Vísperas – Viernes IV de Pascua

VÍSPERAS

VIERNES IV DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V.Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya!

Muerte y Vida lucharon,
y la muerte fue vencida.
¡Aleluya, aleluya!

Es el grano que muere
para el triunfo de la espiga.
¡Aleluya, aleluya!

Cristo es nuestra esperanza,
nuestra paz y nuestra vida.
¡Aleluya, aleluya!

Vivamos vida nueva,
el bautismo es nuestra Pascua.
¡Aleluya, aleluya!

¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya!

SALMO 144: HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS

Ant. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único. Aleluya.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandezas acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único. Aleluya.

SALMO 144

Ant. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, todo honor y toda gloria. Aleluya.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, todo honor y toda gloria. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

LECTURA: Hb 5, 8-10

Cristo, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna, proclamando por Dios sumo sacerdote, según el rito de Melquesedec.

RESPONSORIO BREVE

R/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

R/ Al ver al Señor.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El buen Pastor dio su vida por las ovejas. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El buen Pastor dio su vida por las ovejas. Aleluya.

PRECES

Oremos a Cristo, fuente de toda vida y principio de todo bien, y digámosle confiadamente:

Instaura, Señor, tu reino en el mundo.

  • Jesús salvador, tú que, muerto en la carne, fuiste devuelto a la vida por el Espíritu,
    — haz que nosotros, muertos al pecado, vivamos también de tu Espíritu.
  • Tú que enviaste a tus discípulos al mundo entero para que proclamaran el Evangelio a todo la creación,
    — haz que cuantos anuncian el Evangelio a los hombres vivan de tu Espíritu.
  • Tú que recibiste el pleno poder en el cielo y en la tierra para ser testigo de la verdad,
    — guarda en tu verdad a quienes nos gobiernan.
  • Tú que todo lo haces nuevo y nos mandas esperar anhelantes la llegada de tu reino,
    — haz que, cuanto más esperamos el cielo nuevo y la iterra nueva que nos prometes, con tanto mayor empeño trabajemos por la edificación del mundo presente.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Tú que descendiste al abismo para anunciar el gozo del Evangelio a los muertos,
    — sé tu mismo la eterna alegría de nuestros difuntos.

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:
Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios, origen de nuestra libertad y de nuestra salvación, escucha las súplicas de quienes te invocamos, y, pues nos has salvado por la sangre de tu Hijo, haz que vivamos siempre en ti, y en ti encontremos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 17 de mayo

1) Oración inicial

Señor Dios, origen de nuestra libertad y de nuestra salvación, escucha las súplicas de quienes te invocamos; y pues nos has salvado por la sangre de tu Hijo, haz que vivamos siempre en ti y en ti encontremos la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Juan 14,1-6

«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.» Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? » Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. »

3) Reflexión

• Estos cinco capítulos (Jn 13 a 17) son un lindo ejemplo de cómo las comunidades del Discípulo Amado de finales del primer siglo hacían catequesis, allá en Asia Menor, actual Turquía. Por ejemplo, en este capítulo 14, las preguntas de los tres discípulos Tomás (Jn 14,5), Felipe (Jn 14,8) y Judas Tadeo (Jn 14,22), eran también las preguntas y los problemas de las Comunidades. Así, las respuestas de Jesús para los tres eran un espejo en el que las comunidades encontraban una respuesta a sus propias dudas y dificultades. Para percibir mejor el ambiente en que se hacía catequesis, hay que hacer lo siguiente. Durante o después de la lectura del texto, es bueno cerrar los ojos e imaginar que se está en la sala en medio de los discípulos, participando en el encuentro con Jesús. En la medida en que se va escuchando, es bueno tratar de prestar atención a cómo Jesús prepara a sus amigos para la separación y les revela su amistad, transmitiendo seguridad y apoyo.

