Martes Santo

Hoy es 16 de abril, Martes Santo.

Jesús, me dispongo de nuevo a compartir tu camino hacia la cruz y hacia la Pascua. Al comenzar mi oración te pido que me ayudes a tener tus mismos sentimientos, tus actitudes y tus gestos. Que a tu manera sepa caminar haciendo de la vida bendición y que mis palabras sean eco de tu palabra que a tantos sana. Que sepa ser como tú.

TENED LOS MISMOS SENTIMIENTOS Y ACTITUDES DEL SEÑOR.

Despojado, siervo humilde:
dame un corazón puro, con espíritu firme,
dispuesto a venderlo todo, pronto para servir. 

TENED LOS MISMOS SENTIMIENTOS Y ACTITUDES DEL SEÑOR.

Obediente hasta la muerte en la cruz:
dame un corazón noble, con espíritu generoso,
firme en la contrariedad, en el Padre abandonado. 

TENED LOS MISMOS SENTIMIENTOS Y ACTITUDES DEL SEÑOR.

Amor compasivo:
dame un corazón bondadoso,
maduro en el amor
por la fuerza de tu Espíritu.

¡Miradle y quedaréis radiantes!
Será perpetua vuestra alegría.

Miradle interpretado por Ain Karem, «Busca mi rostro»

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 13, 21-33; 36-38):

Jesús, profundamente conmovido, dijo: “Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”.

Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?

Le contestó Jesús: “Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado”. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: “Lo que tienes que hacer hazlo enseguida”.

Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.

Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará)”.

Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde”. Pedro replicó: “Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti”. Jesús le contesto: “¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”.

En dos días estaremos participando, una vez más, de esa última cena tan llena de vida. Hoy anticipando ese momento se me invita a profundizar en los sentimientos de quienes se sientan a esa mesa. Me fijo en Jesús que se conmueve hasta las lágrimas. Al ver las tensiones y la incomprensión en alguno de los que más quiere. También yo a veces tengo que aceptar que no todo el mundo entiende y acepta tu evangelio.

¿Seré yo? Se preguntan los discípulos. También yo a veces dudo de mi capacidad de estar a la altura de tu proyecto  y de tu llamada. Quiero seguirte Jesús, pero me da miedo la renuncia, el fracaso, el dolor. Quiero amar, pero a veces me sé egoísta. Quiero comer tu pan y beber tu cáliz, pero a veces no soy capaz. Pero quiero seguir contigo.

Contemplo por un momento a Pedro. Daré mi vida por ti, dice, y Jesús le responde anunciando que en vez de eso le abandonará. Es una escena difícil. La amistad y la incomprensión. El cariño profundo pero la incapacidad de comprender. La profunda soledad de ambos en ese momento. Pero por encima de todo son dos amigos que se quieren. Esa verdad salvará y sanará todo. Señor, tú sabes que yo también te quiero.

En el evangelio de hoy se ha descrito, con delicadeza, el gesto de confianza y ternura del discípulo amado, recostando su cabeza en el hombro de Jesús. Lo imagino, casi un muchacho, que confía y quiere a Jesús. También yo ahora, Jesús quiero recostar mi cabeza en tu hombro y sentir que contigo estoy en casa.

En el hombro del amigo

Hoy no quiero llamarte maestro,
aunque tanto aprendo de ti.
Ni tratarte de Señor,
aunque tu amor sea mi ley.
No quiero nombrarte con títulos sonoros,
llenos de importancias y promesas.
Solo quiero llamarte amigo.

Digo amigo,
con la necesidad
de quien sabe
que solo no llegará lejos.
Con la intensidad
de quien quiere compartir
tiempo, corazón y vida.
Amigo para llorar las penas
y celebrar las fiestas,
para acallar los ruidos
y serenar los miedos.
Para pelear, hombro con hombro,
las batallas justas.
Y si ves que te fallo,
dímelo, Señor,
pues en tu abrazo,
aprenderé a darlo todo.

