Vísperas – Miércoles XII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MIÉRCOLES XII DE TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

<

p style=»text-align:justify;»>Todo en estado de oración parece.

La santidad, que empapa todo el aire,
rebosa de los cielos como de ánfora,
y se filtra en las venas del deseo.

<

p style=»text-align:justify;»>Todo sube en afán contemplativo,

como a través de transparencia angélica,
y lo más puro que hay en mí despierta,
sorbido por vorágine de altura.

Tiene alas la tarde, unción y llama.
Todo yo en la plegaria he naufragado;
se levantan mis manos como lámparas;
por el silencio, el corazón respira.

<

p style=»text-align:justify;»>Se ha encendido el crepúsculo en mi frente,
y la lumbre de Dios transe mi carne.

Gloria al Padre, y al Hijo. y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 138: DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES Y LO VE TODO

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa;
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa

SALMO 138

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío,, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los dos por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: 1Jn 2, 3-6

En esto sabemos que conocemos a Cristo: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: “Yo lo conozco”, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.

RESPONSORIO BREVE

R/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
V/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

R/ A la sombra de tus alas escóndenos.
V/ Como a las niñas de tus ojos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

PRECES

Aclamemos, alegres, al Padre, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle:

Alégrense todos los que esperan en ti, Señor.

<

p style=»text-align:justify;»>Acuérdate, Señor, que enviaste tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo;

—haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.

<

p style=»text-align:justify;»>Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios,

—concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.

<

p style=»text-align:justify;»>Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos

—sigan con fidelidad a tu Hijo.

<

p style=»text-align:justify;»>Tú que, en el principio, creaste hombre y mujer,

—guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,
—concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Acuérdate, Señor, de tu misericordia y, ya que a los hambrientos los colmas de bienes celestiales, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 26 de junio

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 7,15-20

«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis.¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis.

3) Reflexión

• Estamos llegando a las recomendaciones finales del Sermón del Monte. Comparando el evangelio de Mateo con el de Marcos se percibe una gran diferencia en la manera en que los dos presentan la enseñanza de Jesús. Mateo insiste más en el contenido de la enseñanza y lo organiza en cinco grandes discursos, de los cuales el Sermón del Monte es el primero (Mt 5 a 7). Marcos, por más de quince veces, dice que Jesús enseñaba, pero raramente dice lo que él enseñan. A pesar de estas diferencias, los dos concuerdan en un punto: Jesús enseñaba mucho. Enseñar era lo que Jesús más hacía (Mc 2,13; 4,1-2; 6,34). Era su costumbre (Mc 10,1). Mateo se interesaba por el contenido. Marcos ¿se interesaba por el contenido? ¡Depende de lo que entendemos por contenido! Enseñar no es sólo cuestión de comunicar verdades para que la gente las aprenda de memoria. El contenido no está sólo en las palabras, sino también en los gestos y en la manera que Jesús tiene de relacionarse con las personas. El contenido no está nunca desligado de la persona que lo comunica. La persona es la raíz del contenido. La bondad y el amor que transparen en las palabras y en los gestos de Jesús forman parte del contenido. Son su espesor. Contenido bueno sin bondad es como leche derramada. No convence y no hay conversión.

• Las recomendaciones finales y el resultado del Sermón del Monte en la conciencia de la gente ocupan el evangelio de hoy (Mt 7,15-20) y de mañana (Mt 7,21-29). (La secuencia de los evangelios diarios de la semana no es siempre la de los evangelios mismos).