• Juan 14,1-2: Nada te turbe. El texto empieza con una exhortación: «¡No se turbe vuestro corazón!» En seguida dice: «En la casa de mi Padre hay distintas moradas». La insistencia en conservar palabras de ánimo que ayudan a superar la perturbación y las divergencias, es una señal de que había mucha polémica y divergencias entre las comunidades. Unas decían a las otras: «Nuestra manera de vivir la fe es mejor que la vuestra. ¡Nosotros nos salvamos! ¡Vosotros estáis equivocados! Si queréis ir al cielo, tenéis que convertiros y vivir como nosotros vivimos.» Jesús dice: «¡En casa de mi Padre hay muchas moradas!» No es necesario que todos piensen del mismo modo. Lo importante es que todos acepten a Jesús como revelación del Padre y que, por amor hacia él, tengan actitudes de comprensión, de servicio y de amor. Amor y servicio son el cemento que une entre sí los ladrillos y hace que las diversas comunidades sean una iglesia de hermanos y de hermanas.

• Juan 14,3-4: Jesús se despide. Jesús dice que va a preparar un lugar y que después volverá para llevarnos con él a la casa del Padre. El quiere que estemos todos con él para siempre. El retorno del que habla Jesús es la venida del Espíritu que él manda y que trabaja en nosotros, para que podamos vivir como él vivió (Jn 14,16-17.26; 16,13-14). Jesús termina diciendo: «¡Y a donde yo voy sabéis el camino!» Quien conoce a Jesús, conoce el camino, pues el camino es la vida que él vivió y que le llevó a través de la muerte junto al Padre.

• Juan 14,5-6: Tomás pregunta por el camino. Tomás dice: «Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos conocer el camino?” Jesús responde: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Tres palabras importantes. Sin un camino, no se anda. Sin verdad, no se acierta. Sin vida, ¡sólo hay muerte! Jesús explica el sentido, porque «¡nadie viene al Padre sino por mí!» Pues, él es la puerta por donde las ovejas entran y salen (Jn 10,9). Jesús es la verdad, porque mirándole a él, estamos viendo la imagen del Padre. «¡Si vosotros me conocierais, conocierais también al Padre!» Jesús es la vida, porque caminando como Jesús caminó, estaremos unidos al Padre y tendremos la vida en nosotros.

4) Para la reflexión personal

• ¿Qué buenos encuentros guardas en la memoria y que te son fuerza para tu caminar?
• Jesús dice: «En la casa de mi Padre hay distintas moradas». ¿Qué significa esta afirmación para nosotros, hoy?

5) Oración final

Cantad a Yahvé un nuevo canto,
porque ha obrado maravillas;
le sirvió de ayuda su diestra,
su santo brazo. (Sal 98,1)

Comentario del 17 de mayo

Las palabras de Jesús alusivas a una próxima despedida provocan desazón e intranquilidad entre sus discípulos. Pero él les invita a mantenerse tranquilos y confiados: No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo. ¡Qué importante es la fe (resp. confianza) para conservar la calma! ¡Qué importante es sentirse apoyados, protegidos, custodiados, acompañados por alguien que es más poderoso que tú! ¡Qué importante es tener a Dios por aliado para mantener la calma en situaciones de riesgo!

Basta con creer en Dios como Padre bondadoso para sentirse confiado y seguro, como sostenido por manos poderosas y benéficas. Creed también en mí, nos dice Jesús; y yo os digo que mi Padre Dios tiene casa donde hay estancias para todos, y si me voy antes que vosotros es para prepararos sitio. Cuando esté preparado, volveré y os llevaré conmigo. Hacer el tránsito hacia la casa del Padre –el tránsito de la muerte- con Jesús, que vuelve para llevarnos con él, es hacerlo en muy buena compañía, es no morir solos, y esto tiene que notarse. No es lo mismo morir solos –y siempre moriremos solos por muchos que sean los familiares y amigos que nos acompañen en ese trance- que morir en la compañía del que nos toma de la mano y nos conduce hacia esa casa de acogida que él mismo nos ha preparado, la casa del Padre. La sensación que provoca la soledad, especialmente en ciertos momentos, es fría, gélida; la sensación del acompañamiento amigable o amoroso es cálida como la mano tendida del amigo.

Y añade Jesús: Y a donde yo voy, ya sabéis el camino. Al parecer no lo sabían. No sabían siquiera a dónde iba, aunque algo presagiaban, algo que les provocaba desasosiego y ansiedad. Pero no teniendo claro cuál era el destino o la meta de ese trayecto, cómo iban a conocer el camino. Y Jesús les responde: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. La verdad y la vida ya están en el camino, aunque no se encuentren del todo hasta el final, pues se trata de un camino verdadero, un camino recorrido en la verdad y en el que ya se tiene experiencia de la vida que está presente en el camino y hallará su plena realización al final del mismo. La verdad y la vida, que en su plenitud sólo se encuentran al final del camino, están ya presenten, en modo no pleno, mientras se recorre el camino en dirección a su término.

