Vísperas – Martes XII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MARTES XII TIEMPO ORDINARIO

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

HIMNO

Atardece, anochece, el alma cesa
de agitarse en el mundo
como una mariposa sacudida.

La sombra fugitiva ya se esconde.
Un temblor vagabundo
en la penumbra deja su fatiga.

Y rezamos, muy juntos,
hacia dentro de un gozo sostenido,
Señor, por tu profundo
ser insomne que existe y nos cimienta.

Señor, gracias, que es tuyo
el universo aún; y cada hombre
hijo es, aunque errabundo,
al final de la tarde, fatigado,
se marche hacia lo oscuro
de sí mismo; Señor, te damos gracias
por este ocaso último.

Por este rezo súbito. Amén.

 

SALMO 136: JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los cauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirnos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

 

SALMO 137: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:

por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

 

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

 

LECTURA: Col 3, 16

La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

 

RESPONSORIO BREVE

R/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R/ De alegría perpetua a tu derecha
V/ En tu presencia, Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

 

PRECES

Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

Señor, escúchanos.

Cristo, fortaleza nuestra, que nos has llamado a la luz de tu verdad,
— concede a todos tus fieles fidelidad y constancia.

Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,
— y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz.

Tú que, con cinco panes, saciaste a la multitud,
— enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación,
— sino que piensen también en los otros pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Cuando vengas aquel día, para que en tu santos se manifieste tu gloria,
— da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

 

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo:
Padre nuestro…

 

ORACION

Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que los sentimientos de nuestro corazón concuerden siempre con las palabras de nuestra boca. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

 

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 25 de junio

Tiempo Ordinario  

1) Oración inicial 

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

2) Lectura 

Del santo Evangelio según Mateo 7,6.12-14
«No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.
«Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
«Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran. 

3) Reflexión

• Discernimiento y prudencia al ofrecer las cosas de valor. En sus relaciones con los demás, Jesús pone en guardia ante algunas actitudes peligrosas. Lo primero es no juzgar (7,1-5): se trata de una verdadera prohibición, “no juzguéis”, acción que evita todo desprecio o condena de los otros. El juicio último es competencia exclusiva de Dios; nuestros parámetros y criterios son relativos; están condicionados por nuestra subjetividad. Toda condenación de los demás se vuelve también condenación de sí mismo, por cuanto nos pone bajo el juicio de Dios y se autoexcluye del perdón. Si tu ojo está limpio, es decir, si está libre de todo juicio hacia el hermano, puedes relacionarte con él de manera veraz ante Dios.
Vayamos a las palabras de Jesús que el texto nos ofrece: “No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen” (7,6). A primera vista, este “dicho” de Jesús parece extraño a la sensibilidad del lector hodierno. Puede presentarse como un verdadero enigma. En verdad se trata de una manera de decir, de un lenguaje semítico que requiere ser interpretado. En tiempo de Jesús, como en la cultura antigua, los perros no eran muy apreciados porque se consideraban semisalvajes y callejeros (U. Luz). Vayamos ahora al aspecto positivo y didáctico-sapiencial de las palabras de Jesús: no profanar las cosas santas es, a fin de cuentas, una invitación a usar la prudencia y el discernimiento. En el AT las cosas santas son la carne para el sacrificio (Lv 22,14; Es 29,33ss; Nm 18,8-19). También la prohibición de echar las perlas a los puercos resulta incomprensible. Para los hebreos, los cerdos son animales impuros, como la quintaesencia de la repugnancia. Por el contrario, las perlas son lo más precioso que puede haber. La advertencia de Jesús se refiere a aquel que sacia a los perros callejeros con la carne consagrada y destinada al sacrificio. Tal comportamiento resulta malvado y con frecuencia imprudente, pues normalmente a los perros no se les daba de comer y, movidos por su hambre insaciable, podían retroceder y asaltar a sus “bienhechores”. A nivel metafórico, las perlas indicarían las enseñanzas de los sabios y las interpretaciones de la “torâh”. En el evangelio de Mateo, la perla es imagen del reino de Dios (Mt 13,45ss). La interpretación que hace el evangelista al poner esta advertencia de Jesús, es principalmente teológica. Seguramente la interpretación que nos parecerá más acorde con el texto es la lectura eclesial de las palabras de Jesús: una advertencia a los misioneros cristianos de no predicar el evangelio a cualquiera (Gnilka Luz)
• El camino a seguir. Al final del discurso (7,13-27) Mateo pone, entre otras cuestiones, una exhortación conclusiva de Jesús, que invita a hacer una elección decisiva para entrar en el reino de los cielos: la puerta estrecha (7,13-14). La palabra de Jesús no es sólo algo que hay que comprender e interpretar, sino que sobre todo ha de formar parte de la vida. Ahora bien, para entrar en el reino de los cielos es necesario seguir un camino y entrar en la plenitud de la vida atravesando una “puerta”. El tema del “camino” es muy apreciado en el AT (Dt 11,26-28; 30,15-20; Jr 21,8; Sal 1,6; Sal 118,29-30; Sal 138,4; Sb 5,6-7, etc.). El camino representado en las dos puertas conduce a metas diversas. Una significación coherente de las advertencias de Jesús sería que a la puerta ancha se une el camino ancho que conduce a la perdición, es decir, recorrer un camino ancho siempre es agradable, pero esto no se dice en nuestro texto. Más bien parece que Mateo coincide con el concepto judío de “camino”: siguiendo Dt 30,19 y Jr 21,8 se encuentran dos caminos que se contraponen, el de la muerte y el de la vida. Saber elegir entre dos modos diversos de vida es decisivo para entrar en el reino de los cielos. El que elije la vía estrecha, la de la vida, debe saber que está llena de aflicciones; al decir estrecha indica que en el sufrimiento se encuentra la prueba de la fe. 