Mateo 7,13-14: Escoger el camino recto
Mateo 7,15-20: Los profetas se conocen por los frutos
Mateo 7,21-23: No sólo hablar, sino practicar
Mateo 7,24-27: Construir la casa sobre roca
Mateo 7,28-29: La nueva conciencia de la gente

• Mateo 7,15-16ª: Cuidado con los falsos profetas. En el tiempo de Jesús, había profetas de todo tipo, personas que anunciaban mensajes apocalípticos para envolver a la gente en los diversos movimientos de aquella época. Esenos, fariseos, celotes y otros (cf. At 5,36-37). En el tiempo en que Mateo escribe había también profetas que anunciaban mensajes diferentes del mensaje proclamado por las comunidades. Las cartas de Pablo mencionan estos movimientos y tendencias (cf 1Cor 12,3; Gal 1,7-9; 2,11-14;6,12). No debe haber sido fácil para las comunidades hacer el discernimiento de espíritus. De aquí la importancia de las palabras de Jesús sobre los falsos profetas. La advertencia de Jesús es muy fuerte: «Cuidado con los falsos profetas: ellos viene vestidos con pieles de oveja, pero dentro son lobos feroces” .Jesús usa esta misma imagen cuando envía a los discípulos y a las discípulas en misión: “Os mando como cordero en medio de lobos” (Mt 10,16 y Lc 10,3). La oposición entre lobo voraz y manso cordero es irreconciliable, a no ser que el lobo se convierta y pierda su agresividad como sugiere el profeta Isaías (Is 11,6; 65,25). Lo que importa aquí en nuestro texto es el don del discernimiento. No es fácil discernir los espíritus. A veces, sucede que intereses personales o grupales llevan a las personas a proclamar como falsos a los profetas que anuncian la verdad que incomoda. Esto aconteció con Jesús. Fue eliminado y condenado a muerte como falso profeta por las autoridades religiosas de la época. De vez en cuando, lo mismo ha ocurrido y sigue ocurriendo en nuestra iglesia.

• Mateo 7,16b-20 : La comparación del árbol y sus frutos. Para ayudar en el discernimiento de espíritus, Jesús usa la comparación del fruto: “Por los frutos os reconocerán”. Un criterio similar lo había sugerido ya el libro del Deuteronomio (Dt 18,21-22). Y Jesús añade: Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. En el evangelio de Juan, Jesús completa la comparación: “Si alguna de mis ramas no produce fruto, él lo corta; y limpia toda rama que produce fruto para que dé más. Esas ramas son arrojadas fuera y se secan como ramas muertas.” (Jn 15,2.4.6)

4) Para la reflexión personal

• ¡Falsos profetas! Conoces algún caso en que una persona buena y honrada que proclamaba una verdad incómoda fue condenada como falso profeta?
• Al juzgar por los frutos del árbol de tu vida personal, ¿cómo te defines: falso o verdadero?

5) Oración final

Mis ojos languidecen por tu salvación,
por tu promesa de justicia.
Trata a tu siervo según tu amor,
enséñame tus preceptos. (Sal 119,123-124)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 9, 43-48

<

p style=»text-align:justify;»>43Y site escandalizatumano, córtala; mejor es para ti entrar manco en la vidaantes que, teniendo las dos manos, marchar a la gehenna, al fuego inextinguible.
(44)45Y si tupie te escandaliza, córtalo; mejor es parati entrar cojo en la vidaantes que, teniendo los dos pies, ser arrojado a la gehenna.

(46)47Y situojo te escandaliza, arráncalo; mejor es para tientrar tuerto en el reino de Dios antes que, teniendo los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, 48donde su gusano no muere y el fuego no se extingue.

<

p style=»text-align:justify;»>9,43-48: El coste del discipulado. El centro de atención cambia ahora de los delitos cometidos contra los cristianos de Marcos a las faltas potencialmente cometidas por ellos. Porque la iglesia no es una isla de santidad en un mar de pecado, sino el coso o ruedo en el que Satanás permanece activo.
En tres declaraciones formalmente paralelas, Jesús advierte contra las acciones de la mano, pie y ojos que «escandalizan» el interés propio de cada uno, y afirma que es mejor amputar la parte del cuerpo en cuestión que acarrear el cuerpo entero a la gehenna, el lugar de castigo eterno, lleno de fuego. A causa de la ausencia de un contexto relevante, no queda inmediatamente claro qué tipos de delitos tiene aquí Marcos en mente; Mateo, en su Sermón de la montaña, interpreta los pecados de la mano y del ojo como referencias al adulterio y a la lujuria causados por aquellos (5,27-30), pero en su paralelo a nuestro pasaje los relaciona con la discordia en la comunidad (Mt 18,6-35). Muchos comentaristas importantes afirman que Mateo acertó en el primer caso: Mc 9,43-47 se refiere a los pecados sexuales. Esos estudiosos argumentan que «pie» en el Antiguo Testamento puede ser un eufemismo para el pene y que la mano, pie y ojos van unidos con pecados sexuales en el Antiguo Testamento. El contexto marcano estaría también a favor de esta interpretación sexual ya que 9,42 habla de «escandalizar a uno de estos pequeños», que en una interpretación posible significa la pederastia, y que en 10,1- 12 se trata del divorcio, que Jesús designa como adulterio.

