Vísperas – Miércoles X de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MIÉRCOLES X TIEMPO ORDINARIO

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p style=»text-align:justify;»>V/.Dios mío, ven en mi auxilio.

R/.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

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p style=»text-align:justify;»>Padre: has de oír

este decir
que se me abre en los labios como flor.

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p style=»text-align:justify;»>Te llamaré

Padre, porque

la palabra me sabe a más amor.

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p style=»text-align:justify;»>Tuyo me sé,

pues me miré

en mi carne prendido tu fulgor.
Me has de ayudar

a caminar,

sin deshojar mi rosa de esplendor.

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p style=»text-align:justify;»>Por cuanto soy

gracias te doy:

por el milagro de vivir.

Y por el ver

la tarde arder,

por el encantamiento de existir.

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p style=»text-align:justify;»>Y para ir,

Padre, hacia ti,

dame tu mano suave y tu amistad.
Pues te diré:

solo no sé

ir rectamente hacia tu claridad.

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p style=»text-align:justify;»>Tras el vivir,

dame el dormir

con los que aquí anudaste a mi querer.
dame, Señor,

hondo soñar.

¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.

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p style=»text-align:justify;»>SALMODIA


Antífona 1: Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

SALMO 61: LA PAZ EN DIOS

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

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p style=»text-align:justify;»>¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo

como a una pared que cede

o a una tapia ruinosa?

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p style=»text-align:justify;»>Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:

con la boca bendicen,

con el corazón maldicen.

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p style=»text-align:justify;»>Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;

sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

<

p style=»text-align:justify;»>De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,

Dios es mi refugio.

<

p style=»text-align:justify;»>Pueblo suyo, confiad en él,

desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

<

p style=»text-align:justify;»>Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia;

todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

<

p style=»text-align:justify;»>No confiéis en la opresión,

no pongáis ilusiones en el robo;

y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

<

p style=»text-align:justify;»>Dios ha dicho una cosa,

y dos cosas que he escuchado:

<

p style=»text-align:justify;»>«Que Dios tiene el poder

y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

 

Antífona 2: Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

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p style=»text-align:justify;»>SALMO 66
: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

<

p style=»text-align:justify;»>La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

 

Antífona 3: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

<

p style=»text-align:justify;»>CÁNTICO: Col 1, 12-20:
 HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS

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p style=»text-align:justify;»>Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

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p style=»text-align:justify;»>Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

<

p style=»text-align:justify;»>Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque por medio de él

fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

<

p style=»text-align:justify;»>Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

<

p style=»text-align:justify;»>Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3:Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

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p style=»text-align:justify;»>LECTURA BREVE


Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros. (1P 5,5b-7)

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p style=»text-align:justify;»>RESPONSORIO BREVE


V/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
R/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

V/. A la sombra de tus alas escóndenos.
R/. Como a las niñas de tus ojos.

<

p style=»text-align:justify;»>V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

 

Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55 ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

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p style=»text-align:justify;»>Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

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p style=»text-align:justify;»>Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

<

p style=»text-align:justify;»>Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

<

p style=»text-align:justify;»>Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

 

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p style=»text-align:justify;»>PRECES


Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Multiplica la gracia y la paz, Señor.

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;
—ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.

Alimenta a tu pueblo con el maná, para que no perezca de hambre,
—y dale el agua viva, para que nunca más tenga sed.

Que tus fieles busquen los bienes de arriba y aspiren a ellos,
—y te glorifiquen también con su trabajo y su descanso.

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,
—para que la tierra dé fruto abundante.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACIÓN

Oh Dios, tu nombre es santo, y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 12 de junio

Tiempo Ordinario  

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 5,17-19
«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.» 

