Vísperas – San Juan de Ávila

VÍSPERAS

SAN JUAN DE ÁVILA, presbítero

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Cantemos al Señor con alegría
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.

Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.

Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.

Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.

SALMO 134: HIMNO A DIOS, REALIZADOR DE MARAVILLAS

Ant. Yo, el Señor, soy tu salvador y tu redentor. Aleluya.

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos,
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo, el Señor, soy tu salvador y tu redentor. Aleluya.

SALMO 134

Ant. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. Aleluya.

Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas;
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor.
fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

LECTURA: 1P 5, 1-4

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

RESPONSORIO BREVE

R/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo. Aleluya, aleluya.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo. Aleluya, aleluya.

R/ El que entregó su vida por sus hermanos.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que le reparta la ración a sus horas. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que le reparta la ración a sus horas. Aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor.

  • Tú que, por medio de pastores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
    — haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.
  • Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, con Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
    — santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una purificación continua.
  • Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste,
    — llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu pueblo.
  • Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores,
    — no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Tú que, por medio de los pastores de la Iglesia, das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
    — salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, que hiciste de san Juan de Ávila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida y por su celo apostólico, haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de tus ministros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 10 de mayo

1) Oración inicial

Te pedimos, Señor, que ya que nos has dado la gracia de conocer la resurrección de tu Hijo, nos concedas también que el Espíritu Santo, con su amor, nos haga resucitar a una vida nueva. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Juan 6,52-59

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún.

3) Reflexión

• Estamos llegando casi al final del Discurso del Pan de Vida. Aquí empieza la parte más polémica. Los judíos se encierran en sí mismos y empiezan a cuestionar las afirmaciones de Jesús.

• Juan 6,52-55: Carne y sangre: expresión de vida y de entrega total. Los judíos reaccionan «¿Cómo este hombre puede darnos su carne para comer?» Era cerca de la fiesta de Pascua. Dentro de unos pocos días, iban a comer la carne del cordero pascual en la celebración de la noche de pascua. Ellos no entendían las palabras de Jesús, porque tomaron todo al pie de la letra. Pero Jesús no disminuyó las exigencias, ni tampoco retira nada de lo que había dicho, e insiste: ««En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él”. (a) Comer la carne de Jesús significa aceptar a Jesús como el nuevo Cordero Pascual, cuya sangre nos libera de la esclavitud. La ley del Antiguo Testamento, respecto a la vida, prohibía comer sangre (Dt 12,16.23; He 15.29). La sangre era la señal de la vida. (b) Beber la sangre de Jesús significa asimilar la misma manera de vivir que marcó la vida de Jesús. Lo que trae vida no es celebrar el maná del pasado, sino comer este nuevo pan que es Jesús, su carne y su sangre. Participando en la Cena Eucarística, asimilamos su vida, su donación y su entrega. “Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.” Deben aceptar a Jesús como mesías crucificado, cuya sangre será derramada.

• Juan 6,56-58: Quien me come, vivirá por mí. Las últimas frases son de gran profundidad y tratan de resumir todo lo que se dijo. Evocan la dimensión mística que envuelve toda la participación en la eucaristía. Expresan lo que Pablo dice en la carta a los Gálatas: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí (Gál 2,20). Es lo que dice el Apocalipsis de Juan: “Si uno me oye y me abre, entraré en su casa y comeremos juntos” (Ap 3,20). Y Juan mismo en el Evangelio: “Si alguien me ama guardará mi palabra y mi Padre le amará y los dos nos vendremos con él y en él haremos nuestra morada” (Jn 14,23). Y termina con la promesa de vida que marca la diferencia con el antiguo éxodo: “Este es el pan bajado del cielo. No es como el pan que comieron vuestros padres y después murieron. Quien come de este pan vivirá por siempre.»