Sin embargo, esta propuesta es poco convincente como exégesis del presente pasaje marcano por varios motivos. 1) La yuxtaposición con 9,41 sugiere que Marcos mismo ve a los «pequeños» de 9,42 como discípulos más que como niños literalmente; es improbable, pues, que Marcos esté pensando en la pederastia. 2) El orden «mano… pie… ojo» es difícil de conciliar con esa interpretación, puesto que, según ella, el pecado cometido con el «pie» (pene) es el más grave de los tres. Teniendo en cuenta que este término aparece en el centro de la secuencia y no en uno de sus extremos, es imposible ver «la mano… el pie… el ojo» como una serie descendente o ascendente.

Así pues, la división tripartita entre pecados de la mano, del pie y del ojo probablemente no indica una clase particular de pecados sexuales. Como en muchos otros contextos bíblicos, la mano es más bien el instrumento para la comisión del pecado, el pie es el medio de transporte para ir al lugar donde se peca y el ojo es el medio por el que la tentación de cometerlo entra en el ser humano. Si esta interpretación es verdadera, «córtala» y «arráncatelo» no deben ser entendidos literalmente, sino como prescripciones de importancia interna creciente contra el pecado en general: «Si tu mano te escandaliza…»: ¡No peques! (9,43); «Si tu pie te escandaliza…»: ¡No vayas a ninguna parte donde puedas cometer pecados! (9,45); «Si tu ojo te escandaliza…»: ¡No pienses ni siquiera en cometer pecado alguno! (9,47).

Las consecuencias de ignorar estas advertencias se aclaran al final, cuando se indica que la gehenna es el lugar «donde su gusano no muere y el fuego no se extingue» (9,48), alusión a Is 66,24. Este texto bíblico, bien conocido y probablemente mejor recordado, al ser el último versículo de Isaías, no se refería en principio al fuego del infierno, sino al juicio en este mundo a los enemigos de Israel (cf. Is 66,15-16). En el judaísmo posterior, sin embargo, fue aplicado al castigo eterno del malvado y el precursor de Jesús, Juan Bautista, lo usó en este sentido (cf. Mt 3,12 // Lc 3,17). En la Iglesia se convirtió en el texto clásico para fundamentar la eternidad de sus tormentos. La imagen es especialmente terrible, pues une la tortura desde dentro (el gusano que devora en el interior) con el tormento desde fuera (el fuego), pero es difícil saber si ha de entenderse al pie de la letra en el pasaje presente, ya que el contexto entero es hiperbólico. Es imposible excluir de la enseñanza de Jesús la idea de un castigo futuro, aunque en un contexto canónico este concepto esté parcialmente compensado por las declaraciones paulinas acerca de la salvación definitiva para todos (Rom 5,18; 11,32; 1Cor 15,22), incluso aunque Pablo cuenta con un juicio póstumo de los pecados (Rom 2,6-9).