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo ha impactado en tu corazón la palabra de Jesús? ¿La escuchas para vivir bajo la mirada del Padre y para cambiar personalmente y en tus relaciones con los hermanos?
• La palabra de Jesús, o mejor, Jesús mismo es la puerta que introduce en la vida filial y fraterna. ¿Te dejas guiar y atraer por la vía estrecha y exigente del evangelio? ¿Sigues más bien la vía ancha y fácil, que consiste en hacer lo que a uno le place o lo que conduce a satisfacer los propios deseos, y que pasa por alto las necesidades de los demás? 

5) Oración final

Tu amor, oh Dios, evocamos
en medio de tu templo;
como tu fama, oh Dios, tu alabanza
alcanza los confines de la tierra. (Sal 48,10-11)

Llevas un gran tesoro en una vasija de barro

Que la conciencia de tu arcilla no disminuya
tu capacidad de sorpresa y asombro:
“jamás un pueblo a tenido un dios tan cercano a él”,

así reflexionaba el pueblo de Israel,
pensando en el camino salvador de Dios en su propia historia.

Tan cercano, que es más íntimo a ti que tú mismo.
En él vives, te mueves y existes.

Él está en el origen de tu ser, en el inicio de tu fe
y en el comienzo de tu compromiso evangelizador.
A su llamada creadora debes tu existencia
como persona, como creyente

y como evangelizador o monitor:
Por tu mérito no puedes apuntarte ningún tanto
en este sentido, pero tu capacidad te viene de Dios.

No te preguntes por qué te ha llamado.
Si miras a tu alrededor encontrarás a gente

mejor que tú, más preparada, con más gancho.
Y, sin embargo, ahí estás tú.

Dios te ha llamado y te da miedo.
Hasta le puedes decir: “mira que no sé hablar”.

Pero Él te responderá siempre:
“venga, no temas, que yo estoy contigo”.
Su llamada te fortalece y te da el ánimo que necesitas.

Las llamadas son diferentes.
No todos somos llamados para lo mismo.
Pero todos tenemos la responsabilidad
de que no falte la respuesta a ninguna de ellas.
Ningún evangelizador debe ser indiferente:
la responsabilidad es de todos.