• Juan 6,59: Termina el discurso en la sinagoga. Hasta aquí la conversación entre Jesús, la gente y los judíos en la sinagoga de Cafarnaún. Como aludimos anteriormente, el Discurso del Pan de Vida nos ofrece una imagen de cómo era la catequesis en aquel final del siglo primero en las comunidades cristianas de Asia Menor. Las preguntas de la gente y de los judíos reflejan las dificultades de los miembros de las comunidades. Y las respuestas de Jesús representan las aclaraciones para ayudarlos a superar las dificultades, a profundizar en su fe y a vivir más intensamente la eucaristía que se celebraba sobre todo en las noches del sábado al domingo, el Día del Señor.

4) Para la reflexión personal

• A partir del Discurso del Pan de Vida, la celebración de la Eucaristía recibe una luz muy fuerte y una enorme profundización. ¿Cuál es la luz que estoy percibiendo y que me ayuda a da un paso?
• Comer la carne y la sangre de Jesús, es el mandamiento que él nos da. ¿Cómo vivo la eucaristía en mi vida? Aunque no pueda ir a misa todos los días o los domingos, mi vida debe ser eucaristía. ¿Cómo alcanzar este objetivo?

5) Oración final

¡Alabad a Yahvé, todas las naciones,
ensalzadlo, pueblos todos!
Pues sólido es su amor hacia nosotros,
la lealtad de Yahvé dura para siempre. (Sal 117,1-2)

Comentario del 10 de mayo

Las palabras de Jesús generaron una agria disputa entre los judíos. Decían: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? No lograban delimitar el alcance de estas expresiones. Entendidas en su univocidad, resultaban inaceptables: una invitación a la antropofagia; en otros sentidos más alegóricos, resultaban demasiado crípticas. En cualquier caso, el lenguaje empleado por Jesús causó desconcierto entre sus seguidores. Pero esto no le arredró ni le llevó a suavizar su proclamación; al contrario, se mostró insistente y perseverante en su discurso: Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él… Yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí… el que come de este pan vivirá para siempre.

Toda vida requiere de alimento para subsistir; la vida que Jesús promete dar precisa de su carne y de su sangre como elementos nutrientes. Ambas, carne y sangre, son verdadera comida y bebida, de manera que el que come de ellas posee su vida, que es vida eterna, una vida sólo transitoriamente afectada por la muerte. Las palabras de Jesús tuvieron que resultar tremendamente impactantes en su momento. Basta pronunciarlas de nuevo para advertirlo: el que me come vivirá por mí, del mismo modo que yo vivo por el Padre; pero también vivirá en mí y yo en él. Comer su carne y beber su sangre nos convierte en ‘habitados» y en ‘habitantes’ suyos; nos permite vivir en ély a él vivir en nosotros. San Pablo tenía esta conciencia de inhabitación cuando decía: No soy yo quien vivo; es Cristo quien vive en mí. También nosotros la tenemos cuando nos sentimos inhabitados por esa persona de la que estamos profundamente enamorados y cuya presencia nos inunda incluso en su ausencia física.

Comer la carne de Cristo es introducirle en lo más íntimo de nuestra vida; es convertirle no sólo en nuestro confidente, sino también en nuestro íntimo, de modo que podemos mirar hacia adentro para encontrarnos con él una vez acogido en nuestro interior. Y la carne de Cristo, hoy, no parece tener otra forma de donación que la sacramental, con su doble vertiente de signo y de misterio: el signo del pan en el que él mismo se significó en este discurso y en la última cena, y el misterio de su presencia ‘corporal-espiritual’: un cuerpo entregado a la muerte y resucitado, un cuerpo glorioso. Por eso lo vemos en el pan de la eucaristía o pan sobre el que se ha invocado la acción del Espíritu para que lo transforme en el cuerpo (comestible y adorable) de Cristo. Esta presencia permanente –mientras duran las especies- hacen de él nuestro confidente y nuestro íntimo: alguien con el que podemos encontrarnos en un determinado lugar, el lugar del sacramento. No desaprovechemos la ocasión que nos ofrece esta presencia (sacramental y mistérica) para gozar de la amistad y compañía de tan buen Amigo y para vivir ya de la vida que un día (el último día) se hará realidad plena para siempre.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Veritatis gaudium – Francisco I

Artículo 94. Las leyes o las costumbres actualmente en vigor, pero que están en contraste con esta Constitución, bien sean universales, bien sean particulares, aunque sean dignas de especialísima y particular mención, quedan abrogadas. Asimismo los privilegios concedidos hasta ahora por la Santa Sede a personas físicas o morales y que están en contraste con las prescripciones de esta misma Constitución, quedan totalmente abrogados.

