Vísperas – Viernes I de Pascua

VÍSPERAS

VIERNES DENTRO DE LA OCTAVA DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya!

Muerte y Vida lucharon,
y la muerte fue vencida.
¡Aleluya, aleluya!

Es el grano que muere
para el triunfo de la espiga.
¡Aleluya, aleluya!

Cristo es nuestra esperanza,
nuestra paz y nuestra vida.
¡Aleluya, aleluya!

Vivamos vida nueva,
el bautismo es nuestra Pascua.
¡Aleluya, aleluya!

¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya!

SALMO 109: EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

Ant. María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

SALMO 113A: ISRAEL LIBRADO DE EGIPTO: LAS MARAVILLAS DEL ÉXODO

Ant. Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: LAS BODAS DEL CORDERO

Ant. Jesús dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis.» Aleluya.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
Su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Jesús dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis.» Aleluya.

LECTURA: Hb 5, 8-10

Cristo, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna, proclamando por Dios sumo sacerdote, según el rito de Melquesedec.

En lugar del responsorio breve, se dice:

Antífona. Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Aquel discípulo que Jesús tanto amaba dijo: «Es el Señor.» Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aquel discípulo que Jesús tanto amaba dijo: «Es el Señor.» Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y digámosle:

Hijo de Dios vivo, bendice a tu pueblo

  • Te rogamos, Señor, por los ministros de tu Iglesia: que, al partir para sus hermanos el pan de vida,
    — encuentren también ellos, en el pan que distribuyen, su alimento y fortaleza.
  • Te pedimos por todo el pueblo cristiano: que ande, Señor, como pide la vocación a que ha sido convocado,
    — y se esfuerce en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.
  • Te pedimos por lso que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor,
    — para que haya paz y concordia entre los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos,
    — y que nuestros hermanos difuntos, que encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu reino.

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que por el misterio pascual has restaurado tu alianza con los hombres, concédenos realizar en la vida cuanto celebramos en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 26 de abril

Tiempo de Pascua  

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que por el misterio pascual has restaurado tu alianza con los hombres; concédenos realizar en la vida cuanto celebramos en la fe. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Juan 21,1-14
Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar.» Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo.» Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.
Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis nada que comer?» Le contestaron: «No.» Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor».Cuando Simón Pedro oyó «es el Señor», se puso el vestido -pues estaba desnudo- y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.
Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.» Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. 

3) Reflexión

• El Capítulo 21 del evangelio de San Juan parece un apéndice que fue creciendo más tarde después que el evangelio ya estaba terminado. La conclusión del capítulo anterior (Jn 20,30-31) deja percibir que se trata de una añadidura. De cualquier manera, añadidura o no, es Palabra de Dios, que trae un bonito mensaje de resurrección para este quinto día de la semana de Pascua.
• Juan 21,1-3: El pescador de hombres vuelve a ser pescador de peces. Jesús murió y resucitó. Al final de aquellos tres años de convivencia, los discípulos volvieron para Galilea. Un grupo de ellos está de nuevo ante el lago. Pedro retoma el pasado y dice: “¡Voy a pescar!” Los otros dijeron “¡Nos vamos contigo!” Así, Tomás, Natanael, Juan y Santiago junto con Pedro tomaron el barco y fueron a pescar. Retomaron la vida del pasado como si nada hubiese acontecido. Pero algo había acontecido. ¡Algo estaba aconteciendo! ¡El pasado no volvió! “¡No hemos pescado nada!” Volvieron a la playa cansados. Fue una noche frustrante.
• Juan 21,4-5: El contexto de la nueva aparición de Jesús. Jesús estaba a orillas del mar, pero ellos no le reconocieron. Y Jesús pregunta: “Muchachos, ¿no tenéis nada que comer?” Respondieron: “¡No!” En la respuesta negativa reconocieron que la noche había sido frustrante y que no pescaron nada. Ellos habían sido llamados a ser pescadores de hombres (Mc 1,17; Lc 5,10), y volvieron a ser pescadores de peces. Pero algo había cambiado en sus vidas. La experiencia de tres años con Jesús produce en ellos un cambio irreversible. Ya no era posible volver atrás como si nada hubiera acontecido, como si nada hubiese mudado.
• Juan 21,6-8: Lanzad una red al lado derecho del barco y los vais a encontrar. Ellos hicieron algo que, probablemente, nunca hubiesen hecho en su vida. Cinco pescadores experimentados obedecen a un extraño que manda hacer algo que contrasta con su experiencia. Jesús, aquella persona desconocida que estaba en la playa, mandó que echasen la red por el lado derecho del barco. Ellos obedecieron, echaron la red, y fue un resultado inesperado. ¡La red se llenó de peces! ¡Cómo era posible! ¿Cómo explicar esta sorpresa fuera de cualquier previsión? El amor hace descubrir. El discípulo amado dice: “¡Es el Señor!” Esta intuición lo aclara todo. Pedro se tira al agua para llegar más deprisa cerca de Jesús. Los otros discípulos fueron detrás con el barco arrastrando la red llena de peces.
• Juan 21,9-14: La delicadeza de Jesús. Llegando a tierra, vieron que Jesús había encendido unas brasas y que estaba asando pan y peces. Pidió que trajesen unos peces más. Inmediatamente, Pedro subió al barco, arrastró la red con ciento y cincuenta y tres peces. Muchos peces, y la red no se rompió. Jesús llama a la multitud: “¡Venid a comer!” El tuvo la delicadeza de preparar algo para comer después de una noche frustrada sin pescar nada. Gesto bien sencillo que revela algo del amor con que el Padre nos ama. “Quién me ve a mí, ve al Padre.” (Jn 14,9). Ninguno de sus discípulos se atrevía a preguntar quién era él, pues sabían que era el Señor. Y evocando la eucaristía, el evangelista Juan completó: “Jesús se acercó, tomó el pan y lo distribuyó para ellos”. Sugiere así que la eucaristía es el lugar privilegiado para el encuentro con Jesús resucitado. 