Comentario del 25 de junio

La biografía de Juan el Bautista es la de un elegidode Dios para desempeñar una función importante en la historia de la salvación. Antes que ser «bautista» y, en su condición de tal, precursormesiánico, fue llamado al desierto; pero antes aún que la llamada está la elección. Todos los datos de su biografía así lo indican. Es el hijo de unos padres ancianos y estériles, hasta que Dios quiebra su esterilidad o saca de ella fecundidad. Su nacimiento es anunciado con antelación a su padre, Zacarías, un hombre que, debido a la edad, ha perdido toda esperanza de paternidad. Y el anuncio se hizo realidad. Su mujer, Isabel, contra todo pronóstico, quedó embarazada y, habiéndosele cumplido el tiempo, dio a luz un hijo, el hijo llegado cuando ya nadie lo esperaba porque la naturaleza de aquel matrimonio de ancianos parecía desprovista de todo vigor. Aquel nacimiento en edad inusual significó para los parientes y vecinos un motivo de extrañeza y de gozo al mismo tiempo. Al darles el regalo inesperado de un hijo, Dios les había hecho una gran misericordia, pues les había liberado del baldón, casi un estigma, de la esterilidad. Había, por tanto, motivos para felicitarles.

A los ocho días tocaba circuncidar al niño, tal como preveía la ley, y declarar su nombre. La circuncisión lo hacía miembro del pueblo elegido. Pero él ya era un elegido de Dios antes incluso de pasar a integrar la nómina de ese pueblo. Por eso tendrá el nombre que el Elector ha dispuesto para él, y no el que debía llevar el primogénito según los usos y costumbres más arraigados en el judaísmo, el nombre del padre. Tendrá que intervenir la madre para evitar que se le llame Zacarías, como a su padre, porque el niño ya tiene nombre, el que le ha puesto Aquel que le encomendará la misión a realizar en la vida. Juan es su nombre, replica Isabel, contraviniendo las costumbres usuales de su pueblo. Y como les resulta extraño este modo de proceder, le preguntan al padre, que permanece mudo tras la anunciación del ángel. Él escribió: Juan es su nombre, porque el mismo que había anunciado anticipadamente su concepción y nacimiento le había impuesto ya el nombre, es decir, le había asignado misión y oficio. En ese mismo instante Zacarías recupera el habla para bendecir a Dios, causando la admiración de los testigos.

La acumulación de hechos extraños provocó la sensación de estar ante algo inusual y extraordinario: todos los vecinos quedaron sobrecogidos y la noticia corrió por toda la montaña de Judea. Era la manera de destacar lo singular de este nacimiento. Y ante lo extraño o extraordinario de los hechos era inevitable que la gente se hiciese preguntas: ¿Qué va a ser este niño?Sospechaban que estaba tocado por la mano de Dios. Pues bien, ese niño acabará siendo lo que quería de él el que lo había llamado a la existencia y a la misión profética, el Bautista, el mártir de la verdad, el Precursor del Mesías. Este último título le confiere una singularidad en la historia que no tiene parangón.

También nosotros, en nuestra condición de bautizados, hemos sido elegidos por Dios para formar parte de su pueblo, desempeñando cada uno el papel que le corresponda al servicio del mismo, pues en cuanto bautizados participamos de la condición profética, sacerdotal y regia de Jesucristo. Pero para sentirnos tales tenemos que apreciar esos signos de elección que han conformado nuestra vida vocacional. Sólo así, como Juan, tendremos una conciencia viva de nuestra elección divina y de la necesidad de responder a la iniciativa de Dios con una vida entregada a la misión encomendada.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

40. En el Sínodo se reconoció «que un número consistente de jóvenes, por razones muy distintas, no piden nada a la Iglesia porque no la consideran significativa para su existencia. Algunos, incluso, piden expresamente que se les deje en paz, ya que sienten su presencia como molesta y hasta irritante. Esta petición con frecuencia no nace de un desprecio acrítico e impulsivo, sino que hunde sus raíces en razones serias y comprensibles: los escándalos sexuales y económicos; la falta de preparación de los ministros ordenados que no saben captar adecuadamente la sensibilidad de los jóvenes; el poco cuidado en la preparación de la homilía y en la explicación de la Palabra de Dios; el papel pasivo asignado a los jóvenes dentro de la comunidad cristiana; la dificultad de la Iglesia para dar razón de sus posiciones doctrinales y éticas a la sociedad contemporánea»[15].


[15] Ibíd., 53.

