Lunes X de Tiempo Ordinario

Hoy es 10 de junio, lunes X de Tiempo Ordinario.

Deseo, Señor, hacerme consciente de lo que se acerca, un encuentro, un diálogo, una invitación. Deseo, Señor prepararme para ello. Sosiego los ruidos de mi alrededor y despierto a mi corazón, porque, Señor, quieres encontrarte conmigo.

Bienaventurados, son en Dios bienaventurados.
Bienaventurados en Ti, Señor, bienaventurados.

Bienaventurados interpretado por Ixcís, «En espíritu y verdad»

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 5, 1-12):

Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles: “Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán ‘los hijos de Dios’. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros”.

Te acercas a mí y me sorprendes. Intento entenderte y me viene grande. Tantos elementos que me parecen incompatibles. Dicha y pobres, llanto y consuelo, sufrimiento y herencia, deseos y saciedad, paz y persecución, justicia e insultos… Y reconozco que tantas veces no te entiendo. Señor, ayúdame a dejarme impactar por tus palabras, aunque sean extrañas, aunque discrepe de ellas, aunque su misterio me supere.

Y sin embargo hay un tono, una música que se repite en tus palabras y que se confirma en tu vida. Te recuerdo viviendo eso que decías, animando al triste, mirando con cariño al que nadie mira bien, denunciando la injusticia, siendo perseguido, calumniado e insultado. Y en vez de estallar, atacar o salir corriendo, permaneces ahí, sin permitir que todas esas cosas endurezcan tu mirada y tu corazón.

Dejo que tus bienaventuranzas calen en mí. Que tu melodía meza mi corazón. Tú me hablas de dicha, alegría, contento, felicidad, ánimo, esperanza, misericordia, júbilo, regocijo, incluso risa. Insistes en ello una y otra vez. Contento, dicha y ánimo. Y recuerdo a tantas personas que viven lo ordinario con la sencillez de una sonrisa. Las dificultades con buena cara, los momentos complicados desde la serenidad. Te pido por ellas y doy gracias por ellas.

Bienaventurados, son en Dios bienaventurados.
Bienaventurados en Ti, Señor, bienaventurados.

Bienaventurados interpretado por Ixcís, «En espíritu y verdad»

Gracias, Señor por este encuentro, por invitarme a vivir desde la dicha. Por soñarme reconociéndote en lo bueno y en lo no tan bueno. Por salirme al encuentro incluso cuando no te busco, por enseñarme a reconocer que tengo tanto que agradecer.

Señor, si una nota…

Señor, si una nota dijese:
yo solo no hago melodía,
no habría música.

Si la piedra dijese:
sola no puedo levantar una pared,
no habría casa.

Si la gota dijese:
no puedo formar un río,
no habría océano.

Si el grano dijese:
poco soy para sembrar un campo,
no habría cosecha.

Si el hombre dijese:
un gesto de amor no puede salvar a la humanidad,
nunca habría justicia, paz, dignidad ni felicidad sobre la tierra.

 (Karl Rahner)

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Liturgia 10 de junio

LUNES. BIENVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones de la misa votiva de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia. Prefacio común o III de la Bienaventurada Virgen María.

Leccionario: Vol. IV

  • Gén 3, 9-15. 20. Madre de todos los que viven.
  • Sal 86. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
  • Jn 19, 25-34.Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre.

Antífona de entrada          Cf. Jdt 13, 18-19
El Señor Dios altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra, porque ha sido glorificado tu nombre de tal modo que tu alabanza está siempre en la boca de todos.

Monición de entrada
Tras haber finalizado ayer las fiestas pascuales con la solemnidad de Pentecostés, celebramos hoy la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, a quien Cristo encomendó sus discípulos para que, perseverando en la oración al Espíritu Santo, cooperaran en el anuncio del Evangelio.

Dispongamos, pues, nuestro corazón para la celebración de la Eucaristía reconociendo nuestros pecados, pidiendo la ayuda de la Virgen María para que interceda por nosotros.

Yo confieso…

Oración colecta
CONCÉDENOS, Señor,
a cuantos honramos la gloriosa memoria

de la santísima Virgen María,
por su intercesión, participar como ella
de la plenitud de tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos confiadamente a Dios nuestro Padre, que llama dichosos y bienaventurados a los que el mundo tiene por desgraciados.

1.- Por la Iglesia; para que todos los que la formamos sepamos vivir a fondo y con sencillez las Bienaventuranzas de Jesús. Roguemos al Señor.

2.- Por los jóvenes que se sienten llamados por Jesús; para que no demoren su respuesta y lo sigan con fidelidad. Roguemos al Señor.

3.- Por nuestros pueblos y ciudades; para que sean espacios de buena convivencia donde toda persona sea respetada y acogida. Roguemos al Señor.

4.- Por las personas que se encuentran en paro; para que puedan acceder a trabajos estables que les permitan vivir con dignidad. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros y por nuestra parroquia; para que seamos capaces de trabajar para acercar el Reino del Dios a los demás. Roguemos al Señor.