4) Para la reflexión personal

• ¿Te aconteció alguna vez que te han pedido echar la red por el lado derecho del barco de tu vida, contrariando toda tu experiencia? ¿Has obedecido? ¿Echaste la red?
• La delicadeza de Jesús. ¿Cómo es tu delicadeza en las cosas pequeñas de la vida? 

5) Oración final

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. (Sal 117)

Comentario del 26 de abril

El evangelio nos presenta una nueva aparición de Jesús resucitado a sus discípulos, ésta vez no en Jerusalén y sus alrededores, sino en Galilea. Al parecer, Jesús había mostrado interés por encontrarse con ellos en Galilea. Galilea había sido el lugar de los inicios de la misión: el lugar del primer encuentro; el lugar de la vocación al seguimiento; el lugar de los orígenes. Quizá quería mantenerles en estos momentos lejos de Jerusalén, el lugar del sacrificio. Quizá quería simplemente hacerles volver a los orígenes. El caso es que Jesús se les aparece junto al lago de Tiberíades, ese lago que había sido testigo de tantos discursos y actuaciones milagrosas del Maestro. El escenario parecía ideal para revivir aquellos momentos iniciales y entusiastas de la misión. Y lo hace tras haber visto cómo sus discípulos salían a pescar durante la noche sin haber logrado siquiera una presa. Se presenta en la orilla y, después de haber intercambiado un saludo, les dice: Echad las redes a la derecha de la barca y encontraréis.

Ellos siguen el consejo, la echan y hacen una redada tal de peces que no tienen fuerzas ni para sacarla. Es en ese preciso instante cuando uno de aquellos discípulos pescadores, Juan, le dice a Pedro: Es el Señor. Tampoco esta vez parecen reconocerle por la vista, aunque estuviesen a cierta distancia, sino por otra cosa, por su atinada palabra o por su precisión para rentabilizar el esfuerzo de los marineros. Además, es sólo Juan, el amado del Señor, el que lo reconoce y así se lo hace saber a Pedro que, atándose la túnica, se arrojó al agua para llegar el primero a la orilla. Luego se acercarían los demás, remolcando la red con los peces. Mientras tanto, Jesús les espera ya asando el pescado e invitándoles al almuerzo. De nuevo la comida y la invitación a compartirla con él.

El evangelista concluye su relato diciendo: Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. No se atreven a preguntarle quién era, porque no lo reconocen por el aspecto o la apariencia; pero tenían la certeza de que era el Señor. El gesto de tomar el pan y repartirlo viene a convertirse en una seña de identidad. Reproduce el memorial de la última Cena y pasa a ser símbolo de la eucaristía, lugar por excelencia del encuentro con Cristo.

