Recursos – Domingo III de Pascua

1. La liturgia meditada a lo largo de la semana.

A lo largo de los días de la semana anterior al Domingo de Pascua, procurad meditar la Palabra de Dios de este domingo. Meditadla personalmente, una lectura cada día, por ejemplo. Elegid un día de la semana para la meditación comunitaria de la Palabra: en un grupo parroquial, en un grupo de padres, en un grupo eclesial, en una comunidad religiosa.

2. El rito de la aspersión y la lectura del Evangelio.

Durante todo el tiempo pascual, que es un tiempo bautismal, intentad privilegiar el rito de la aspersión: bendición del agua, aspersión para recordar nuestro bautismo, pidiendo a Dios que nos mantenga fieles al Espíritu que recibimos.

El Evangelio dialogado. La escena descrita en el Evangelio de hoy se presta a una lectura dialogada: narrador, Jesús, Pedro, los discípulos, el discípulo que Jesús amaba.

3. Oración en la lectio divina.

En la meditación de la Palabra de Dios (lectio divina), se puede prolongar el momento de la acogida de las lecturas con una oración.

Al final de la primera lectura: Dios de nuestros Padres, a ti que resucitaste a tu Hijo Jesús, te damos gracias por el testimonio del Espíritu Santo y de los Apóstoles, que son los fundamentos de nuestra fe en Jesús, nuestro Señor y Salvador. Te pedimos, por tu Espíritu, que ilumines nuestra conciencia para que tengamos siempre el coraje de obedecerte más a ti que a los hombres.

Al final de la segunda lectura: Padre, te damos gracias con las multitudes que están junto a ti: a aquél que está sentado en el Trono y al Cordero, poder y sabiduría y fuerza, bendición, honra, gloria y alabanza por siempre. Te pedimos por nuestros hermanos que sufren y pierden el coraje en las pruebas y persecuciones. Que la visión del Cordero vencedor les permita levantar la cabeza.

Al finalizar el Evangelio: Jesús resucitado, te damos gracias por el perdón concedido a Pedro, por la continuación de la pesca que confías a tu Iglesia y por el banquete que nos preparas en la otra orilla, junto a ti. Cuando te digamos que “vamos contigo”, mantennos firmes en nuestra fe y fieles para seguirte por los caminos por los que tú nos precediste.

4. Plegaria Eucarística.

Se puede elegir la Plegaria Eucarística I, en la que se alude a la introducción en la comunidad de los bienaventurados Apóstoles y Mártires, de Pedro y de Juan, de Juan Bautista…

5. Palabra para el camino.

Manifestar mi fe de bautizado…
Creer en Jesús resucitado implica testimoniarlo. Eso era verdad hace 2000 años. Todavía hoy es verdad…
En mi vida cotidiana: familia, trabajo, colegio, universidad, barrio… ¿qué arriesgo en nombre de mi fe en Cristo?
Esta semana, si la ocasión se presenta, ¿con qué palabras y con qué gestos voy a manifestar mi compromiso de bautizado?
“Pedro, ¿me amas verdaderamente?”
¡Creer es verdaderamente una historia de amor en lo cotidiano!