Todo lo que he deliberado con la presente Constitución Apostólica ordeno que se observe en todas sus partes, no obstante cualquiera disposición contraria, aunque fuera digna de mención especial, y establezco que se publique en el comentario oficial Acta Apostolicæ Sedis.

Dado en Roma, en San Pedro, el día 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, año 2017, V de mi Pontificado.

La misa del Domingo

IV Domingo de Pascua (C)
12 de mayo de 2019
El pastor y las ovejas es una imagen clásica en la cultura bíblica, de tradición agrícola y ganadera. Los profetas la han utilizado para hablar de las relaciones entre Dios y su Pueblo.

Conocer a las ovejas, cuidar a las personas

Jesús conoce personalmente a cada una de sus ovejas por su nombre y ellas le reconocen también. Es un conocimiento interior, profundo, lleno de cariño. Es como el conocimiento que el Padre tiene del Hijo y el Hijo del Padre, muy alejado de un saber frío y distante. Está fundado en el amor, mutuo e incondicional.

Sentir que somos pastores, que nuestra tarea es cuidar a las personas. Cuidar expresa atención, delicadeza y preocupación. También responsabilidad ante la existencia de alguien que es valioso y tiene importancia para nosotros.

Generar espacios recíprocos de encuentro

Cuando éramos pequeños en nuestros juegos, existía la casa. Era ese lugar seguro donde no podían atacarnos. Crear espacios que sean “casa”. Generar entre nosotros ese tipo de relaciones cercanas, amistosas, tejidas de confianza, que nos invitan a crecer, a ser mejores.

Con frecuencia, reclamamos que otros nos cuiden. Esperamos que nuestros padres nos atiendan, estén ahí. Reclamamos que en el colegio nos den un trato personal. Cuando acudimos a la parroquia nos molesta si no recibimos un trato cercano y afable… Exigimos que nuestro animador, el director del Centro Juvenil, interprete qué me pasa, qué necesito, que salga a mi encuentro…

Todo es verdad y deseable. Sin embargo, creo que urge crear una cultura común de encuentro, de cuidado mutuo. No es suficiente reclamar atención, es necesario cuidarnos unos a otros, pensar que la persona que tengo al lado es alguien a cuidar. Se trata de generar vida al estilo de Jesús que pasó por la vida haciendo mejores a todos con los que se encontraba. Y hoy lo sigue haciendo también con cada uno de nosotros.

Abrir las fronteras de nuestro corazón

Sentir que lo más importante que tengo son las ovejas. Me resuena de forma especial el “Da mihi ánimas…” de Don Bosco. Lo importante son las personas. Queremos conocernos, ir más allá de una visión superficial, nos cuidamos, alimentamos nuestra vida de fe.

Es una tarea hermosa cuidar a las personas. Cuántos sacrificios, horas y desvelos para atender a las personas, para conocerlas, para cuidarlas. Urge ser pastores unos de otros

Hace unos meses el papa Francisco concedió una entrevista a Jordi Évole en el Vaticano… Hablando de la situación de la valla de Melilla el entrevistador entregó una concertina al Papa similar a la de las vallas de Melilla y Ceuta. El papa Francisco respondió: «Cada persona que sufre con esto es mi hijo. Es tal la inconsciencia que parece lo más natural. Nos hemos acostumbrado. El mundo se olvidó de llorar. Esto es lo más inhumano que hay. Demuestra hasta dónde es capaz de descender la humanidad de una persona».

Cuando hablamos de cuidar a las personas, en cristiano, es imprescindible abrir nuestro corazón, romper nuestras fronteras, salir de nuestros grupos de referencia. Hay ovejas que no conocemos, que viven lejos de nosotros, pero que también merecen nuestro cuidado.