Señor, Dios de los pobres de Espíritu, escucha nuestra oración y haznos pacíficos, misericordiosos y compasivos, para que, siendo limpios de corazón y trabajando por la justicia, alcancemos la recompensa del Reino de los cielos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
GOZOSOS al venerar la memoria

de la Madre de tu Hijo,
te ofrecemos, Señor, el sacrificio de alabanza,
y te pedimos, por este sagrado intercambio,
que se acrecienten en nosotros los frutos
de la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio III de la bienaventurada Virgen María

Antífona de comunión          Cf. Lc 1, 48
Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humildad de su esclava.

Oración después de la comunión
FORTALECIDOS, Señor, con el alimento del cielo,

te pedimos humildemente
reconocer de palabra
y seguir con nuestras obras a tu Hijo,
nacido de la Virgen fecunda,
al que hemos recibido en este sacramento.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Santoral 10 de junio

El santoral cristiano nos sorprende cada día con nuevas maravillas de Dios. La primera de ese día es el beato Juan Domínici, religioso dominico, intelectual y culto, hombre de paz y de bien, virtudes que ejercitó generosamente durante el cisma de Occidente, hombre de caridad extrema puesto a prueba durante cinco años que duró la peste negra del año 1348 y que asoló ciudades y monasterios. La misión conciliadora de Juan terminó con el concilio de Constanza que puso fin al cisma con la elección de Martín V. Había prometido renunciar al cardenalato si esto sucedía y se sentó donde estaban los obispos. Dos cardenales fueron a rescatarlo y lo llevaron a la tribuna de los cardenales. Seguidor fiel de Jesús fue también fiel a la purificación de la Iglesia.

Adelantamos a los santos de este día a un Siervo de Dios que algún día estará entre ellos. Me refiero a Antonio Gaudií, hombre pobre, sencillo, de vida austera y de oración frecuente con Dios. Fue, sin duda, el arquitecto más famoso de España en el siglo XX y tal vez del mundo. ha sido llamado «el arquitecto de Dios» por su fina interpretación del hecho religioso, que llevaba por dentro. Murió el 7 de junio atropellado por un tranvía en Barcelona. Por su forma de vestir sencilla y carente de documentación, que nunca llevaba consigo, fue confundido con un mendigo. Sólo le oyeron decir: «¡Dios mío, Dios mío!». Recibió con pleno conocimiento todavía los santos sacramentos. Era el arquitecto de la Sagrada Familia de Barcelona y autor de muchas obras de alto valor religioso en Tarragona, Barcelona, Astorga, Palma de Mallorca, etc. Un día lo veremos en los altares, como maestro de los arquitectos cristianos.

Nos quedan recordar a otra Sierva de Dios María Oliva Bonaldo, italiana, fundadora de las Hijas de la Iglesia, que se distinguen por su amor a la Iglesia.

No olvidamos a los santos Bogomilfo monje polaco, Censurio obispo, Landerico obispo de París e Itamaro obispo de Rochester.

En este día, el año 2001 fueron canonizados por Juan Pablo II Luigi Scrosoppi, fundador de las Hermanas de la Providencia de San Cayetano, Agostino Roscelli, fundador en Génova de la Congregación de la Inmaculada, Bernardo de Corleone, capuchino, Teresa Eustochio Verzeri fundadora del Instituto de las Hijas del Corazón de Jesús y Rebeca Pietra Choboq Ar-Rayés, libanesa de rito maronita. Este mismo día de 1997 fue canonizado Giovanni da Dukla, sacerdote muerto en 1484.

Conmemoramos también a los beatos Buenaventura Baduario agusitno ermitaño, Diana de Andaló dominica, Eduardo Poppe sacerdote belga, Enrique de Bolzano carpintero y Tomás Green y Gualterio Pierson, víctimas de Enrique VIII por su fidelidad a Roma.

En Logroño celebran a la Virgen con el nombre de Nuestra Señora de la Esperanza. Muchas veces han sentido su protección especialmente durante la invasión francesa. En 1976 la nombraron alcaldesa honoraria de Logroño.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Lunes X Tiempo Ordinario

LAUDES

LUNES X TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V.Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en sus presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahogue los fracasos
mis ansias de seguir tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón. Amén.

SALMO 41: DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO

Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo:
como marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

CÁNTICO: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

Sálvanos, Dios del universo,
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
para que sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob
y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel a quien nombraste tu primogénito;
ten compasión de tu ciudad santa,
de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad,
y al templo de tu gloria.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

SALMO 18: ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO

Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

LECTURA: Jr 15, 16

Cuando encontraba palabra tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor, Dios de los ejércitos.

RESPONSORIO BREVE

R/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

R/ Cantadle un cántico nuevo.
V/ Que merece la alabanza de los buenos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

PRECES

Nuestro salvador ha hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que ofrezcamos sacrificios que Dios acepta. Invoquémosle, pues, diciendo:

Consérvanos en tu servicio, Señor.

  • Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio,
    — haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables a Dios.
  • Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu.
    — la comprensión, la servicialidad, la amabilidad.
  • Haz que aprendamos a amarte y lleguemos a poseerte a ti, que eres el mismo amor,
    — y que sepamos obrar siempre lo recto, para que también nuestras acciones te glorifiquen.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos
    — y los ayudemos a progresar en su salvación.

Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos con confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.