Comentario del 26 de junio

           En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos. El momento de este «decir» importa poco, porque la locución de Jesús tiene valor perenne, intemporal; por eso sigue vigente: Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. Jesús previene a sus discípulos de la falsedad, que puede hacerse –y de hecho se hace- presente incluso entre los profetas. También hay falsos profetas como hay falsos sacerdotes, y falsos educadores, y falsos médicos…

           La falsedad puede darse en cualquier oficio y circunstancia; más aún, puede darse en cualquier vida humana. Y ello a pesar de los muchos controles que se apliquen o acreditaciones que se exijan. La falsedad es capaz de burlar las leyes y las inspecciones o revisiones. Pues bien, ante la falsedad se requiere atención, vigilancia: Cuidado con los falsos profetas. Estos siempre se presentan disfrazados de bondad o de verdad (se acercan con piel de oveja), pero por dentro o en realidad son otra cosa, son lobos rapaces que no persiguen otra cosa que lo que buscan las aves de rapiña: robar, arrasar, embaucar, aprovecharse de sus víctimas. Su arma secreta es el engaño. No son (por dentro) lo que parecen (por fuera); no buscan lo que parece: el bien ajeno, sino lo que ocultan: el provecho propio.

           Pero insisto: la falsedad puede darse, y de hecho se da, en todos los órdenes de la vida. Por sus frutos los conoceréis. Por sus frutos se conoce el árbol del que proceden; porque ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Evidentemente no. De una zarza nunca podrán recogerse uvas. Los árboles sanos dan frutos buenos, los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. Entre el árbol y su fruto hay tal conexión que el uno, el fruto, muestra la naturaleza del otro, el árbol; y decir naturaleza es decir bondad o maldad. Los frutos sanos revelan la sanidad que hay en el árbol del que penden, y los frutos dañados o enfermos ponen de manifiesto la enfermedad o malignidad que hay en el árbol. Y toda vida es fructífera por el hecho de serlo.

           Es verdad que hay árboles que no son frutales; aun así, siempre se les puede atribuir, porque lo tienen, algún beneficio, aunque sólo sea la sombra que le ofrecen al caminante o a los seres vivos que se refugian bajo sus ramas o el oxígeno que vierten a la atmosfera que respiramos. A veces hablamos de vidas estériles y, por tanto, carentes de fruto; pero esto puede que no sea del todo cierto. La expresión «vida estéril» es casi una contradicción in términis. Toda vida, por el hecho de serlo, tiende a fructificar, porque tiende, por su propio dinamismo, a dar de sí, porque es dinámica como la realidad misma. Sus frutos (escasos, abundantes, malos, buenos, brillantes, notorios, ocultos, pingües, maduros, etc.) serán los que nos la den a conocer. Al hombre racional, sensato, equilibrado, se le conoce por sus frutos. También se reconoce por sus frutos al austero, al sencillo, al generoso, al humilde, al servicial, al auténtico, al honesto. Y fruto es todo lo que sale de él, palabras y acciones. ¿Acaso no reconocemos a las personas también por su manera de hablar o de expresarse?

           Hay modos de hablar que manifiestan altanería, soberbia, engreimiento, o lo contrario, humildad, sencillez, realismo. Pero son los modos de actuar, que incluyen el hablar y el hacer, los que mejor revelan la naturaleza del agente. A estos hay que prestarles atención si queremos conocer la verdadera naturaleza del sujeto que actúa. Tales son los frutos por cuyo medio podremos conocer al «árbol» (resp. vida) del que proceden. Este es el criterio de verificación que Jesús ofrece para evaluar la verdad de una vida humana, cristiana, profética, sacerdotal, formadora, profesional. Se trata de un criterio basado en la coherencia entre el árbol (= la vida) y su fruto (= el dar de sí de esa vida). Por eso es tan importante el testimonio en toda propuesta de vida.