“Y yo les doy la vida eterna”

El misterio consiste en irnos dando, en vivir partiéndonos y repartiéndonos para que la vida plena llegue a todas las personas que experimentan cada día la privación: sin techo, sin familia, sin cariño, sin sentido…

El Buen Pastor cuida un corazón y unas manos que no se empeñan en acaparar sino que buscan darse, sin cálculos ni reservas, arraigados en el largo esfuerzo del amor.

Nadie puede “arrebatarnos de la mano del Padre”, estamos en el corazón de Dios, somos sus hijos, Él es el Buen Pastor. Dejemos que nos siga cuidando, cuidemos a los demás a su imagen.

Sergio Huerta Moyano, sdb

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO IV DE PASCUA (C)
Buen Pastor Vocaciones
12 de mayo de 2019

(Se recomienda mantener el tono festivo y pascual de la celebración: color blanco, las flores, el cirio pascual adornado, algunos carteles de pascua dibujados en la catequesis, alguna proyección con motivos del Buen Pastor..

  • Este cuarto domingo de pascua se conoce popularmente como “domingo del Buen Pastor”. Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, sacerdotal y religiosa.
  • Un signo para la celebración: una estola blanca, o de otro color, (signo del sacerdote o de una vocación de pastor en la iglesia) colocada sobre el altar y cayendo hacia adelante.
  • Se puede hacer una procesión de entrada, llevando el signo de la estola.
  • Canciones para la celebración: “Bendigamos al Señor”; “El Señor es mi pastor nada me falta”; “Ven y sígueme” (Erdozain).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: Cada día está el campo más bonito y con más verdor. También la naturaleza se quiere sumar a este tiempo de pascua y de alegría. A veces vemos en los campos un rebaño de ovejas, que hace el paisaje todavía más bonito. Esa va a ser la imagen que nos trae el evangelio de hoy. También nosotros podemos ser buenos pastores, como Jesús. Vamos a celebrar. Comenzamos con alegría cantando.

2. PROCESIÓN de ENTRADA (Puede abrir la procesión el cirio pascual. También se pueden llevar el signo de la estola).

3. CANTO: “Bendigamos al Señor” (u otro conocido)

Bendigamos al Señor,
Dios de toda la creación,
por habernos regalado su amor,
su bondad y su perdón

y su gran fidelidad
por los siglos de los siglos durarán.

El Espíritu de Dios hoy está sobre mí,
Él es quien me ha ungido
para proclamar la Buena Nueva
a los más pobres,

la gracia de su salvación (bis).

Enviados con poder
y en el nombre de Jesús,
a sanar a los enfermos el dolor,
a los ciegos la visión,
a los pobres la verdad
y a los presos y oprimidos libertad.

El Espíritu de Dios…

4. SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL GESTO PENITENCIAL

5. ASPERSIÓN CON EL AGUA BENDECIDA

(Como signo penitencial, después de haberlo explicado, se puede hacer la aspersión; se puede cantar este canto u otro)

Jesús es, Jesús es Señor.
Jesús es, Jesús es Señor.
Jesús es, Jesús es Señor.

Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.

Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.

6. GLORIA (Cantado o recitado)

7. PRIMERALECTURA (HechosdelosApóstoles13,14.43-52)

Lectura de los Hechos de los Apóstoles:

En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquia de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.

Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles al favor de Dios.

El sábado siguiente casi toda la ciudad acudió a oír la Palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:

– Teníamos que anunciaros primero a vosotros la Palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles.

Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron mucho y alababan la Palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.

La Palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.

Palabra de Dios.

8. SALMO RESPONSORIAL. (Se puede cantar el estribillo al inicio y final del salmo; un lector recita el salmo)

Estribillo:

El Señor es mi pastor, nada me falta, El Señor es mi pastor. (bis).

Lector:

En verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo,
aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo porque tú vas conmigo,
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Estribillo:

El Señor es mi pastor, nada me falta, El Señor es mi pastor. (bis).

9. EVANGELIO (Juan 10, 27-30). “Mis ovejas escuchan mi voz”Lectura del santo evangelio según San Juan:

En aquel tiempo dijo Jesús:
– Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la

vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.