Algunos autores antiguos han puesto de relieve la correlación existente entre el discípulo amado y el reconocimiento de Jesús resucitado. El primero en reconocerle, el que dice: es el Señor, es precisamente el amado. Y es que el amor facilita tanto el reconocimiento como el conocimiento de la persona amada. El amante es muy sensible a los signos de la presencia del amado; nada tiene de extraño que sea el primero en percibir esta presencia. En la medida en que amemos a Jesús seremos más capaces de percibir su presencia en todos esos sacramentos (= signos) en los que se deja “ver” o se hace sentir.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

La misa del Domingo

Domingo de Pascua II
28 de abril de 2019
Subrayados de la Palabra

  • 1ª lectura (Hch 5, 12-16): «Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor».
  • 2ª lectura (Ap 1, 9-11a. 12-13. 17-19): «Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios, y haber dado testimonio de Jesús. Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente que decía: “Lo que veas escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete Iglesias de Asia”».
  • Evangelio (Jn 20, 19-31): «A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a vosotros”. Luego dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”. Contestó Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!”».

Ecos de la Palabra para jóvenes y comunidades

  • El sentido global del libro es mostrar que en aquellas comunidades estaba presente y actuante el Espíritu de Jesús. Y se suelen usar los mismos “signos” que se han usado en los evangelios para mostrar a Jesús como portador del Espíritu: en el caso de este texto, se usan como signos el aprecio del pueblo por la comunidad (como sucedía con Jesús) y los poderes de sanación, entendidos como signo de la presencia del Espíritu salvador. Jesús curaba a todos, y la comunidad también, por el mismo Espíritu.
  • Juan se siente parte de una profecía, testigo de una promesa, perteneciente a una larga cadena de narradores, que han ido contando “lo que vieron y oyeron”.
  • Tomás supera las dificultades en la Comunidad, por el testimonio de los demás, porque se pone al alcance de recibir el don del Espíritu. También a él se le calienta el corazón en contacto con Jesús y siente su paz y su alegría. Al final se rinde: ¡Señor mío y Dios mío!

Proyecto de homilía

La resurrección de Jesús, como casi todos los grandes acontecimientos de su vida, se sitúan en la noche, suceden de noche. Es grande el simbolismo de la noche. Pero, además, sus apariciones después de su resurrección… ¡muchas de ellas serán también de noche o casi a escondidas, con la presencia de unos cuantos, sus amigos predilectos! También aquí nos vuelve a sorprender el Señor: “Al anochecer de aquel día, el primero de la semana… entró Jesús y se puso en medio de ellos” -nos dice el Evangelio de hoy.

¡El Señor ha resucitado! Sí, pero lo ha hecho “como callandito” -según la expresión de santa Teresa- y en silencio. No con trompetas y estruendo. Nunca ha actuado así el Señor. También en su gloriosa resurrección sabe ser humilde…

Los discípulos, que han pasado momentos muy difíciles por la crucifixión de su Maestro, están encerrados por miedo a los judíos. Este aspecto es importante porque estos que ahora tienen miedo, y que están con las puertas cerradas más tarde, con todo el valor y la fortaleza, van a dar testimonio público de que Cristo vive.

No obstante, a pesar del miedo y de las dificultades, la comunidad sigue haciendo signos de la presencia del Crucificado-Resucitado: “Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén llevando enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban” (Hech.5, 12-16).

El primer don de la resurrección es la paz, pero no la paz del mundo sino la paz de sentirse lleno del Espíritu Santo (Jn 14,27). Se insiste en la identificación entre el crucificado y el resucitado. Respondiendo apologéticamente a cualquier interpretación que quiera negar la Resurrección del que estuvo en la cruz. Se nos presenta el regalo del Espíritu por parte del resucitado, que será la quien haga posible ejercer la misión. El soplo del Espíritu nos hace pensar en la creación (Gen 2,7) y nos permite entender que el Resucitado hace renacer al hombre (Jn 3,3-8) dándole la vida eterna.

La figura de Tomás encarna un aspecto presente en el creyente: la duda. Solo duda quien tiene fe. Porque quien no duda es porque tiene certeza y esto es precisamente lo que no es fe. Por ello creo que aquí se tiene que entender el proceso de muchos hombres que al no experimentar de la manera acostumbrada entran en crisis. Jesús vive y vive para darnos vida en abundancia.

José Luis Guzón, sdb

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO II DE PASCUA (C)
Tomás vio a Jesús

28 de abril de 2019

 

(En este domingo. también se le ha llamado “de la Divina Misericordia”, quizás han regresado a casa las personas que habitualmente participan en nuestra celebración dominical. Conviene destacar, por lo tanto, los signos y mensajes que ya se expresaron el domingo anterior. Este domingo, como toda la semana anterior, se puede considerar como continuación de la fiesta de Pascua, “un único día de Pascua” prolongado en el tiempo.

