Un cristiano triste… no sigue a Cristo

Porque Tú nos pones el corazón contento,
invitándonos a ser sal de la tierra.
Porque nos despreocupas, recordándonos
que a cada día le basta con su afán.
Porque nos sosiegas, llamándonos a Ti,
cuando estamos cansados y agobiados,
para aliviarnos.

Porque nos quitas los miedos, diciéndonos
que Tú estarás con nosotros

hasta el fin de los días.
Porque nos perdonas, invitándonos a perdonar
y perdonarnos, hasta setenta veces siete…
Porque nos curas, recordándonos

que eres el médico que necesitamos
los que no estamos sanos

Porque nos desenfadas,
proponiéndonos ser mansos

y constructores de un mundo de paz.
Porque nos invitas a la felicidad siendo pobres,

ya que no se puede servir a Dios y al dinero
Porque nos propones trabajar por la justicia
y así lograremos tratarnos todos como hermanos.

Porque nos colmas de nuestros deseos y ansiedades,
invitándonos a beber un agua
que calmará la sed.
Porque nos propones vivir tranquilos,
conscientes de dónde hemos puesto

la confianza.
Porque tu propuesta es de plenitud
y realización,
ya que has venido para que tengamos Vida y vida en abundancia.
Gracias, Dios mío.

Mari Patxi Ayerra