           Una vida cristiana, si es realmente tal, es decir, si está insertada en el espíritu de Cristo, tendría que dar necesariamente frutos de vida cristiana, es decir, frutos enriquecidos con la savia del Espíritu Santo: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad (cf. Ga 5, 22-23). Cuando en una vida veamos florecer frutos que llevan esta marca, esta textura y coloración, podremos tener la seguridad de hallarnos ante una vida cristiana. Por sus frutos los conoceréis. Que Dios nos dé su Espíritu para fructificar conforme a su voluntad, esto es, conforme a la naturaleza que nos proporcionó y a la gracia con que nos compensó.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

41. Si bien hay jóvenes que disfrutan cuando ven una Iglesia que se manifiesta humildemente segura de sus dones y también capaz de ejercer una crítica leal y fraterna, otros jóvenes reclaman una Iglesia que escuche más, que no se la pase condenando al mundo. No quieren ver a una Iglesia callada y tímida, pero tampoco que esté siempre en guerra por dos o tres temas que la obsesionan. Para ser creíble ante los jóvenes, a veces necesita recuperar la humildad y sencillamente escuchar, reconocer en lo que dicen los demás alguna luz que la ayude a descubrir mejor el Evangelio. Una Iglesia a la defensiva, que pierde la humildad, que deja de escuchar, que no permite que la cuestionen, pierde la juventud y se convierte en un museo. ¿Cómo podrá acoger de esa manera los sueños de los jóvenes? Aunque tenga la verdad del Evangelio, eso no significa que la haya comprendido plenamente; más bien tiene que crecer siempre en la comprensión de ese tesoro inagotable[16].


[16] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, sobre la divina Revelación, 8.

Comentario Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Iré detrás de ti, si Tú vienes a mi buscando horizontes más amplios para volar. Iré a enseñar a todos que Tú eres libertad, que sólo en ti se encuentra el manantial, la felicidad, la verdadera paz. Iré siempre en Tu nombre despojado/a de mis cosas, buscando en la noche, sediento/a de Tu amor. AMEN.

 

Lc 9, 51-62

«51Pero sucedió, al cumplirse los días de su elevación, que él tomó la resolución de ir a Jerusalén 52y envió mensajeros delante de él. Y, yendo, entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle [posada]; 53y no le recibieron porque suintención era la de ir a Jerusalén.

54Pero, al verlo, los discípulos Santiago y Juan dijeron: “Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?”.

55Pero, volviéndose, les reprendió; 56y se fueron a otro pueblo.

57Y, yendo ellos por el camino, uno dijo a él: “Te seguiré a donde quiera que vayas”.

58Y le dijo Jesús: “Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”.

59Pero dijo a otro: “Sígueme”.
Pero él dijo: “Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre”.

60Pero le dijo: “Deja a los muertos enterrar a sus propios muertos; pero tú vete a anunciar el Reino de Dios”.

61Pero también dijo otro: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme delos de mi casa”.

62Pero le dijo Jesús: “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Con el evangelio de hoy comienza la gran sección del camino de Jesús a Jerusalén, que en Lucas tiene un desarrollo narrativo mucho mayor que en los otros sinópticos. La sección llega hasta 19,27. En casi toda esta sección, Lucas se aparta del “evangelio modelo” de Marcos y utiliza, sobre todo, materiales de la Fuente Q y materiales propios de Lucas. La sección constituye una enorme lección de discipulado, cosa que podemos apreciar ya en nuestro evangelio con la triple repetición del verbo “seguir”, término técnico de discipulado en los sinópticos. Tras el evangelio de hoy, sigue el envío de los 72 discípulos, personajes exclusivos de Lucas, con el discurso de misión, hecho de materiales compartidos por Marcos y Mateo (10,1-12). A partir de ahora, los evangelios dominicales serán una continua lección de discipulado, para que podamos perfilar nuestro seguimiento de Jesús y asumir un discipulado cabal. ¡Que aproveche!

 

TEXTO

El evangelio consta de dos perícopas, dos unidades textuales. La primera perícopa nos narra “el rechazo a Jesús en un pueblo samaritano” (así, o de modo similar, suele titularse), pero en realidad nos cuenta el modo incorrecto de ser mensajeros (“ángeles” es el término literal) de Jesús (9,51-56) y tiene tres partes:

a) vv. 51-53: el comienzo de la subida a Jerusalén y la poca hospitalidad que Jesús recibe;

b) v. 54: la airada reacción de unos discípulos que aún tienen mucho que aprender;

c) vv. 55-56: la reprensión de Jesús (vv. 55-56).