El término del camino tanto para Jesús como para nosotros es el Padre y cuanto Él representa como casa de acogida. No alcanzar este término es quedarse a medio camino. Hemos sido creados por Dios y para Dios. Dios es origen y meta, principio y fin. Iniciar en Dios nuestro recorrido existencial y no acabar en Él, haría de nuestra vida un proyecto abortado, una obra interrumpida, una carrera inacabada, un fracaso. Pero nadie puede alcanzar este término sin seguir el camino que el mismo Dios nos proporciona y que es Jesucristo en cuanto proyecto humano. Nadie llega al Padre sino por él. Ese «por» connota muchas cosas, diferentes matices, pero sobre todo ‘camino a seguir’. Jesús es, para nosotros, camino hacia el Padre con su misma presencia en el mundo, con su propia biografía que va acompañada de palabras y de hechos que enseñan a caminar por la vida con un determinado estilo, que permiten configurar una personalidad capaz de convivir en esa comunidad mesiánica que es el Reino de los cielos.

Jesús es camino porque enseña (magisterial) cuando habla, cuando vive y cuando muere; es camino porque indica dónde está la meta o el término al que dirigirse; es camino que traza él mismo con su propia vida de abajamiento o autodespojamiento: un camino diseñado, trazado, señalizado, explicado, recorrido y concluido por el que se propone como tal. Pretender alcanzar nuestra meta por un camino distinto puede resultar demasiado errático o tortuoso. Nosotros los hombres, envanecidos por nuestro orgullo, tendemos a descartar –o menospreciar- los caminos propuestos por otros, simplemente por el hecho de que son de otros y no nuestros. A nuestra vanidad le resulta mucho más satisfactorio crear o inventar su propio camino y no servirnos del camino trazado por otros; pero actuando así podemos estar rechazando el verdadero camino de la Vida, el camino que nos proporciona el mismo Dios para llegar a Él. Jesús dice de sí mismo ser ese camino. Creer en él es ya disponerse a servirse de él (como camino) para alcanzar la Verdad y la Vida, y con ellas la plena satisfacción de nuestros deseos más inefables.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

CHRISTUS VIVIT

DEL SANTO PADRE
FRANCISCO

A LOS JÓVENES Y A TODO EL PUEBLO DE DIOS

 

1. Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO V DE PASCUA (C)
“Amaos, como yo os he amado”
19 de mayo de 2019

(Sigue el ambiente festivo de Pascua y continúan los elementos ambientales que nos lo recuerdan. En las casas salesianas se está celebrando la Novena de María Auxiliadora.

  • Para mostrar cierta continuidad en la temática de las lecturas de estos domingos podemos hacer ver que el domingo pasado Jesús se nos mostraba como “un buen pastor”; hoy nos da un mandamiento nuevo: el amor.
  • Un signo para la celebración: un cartel con un gran corazón, o dos manos que se saludan. También puede ser un pan, como señal de compartir, de ayudar, o una bolsa de caramelos o chuches, que se pueden repartir al finalizar la misa como señal de amistad. Se trata de escoger un signo que sea cercano a ellos y que apoye el mensaje del evangelio.
  • Un canto para la celebración: “Si conocieras cómo te amo” (Hermana Glenda).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: La alegría de la primavera se cuela hasta nuestra Iglesia y la naturaleza nos habla de vida y de color. También se celebran en estos días las primeras comuniones. Jesús nos dice que los cristianos tenemos que ser signos de amor. Hacer el bien. Por eso sentimos una gran alegría. Bienvenidos. Cantamos y celebramos.

2. CANTO “La fiesta del Señor” (Erdozain). Aleluya, aleluya, es la fiesta del Señor.

Aleluya, aleluya, el Señor resucitó (bis).

Ya no hay miedo, ya no hay muerte;
ya no hay penas que llorar;
porque Cristo sigue vivo,
la esperanza abierta está.

Cuando un hombre a tu lado
ya no sabe caminar.
No le dejes de la mano,
dale tu felicidad.

3. SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL PERDÓN

4. PETICIÓN DE PERDÓN

1. Porque no seguimos el camino que nos lleva a ti. Señor, ten piedad.

2. Porque no escuchamos la verdad que se nos dice en casa o en el colegio. Cristo, ten piedad.

3. Porque no cuidamos la vida de la naturaleza, de las personas y de nosotros mismos. Señor, ten piedad.

5. PRIMERA LECTURA (Hechos de los Apóstoles 14, 20b-26)

Monición: Continúa el ambiente de dar a conocer el nombre de Jesús Resucitado. Eran valientes en anunciarlo y ser testigos.

En aquellos días, Pablo y Bernabé recorrían pueblos y ciudades anunciando el nombre de Jesús y exhortando a los discípulos a perseverar en la fe.

Llegaron a Antioquia, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la comunidad, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.

Palabra de Dios.

6. CANTO: “Resucitó” (Kilo A.)
Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó.

La muerte, ¿dónde está la muerte?
¿dónde está mi muerte?
¿dónde su victoria?

Alegría, alegría hermanos,
que si hoy nos queremos es que resucitó.

7. EVANGELIO (Juan 13, 31-33). “Os doy un mandamiento nuevo”Lectura del santo evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.

Palabra del Señor

8. COMENTARIO

  • El amor, el hacer el bien a todos: señal de que somos seguidores de Jesús Resucitado. ¿Cómo lo practicas con tus compañeros?
  • Algunos ejemplos de hacer el bien en tu ambiente: ayudar en las tareas, jugar con quien nadie juega, querer a los padres, estar alegre…
  • Comentar el signo que se haya usado

9. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Para que el Señor nos ayude a seguir el mandamiento nuevo del amor. Roguemos al Señor.
  2. Para que los niños y niñas que han recibido o van a recibir la Primera Comunión. Roguemos al Señor.
  3. Para que todos procuremos ayudar a quienes más lo necesitan. Roguemos al Señor.
  4. Para que también nosotros ayudemos en la iglesia: viniendo a catequesis, participando, conociendo a todos, siendo un día monitores o catequistas. Roguemos al Señor.

10. ACCIÓN DE GRACIAS. “Si conocieras cómo te amo” (Hermana Glenda). Se puede escuchar este canto, comentando antes la letra como señal de acción de gracias. O cantándolo si alguien lo supiera bien.

Si conocieras cómo te amo,
si conocieras cómo te amo,
dejarías de vivir sin amor.
Si conocieras cómo te amo,
si conocieras cómo te amo,
dejarías de mendigar cualquier amor.
Si conocieras cómo te amo,
cómo te amo, serías feliz.

Si conocieras cómo te busco,
si conocieras cómo te busco,
dejarías que te alcanzara mi voz.
Si conocieras cómo te busco,
si conocieras cómo te busco,
dejarías que te hablara al corazón.
Si conocieras cómo te busco, cómo te busco,
escucharías más mi voz.

Si conocieras cómo te sueño,
me preguntarías lo que espero de ti.
Si conocieras cómo te sueño,
buscarías lo que pensaba para ti.
Si conocieras cómo te sueño, cómo te sueño,
pensarías más en mí.

11. PARA LA VIDA

(Invitar a pasar un día feliz, amando a todos. Hacer mención de la Novena y Fiesta de María Auxiliadora el próximo viernes 24).

La misa del Domingo

Domingo V de Pascua
19 de mayo de 2019
Hechos 14, 21b – 27. Salmo 144. Apocalipsis 21, 1 – 5a. Juan13,31–33a.34–35.

En el evangelio que hemos escuchado hoy tenemos posiblemente la enseñanza más importante que nos deja Jesús, a través de sus discípulos, en la última cena: que os améis unos a otros, como yo os he amado.

Jesús eligió a sus discípulos y estuvo conviviendo con ellos para prepararlos y enseñarles, mostrando continua y constantemente cómo actuaba él, cómo se relacionaba él con los demás. Jesús escucha a los demás, Jesús busca conocer y comprender a los demás, Jesús actúa para que ese que está a su lado se sienta amado y querido. Frente a los que no tienen nada, ni siquiera amor, Jesús se ofrece totalmente y les da su amor, el amor de Dios, ofreciendo incluso su vida.