(Rezandovoy)

Termino este momento de oración hablándole a Jesús de lo que he podido sentir en este rato. Convierto esa confidencia en oración, ofrenda o gratitud. Sé que esta semana se me invita a recorrer con él el camino hasta la cruz y más allá. Jesús, amigo, hoy más que nunca, quiero caminar contigo.

Alma de Cristo, santifícame,
Cuerpo de Cristo, sálvame,
Sangre de Cristo, embriágame,
Agua del costado de Cristo, lávame,
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme,
no permitas que me aparte de ti,
del maligno enemigo, defiéndeme.
y en la hora de mi muerte, llámame,
y mándame ir a ti, para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos.
Amén.

Liturgia 16 de abril

MARTES SANTO, feria

Misa de feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio II de la Pasión del Señor.

Leccionario: Vol. II

  • Is 49, 1-6. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
  • Sal 70. Mi boca contará tu salvación, Señor.
  • Jn 13, 21-33. 36-38. Uno de vosotros me va a entregar… No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.

_________________________________________________________________________

Antífona de entrada           Cf. Sal 26, 12
No me entregues, Señor, a la saña de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos, que respiran violencia.

Acto penitencial
Seguimos avanzando en esta recta final del camino a la Pascua, y nuevamente nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios y comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Ahora, al comenzar la Eucaristía, nos reunimos ante Jesús que camina hacia la cruz y la resurrección, reconocemos la debilidad de nuestro seguimiento, y pedimos perdón por todos nuestros pecados y errores.

  • Tú alimentaste con maná a tu pueblo en el desierto; y nosotros te abofeteamos y te azotamos. Señor, ten piedad.
  • Tú diste a beber a nuestros padres el agua salvadora que brotó de la peña; nosotros te dimos a beber vinagre y hiel. Cristo, ten piedad.
  • Tú has levantado con gran poder a tu pueblo; nosotros te colgamos del patíbulo de la cruz. Señor, ten piedad.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,

concédenos participar de tal modo
en las celebraciones de la pasión del Señor,
que merezcamos tu perdón.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Antes de compartir el memorial de la muerte y resurrección de Jesús, reconozcamos nuestras limitaciones y necesidades, y pidamos a Dios que nos escuche y bendiga al pueblo que redimió con la Sangre de Jesús.

1.- Para que la Iglesia siempre se acoja a Jesús, en Él se vea libre de sus enemigos y encuentre en su cruz y resurrección su refugio y salvación. Roguemos al Señor.

2.- Para que Jesús, llame a muchos a ser sus testigos en la vida sacerdotal y consagrada, y les dé su gracia para dar frutos de santidad y buenas obras. Roguemos al Señor.

3.- Para que los que trabajan social o apostólicamente a favor de los más pobres, no cesen en su empeño por transformar la sociedad. Roguemos al Señor.

4.- Para los que han traicionado su fe y sus principios, arrastrados por la seducción del pecado y la indiferencia, contemplando a Cristo que dio su vida por ellos, vuelvan a Él y le invoquen como Dios y salvador. Roguemos al Señor.

5.- Para que como Jesús demos nuestra vida por nuestros hermanos y, cargando con las cruces de cada día con paciencia y humildad, busquemos el Reino de Dios y su justicia. Roguemos al Señor. 

Dios y Padre nuestro, que has glorificado a tu Hijo Jesucristo, que por nosotros padeció los tormentos de la cruz; escucha nuestras plegarias y concede a tu Iglesia, que se dispone a celebrar el memorial de la Pascua, participar en los frutos de su pasión gloriosa. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Oración sobre las ofrendas
M
IRA, Señor, con bondad

las ofrendas de esta familia tuya
a la que haces partícipe de tus dones santos,
y concédele llegar a poseerlos plenamente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II de la Pasión del Señor

Antífona de comunión          Cf. Rom 8, 32 
Dios no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.