  • Siguen destacando los signos de fiesta y alegría: el color blanco, las flores, el cirio pascual. Se puede tener un recipiente con el agua bendecida en la vigilia pascual o con agua bendita y algún cartel o proyección con frases: “resucitó” “aleluya”…

  • Convendría transmitir en la celebración cómo la vida del cristiano, también la del joven o el niño, tiene un sentido distinto y feliz a partir del hecho de la resurrección.
  • Un signo para la celebración: sigue siendo el cirio pascual, colocado en pedestal o soporte digno y adornado con flores. En la Acción de Gracias, mientras se canta, se pueden ir llevando unas flores sueltas junto al cirio pascual.
  • Se puede hacer una procesión de entrada, y abriendo la procesión el cirio pascual que es colocado en lugar destacado, o el Leccionario del Tiempo de Pascua.
  • En la lectura del evangelio, al final de la lectura, se puede resaltar un poco más el hecho de Tomás, haciendo que salga de un lugar, con una túnica blanca… Se presta el tema a resaltar este punto.
  • Signo de las campanas o campanillas. Pueden sonar en el inicio del “Gloria”.
  • Canciones para la celebración: “La fiesta del Señor” (Erdozain); “Jesús es Señor” (Kairoi); “Resucitó” (Kilo A.); “Somos testigos” (Kairoi).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: El domingo pasado resonaba en las celebraciones el “pregón pascual” anunciando la resurrección del Señor. Durante esta semana pasada hemos vivido esta gran alegría. Los signos que hoy nos acompañan nos hablan de vida y de una vida para siempre. Por eso somos gente con ilusión y esperanza, gente que creemos que Jesús acompaña nuestra vida. Eso es lo que ahora vamos a celebrar. Amigos, cantamos y comenzamos la celebración

2. PROCESIÓN de ENTRADA (Abre la procesión el cirio pascual, que se puede incensar cuando es colocado en su sitio. En lugar del cirio puede ser el Leccionario del Tiempo. Mientras se canta).

3. CANTO “La fiesta del Señor” (Erdozain).

Aleluya, aleluya, es la fiesta del Señor.
Aleluya, aleluya, el Señor resucitó (bis).

Ya no hay miedo, ya no hay muerte;
ya no hay penas que llorar;

porque Cristo sigue vivo,
la esperanza abierta está.

Cuando un hombre a tu lado
ya no sabe caminar.

No le dejes de la mano,
dale tu felicidad.

4. SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL GESTO PENITENCIAL

5. ASPERSIÓN CON EL AGUA BENDECIDA

(Se procede a la aspersión y se puede cantar este canto u otro)

Jesús es, Jesús es Señor. Jesús es,
Jesús es Señor. Jesús es, Jesús es Señor.

Aleluya, aleluya. Aleluya, aleluya. Aleluya, aleluya.

Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.

6. GLORIA (Cantado o recitado). Suenan las campanillas, o las campanas exteriores.

7. PRIMERA LECTURA (Hechos de los Apóstoles 5, 12-16)

Lectura de los Hechos de los Apóstoles:

Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.

Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor.

La gente sacaba a los enfermos a la calle, y los ponía en camillas, para que al pasar Pedro, su sombra por lo menos cayera sobre alguno.

Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén llevando enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.

Palabra de Dios.

8. CANTO: “Resucitó” (Kilo A.)

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó.

La muerte, ¿dónde está la muerte?
¿dónde está mi muerte?

¿dónde su victoria?

Alegría, alegría hermanos,
que si hoy nos queremos
es que resucitó.

9. EVANGELIO (Juan 20, 19-31). Tomás: “si no veo, no creo”.

NARRADOR: Lectura del santo evangelio según San Juan.
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

JESÚS: Paz a vosotros.

NARRADOR: Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

JESÚS: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

NARRADOR: Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

JESÚS: Recibid el Espíritu santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

NARRADOR: Tomás, uno de los doce, llamado “el Mellizo”, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

DISCÍPULO: Hemos visto al Señor.

NARRADOR: Pero él les contestó.

TOMÁS: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.

NARRADOR: A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

JESÚS: Paz a vosotros.

NARRADOR: Luego dijo a Tomás.

JESÚS: Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

NARRADOR: Contestó Tomás.

TOMÁS: ¡Señor mío y Dios mío!