Recursos – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UNAS SEMILLAS

(Podría presentarse un recipiente de cristal lleno de granos de trigo o de cualquier otro tipo de semillas. Esta ofrenda la puede hacer una mujer)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Aquí me tienes, Señor, con estas semillas, que yo te quiero ofrecer en este domingo, pidiéndote aceptes este don que Tú mismo nos has hecho y cuides de su desarrollo y crecimiento, pues, sin tu gracia, nada de lo que vive, alcanza su madurez. Siembra la vocación al servicio de la Iglesia en los corazones de nuestros y nuestras jóvenes. Y recuerda, de una forma especial, a todas aquellas comunidades que carecen ya de un presbítero que las presida.

PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE LLENO DE SAL

(Esta ofrenda la puede hacer una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo, y lo hago en nombre personal, de todos los y todas las militantes y de la propia comunidad, este recipiente lleno de sal, como símbolo de nuestra presencia evangelizadora y transformadora del mundo. Igual que otras generaciones de creyentes han evangelizado a tantos pueblos, nosotros y nosotras queremos ser presencia misionera en este mundo, a pesar de las muchas dificultades con las que nos encontramos. Danos, sin embargo, tu gracia, porque sin ella nuestra sal se vuelve insípida.

PRESENTACIÓN DEL FRASQUITO DEL CRISMA

(Lo presenta una persona adulta, hombre o mujer, del grupo de Liturgia de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este frasquito de aceite con el que todos y todas hemos sido ungidos y ungidas, para recibir de Ti la fuerza que precisamos en orden a testimoniar nuestra fe en medio del mundo. Acepta esta oración nuestra y danos tu fortaleza, que tanto precisamos, porque nuestro mundo y cultura necesitan de nuevos testigos vivos, nuevos profetas que denuncien las injusticias y anuncien el don de tu salvación.

PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda un/a militante de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en nombre de los cristianos y cristianas militantes en esa lucha por crear una sociedad más humana, más igualitaria y más solidaria; esto es, más justa y para todos y para todas. Muchos de los “profetas” han sido un maravillo ejemplo de ese compromiso. Te volvemos a ofrecer sus vidas. Haznos a nosotros y a nosotras con capacidad de entrega y de servicio para seguir adelante en esa causa.

PRESENTACIÓN DE UNA ONG

(Tras la presentación de la Organización No Gubernamental, uno de los miembros de la comunidad, mejor si está relacionado con ella, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy el compromiso mío y el de todos y de todas de abrir nuestros corazones a los y las más pobres de todo el mundo. Queremos apoyarles con nuestros bienes, pero también con nuestra solidaridad y nuestro trabajo, porque creemos que, si sólo compartiéramos el dinero, podríamos incurrir en el pecado de lavarnos las manos y tratarles como si fueran meros indigentes. Con ello queremos expresar el amor que Tú tienes a los más necesitados y necesitadas de esta tierra, y que son tus preferidos y preferidas. Ayúdanos a vivir este compromiso solidario, haciendo posible la VIDA en nuestro entorno y en la humanidad. Así, llevaremos adelante la obra iniciada por Jesús. Así sea.

Oración de los fieles – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Invoquemos, hermanos, la Misericordia de Dios Padre, para el Pueblo Santo de Dios y para todos los hombres y mujeres de la Tierra. Oremos por las necesidades de todos. Y contestamos.

SEÑOR BENDICE, A TU PUEBLO

1. – Por el Papa Francisco, por los obispos, presbíteros y diáconos para que nunca les falte la Gracia de Dios y amor para todos los hermanos. OREMOS.

2. – Por los laicos comprometidos, por todos aquellos que trabajan por los hermanos en las parroquias y los diferentes movimientos eclesiales. OREMOS

Por los encargados de la liturgia y por los equipos que preparan las celebraciones dominicales, para que Dios les asista y el Espíritu Santo les ilumine. OREMOS

3. – Por la paz en el mundo, para que desaparezcan las guerras y el terrorismo y que, como decía el Profeta Isaías, las lanzas se conviertan en podaderas. OREMOS

4. – Por los enfermos de cuerpo y alma, para que nunca les falte nuestro apoyo y amor fraterno. OREMOS

5. – Por los que emprenden vacaciones, para que lleguen felizmente a su destino y regresen con alegría. OREMOS