Nótese la presencia elusiva de Jesús (solo presentado con pronombres personales, sin ser expresamente citado) y el ambiente de desencuentro general, cifrado en los “peros”.

La segunda perícopa presenta tres casos de seguimiento fallido:

a) vv. 57-58: la “intemperie” obligada de Jesús;

b) vv. 59-60: la prioridad absoluta del anuncio del Reino;

c) vv. 61-62: otra vez, esa prioridad absoluta de la misión discipular.

Continúan los “peros” en una estructura ternaria muy arreglada, con el verbo “seguir” como hilo conductor.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Ser mensajeros (lit. “ángeles”) de Jesús conlleva un estilo determinado en el que no destacan precisamente los “deseos de castigo”. Jesús reprende seriamente a sus “ángeles” que, aunque le tratan a él de “Señor”, desean el mal a los samaritanos faltos de hospitalidad. Decía S. Weil que distinguía a las personas de Dios no por cómo hablaban de lo divino, sino por cómo lo hacían de lo humano… ¿Qué imagen nos cuadra mejor: la del “ángel exterminador” o la del “ángel de la guarda”?

• Querer seguir a Jesús puede ser un hermoso y noble deseo espiritual, pero tiene sus precios, entre ellos “vivir en la intemperie”. En un momento en que (casi) todos buscamos seguridades, ¿aceptamos el reto de Jesús? ¿Qué “guaridas ynidos” tenemos que dejar?

• En las dos partes finales hay un mismo ruego: “déjame primero”. Seguir aJesús sí, pero primero… ¿qué? ¿Qué anteponemos al seguimiento? Notemos la radicalidad de Jesús: las hipérboles en los ejemplos puestos por él nos indican que nada hay más importante, nada más prioritario, que los compromisos que se derivan del seguimiento. El discípulo prioriza sus valores y sus labores desde Jesús y su proyecto, no desde su situación personal.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo XIII de Tiempo Ordinario

13º Domingo Ordinario
30 de junio 2019

1 Reyes 19, 16b. 19-21; Salmo 15; Gal 5, 1. 13-18; Lucas 9, 51-62

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: «Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?» Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea. Mientras iban de camino, alguien le dijo a Jesús: «Te seguiré a dondequiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza». A otro, Jesús le dijo: «Sígueme». Pero él le respondió: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Jesús le replicó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios». Otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia». Jesús le contestó: «El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios».

 

Reflexión

¿Por qué iba Jesús a Jerusalén? (a sufrir y morir por nosotros) ¿Por qué los samaritanos no lo quisieron ayudar? (Había animosidad entre ellos porque los samaritanos practicaban idolatría y adoraban en el Monte Gerazim; los judíos adoraban a Dios en Jerusalén.) ¿Por qué Jesús reprendió a Santiago y Juan? (Jesús siempre les enseñó a amar y perdonar a los enemigos, no castigarlos.) Jesús daba mensajes a los que decían que querían seguirlo. ¿Qué tienen que hacer los seguidores de Jesús? (Ponerlo a Él primero antes el conforte personal, antes la familia, antes el trabajo.) ¿Cómo ponemos a Dios primero en nuestra vida? (oración, obediencia, perdón, misa…)

Actividad

En la siguiente página, cortar tarjetas, colorear y pegar detrás líneas para escribir oraciones a Jesús. Poner hoyos en dos esquinas y amarrar cinta. Hablar de maneras que podemos poner a Jesús primero en nuestra vida. Darle instrucciones para que, durante la semana, escriban oraciones detrás de las tarjetas cuando tengan esa situación.