Pero si nos miramos a nosotros, a la sociedad y el mundo entero, nuestra principal y puede que primera preocupación es nuestro bienestar, nuestras necesidades. Puede ser algo muy natural y normal el preocuparnos por nosotros mismos. Pero cuando el centro de todo lo que somos y hacemos soy yo, solemos cerrar nuestra mirada y nuestros oídos a los demás. Nuestro corazón corre el peligro de convertirse en un corazón de piedra. Jesús constantemente nos recuerda que podemos convertirnos en personas que no escuchan ni miran. Vemos y oímos porque nuestros órganos funcionan, pero no escuchamos ni miramos. Cómo vamos a saber si la persona que está a nuestro lado pasa necesidad, necesita ayuda, o simplemente la compañía de otro para no sentirse sola ni abandonada.

Jesús eligió a sus discípulos no por ser los mejores ni los más cualificados, sino porque tenían un corazón abierto, y aprendieron mientras estuvieron con Jesús que es lo que se debía hacer.

En la primera lectura tenemos el ejemplo de Pablo, que cambió su vida totalmente, de ser un judío cumplidor de la ley e implacable perseguidor de los cristianos, a ser un discípulo más que anuncia la Buena Noticia a todo el mundo. Junto a Bernabé va por distintas localidades proclamando el Evangelio. Cuál puede ser su tristeza cuando los miembros de sus comunidades judías los rechazan. Ante las dificultades, ante las tribulaciones ellos buscan soluciones y comienzan a predicar realmente a todo el mundo, a toda la población: judíos y gentiles.

Van creando comunidades, y lo más importante es que no se convierten en los protagonistas del mensaje, que puede ser nuestro peligro y tentación. Van contando lo que Dios había hecho por medio de ellos. Hemos de reconocer que somos mediadores de Dios para llevar a cabo la misión que Jesús nos ha encomendado.

Que realmente seamos discípulos de Jesús, que seamos conocidos porque nos amamos unos a otros, y abramos nuestro corazón, nuestra mente y nuestras manos a todo aquel que realmente necesita el amor de Dios.

Germán Rivas, sdb

Un lego muy especial (Oración)

UN LEGO MUY ESPECIAL

 

Querido Jesús. Me han regalado una caja de lego. Estoy tan contenta. Enseguida me he puesto a montarla en el salón de mi casa. Mi familia se ha puesto a ver las noticias de la tela. Y, ¿sabes lo que ha pasado? Casi todas las noticias eran malas. Personas que roban, otras que pegan, muchos que discuten… Me he puesto muy triste. ¿Por qué no hacen un telediario solo de noticias buenas? ¿Es que no hay? A ver Elena, ¿qué te preocupa? Que te veo con cara rara.Y claro, se lo he dicho a mamá. Ella me ha contado una historia de Jesús. Cierra los ojos y escúchala atentamente.

El texto es una adaptación del evangelio de Juan (Jn 13, 31-33.34-35):

A los amigos de Jesús les gustaba recordar todo lo que había ocurrido en la última cena, porque había sido cuando más cosas les había enseñado Jesús. Ahora que había resucitado intentaban acordarse de todo, para hacer lo que él les había dicho. Por ejemplo, cuando Judas se fue para entregarlo, Jesús les explicó que todo lo que iba a pasar era para mostrar mejor la grandeza de Dios. Eso al principio no lo entendían, pero ahora que había resucitado ya sabían que sí. Pero sobre todo se acordaban de sus palabras sobre el amor. Porque Jesús les había dicho que, como les quedaba poco tiempo juntos, les iba a dar el mandamiento más importante. Y es cuando les dijo: «Yo os quiero y os he querido siempre muchísimo. Pues vosotros tenéis que quereros igual unos a otros, con generosidad, sin exigencia, cuidando de verdad unos de otros. Porque esa es la señal de que sois mis amigos».

Yo también quiero ser tu amigo, Jesús. Así pasarían más cosas buenas. Seguro que a ti también te gustan los legos. Así que vamos a pensar las instrucciones que podemos seguir para construir un mundo mejor. Instrucciones que nos ayuden a poner el amor en las cosas que hacemos cada día. Yo te digo la pieza y tú piensas cómo utilizarla. ¿Vale? Si quieres puedes hablarlo con tu compañero de al lado. ¡Empezamos!