6. – Por los emigrantes, los exiliados, los que no tienen casa y aquellos, que por cualquier causa, estén lejos de sus familias. OREMOS

7.- Por nosotros mismos, aquí reunidos en torno al Sacramento de Altar, para que el Señor Jesús nos conceda crecer en nuestra fe y caridad. OREMOS

Concede, Dios Padre de todos, lo que este pueblo reunido en tu nombre te pide con fe

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amén


Es momento de responder a Jesús, hoy nos llama a cada uno, debemos olvidar lo que nos aleje de Él, y ponernos tras sus pasos, el camino puede ser duro, así pues le pedimos:

SEÑOR, ALIMENTA NUESTRO CAMINAR

1. – Por el Papa, obispos y sacerdotes para que el Señor siempre les asista y se dejen aconsejar por Él. OREMOS

2. – Por los que gobiernan las naciones y por sus pueblos para que todos encuentren la libertad que viene de la adhesión a Cristo. OREMOS

3. – Por los que han recibido por primera vez a Cristo en la Eucaristía y por los que han recibido el sacramento de la confirmación, para que sigan siempre la llamada de Cristo dejando atrás aquello que se lo impide. OREMOS

4. – Por todos aquellos que sufren en el cuerpo o en el alma, para que en el seguimiento de Cristo encuentren la compañía que alivia la carga y la hace soportable. OREMOS

5. – Por todos aquellos que viven esclavizados por todos esos dioses que tiranizan, para que encuentren en Cristo un Dios que viene a servirles. OREMOS

6.- Por todos nosotros, presentes en la Eucaristía, que un día dijimos “sí” a Cristo para que hoy se renueve ese compromiso y sigamos con mano firme y sin mirar lo que atrás dejamos. OREMOS

Señor haz que siempre sigamos tus pasos y concédenos aquello que tu sabes que necesitamos. Te lo pedimos a Ti que junto al Padre vives y reinas por los siglos de los siglos

Amen.

Comentario al evangelio – 25 de junio

El Evangelio de hoy nos presenta la regla de oro, la síntesis de la Ley y los profetas: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”.  Esta regla está presente en otras religiones y era muy conocida para los judíos: “No hagas a otro lo que a ti no te agrada” (Tobias 4,15). ¿En qué consiste, entonces, la novedad de Jesús?

La diferencia es que antes el cumplimiento de este consejo se hacía simplemente por “no hacer” o evitar el mal hacia los demás. En Jesús, este consejo es una invitación a hacer el bien por los demás de la forma que esperamos recibir los beneficios que las personas pueden hacernos. El amor verdadero se concretiza en el quehacer cotidiano. Por eso, Santo Ignacio decía que “el amor se debe poner más en las obras que en las palabras”. No basta decir que no hacemos el mal a los demás, como suele ocurrir en algunas confesiones. Esto no es suficiente. Lo que Jesús nos pide es que seamos proactivos, que tengamos control de nuestra conducta de forma creativa, positiva y, sobre todo, activa.  

Y más, al usar esta medida, nuestro relacionamiento estará en conformidad con las enseñanzas de Dios presentes en la Ley y en los profetas. Además, la probabilidad en crear relaciones fraternas aumenta al aplicarla. Esto lo vemos claramente en la primera lectura de hoy. Abrán y Lot se hicieron ricos en rebaño, tierras, oro y plata. Pero la riqueza se hizo un obstáculo en la convivencia de ellos; y empezaron los conflictos. Abrán da pruebas de que no querría conflictos y sugiere la separación para evitar algo peor: “no haya disputas entre nosotros dos, ni entre nuestros pastores, pues somos hermanos”. Abrán deja a Lot la elección de la parte de la tierra que quisiese, renunciando a las mejores tierras. Es una actitud a la que no todos estamos dispuestos: renunciar a nuestros intereses egoístas en pro de la fraternidad.

Pidamos al Señor que nos ayude a superar todos los obstáculos que impiden la solidaridad hacia los demás, que nos ayude a ensanchar nuestro corazón con buenas acciones, pues, al fin y al cabo, todos ganamos en hacer el bien.

Eguione Nogueira, cmf.