3) Reflexión

• El Evangelio de hoy (Mt 5,17-19) enseña como observar la ley de Dios de manera que su práctica muestre en qué consiste el pleno cumplimiento de la ley (Mt 5,17-19). Mateo escribe para ayudar las comunidades de judíos convertidos a superar las críticas de los hermanos de raza que los acusaban diciendo: “Ustedes son infieles a la Ley de Moisés”. Jesús mismo había sido acusado de infidelidad a la ley de Dios. Mateo trae la respuesta esclarecedora de Jesús a los que lo acusaban. Así nos da una luz para ayudar las comunidades a resolver su problema.
• Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús había dicho que la misión de la comunidad, su razón de ser, es ser sal y luz. Había dado algunos consejos respecto de cada una de las imágenes. A continuación vienen los tres breves versículos del Evangelio de hoy.
• Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente. Había varias tendencias en las comunidades de los primeros cristianos. Unas pensaban que no era necesario observar las leyes del Antiguo Testamento, pues es la fe en Jesús lo que nos salva y no la observancia de la Ley (Rm 3,21-26). Otros aceptaban a Jesús como Mesías, pero no aceptaban la libertad del Espíritu con que algunas comunidades vivían la presencia de Jesús resucitado. Pensaban que ellos, siendo judíos, debían continuar observando las leyes del AT (Hec 15,1.5). Había además cristianos que vivían tan plenamente en la libertad del Espíritu, que habían dejado de mirar la vida de Jesús de Nazaret o el AT y que llegaban a decir: “¡Anatema Jesús!” (1Cor 12,3). Ante estas tensiones, Mateo procura un equilibrio más allá de los dos extremos. La comunidad ha de ser un espacio, donde este equilibrio pueda ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús a los que lo criticaban seguía bien actual para las comunidades: “¡No he venido a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento!”. Las comunidades no podían estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de la ley. Al igual que Jesús, debían dar un paso y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo que la ley quiere alcanzar en la vida de las personas, a saber, en la práctica perfecta del amor.
• Mateo 5,19: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente Y a los que querían deshacerse de toda la ley, Mateo recuerda otra palabra de Jesús: “Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos”. La gran inquietud del Evangelio de Mateo es mostrar que el AT, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu Santo, no pueden separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahán y Sara está presente en medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret que nos manda su Espíritu. 

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo veo y vivo la ley de Dios: cómo horizonte de libertad creciente o cómo imposición que delimita mi libertad?
• Y ¿qué podemos hacer hoy para los hermanos y las hermanas que consideran toda esta discusión como superada y sin actualidad? ¿Qué podemos aprender de ellos? 

5) Oración final

¡Celebra a Yahvé, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!,
que refuerza los cerrojos de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 9, 38-40

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p style=»text-align:justify;»>38Le dijo Juan: “Maestro, hemos visto a uno expulsando demonios en tu nombre y se lo impedimos, porque no nos sigue”.
39Pero Jesúsdijo: “No se lo impidáis. Porquenadie hará un portento en mi nombrey podrá inmediatamente hablar mal de mí;

40porque quien no está contra nosotros, a favor de nosotrosestá.

 

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p style=»text-align:justify;»>Después de dar respuesta a la disputa de sus discípulos sobre el concepto de grandeza, exhortándoles a recibir a los niños y seguir así su camino de humildad, Jesús recoge otra pregunta de los apóstoles que procede de una enfermedad espiritual similar, a saber: la pretensión de restringir el empleo sanador del nombre de Jesús al grupo de seguidores («no nos sigue»). 
La perícopa se divide en tres secciones: 1) relato de Juan a Jesús sobre el modo como él y otros discípulos han tratado al exorcista ajeno (9,38); 2) rechazo de Jesús a este trato (9,39) y 3) enunciación por parte de Jesús de un principio general sobre el trato con personas ajenas al grupo (9,40). La alternancia de pronombres personales para referirse a Jesús, por un lado, y a los discípulos, por otro, es reveladora. Los discípulos comienzan vinculándose a sí mismos con Jesús («porque no nos sigue»). Jesús parece al principio distanciarse de los discípulos, dirigiéndose a ellos en segunda persona plural, lo que implica que desaprueba lo que han hecho («No se lo impidáis»). Al final, sin embargo, restablece de nuevo el vínculo de unión con ellos usando de nuevo la primera persona del plural («Pues quien no está contra nosotros, a favor de nosotros está»). 