NARRADOR: Jesús le dijo:

JESÚS: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

NARRADOR: Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor.

10. COMENTARIO

  • Nos ha llegado el hecho de la resurrección de Jesús a través del testimonio.
  • Somos testigos de la Resurrección. Eres testigo de que Jesús vive.
  • No porque hayamos “visto” físicamente a Jesús.
  • Sino porque “creemos” a quienes convivieron con el Señor resucitado y así nos lo han

    transmitido. Además, lo “experimentamos” en nuestro interior.

  • “Sabemos” que el Señor está presente en su Iglesia y en nuestra vida.
  • Seamos testigos “alegres” del Señor resucitado. La alegría contagia.

11. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Para que el Señor nos ayude a creer y confiar siempre en Él. Roguemos al Señor.
  2. Para que la Iglesia, el Papa, nuestros obispos y sacerdotes, religiosos, misioneros, catequistas, seglares y todos nosotros, comuniquemos la alegría del Señor resucitado. Roguemos al Señor.
  3. Para que los que han recibido el bautismo y la confirmación en estos días, o los van a recibir, y también sus familias, se comprometan a ser buenos cristianos en nuestra sociedad. Roguemos al Señor.
  4. Para que todas las naciones respeten la fe y la religión de todas las personas y podamos vivir en paz. Roguemos al Señor.
  5. Para que esta jornada de Elecciones transcurra con paz y respeto. Roguemos al Señor.

12. ACCIÓN DE GRACIAS. (Canto: “Somos testigos de la Resurrección” (Kairoi). Se puede cantar o escuchar esta canción u otra. Mientras se canta se puede ir llevando unas flores junto al cirio pascual).

El Señor resucitó,
venciendo la muerte en la cruz,
nuestra esperanza está en Él,
Él es nuestro Salvador.

Atrás quedó el temor,
la duda y la poca fe,
hagamos ya realidad,
un Reino nuevo de amor.

Somos testigos de la resurrección.
Él está aquí.

Está presente, es vida y es verdad.
Somos testigos de la resurrección.
Él está aquí.
Su espíritu nos mueve para amar.

Tú nos reúnes, Señor,
en torno al cáliz y al pan, y nos invitas a ser
la luz del mundo y la sal.
Donde haya odio y dolor haremos presente la paz,
en cada gesto de amor María Madre estará.

13. PARA LA VIDA

(Invitando a estar felices porque tenemos junto a nosotros a Jesús resucitado, y para siempre, se despide la celebración con la Bendición solemne de Pascua (misal). Se escucha en música ambiental, o se interpreta a órgano, si hubiera un buen organista, el “Aleluya” de Haendel).

Iñaki Lete, sdb

Fíate de tus amigos (Oración)

FÍATE DE TUS AMIGOS

Una vez que ha pasado la Semana Santa, los próximos domingos nos vamos a encontrar con un Jesús que es más fuerte que la muerte. Antes de escuchar la lectura de hoy, imagina que eres uno de sus amigos que están tristes y asustados, después de todo lo que ha pasado con la muerte de Jesús. Imagínate que estás con tus compañeros, temeroso de que os descubran, pero deseando compartir con ellos la tristeza de los últimos días. Imagínate que has oído hablar a otros de que han visto a Jesús vivo, pero tú no te lo puedes creer.

El texto es una adaptación del evangelio de Juan (Jn 20, 19-31):

Muchos de los amigos de Jesús aún no sabían que estaba vivo y pasaban mucho miedo por si las autoridades los perseguían a ellos también. Así que una noche estaban juntos en la casa que compartían en Jerusalén, con la puerta cerrada y muy asustados.

Y sin saber muy bien cómo, de golpe apareció Jesús en medio de ellos.

Lo miraban sin saber qué hacer. Entonces les enseñó las manos, con las heridas de los clavos, y el costado, con la herida de la lanza que le habían hecho en la cruz, y les dijo: «Paz a vosotros». Como esa era la forma de saludar siempre de Jesús, ya lo reconocieron, y se pusieron contentísimos. Todos hablaban a la vez, se reían, y querían entender cómo era que estaba vivo. Cuando se calmaron un poco, Jesús les dijo: «Mi Padre me envió al mundo para compartir una buena noticia. Pues ahora soy yo el que os envío a vosotros, para que contéis las cosas buenas que habéis aprendido de mí». También les dijo que les iba a mandar el Espíritu Santo, y que eso les daría autoridad para perdonar. Luego desapareció tal y como había venido.

