Domingo de Pascua

1.- La Pascua cae siempre el domingo siguiente a la luna llena de primavera, lo estableció la Santa Madre Iglesia en el Concilio de Nicea, el año 325. Que así se mandara no significa que no existiera la vela pascual, entre otras cosas, porque la jornada humana se componía de un periodo nocturno y otro diurno. Dicho de otra manera, empezaba al oscurecer continuaba durante toda la noche y se le añadía el periodo diurno, acabando al atardecer. Vocabulario y labores no eran como las nuestras de ahora.

2.- El sábado santo era día de silencio y ayuno total de tal manera, que cuando al amanecer del domingo el obispo proclamaba que Cristo había resucitado, no solo se alegraba el ánimo, el cuerpo también pues había estado 40 horas ayunando, gozando ahora al volver a alimentarse. Pero con el paso de los siglos se perdió tal proceder, se abandonó la noche, se celebró primero por la tarde y después se trasladó al amanecer del mismo Sábado Santo, al que se le llamó Sábado de Gloria. Así lo conocí yo de pequeño. Pero siendo ya joven, el Papa Pio XII, restableció, con ciertas restricciones y sin obligar a celebrarla, la Vigilia Pascual que hoy es norma general, sin excluir la celebración dominical.

3.- Fue un domingo, día del sol le llamaba la cultura latina. Muy de mañana, María, la de Mágdala acudió al sepulcro a concluir la labor de embalsamamiento del Cuerpo del Señor. La escena que cuenta Juan es asombrosa, los otros relatos también. María fue Apóstol de los Apóstoles, maravilloso título, magnifica deferencia de Jesús, una mujer fue la primera testigo.

4.- Después vendrían las demás. A las otras mujeres, a los Apóstoles que en torno a Pedro estarían temerosos refugiados, como en otra ocasión también hicieron, seguramente, en casa de la madre de Juan Marcos, que se escondía por entre uno de esos vericuetos por los que todavía nos movemos, cuando la buscamos por la ciudad vieja de Jerusalén. (Allí se celebra la liturgia todo el año, en una lengua muy semejante a la que utilizó Jesús y la primera comunidad).

5.- Fueron los de esa casa encuentros de compañeros, discípulos, ellos y ellas. Al atardecer finalmente, charló un buen rato con unos caminantes, compartiendo ellos dudas con Él, animándolos Él con sus explicaciones. Finalmente, llegados al domicilio familiar de uno de ellos, se alojó en la casa, santificando con su presencia el hogar familiar de Emaús.

6.- Los artistas se limitan, generalmente, a representar a los dos solos andarines, como si se tratara de dos solterones. La misma escena la pintan otros con sus esposas, hijos y hasta la abuela. Muy significativo es que la primera Eucaristía, el mismo día de la Resurrección fuera en un encuentro familiar.

(No es seguro que en Emaús, aquella fracción del pan, fuera una Fracción del Pan Sagrada, os lo comento, pero hasta hace poco el texto de una anáfora V lo afirmaba).

7.- Gozad, pues, mis queridos jóvenes lectores, si acudís a esta misa. Os recomiendo también que antes o después, leáis detenidamente la homilía antigua que la liturgia del oficio de lectura nos ofrece. Si lo hacéis ante el icono correspondiente, muy conocido, os será más sencillo adentraros en el misterio culmen de nuestra Fe. Y en lo más íntimo de vuestro interior y ante Dios, pedidle por nosotros, los que elaboramos betania.es, pedidle que gocemos de buena Pascua y vida. Os lo agradezco por adelantado y cualquier mensaje de aliento que nos podáis trasmitir también

Pedrojosé Ynaraja