  • 9,38-40: La perícopa comienza con Juan, hijo de Zebedeo, un miembro del círculo íntimo de tres discípulos, que plantea a Jesús un problema: las acciones de un sanador que no es uno de «los nuestros» pero que, sin embargo, utiliza el nombre del Maestro para realizar exorcismos. Ya sea que la pregunta surgiera en la vida de Jesús o bien en la iglesia primitiva, Jesús rechaza la actitud exclusivista propuesta por Juan, observando que a personas como el exorcista ajeno, que operan maravillas en nombre de Jesús, no les será fácil hablar mal de él posteriormente (9,39b). La respuesta de Jesús implica que se ha liberado ya en el mundo una fuerza que en última instancia 
demostrará ser más poderosa que la inclinación a la calumnia inherente a la edad presente: esa fuerza es el poder del nombre de Jesús. A causa de este poder, hasta los que comienzan a manipular el nombre de Jesús para sus propios objetivos pueden encontrarse de improviso dentro de su esfera de influencia.
En la sentencia «Quien no está contra nosotros a favor de nosotros está», Jesús emplea un dicho proverbial expresado aquí en forma positiva, mientras que en Mt 12,30 // Lc 11,23 aparece en forma negativa: «El que no está conmigo está contra mí». Ambas formas cuentan con un paralelo en Cicerón: «Sostenemos que son enemigos todos aquellos que no están con nosotros, mientras que vosotros consideráis que todos aquellos que no están contra vosotros están a vuestro lado».
    A pesar del tono optimista de la conclusión de nuestra perícopa, el evangelio recuerda constantemente a sus lectores que la adhesión a Jesús puede conducir al sufrimiento, la traición y la muerte. Pero, como Jesús acentuará en el siguiente pasaje, un destino aún más terrible espera a los que dan su espalda a la redención divina del mundo.

Comentario del 12 de junio

Jesús había tenido actitudes transgresoras ante determinadas leyes como la del descanso sabático o las relativas a la pureza ritual o al ayuno. Tampoco evitó contactos «peligrosos» con publicanos y pecadores o con paganos como el centurión de Cafarnaúm. De hecho fue acusado por letrados y fariseos de falta de respeto a la tradición de los mayores y de expresa inobservancia de la ley judaica. Además, había contrapuesto «lo dicho a los antiguos» a «lo dicho por él». No es extraño, por tanto, que le presentasen como un reformista intolerable del judaísmo o como alguien que había venido a destruir la Ley. Pero la Ley era sagrada para un judío.

Las palabras de Jesús en este pasaje evangélico suenan a autodefensa; al mismo tiempo quieren ser una explicación de su actitud ante la Ley destinada a sus discípulos, también judíos: No creáis que he venido a abolir la Ley o los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Se declara, pues, plenificador de la Ley, no destructor de la misma: aquel que ha venido a llevar a su perfección tanto la Ley (=Pentateuco) como los Profetas. Aquí hay una labor que consiste en conducir a su perfección algo (ley, profetas, revelación) que es imperfecto o sacar a la luz toda la potencia o virtualidad que se esconde en un mandamiento. Jesucristo no es un marcionita que reniegue de su tradición, del Antiguo Testamento; pero entiende que con él llega la plenitud de la revelación que tiene sus fases y sus intensidades. Por eso puede decir: habéis oído que se dijopero yo os digo: habéis oído que se dijo: no cometerás adulterio; pero yo os digo: aquel que mira a una mujer deseándola en su interior ya ha cometido adulterio con ella.

En este pasaje no observamos ninguna anulación o rebajación del precepto; sino más bien una radicalización del mismo, puesto que es llevado hasta el interior de la persona, hasta el ámbito de sus intenciones, pensamientos y deseos. Es como sacar del mandamiento toda su virtualidad, o toda su verdad. Para no cometer adulterio no basta con no llevar a cabo una acción adulterina; es necesario abstenerse del pensamiento y del deseo del mismo. Aquí hay evidentemente una radicalización de la ley. Lo mismo sucede con el antiguo mandamiento del «amor al prójimo», que Jesús lleva hasta el «amor al enemigo» que debe ser apreciado también como prójimo, es decir, que debemos incluir en la categoría de «prójimo».

