu reino a los que en ti creen, esperan y te aman.

Con la misma confianza que tienen los hijos con sus padres, acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.