El pobre Tomás se lo perdió porque ese día había ido a hacer la compra, así que cuando se lo contaron pensaba que le estaban tomando el pelo, y no se lo quería creer. Pero ellos insistían en decírselo una y otra vez. Al final, para que le dejaran en paz, les dijo: «Yo solo me lo creo si meto los dedos en el agujero de sus manos y veo que son de verdad las heridas de Jesús». Fue un poco bruto, pero es que Tomás era así.

Justo una semana después, volvían a estar en la casa, y esta vez Tomás también estaba. Y apareció Jesús, igual. También les dijo: «Paz a vosotros». Todos miraban hacia Tomás, como si quisieran decirle: «¿Ves? ¡Ya te lo habíamos dicho!». Él estaba que no sabía si creérselo o si seguían tomándole el pelo. Pero Jesús mismo se acercó a él y le enseñó las manos mientras le decía: «Si quieres, puedes meter el dedo en el agujero, ya verás cómo es verdad». Pero ya ni hizo falta, porque Tomás lo había reconocido. Y gritó, lleno de alegría: «¡Señor mío y Dios mío!», que era su forma de decir a la vez lo contento que estaba, que le daba pena haber dudado, que lo había echado muchísimo de menos… en fin, todo eso y mucho más. Jesús dijo entonces: «Mira que eres cabezota por no fiarte de tus amigos. Has tenido que verme para creer. Felices serán los que crean aunque no me vean así».

Pues yo entiendo un poco a Tomás. A veces me cuesta creer algo que no he visto con mis propios ojos. y algunas de las cosas que hizo Jesús son tan increíbles que yo misma tendría mis dudas.

¿Y piensas que eso no nos pasa también a los mayores? Creer en Jesús es algo que nos pide confianza. Si sientes que Jesús fue alguien muy especial, que aún hoy tiene algo que decir a nuestras vidas. Si lo consideras como un amigo al que escuchar, ¿no te fiarías de él?

De eso se trata, la palabra que nos dejó Jesús es palabra de amigo en quien confiar.

Tu palabra, Señor, es una fuente clara.
Tu palabra, Señor, es arroyo de luz,
Tu palabra, Señor, es descanso del alma.
Tu palabra, Señor.

Tu palabra, Señor, es palabra de amigo,
que limpia nuestros ojos y nos llena de luz.

Tu palabra, Señor, es gaviota que vuela.
Tu palabra, Señor, es camino de paz.
Tu palabra, Señor, es lucero y estrella.
Tu palabra, Señor.

Palabra de amigo de Alejandro Fernández, «Palabra de amigo.» 

Confiar en ti

Señor Jesús,
te pido que nos ayudes a confiar en ti.
A fiarnos de tu palabra de amigo,
que nos dice que sigues vivo entre nosotros
y que tienes un camino bueno que enseñarnos.
Amén.

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p style=”text-align:justify;”>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Comentario al evangelio – 26 de abril

La nueva forma de presencia del Mesías requiere una pedagogía. El resucitado es el mismo Jesús pero no es lo mismo. Jesús se presenta en la orilla del lago, pero nos discípulos no saben que es Jesús. Están en medio de la faena cotidiana de la pesca. La nueva forma de presencia no es invasora: invita a echar de nuevo las redes, prepara  la comida de pan y pescado, les invita a almorzar. Jesús reparte el pan y el pescado. Su presencia  se hace certeza en los discípulos, la sienten, la notan; el discípulo amado confiesa “es el Señor”. No cabe duda el Resucitado está con ellos.

Como comunidad nacida de la Pascua seguimos anunciado y proclamando la gran noticia: este es el día en que actúo el Señor; nos llena de gozo y de alegría. Su  amor es eterno, su misericordia es eterna. Resucitó a  Jesús de entre los muertos; su acción es la antítesis de las acciones de los jefes del pueblo. Ellos son los arquitectos que desecharon a la piedra angular. Dios lo ha constituido en ángulo y fundamento del edificio entero. Ha sido un milagro patente. Sólo el Dios resucitador puede hacerlo. Y la Iglesia se siente con el encargo de anunciar esto. Y con la valentía para hacerlo incluso frente a los adversarios. Se siente legitimada y capacitada para continuar la misión de Jesús: sigue curando a los enfermos que lo hacía Jesús en su historia. Y en su nombre.

¿Tenemos experiencia de la resurrección?

¿Necesitamos que alguien o algo no se nos muera para siempre?

Bonifacio Fernández, cmf