Comentario Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Iré detrás de ti, si Tú vienes a mi buscando horizontes más amplios para volar. Iré a enseñar a todos que Tú eres libertad, que sólo en ti se encuentra el manantial, la felicidad, la verdadera paz. Iré siempre en Tu nombre despojado/a de mis cosas, buscando en la noche, sediento/a de Tu amor. AMEN.

 

Lc 9, 51-62

«51Pero sucedió, al cumplirse los días de su elevación, que él tomó la resolución de ir a Jerusalén 52y envió mensajeros delante de él. Y, yendo, entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle [posada]; 53y no le recibieron porque suintención era la de ir a Jerusalén.

54Pero, al verlo, los discípulos Santiago y Juan dijeron: “Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?”.

55Pero, volviéndose, les reprendió; 56y se fueron a otro pueblo.

57Y, yendo ellos por el camino, uno dijo a él: “Te seguiré a donde quiera que vayas”.

58Y le dijo Jesús: “Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”.

59Pero dijo a otro: “Sígueme”.
Pero él dijo: “Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre”.

60Pero le dijo: “Deja a los muertos enterrar a sus propios muertos; pero tú vete a anunciar el Reino de Dios”.

61Pero también dijo otro: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme delos de mi casa”.

62Pero le dijo Jesús: “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Con el evangelio de hoy comienza la gran sección del camino de Jesús a Jerusalén, que en Lucas tiene un desarrollo narrativo mucho mayor que en los otros sinópticos. La sección llega hasta 19,27. En casi toda esta sección, Lucas se aparta del “evangelio modelo” de Marcos y utiliza, sobre todo, materiales de la Fuente Q y materiales propios de Lucas. La sección constituye una enorme lección de discipulado, cosa que podemos apreciar ya en nuestro evangelio con la triple repetición del verbo “seguir”, término técnico de discipulado en los sinópticos. Tras el evangelio de hoy, sigue el envío de los 72 discípulos, personajes exclusivos de Lucas, con el discurso de misión, hecho de materiales compartidos por Marcos y Mateo (10,1-12). A partir de ahora, los evangelios dominicales serán una continua lección de discipulado, para que podamos perfilar nuestro seguimiento de Jesús y asumir un discipulado cabal. ¡Que aproveche!

 

TEXTO

El evangelio consta de dos perícopas, dos unidades textuales. La primera perícopa nos narra “el rechazo a Jesús en un pueblo samaritano” (así, o de modo similar, suele titularse), pero en realidad nos cuenta el modo incorrecto de ser mensajeros (“ángeles” es el término literal) de Jesús (9,51-56) y tiene tres partes:

a) vv. 51-53: el comienzo de la subida a Jerusalén y la poca hospitalidad que Jesús recibe;

b) v. 54: la airada reacción de unos discípulos que aún tienen mucho que aprender;

c) vv. 55-56: la reprensión de Jesús (vv. 55-56).

Nótese la presencia elusiva de Jesús (solo presentado con pronombres personales, sin ser expresamente citado) y el ambiente de desencuentro general, cifrado en los “peros”.

La segunda perícopa presenta tres casos de seguimiento fallido:

a) vv. 57-58: la “intemperie” obligada de Jesús;

b) vv. 59-60: la prioridad absoluta del anuncio del Reino;

c) vv. 61-62: otra vez, esa prioridad absoluta de la misión discipular.

Continúan los “peros” en una estructura ternaria muy arreglada, con el verbo “seguir” como hilo conductor.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Ser mensajeros (lit. “ángeles”) de Jesús conlleva un estilo determinado en el que no destacan precisamente los “deseos de castigo”. Jesús reprende seriamente a sus “ángeles” que, aunque le tratan a él de “Señor”, desean el mal a los samaritanos faltos de hospitalidad. Decía S. Weil que distinguía a las personas de Dios no por cómo hablaban de lo divino, sino por cómo lo hacían de lo humano… ¿Qué imagen nos cuadra mejor: la del “ángel exterminador” o la del “ángel de la guarda”?

• Querer seguir a Jesús puede ser un hermoso y noble deseo espiritual, pero tiene sus precios, entre ellos “vivir en la intemperie”. En un momento en que (casi) todos buscamos seguridades, ¿aceptamos el reto de Jesús? ¿Qué “guaridas ynidos” tenemos que dejar?

• En las dos partes finales hay un mismo ruego: “déjame primero”. Seguir aJesús sí, pero primero… ¿qué? ¿Qué anteponemos al seguimiento? Notemos la radicalidad de Jesús: las hipérboles en los ejemplos puestos por él nos indican que nada hay más importante, nada más prioritario, que los compromisos que se derivan del seguimiento. El discípulo prioriza sus valores y sus labores desde Jesús y su proyecto, no desde su situación personal.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Anuncio publicitario