También aquí hay un llevar a plenitud el concepto de prójimo. Dar o llevar a plenitud es, sin duda, poner al descubierto toda su verdad: la verdad del judaísmo, la verdad del Antiguo Testamento, la verdad de la revelación, la verdad de la Ley, la verdad de los profetas, la verdad de los mandamientos de la Ley de Dios, la verdad del Sábado, la verdad de la pureza interior, la verdad del ayuno y las observancias cuaresmales, la verdad del corazón del hombre. Y cuando Jesús se muestra contrario a ciertas tradiciones y observancias (legales) judías -ciertos modos de practicar el Sábado, la pureza ritual o el ayuno-, lo hace para rescatar la verdad de las mismas recubierta por las hipocresías y falsas justificaciones construidas por los hombres para aparecer como justos.

Jesucristo declara, por tanto, no haber venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darles plenitud. Y añade para subrayar más esta aseveración: Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. Se trata de una afirmación que revaloriza enormemente la ley, dándole una consistencia y un rango divinos: antes pasarán el cielo y la tierra que la ley. Además, no dejará de cumplirse hasta en sus últimos detalles. Jesús le confiere un rango similar al que tiene la Escritura sagrada, de la cual no se puede tocar –a riesgo de profanar- ni una letra, ni una tilde. Y prosigue: El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos.

Entre los preceptos de la Ley, los hay más y menos importantes. Pues bien, Jesús parece mostrar aprecio incluso por los de menor importancia, pues quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos. Y tiene su explicación: el amor también repara en los detalles y tiene muy en cuenta las cuestiones menores; porque en el amor hay delicadeza y la delicadeza presta atención a esos detalles tan presentes en las relaciones humanas sostenidas por la savia del amor. La obediencia amorosa también se aplica a las acciones menos notorias, más escondidas. Es un obsequio del entendimiento y una adhesión de la voluntad a una autoridad reconocida como tal a cuyo criterio y orientación uno está dispuesto a someter su vida hasta en las cuestiones más nimias e intranscendentes. También aquí hay delicadeza y deseo de no disgustar o de no ofender. Sí, también los preceptos menos importantes tienen su importancia para el que ama a Aquel de quien proceden y para el que reconoce en ellos una expresión más de su bondad. El cumplimiento (amoroso) de tales preceptos engrandece de tal manera al que los cumple que le hará grande en el Reino de los cielos.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Comentario Domingo de la Santísima Trinidad

Oración preparatoria

Señor Jesús, dame Tu Espíritu, constrúyeme por dentro con esa solidez que sólo Tú puedes darme, para hacer experiencia del Padre. Dame oírte en Tu palabra HOY, AQUÍ y AHORA, dame experimentarla en personas, situaciones, en la alegría y el dolor y, de ese modo, poder proclamarla, como Tú, a los cautivos, ciegos y oprimidos. AMEN.

 

Jn 16, 12-15

«12“Todavía muchas cosas tengo que decir para vosotros, pero no podéis sobrellevar ahora.

13Pero cuando venga aquel, el Espíritu de la verdad, guiará a vosotros en la verdad completa; porque no hablará por su cuenta, sino que todo lo que oiga hablará, y lo que está por venir anunciará para vosotros. 14Aquel me glorificará, porque recibirá de lo mío y [lo] anunciará para vosotros.

15Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso dije que de lo mío recibe y [lo] anuncia para vosotros”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Nos situamos en el último gran discurso de Jesús, previo a la Pasión (Juan 13- 17). Comienza, tras la escena del lavatorio de pies, un larguísimo y denso discurso bien organizado en diversas partes temáticas, que son introducidas normalmente por preguntas de los discípulos. Con el cap. 18, escena del prendimiento, comienza la Pasión de Jesús, momento que en Juan equivale a la Glorificación de Jesús. La segunda parte del cap. 15 (vv. 18-27) y el comienzo del 16 (vv. 1-4) contienen sombrías previsiones de persecución. De modo que “el Paráclito”, elEspíritu Santo, emerge con fuerza en la sección 16,7-15), de la que forma parte nuestro texto. El Espíritu es, pues, fuerza frente a la persecución y consuelo fren- te a la ausencia física de Jesús.

 

TEXTO

El texto tiene tres pequeñas partes:
a) v. 12: Jesús anuncia a los discípulos que aún quedan más cosas por decirles;

b) vv. 13-14: Jesús hace referencia al Espíritu Santo y su acción en los discípulos;

c) v. 15: Jesús hace referencia al Padre.

