Christus Vivit – Francisco I

29. El hecho es que «Jesús tampoco creció en una relación cerrada y absorbente con María y con José, sino que se movía gustosamente en la familia ampliada, que incluía a los parientes y amigos»[8]. Así entendemos por qué sus padres, cuando regresaban de la peregrinación a Jerusalén, estaban tranquilos pensando que el jovencito de doce años (cf. Lc 2,42) caminaba libremente entre la gente, aunque no lo vieran durante un día entero: «Creyendo que estaba en la caravana, hicieron un día de camino» (Lc 2,44). Ciertamente, pensaban que Jesús estaba allí, yendo y viniendo entre los demás, bromeando con otros de su edad, escuchando las narraciones de los adultos y compartiendo las alegrías y las tristezas de la caravana. El término griego utilizado por Lucas para la caravana de peregrinos, synodía, indica precisamente esta “comunidad en camino” de la que forma parte la sagrada familia. Gracias a la confianza de sus padres, Jesús se mueve libremente y aprende a caminar con todos los demás.


[8] Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia (19 marzo 2016), 182: AAS 108 (2016), 384.

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