Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

Nº 83: La Tradición de que hablamos aquí es la que viene de los apóstoles y transmite lo que éstos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús y lo que aprendieron por el Espíritu Santo. En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aún un Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.

Es preciso distinguir de ella las «tradiciones» teológicas, disciplinares, litúrgicas o devocionales nacidas en el transcurso del tiempo en las Iglesias locales. Estas constituyen formas particulares en las que la gran Tradición recibe expresiones adaptadas a los diversos ”

 

Con el punto 83 damos por concluido el apartado que se titula la relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura. Este punto tiene como título Tradición apostólica y tradiciones eclesiales. Es una distinción interesante como vamos a ver. La Tradición de que hablamos aquí es la que viene de los apóstoles y transmite lo que estos aprendieron…

Dice que hay que distinguir entre Tradición, con mayúscula, y tradiciones, con minúscula. Hay que distinguir ambas cosas. Es frecuente que confundamos las dos cosas. La Tradición es el deposito de la fe, que Cristo encomendó a sus apóstoles y que por la sucesión apostólica se ha ido transmitiendo esa encomienda de la custodiar la fe que se nos transmitió.

Las tradiciones son las formas concretas, circunstanciales que en un sitio o en otro distinto se han ido expresando según la cultura popular, de cómo se vive la Tradición, de qué manera se expresan en las devociones populares, en la disciplina de la Iglesia…

Las tradiciones son importantes porque la Tradición, el depósito de la fe, si no tiene expresiones concretas, es demasiado etéreo. La Tradición se expresa en tradiciones concretas. En los cantos y en determinadas tradiciones, es cómo vivimos el mes de mayo, el mes del rosario… Mucha tradiciones que guardan, expresan la gran Tradición, que es la transmisión del depósito de la fe. Lo que aquí también se dice es que las tradiciones son importantes, tenemos que amarlas, pero no apegarnos a ellas. A lo que tenemos que estar apegados es a la Tradición y a la Sagrada Escritura. Pero no tenemos que estar apegados a las tradiciones. Porque aunque son hermosas pueden cambiar. Las tradiciones incluso van cambiando. A alguno le sorprende mucho que el papa ha podido cambiar el rosario, si antes había misterios gozosos, dolorosos u gloriosos, ¿cómo se le ha ocurrido al papa Juan Pablo II incluir los misterios luminosos? Porque el rosario no forma parte de la Tradición. El rosario ha surgido hace unos siglos, pero la Iglesia tiene 2000 años. Puede ir teniendo una evolución para adaptarse, para tener una expresión más completa del evangelio. O por ejemplo ¿cómo al papa se le ocurrió hacer un viacrucis nuevo? Estamos acostumbrados a las estaciones de siempre. Se le ocurrió a Juan Pablo II que se podría hacer una división de las estaciones más rica bíblicamente, que incluyese este episodio u otro… Que las 14 estaciones del viacrucis están elegidas hace poco tiempo, no forman parte de la Tradición sin que es tradición. Por eso las tradiciones hay que amarlas pero no hay que apegarse a ellas. A veces suele ocurrir que en nuestras comunidades cristianas suelen ocurrir conflictos gordos por motivo de conservar tradiciones, porque al obispo le ha parecido prudente cambiarlo o al párroco no se qué…, por ejemplo siempre se ha hecho la procesión el mes de mayo con el rezo del rosario y unido a la novena y ahora han cambiado la novena y la. Han puesto a la tarde y la han convertido…montones de cositas de esta. Algunos se ponen demasiado nerviosos y dicen nos han cambiado la tradición, nos están haciendo perder la fe… Vamos a ir más despacio porque no es lo mismo la Tradición que las tradiciones. No quiere decir que halla que despreciar las tradiciones, porque desde luego se necesitan. La fe, crea cultura, la fe crea también formas concretas de expresión y cuando somos demasiado iconoclastas, en el sentido de que fuera imágenes y fuera tradiciones y fuera procesiones y fuera todo, mal asunto. Pero tampoco caigamos en el extremo contrario de apegarnos a todo y, no hay que confundir ser amante de la Tradición con ser conservador. Alguna vez que me han preguntado si era conservador. Alguna vez que me han preguntado si era conservador, he respondido que no, que soy tradicionalista más que conservador. Que es un poco distinto. Ya sé que todas las palabras se pueden interpretar y se les pueden dar sentidos inversos. Me identifico mucho más con la palabra tradición, tradicionalista que con la Palabra conservador. Porque realmente entre cuando uno es conservador, lo que suele conservar son las costumbres de los últimos años y dice alguno: es que esto se hace desde siempre, si desde siempre que tú te acuerdas. Pero es que el cristianismo tiene 2000 años. Los conservadores tienden a conservar lo que ellos han conocido en los últimos años, en los años anteriores. Pero el amante de la Tradición, el que es tradicionalista, tiene la capacidad de volver a los orígenes De la Iglesia y ver cuál ha sido lo sustancial, la fe firme, el depósito de la fe que ha permanecido a lo largo de 2000 años, ha teñido expresiones distintas, pero la Tradición es la misma. Pero esto no forma parte del catecismo, es una especie de intuición personal que comparto.

Más que conservador o progresista debemos ser amantes de la Tradición. Amando también las tradiciones, pero sin apegarnos a ellas. Porque curiosamente de nuestras comunidades ocurre que cuando absolutizamos lo relativo, solemos relativizar lo absoluto. No es un juego de palabras. Cuando uno monta un lío excesivo por una cuestión de tradiciones pequeñas, estamos haciendo un mundo, y la Tradición es la que, debe marcar. Al mismo tiempo que estoy creando una discusión por un simple paño por ejemplo, igual estoy diciendo tonterías porque en una charla se ha dicho que la Virgen no es virgen y no entro yo a defender eso con fuerza o resulta que no le estoy dando importancia al vivir en gracia de Dios, y me voy a vivir con mi novia… También la experiencia nos va diciendo un dogmatizamos lo relativo y relativizamos lo dogmático.