Jesús ocupa un lugar central porque dirige el discurso y por los pronombres y adjetivos personales y posesivos referidos a él (me, mío). El Espíritu Santo tiene también un papel importante: guiar, anunciar (¡tres veces!), glorificar. El Padre tiene, en este texto, un papel menos estelar, aunque se le presenta como dueño de todo (compartido con Jesús). Lo más destacado a nivel textual es la presencia del “vosotros”, los discípulos de entonces y de ahora, que están-estamos fuertemente interpelados en este texto (término 5 veces repetido).

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• La historia de relación con Jesús no ha terminado ni parece ser fácil. Nos plantea la cuestión de lo que aún esperamos de Jesús, si esperamos algo, y la capacidad que tenemos para afrontar con decisión las consecuencias de nuestro seguimiento.

• Un reto fundamental de la vida cristiana es “vivir en el Espíritu”, sentirse habitados por él, dejarse conducir por él. Sus previstas acciones tienen en el anunciaruna importancia decisiva. Él nos hace conocer la verdad completa acerca de Jesús. ¿Somos personas espirituales? ¿Cómo y en qué sentido?

• La “verdad completa” parece ser un itinerario espiritual. El Espíritu Santo “recibe de lo de Jesús” y así nos lo anuncia. Relacionado con la fuerte implicación del“vosotros” puede indicar también el “estilo discipular”: recibir de Jesús, solo de Jesús, para anunciar (ofrecer) a los demás. Así completamos nuestra verdad de discípulos. ¿Es Jesús la fuente y motor de lo que vivimos y anunciamos? ¿Qué anunciamos y ofrecemos a los demás?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo de la Santísima Trinidad

Solemnidad de la Santísima Trinidad
16 de junio 2019

Proverbios 8, 22-31; Psalm 8; Romanos 5, 1-5; John 16, 12-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes».

 

Reflexión

Jesús dice que solos no podemos comprender las cosas de Dios. ¿Quién manda Dios para que podamos entender? (El Espíritu de la verdad/El Espíritu Santo) Como nos ayuda el Espíritu Santo. (Cuando oramos, deja las verdades de Dios en nuestro corazón como inspiraciones.) ¿Alguna vez han sentido inspiración del Espíritu Santo? ¿De quién recibe las verdades el Espíritu Santo? (de Jesús) ¿De quién recibe las verdades Jesús? (de Dios Padre) Piensan iguales Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo porque son un Dios, pero tres personas. Es un misterio de la fe que no entendemos, pero aceptamos porque Jesús nos lo enseñó el misterio de la Santísima Trinidad.

Actividad

En la siguiente página cortar, colorear y pegar en cartulina. Hacer hoyo arriba y colgar con cinta.
Pegar detrás la siguiente oración. Hacer comparación que, igual que un trébol tiene tres hojas, pero sigue siendo un trébol, la Santísima Trinidad es un Dios con tres personas.

Oración

En Nombre del Padre, en Nombre del Hijo, en Nombre del Santo Espíritu Estamos aquí para alabar, y agradecer, bendecir y adorar Estamos aquí a tu disposición, Señor, Dios Trino de Amor.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo de la Santísima Trinidad

¿Te gustan las historias o novelas de misterio? Cuando era joven me encantaba leer historias de misterio. Mis favoritas eran los Hardy Boys y Nancy Drew (Ambos novelas en inglés). Recientemente vi un buen libro de misterio titulado «¿Qué le ocurrió realmente a Humpty?: De los archivos de un detective experto». Todos sabemos que Humpty Dumpty se cayó, pero en este libro el hermano, Joe Humpty, detective, investiga para tratar de saber que pasó realmente. ¿Se caería Humpty o lo empujarían? Si fue empujado, ¿quién lo hizo? ¿Sería la Pequeña Miss Muffet, Rizos de Oro, la vieja mamá Hubbard o el malévolo Lobo Feroz. No voy a revelar el final o la solución al misterio…tendrán que leerlo para saberlo.