Primero, una sonrisa al día. Contágiate del virus de la alegría. ¿A quién le vas a sonreír más?

Segundo, amabilidad. ¿Con quién te cuesta ser amable? ¿Con ese amigo que te cae mal? ¿Animas con tus palabras?

Tercero, unas gafas. ¿A quién miras mal? ¿Podrías verle con otros ojos? ¿Cómo te gusta que te traten? ¡Pues haz tú lo mismo!

Cuarto, valentía. Sé el primero en amar. ¿Ayudas a tus compañeros sin que te lo pida nadie? Piensa en alguien que pueda necesitar ayuda y dársela.

Al final tendrás algo que no podrás olvidar. Habrás querido, como Jesús nos quiso a nosotros.

Poco a poco intentaré amar
A ser quien soy siendo sincero y puro
A ganarse con sudor el pan
Y a no poseer nada, nada innecesario.

Simplemente
intentaré amar.
Ser hermano,
ser universal.
Sin miedo al caminar,
sin miedo al denunciar,
sin miedo al qué dirán.

El mundo empezará a cambiar
si buscas la libertad
sin miedo en tu interior.

Simplemente intentaré amar
y a no imponer mi forma de pensar.
A ofrecer a todos lo mejor
ser hermanos entre los hermanos.

Simplemente
intentaré amar.
Ser hermano,
ser universal.
Sin miedo al caminar,
sin miedo al denunciar,
sin miedo al qué dirán.

No tengáis temor,
es Jesús quien dice
«No tengáis temor».

Plegaria interpretado por Kairoi, «Caminando»

Ahora, repite cada frase

Gracias, Jesús

Gracias Jesús, por enseñarnos a querer a todos.
Gracias Jesús, por tu ejemplo como buen amigo.
Gracias Jesús, por ayudarnos a ser buenos hijos.

¡Qué suerte haber tenido este rato de oración! Para terminar, despacio, reza un Padre nuestro

<

p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Comentario al evangelio – 17 de mayo

«Yo soy el Huésped», pudo decir Jesús. Nuestro mejor custodio, nuestro gran anfitrión. Lo suyo no fue solo dar ejemplo sino abrir un Camino. Lo suyo no fue solo predicar enseñanzas sino transparentar la Verdad. Lo suyo no fue solo brindar consuelo sino prometer la Vida. Por eso, Él mismo será eternamente la senda por la que alcanzamos la luz de la vida: no hace falta preguntar por otros modos —quizá más nuevos o atractivos— de lograr aquello que anhelamos tan profundamente, como hace ingenuamente Tomás, el discípulo de la tercera generación. Lo que el Señor ofrece no es algo externo o distinto a sí mismo: Él es el anfitrión del hogar verdadero —aquel por el que todos suspiramos—, pero lo es siendo custodio del camino que nos lleva a él y huésped en la casa de la vida eterna.

La resurrección que festejamos en esta cincuentena pascual y que Pablo predicó con tanto ahínco como leemos en Hechos no es otra cosa que la llegada del Huésped —del Primogénito— a la casa que habremos de habitar todos sus hermanos. El acontecimiento de la resurrección del Señor es capital porque significa que el hospedaje divino de nuestra humanidad es definitivo y universal. Nunca antes había llegado tan alto y tan lejos nuestra pobreza. Nunca antes supimos con tamaña certeza que lo prometido está ya cumplido para nosotros en Jesús. Nunca antes escuchamos con tanta verdad que nuestro corazón no tiene por qué turbarse ante las vicisitudes de la historia.

Con todo, la casa del Padre, que Cristo ha preparado por nosotros, no se llenará sin nosotros: el Camino que es Jesús ha de ser recorrido; la Verdad que es Jesús, escudriñada; la Vida que es Jesús, recibida y ofrecida. Por tanto, antes de encontrarnos definitivamente con el Huésped hemos de poner todo nuestro empeño y buen hacer en avanzar en Él, en buscarlo a Él, en vivir con y para Él. Sabiendo —y esto lo cambia todo—, que no debemos temer la caída, la pérdida o la muerte, pues Jesús nos ha levantado ya, nos ha escrutado primero, nos ha regalado del todo la Vida bienaventurada.

Adrián de Prado Postigo, cmf