 

Oración

Jesús, queremos ponerte primero que todo en nuestra vida y seguirte. Tu sabes lo que más necesitamos y lo provees en Tu tiempo. Ayúdanos a amarte más y confiar en Ti más todos los días. Queremos que todos vean Tu luz brillando en nosotros. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Estoy seguro que todos ustedes han estado ausentes de su escuela en algún momento. Como saben, cuando un niño está ausente de la escuela, sus padres tienen que enviar una excusa para que la escuela sepa porqué el niño se ha ausentado. Algunas de las excusas son muy difíciles de creer y algunas otras son muy cómicas. En esta mañana tengo conmigo alguna de las escusas que son un buen ejemplo de las dadas por los padres.

«Por favor excuse a José por haberse ausentado. Me olvidé levantarlo y no lo encontré hasta que comencé a arreglar la cama. Para entonces ya era muy tarde para ir a la escuela».

«Juan no pudo ir a la escuela ayer porque se sentía como que iba a estar enfermo. ¡Gracias a Dios, no estaba!

«Por favor excuse la ausencia de Janet. Era el ‘Día de traer a tu hija al trabajo’. Como no trabajo fuera de la casa, hice que se quedara conmigo e hiciera labores del hogar».

«Por favor excuse a Ricardo por haber faltado ayer. Le cayó gasolina en su barriga y tenía miedo de que explotara».

¡Y ésta es la que más me gusta!

«Por favor excuse a María por haber perdido clases ayer. Nos olvidamos de recoger el periódico del domingo de nuestro balcón y cuando lo encontramos el lunes, creímos que era domingo».

El crear excusas no es algo nuevo. Las personas hacían excusas aun en el tiempo de Jesús. Un día Jesús estaba caminando con un grupo de personas. Jesús se viró y le dijo a uno de los hombres: «Sígueme».

El hombre le contestó: » Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre».

Parece ser una buena excusa, pero no sabemos con certeza que el padre hubiese muerto. Pudiera haber sido que él quería esperar hasta que su padre muriera antes de él seguir a Jesús.

Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios».

Entonces Jesús le dijo otro hombre: «Sígueme».

Él le contestó: «Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa».

A Jesús no le gustó esta excusa tampoco. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios».

Jesús estaba llamando a aquellos que pudieran dejarlo todo, familia, amigos, su trabajo, para seguirle. Lo que recibió fueron excusas.

Jesús aún está llamando hoy: «Sígueme». ¿Le seguirás o le darás una excusa?

Padre nuestro, permite que cuando Jesús nos llama a seguirle no le demos excusas. En lugar de esto, permite que estemos deseosos de dejar todo y seguirle. En el nombre de Jesús oramos, amén.

¿Qué haces cuando alguien hace algo por ti? Creo que lo más importante que debemos hacer cuando alguien hace algo por nosotros es decirle «Gracias». En nuestra casa tenemos una buena cantidad de tarjetas de agradecimiento para que no olvidarnos de dar las gracias. Espero que siempre te acuerdes de decir «Gracias» cuando alguien haga algo por ti. Otra cosa que debes hacer es decirle a otros las cosas buenas que la persona ha hecho por ti.

Jesús dedicó su vida aquí en la tierra a hacer cosas buenas para la gente. Era amoroso, bondadoso y compasivo. La Biblia nos dice que no vino a ser servido, sino a servir a otros y a dar su vida por los demás. Dondequiera que Jesús iba sanaba a los enfermos y a los cojos. Él daba vista a los ciegos y audición a los sordos. ¡Y hasta levantó a algunos que habían muerto! Algunas veces las personas se acordaban de decir «Gracias» y otras veces se olvidaban.

En nuestra lección bíblica de hoy, Jesús se encontró a un hombre que estaba controlado por espíritus malignos. Este hombre no había vestido ropas por un largo tiempo y no vivía en una casa, sino que pasaba sus días y noches en los sepulcros o tumbas y en las montañas. Las personas del pueblo en el cual vivía le temían y trataban de amarrarlo con cadenas, pero era tan fuerte que rompía las cadenas.

Jesús vio que el hombre estaba atormentado y sintió compasión por él. Había una manada de cerdos en la colina cerca de donde estaban, así que Jesús dejó que los espíritus malignos entraran a los cerdos y toda la manada de cerdos corrió hacia el lago y se ahogó.