Palabra del Señor.

10. COMENTARIO

• Imagen del pastor que conoce a sus ovejas.
• Jesús, que nos conoce. Va delante. No nos dejará.
• Explicar el signo de la “estola”: vocación, sacerdocio, “ser pastor”.
• Comentar que en la Acción de Gracias encenderemos una vela ante el cirio pascual, como señal de petición de una nueva vocación en nuestra parroquia o colegio.
• Jesús envía otros “pastores”: vocaciones.
• Estaría bien aportar el testimonio de un seminarista o un cura recién ordenado o religioso o religiosa, o seglar con compromiso en la iglesia.

11. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Para que todos nosotros demos testimonio de la alegría de la Resurrección. Roguemos al Señor.
  2. Para que de esta comunidad nazcan nuevas vocaciones de compromiso en la Iglesia: sacerdotes, religiosos, religiosas, misioneros, catequistas. Roguemos al Señor.
  3. Para que los niños y niñas que se preparan o han hecho la Primera Comunión sientan esto como el mejor regalo que pueden recibir. Roguemos al Señor.
  4. Para que vivamos la alegría de la fe y la comuniquemos a la gente que está a nuestro lado. Roguemos al Señor.

12. ACCIÓN DE GRACIAS.

(Como gesto para este momento de Acción de gracias, motivándolo, se puede encender una velita, que toma la luz del cirio. La enciende un joven. Esa vela encendida, que se coloca sobre el altar, es la petición de una nueva vocación en la Iglesia, o en nuestra comunidad parroquial: vocación de sacerdote, de religiosa, religioso, misionero, catequista comprometido… Se puede cantar, a la luz de este signo “Ven y sígueme”, u otro canto con contenido vocacional o misionero).

13. PARA LA VIDA

(Novena de María Auxiliadora. En las casas salesianas recordar que comienza la Novena el miércoles, y la fiesta el 24 de mayo).

Iñaki Lete, sdb

A todos por igual (Oración)

A TODOS POR IGUAL

Hola, Jesús. Aquí estoy. Con ganas de estar un rato a tu lado. Escuchar tu palabra y rezar. Se está a gusto contigo porque sé que tú me cuidas.

Antes de empezar, intento calmarme, respiro despacio, con tranquilidad. Cierro los ojos y me imagino que estoy contigo. Escucho lo que quieres decirme hoy.

El texto es una adaptación del evangelio de Juan (Jn 10, 27-30):

Jesús les hablaba a las personas con imágenes que las ayudaban a entender. Usaba imágenes del campo, de las cosechas, del tiempo… Una de las que más gustaba a la gente era la que tenía que ver con el ganado, porque eso lo entendían todos. Como un día que les dijo: «¿Sabéis una cosa? Yo soy como un pastor. A mucha gente, cuando ve un rebaño, le parecen iguales todas las ovejas. Pero el pastor distingue a cada una. Además, el pastor habla con una voz que las ovejas ya conocen, y por eso confían en él y lo siguen. Él cuida de ellas. Pues yo cuido por igual de cada persona. Porque a mí, mi Padre Dios me ha encargado cuidar de cada persona. Y el Padre y yo queremos lo mismo. Que todos estén bien».

Jesús nos dice que él cuida a todas las personas por igual. Sean quienes sean. Es difícil hacer esto, ¿verdad? Piensa en todas las personas con las que te cruzas al día. ¿Las cuidarías de la misma manera?

No es fácil, no. Sin embargo, Jesús lo consigue. Mira que no le caía bien a todos. Él cuidaba de los más cercanos, pero también de los que nadie quería hacerse cargo. Lleva a tu corazón quienes son esas personas a las que hoy en día nadie quiere cuidar. ¿Qué sientes? ¿Cómo podríamos cuidarlos?

Mientras escuchas la canción acuérdate de ellos y pide a Dios que te dé fuerzas para acercarte y decirles: ¿Qué necesitas de mí?