Hoy vamos a aprender acerca de un misterio totalmente diferente. Hoy es un día muy especial en la iglesia. Es el domingo de la Trinidad. ¿Sabes lo que significa la palabra trinidad? Lo primero que deseo preguntarte es: conociendo a Dios, ¿cuántos Dios hay? Exacto, sólo hay un Dios. La Biblia dice que «sólo un Dios y Padre de todos», pero Dios está hecho de tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto es lo que conocemos como la Trinidad. Puede ser que hayas notado que cuando alguien es bautizado por el Pastor, este dice, «Te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo». ¿Has oído eso antes? ¡Bien! Ahora sabrás que cuando escuchas esas palabras – Padre Hijo y Espíritu Santo – estamos hablando de la Trinidad — un Dios en tres personas.

Tan simple como esto aparenta ser, es muy difícil entender la Trinidad. Es un misterio para nosotros – algo que podemos pensar y maravillarnos en él. Las personas han usado muchas cosas o formas diferentes para tratar de ayudar y explicar lo que es la Trinidad. Como comenzamos hablando acerca de Humpty Dumpty hoy, creo que usaré un huevo como ejemplo en esta ocasión. (Enseñe un huevo hervido y duro). ¿Cuántos huevos ves? ¡Así es! Tengo sólo un huevo. Como posiblemente sepas, el huevo está hecho de tres partes. La primera es el cascarón. (Pele el huevo). La segunda parte es lo blanco, la clara del huevo. Lo próximo que haré es cortar el huevo por la mitad. ¿Qué ven ahora? ¡Cierto! Ven la yema amarilla. El huevo tiene tres partes: el cascarón, la clara y la yema – pero es un sólo huevo. ¡De igual forma, el Padre, Hijo y el Espíritu Santo son tres personas pero sólo un Dios: misterio resuelto!

Oremos: Dios te damos gracias por ser el todo poderoso, sapiente y amoroso Dios con nosotros. Te damos gracias por las cosas en la vida que no entendemos completamente y por darnos la fe para creerlas de todos modos. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Comentario al evangelio – 12 de junio

La Palabra de Dios para este día busca motivarnos a ser testigos cualificados de la Buena Nueva de Jesús. San Pablo nos invita a reconocer que somos frágiles, lo que más adelante define como «vasijas de barro» (4,7) para advertir que el camino de seguimiento no será fácil. A la vez, nos alienta a descubrir que, por medio del Espíritu llegamos a ser verdaderos artífices de una vida que se renueva y aprende a ser mejor día con día. Insiste, además, que hemos de ser capaces de sopesar lo permanente de lo transitorio, lo glorioso en Dios y las glorias humanas, la letra de la ley frente a la libertad y dignidad humanas. Esto permitirá dar saltos de madurez en nuestra práctica evangelizadora y en nuestra propia vida.

Con la ayuda del Espíritu nos capacitamos, personal y comunitariamente, para suscitar esa vida nueva en Jesús, favoreciendo el encuentro con él en la comunidad fraterna. Lo que realmente nos invita a vivir es una experiencia más auténtica de fe y de comunión con Dios, que nos haga capaces de vivir para los demás, amándonos y respetándonos en complementariedad.

Jesús mismo tuvo que realizar ese camino de madurez junto a sus seguidores. En el evangelio lo vemos insistiendo sobre el fin último de la ley. Darle plenitud a «la ley» fue para Jesús la única forma de generar los valores y actitudes para los cuales fue creada: el servicio, la justicia, el amor, el perdón, la verdad, etc. Las leyes fueron creadas para favorecer la convivencia humana y si esto no se cumple, se corrompen, terminan siendo objeto de manipulación a beneficio de unos en detrimento de otros.
Recibimos la invitación a evangelizar con el testimonio de quienes sabiéndose en manos de Dios caminan por la senda de la misericordia y la justicia. Una misericordia que traduce «la ley» en paciencia y acompañamiento a los más débiles; una justicia que practica «la ley» de la igualdad, la dignificación y la defensa de la vida. Un examen muy bueno para quienes en la Iglesia hemos puesto más énfasis al cumplimiento irrestricto de las normas y leyes más que al acompañamiento. Oremos para que nuestros pastores y animadores en la comunidad realicen una labor paciente de catequesis con mayor caridad y menos legalismo.

Fredy Cabrera, cmf