Después que Jesús liberó al hombre de sus espíritus malignos, el hombre era como una persona diferente. La gente vio al hombre sentado a los pies de Jesús, totalmente vestido y hablando calmadamente. El hombre estaba tan contento que quería irse con Jesús y deseaba seguirle a todos los lugares que fuera, pero Jesús le dijo al hombre que regresara a su casa y le dijera a otros lo que Dios había hecho por él. La Biblia nos dice que el hombre regresó y les contaba a todas las personas de la ciudad las cosas maravillosas que Jesús había hecho por él.

Tú y yo debemos recordarnos siempre de dar gracias por todo lo que Jesús ha hecho por nosotros. El mayor regalo que hemos recibido es el regalo de la vida eterna. Jesús hizo este regalo posible por medio de su muerte en la cruz. Debemos decirles a otros lo que ha hecho por nosotros para que ellos puedan llegar a conocer cómo él les ama también.

Padre nuestro, te damos gracias por todo lo que has hecho por nosotros. Estamos especialmente agradecidos por el regalo de la vida eterna a través de Jesucristo, tu Hijo. Ayúdanos a siempre demostrar nuestro agradecimiento y contarle a otros todo cuanto has hecho por nosotros. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Comentario al evangelio – 26 de junio

Las lecturas de hoy nos presentan dos actitudes: la de Abrán (primera lectura) y de los falsos profetas (Evangelio). Veamos cómo se presentan:

El capítulo 15 de Génesis se articula en un duplo tiempo y espacio: en la primera escena (Gen 15, 1-6) es noche, el patriarca Abrán está dentro de su tienda o santuario y tiene una visión. Se entabla el primer diálogo con Dios. El Señor presenta sus credenciales con expresiones que se conectan: “No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante”. El Señor se presenta como protector de Abrán. Por su parte, Abrán contesta al Señor con una queja: “No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará”.

Entonces, el Señor lo saca afuera (tal vez de sí mismo) y le invita a mirar al cielo: “Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes”. Es noche y las estrellas le sirven de señal. Aún en las noches oscuras de nuestra vida podemos contemplar un cielo infinito y estrellado de esperanza. Abran creyó al Señor. Este creer significa que Abrán puso su confianza en Dios, en un futuro que solo podría ser contemplado con la fe, pese la realidad decir lo contrario.

La segunda escena (Gen 15,17-21), se desarrolla desde el atardecer hasta la noche, en un santuario en el campo abierto. Con una teofanía, Dios se revela y hace alianza con su siervo Abrán y con su descendencia, todavía no existente. La paradoja de la fe es aceptar, aún en la oscuridad (la esterilidad de la pareja), la promesa de Dios en nuestra vida (tantos hijos como las estrellas). A Abrán le tocaría muchas otras pruebas, pero siguió confiando.

En contrapartida, encontramos la actitud de los “falsos profetas”. Su actitud no se trata de los que dicen cosas equivocadas, sino los que “dicen, pero no hacen”. Son los que conocen la puerta estrecha y el camino por hacer, lo enseñan a los demás, pero no lo siguen. Entre lo que dicen y lo que practican hay un abismo. Y no lo hacen por causa de la fragilidad humana, sino por estrategia de vida. Esto lo vemos a menudo en el discurso de políticos oportunistas – incluso valiéndose de símbolos religiosos – al ofrecer soluciones fáciles (populistas) a situaciones complejas de la sociedad; igualmente lo vemos en muchos líderes religiosos en sus predicaciones: exigen una actitud moral de sus fieles, pero esconden, bajo forma del moralismo, su incoherencia de vida.

No basta profesar la fe con la boca si no le sigue acciones que la expresan. Por el fruto de nuestra vida se puede deducir nuestra confianza en Dios. A Abrán le tocó una descendencia incontable como las estrellas del cielo o la arena del mar, pues confió su vida y su futuro en las manos de Dios.

Eguione Nogueira, cmf.