Jesús tú eres como un pastor
yo soy como una oveja
que andaba perdida y muy malherida
pero tu amor no me deja.
Jesús tú eres como un pastor
yo soy como una oveja
que andaba perdida y muy malherida
pero tu amor no me deja.

Buen Pastor, Buen Pastor
Jesús Buen Pastor
me has salvado, me has curado
Buen Pastor.

Jesús tú eres como un pastor
yo soy como una oveja
que andaba perdida y muy malherida
pero tu amor no me deja.
Jesús tú eres como un pastor
yo soy como una oveja
que andaba perdida y muy malherida
pero tu amor no me deja. 

Buen Pastor, Buen Pastor
Jesús Buen Pastor
me has salvado, me has curado
Buen Pastor.

Buen Pastor interpretado por Canta y Ríe. «Canta y Ríe»

Nos acercamos al final de la oración. Sigue en silencio, con los ojos cerrados y repite en tu interior al terminar la frase: Y dame un corazón grande para amarles.

Señor, cuida de mis padres… Y dame un corazón grande para amarles.
Cuida de las personas que están enfermas… Y dame un corazón grande para amarles.
Cuida de aquellos que han salido de su país en busca de una vida mejor… Y dame un corazón grande para amarles.
Cuida de mis amigos… Y dame un corazón grande para amarles.
Cuida de los abuelos… Y dame un corazón grande para amarles.
Cuida de los que están solos en esta vida… Y dame un corazón grande para amarles.
Cuida de los que dedican su vida a ayudar a otros… Y dame un corazón grande para amarles.
Y no te olvides de cuidarme a mí.

Terminamos nuestro rato de oración :

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Comentario del evangelio – 10 de mayo

En la primera lectura de hoy leemos un texto que podemos dar por conocido, bien sea porque lo hemos escuchado repetidas veces en la catequesis, la liturgia; o porque lo hemos visto representado de distintas formas en el arte. Lo primero que deberíamos de hacer al acercarnos a este relato es superar nuestras falsas interpretaciones. Pensar que el evento de Damasco es una conversión moral de Pablo, o dicho en lenguaje ignaciano, pensar que Pablo «ha cambiado de bandera» que paso de ser un celoso observante de la ley al servicio de «la bandera de Cristo».

Para el Cardenal Martini comprender solo de esa forma el evento-misterio de Damasco sería empobrecer la acción de Dios y la forma de interpretar la conversión de los demás y nuestra propia conversión. En este hermoso y denso relato se nos presenta la experiencia fundante del «Apóstol de los gentiles», entrar en el acontecimiento de Damasco es entrar en la interioridad de Pablo. Este encuentro que vive Pablo con Jesús le hace reorientar toda su vida desde la gratuidad y el amor. Podríamos decir es un encuentro de ruptura, de desvelamiento que marca un antes y un después.

El evento-misterio de Damasco es también para Pablo un momento de kenosis. Es entrar en el misterio del dolor y la muerte, por eso no es solo una experiencia puntual, Damasco será una experiencia que se prolongará en toda la vida de Pablo. Y en todo aquel que como Pablo es capaz de poner al centro de su vida a Cristo Jesús. Hasta llegar a decir como él que todo lo consideramos basura en comparación con el conocimiento de Jesús. En definitiva, este acontecimiento de Damasco es un proceso de cristificación hasta llegar a la plena madurez en Cristo. Esa es la experiencia fundante de la mística apostólica. ¿Nos dejamos sorprender por la novedad de Jesús y su Reino?

En el Evangelio encontramos la sección conclusiva del discurso del «Pan de vida» está unido a lo que el evangelista ha venido presentando. Como hemos visto el mensaje se ha ido profundizando y se convierte más eucarístico. Desde una clave existencial se trata de hacer espacio a la persona de Jesús en nuestra vida, en la vida de nuestras familias, de nuestras comunidades. Se nos invita a entrar en comunión con él, comer su carne y beber su sangre, significa entrar en una común-unión con la forma de actuar de Jesús, con su forma de ser humano, con su forma de amar, de pensar, con su adhesión al Padre.

Edgardo Guzmán, cmf.