¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?

«El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la losa, entraron y no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de aquello, cuando se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes; despavoridas miraban al suelo, y ellos les dijeron:

– ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: “Este Hombre tiene que ser entregado en manos de gente pecadora y ser crucificado, pero al tercer día resucitará”.

Recordaron entonces sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás. Eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago; también las demás que habían ido con ellas les decían lo mismo a los apóstoles, pero ellos lo tomaron por un delirio y se negaban a creerlas. Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose vio sólo las vendas por el suelo, y se volvió a su casa extrañándose de lo ocurrido.»

Lucas 21, 1-12

Comentario del Evangelio

Es Sábado Santo. Ayer Jesús fue crucificado y murió por nosotros. Y hoy, Sábado Santo, es un día triste, porque nos hemos dado cuenta de lo dura que ha sido la muerte de Jesús. Y es un día de preparación para el día de mañana, cuando Jesús vence a la muerte y resucita por todos nosotros.

Jesús nos enseña que todo es posible, que se puede vencer a la muerte, que nuestra fe no es una fe donde lo más importante no es lo que nace, sino lo que vive, lo que supera a la muerte. Preparémonos hoy para el día mañana, el domingo de Resurrección.

Para hacer vida el Evangelio

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Oración

Porque Dios está por encima de la muerte,
porque Él nos saca de la mediocridad,
porque ha venido para que tengamos Vida en abundancia,

porque es el médico
que necesitamos los enfermos,
porque trae la paz
a todo corazón endurecido,
porque resucita todo lo que en nosotros anda dormido,
porque espabila nuestros desamores,
porque despierta nuestra capacidad
de perdón,
porque nos saca de la vida gris y rutinaria,
porque nos invita a construir fraternidad
y porque nos hace obreros de su Reino.
Canten los cielos y la tierra la maravilla del Señor,
le alaben todos los seres humanos
de la tierra,
le bendigan todas las criaturas vivientes,
le reconozcan como el Dios de los dioses,
le sigan como el único salvador,
le acepten como el mejor maestro de vida
y se abandonen en Él como el Padre
de toda confianza.