Oración después de la comunión
S
ACIADOS con el don de la salvación,

invocamos, Señor, tu misericordia,
para que este sacramento,
con el que quisiste que fuésemos alimentados en nuestra vida temporal,
nos haga participar de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad libitum
QUE tu misericordia, oh, Dios,
limpie al pueblo fiel
del engaño del viejo pecado
y le haga capaz de la novedad de una vida santa.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 16 de abril

Este día está de fiesta la ciudad de Zaragoza. El apologista y poeta de la Calahorra, Aurelio Prudencio Clemente, dedicó elegantes versos de la literatura latina a santa Engracia y los 18 compañeros mártires de la persecución de Diocleciano, cuya fiesta celebramos hoy. Prudencio, en uno de sus versos nos dice también cómo murió santa Engracia, que tiene por título una de las parroquias de Zaragoza: Hemos visto parte de tu hígado arrancado y agarrado en las apretadas tenazas.

Nuestra veneración es también para san Benito José Labre, laico y peregrino de todos los santuarios principales de diversos países europeos y finalmente de Roma y Compostela. Murió con una gran fama de santidad.

El santoral conmemora también a Cayo y Crescencio mártires de Zaragoza en el mismo tiempo que santa Engracia, Contardo del Este de origen oriental, Drogón natural de Bélgica, que vivió sólo para Dios y peregrinó también a Compostela, Fructuoso de Braga monje, obispo y fundador de monasterios, Leónidas y compañeras mártires de Corinto, Magno mártir de Escocia, Toribio de Astorga, del que se dice que trajo una reliquia de la cruz de Cristo después de peregrinar a Jerusalén.

Entre los beatos recordamos a Pedro de Lapine, Juan Menar y otros 24 mártires de la revolución francesa cuyos nombres trae el santoral. Merece también nuestro afecto el Venerable Vicente Garrido Pastor, valenciano, sacerdote y fundador de las Obreras de la Cruz, que esperan su beatificación.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Martes Santo

LAUDES

MARTES SANTO

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Jesús de María,
Cordero santo,
pues miro vuestra sangre,
mirad mi llanto.

¿Cómo estáis de esta suerte,
decid Cordero casto,
pues, naciendo tan limpio,
de sangre estáis manchado?
La piel divina os quitan
las sacrílegas manos,
no digo de los hombres,
pues fueron mis pecados.

Bien sé, Pastor divino,
que estáis subido en alto,
para llamar con silbos
tan perdido ganado.
Ya os oigo, Pastor mío,
ya voy a vuestro pasto,
pues como vos os dais
ningún pastor se ha dado.

¡Ay de los que se visten
de sedas y brocados,
estando vos desnudo,
sólo de sangre armado!
¡Ay de aquellos que manchan
con violencia sus manos,
los que llenan su boca
con injurias y agravios!

Nadie tendrá disculpa
diciendo que cerrado
halló jamás el cielo,
si el cielo va buscando.
Pues vos, con tantas puertas
en pies, mano y costado,
estáis de puro abierto
casi descuartizado.

¡Ay si los clavos vuestros
llegaran a mí tanto
que clavaran al vuestro
mi corazón ingrato!
¡Ay si vuestra corona,
al menos por un rato,
pasara a mi cabeza
y os diera algún descanso! Amén.

SALMO 42: DESEO DEL TEMPLO

Ant. Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

CÁNTICO de ISAÍAS: ANGUSTIAS DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN

Ant. Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.

Levantan y enrollas mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»

Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estás acabando.

Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me orimen, sal fiador por mí!

Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.

El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.

Los vivos, los visos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

SALMO 64: SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

Oh Dios, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.

A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.

Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.

Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;

tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.

Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.

Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;

riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

LECTURA: Za 12, 10-11a

Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito. Aquel día será grande el luto de Jerusalén.

RESPONSORIO BREVE

R/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.
V/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

R/ De toda raza, lengua, pueblo y nación.
V/ Con tu sangre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Glorifícame, Padre, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Glorifícame, Padre, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

PRECES

Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y resurrección y supliquémosle, diciendo:

Señor, ten piedad de nosotros.

  • Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria,
    — conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.
  • Tú que exaltado en la cruz quisiste ser atravesado por la lanza del soldado,
    — sana nuestras heridas.
  • Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida,
    — haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Tú que clavado en la cruz perdonaste al ladrón arrepentido,
    — perdónanos también a nosotros, pecadores.

Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.